{"id":39103,"date":"2016-10-05T22:24:48","date_gmt":"2016-10-06T03:24:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-dios-nos-recrea-10-de-diciembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:24:48","modified_gmt":"2016-10-06T03:24:48","slug":"cuando-dios-nos-recrea-10-de-diciembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-dios-nos-recrea-10-de-diciembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Cuando Dios nos recrea (10 de diciembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Cuando Dios nos recrea<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 10 de diciembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 50, viernes 13 de diciembre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cristiano que pierde la esperanza pierde el sentido mismo de su existencia y es como si viviese ante un muro. Abrir las puertas al encuentro con el Se&ntilde;or significa recibir de &Eacute;l ese consuelo que nos restituye, con ternura, la esperanza. La homil&iacute;a del Papa Francisco en la misa celebrada el martes 10, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de Santa Marta, se centr&oacute; precisamente en ese consuelo de la ternura con el cual el Se&ntilde;or recrea la esperanza en el cristiano.<\/p>\n<p>Citando el libro del profeta Isa&iacute;as (40,1-11), llamado &laquo;el libro de la consolaci&oacute;n de Israel&raquo;, el Pont&iacute;fice se centr&oacute;, en efecto, en la consolaci&oacute;n que Dios invoca para su pueblo. Es el Se&ntilde;or mismo quien &laquo;se acerca para consolarlo, para darle paz&raquo;. Y as&iacute; &laquo;realiza un gran trabajo&raquo;, porque &Eacute;l &laquo;hace nuevas todas las cosas, las recrea&raquo;. Esta &laquo;re-creaci&oacute;n&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;, es a&uacute;n m&aacute;s bella que la creaci&oacute;n. Por lo tanto, el Se&ntilde;or visita a su pueblo &laquo;recreando&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, el pueblo de Dios esperaba esta visita, sab&iacute;a que el Se&ntilde;or la realizar&iacute;a. &laquo;Recordemos \u2014destac&oacute; al respecto el Santo Padre\u2014 las &uacute;ltimas palabras de Jos&eacute; a sus hermanos: cuando el Se&ntilde;or os visite, llevad con vosotros mis huesos&raquo;. As&iacute;, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;el Se&ntilde;or visitar&aacute; a su pueblo. Es la esperanza de Israel. Y lo visitar&aacute; con esta consolaci&oacute;n: rehacer todo. No una vez, sino muchas veces&raquo;.<\/p>\n<p>De este &laquo;rehacer&raquo; del Se&ntilde;or, el Obispo de Roma indic&oacute; algunas l&iacute;neas maestras. Ante todo, &laquo;cuando el Se&ntilde;or se acerca nos da esperanza. Por lo tanto \u2014aclar&oacute;\u2014 rehace con la esperanza. Abre siempre una puerta&raquo;. Cuando el Se&ntilde;or se acerca a nosotros, no cierra puertas sino que las abre; y luego cuando viene, &laquo;viene con las puertas abiertas&raquo;.<\/p>\n<p>En la vida cristiana, esta esperanza &laquo;es una verdadera fortaleza, es una gracia, es un don&raquo;. En efecto, cuando &laquo;el cristiano pierde la esperanza, su vida ya no tiene sentido. Es como si su vida estuviese ante un muro, ante la nada. Pero el Se&ntilde;or nos consuela y nos rehace con la esperanza, para seguir adelante&raquo;. Lo hace tambi&eacute;n con una cercan&iacute;a especial a cada uno de nosotros. Para explicarlo, el Pont&iacute;fice cit&oacute; el vers&iacute;culo conclusivo del pasaje de Isa&iacute;as propuesto por la liturgia: &laquo;Como un pastor que apacienta el reba&ntilde;o, re&uacute;ne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida &eacute;l mismo a las ovejas que cr&iacute;an&raquo;. Y coment&oacute;: &laquo;es la imagen de la ternura. El Se&ntilde;or nos consuela con ternura. El Se&ntilde;or, el gran Dios, no tiene miedo de la ternura. &Eacute;l se hace ternura, se hace ni&ntilde;o, se hace peque&ntilde;o&raquo;. Por lo dem&aacute;s, &laquo;en el Evangelio Jes&uacute;s mismo lo dice: no es voluntad de vuestro Padre que est&aacute; en el cielo que se pierda ni uno de estos peque&ntilde;os&raquo; (<i>Mateo<\/i> 18,12-14). Porque, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cada uno de nosotros es muy, muy importante&raquo; para el Se&ntilde;or, quien nos hace &laquo;caminar adelante de todos d&aacute;ndonos la esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>Este &laquo;fue el gran trabajo de Jes&uacute;s&raquo; en los cuarenta d&iacute;as que van de la Resurrecci&oacute;n a la Ascensi&oacute;n: &laquo;Consolar a los disc&iacute;pulos, acercarse a dar consuelo, acercarse a dar esperanza, acercarse con ternura. Pensemos \u2014dijo el Papa\u2014 en la ternura que tuvo con los ap&oacute;stoles, con la Magdalena, con los de Ema&uacute;s&raquo;. Y es siempre as&iacute;. Tambi&eacute;n con nosotros. Sin embargo, debemos pedir la gracia al Se&ntilde;or &laquo;de no tener miedo a la consolaci&oacute;n del Se&ntilde;or \u2014afirm&oacute; concluyendo\u2014, de estar abiertos, pedirla, buscarla porque es un consuelo que nos dar&aacute; esperanza y nos har&aacute; sentir la ternura de Dios Padre&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Cuando Dios nos recrea Martes 10 de diciembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 50, viernes 13 de diciembre de 2013 &nbsp; El cristiano que pierde la esperanza pierde el sentido mismo de su existencia y es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-dios-nos-recrea-10-de-diciembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCuando Dios nos recrea (10 de diciembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39103","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39103"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39103\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}