{"id":39114,"date":"2016-10-05T22:25:04","date_gmt":"2016-10-06T03:25:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-mesita-del-abuelo-19-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:04","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:04","slug":"la-mesita-del-abuelo-19-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-mesita-del-abuelo-19-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"La mesita del abuelo (19 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <i><b>La mesita del abuelo<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 19 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 22 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Papa Francisco volvi&oacute; a exaltar el valioso papel de los ancianos en la Iglesia y en la sociedad. Habl&oacute; de ello en la misa del martes 19.<\/p>\n<p>Su homil&iacute;a comenz&oacute; con una pregunta: &laquo;&iquest;Qu&eacute; dejamos como herencia a nuestros j&oacute;venes?&raquo;. Para responder hizo referencia al relato del segundo libro de los Macabeos (6, 18-31) donde se narra el episodio del sabio anciano Eleazar, uno de los escribas m&aacute;s estimados, quien, antes que comer carne prohibida para complacer al rey, se dirigi&oacute; voluntariamente al martirio. De nada sirvieron los consejos de sus amigos, que le exhortaban a fingir que com&iacute;a ese alimento para salvarse. &Eacute;l prefiri&oacute; morir entre los sufrimientos antes que dar un mal ejemplo a los dem&aacute;s, sobre todo a los j&oacute;venes. &laquo;Un anciano coherente hasta el final&raquo;, lo defini&oacute; el Santo Padre.<\/p>\n<p>&laquo;Este hombre \u2014explic&oacute;\u2014 ante la elecci&oacute;n entre apostas&iacute;a y fidelidad, no duda. Ten&iacute;a muchos amigos. Quer&iacute;an llevarle a una componenda: \u201cFinge, as&iacute; podr&aacute;s seguir viviendo&#8230;\u201d. Esa actitud de fingir, de fingir piedad, de fingir religiosidad, es la que condena Jes&uacute;s con una palabra muy fuerte en el cap&iacute;tulo 23 de san Mateo: la hipocres&iacute;a. En cambio &laquo;este hombre bueno, de noventa a&ntilde;os, correcto y muy estimado por su pueblo, no piensa en s&iacute; mismo. Piensa s&oacute;lo en Dios, en no ofenderle con el pecado de la hipocres&iacute;a y de la apostas&iacute;a. Piensa tambi&eacute;n en la herencia&raquo; que debe dejar. Por lo tanto, piensa en los j&oacute;venes. <\/p>\n<p>Eleazar, por lo tanto, pensaba en lo que habr&iacute;a dejado en herencia a los j&oacute;venes con su elecci&oacute;n. Y se preguntaba: &laquo;&iquest;Una componenda, es decir, mitad y mitad, una hipocres&iacute;a o la verdad, la que busqu&eacute; seguir durante toda la vida?&raquo;. He aqu&iacute; &laquo;la coherencia de este hombre, la coherencia de su fe \u2014coment&oacute; el Obispo de Roma\u2014 pero tambi&eacute;n la responsabilidad de dejar una herencia noble, aut&eacute;ntica&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Nosotros vivimos en un tiempo en el cual los ancianos no cuentan. Es feo decirlo \u2014repiti&oacute; el Santo Padre\u2014 pero se descartan porque molestan&raquo;. Sin embargo &laquo;los ancianos son quienes nos traen la historia, la doctrina, la fe y nos lo dejan como herencia. Son como el buen vino a&ntilde;ejo, es decir, tienen dentro la fuerza para darnos esa herencia noble&raquo;.<\/p>\n<p>Con este fin, el Papa se refiri&oacute; al testimonio de otro gran anciano, Policarpo. Condenado a la hoguera, &laquo;cuando el fuego comenz&oacute; a quemarle&raquo; \u2014record&oacute;\u2014 se percibi&oacute; a su alrededor el perfume del pan reci&eacute;n horneado. <\/p>\n<p>Aqu&iacute; el Pont&iacute;fice volvi&oacute; con la memoria a su infancia: &laquo;Recuerdo \u2014dijo\u2014 que cuando &eacute;ramos ni&ntilde;os nos contaban esta historia. Hab&iacute;a una familia, un pap&aacute;, una mam&aacute; y muchos ni&ntilde;os. Y estaba tambi&eacute;n un abuelo que viv&iacute;a con ellos. Pero hab&iacute;a envejecido y en la mesa, cuando tomaba la sopa, se ensuciaba todo: la boca, la servilleta&#8230; no daba una buena imagen. Un d&iacute;a el pap&aacute; dijo que, visto lo que suced&iacute;a al abuelo, desde el d&iacute;a siguiente tendr&iacute;a que comer solo. Y compr&oacute; una mesita, la puso en la cocina; as&iacute; el abuelo com&iacute;a solo en la cocina y la familia en el comedor. Despu&eacute;s de algunos d&iacute;as el pap&aacute; volvi&oacute; a casa y encontr&oacute; a uno de sus hijos jugando con la madera. Le pregunt&oacute;: \u201c&iquest;Qu&eacute; haces?\u201d. \u201cEstoy jugando a ser carpintero\u201d, respondi&oacute; el ni&ntilde;o. \u201c&iquest;Y qu&eacute; construyes?\u201d. \u201cUna mesita para ti pap&aacute;, para cuando seas anciano como el abuelo\u201d. Esta historia me hizo mucho bien para toda la vida. Los abuelos son un tesoro&raquo;. <\/p>\n<p>Volviendo a la ense&ntilde;anza de las Escrituras respecto a los ancianos, el Papa Francisco hizo referencia a la Carta a los Hebreos (13, 7), donde &laquo;se lee: \u201cAcordaos de vuestros gu&iacute;as, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe\u201d. La memoria de nuestros antepasados nos conduce a la imitaci&oacute;n de la fe. Es verdad, a veces la vejez es un poco fea por las enfermedades que comporta. Pero la sabidur&iacute;a que tienen nuestros abuelos es la herencia que debemos recibir. Un pueblo que no custodia a los abuelos, que no respeta a los abuelos no tiene futuro porque ha perdido la memoria&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Nos har&aacute; bien pensar en tantos ancianos y ancianas, en quienes est&aacute;n en las residencias y tambi&eacute;n en los muchos que \u2014es fea la palabra pero dig&aacute;mosla\u2014 est&aacute;n abandonados por sus seres queridos&raquo;, agreg&oacute; luego el Santo Padre, recordando que &laquo;ellos son el tesoro de nuestra sociedad. Recemos por ellos para que sean coherentes hasta el final. &Eacute;ste es el papel de los ancianos, &eacute;ste es el tesoro. Recemos por nuestros abuelos y por nuestras abuelas que muchas veces desempe&ntilde;aron un papel heroico en la transmisi&oacute;n de la fe en tiempos de persecuciones&raquo;. Sobre todo en los tiempos pasados, cuando los pap&aacute;s y las mam&aacute;s a menudo no estaban en casa o ten&iacute;an ideas extra&ntilde;as, confusas por las ideolog&iacute;as en boga de esos tiempos, &laquo;fueron precisamente las abuelas las que transmitieron la fe&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La mesita del abuelo Martes 19 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 22 de noviembre de 2013 &nbsp; El Papa Francisco volvi&oacute; a exaltar el valioso papel de los ancianos en la Iglesia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-mesita-del-abuelo-19-de-noviembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa mesita del abuelo (19 de noviembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39114","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39114","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39114"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39114\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39114"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39114"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39114"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}