{"id":39115,"date":"2016-10-05T22:25:05","date_gmt":"2016-10-06T03:25:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fidelidad-a-dios-no-se-negocia-18-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:05","slug":"la-fidelidad-a-dios-no-se-negocia-18-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fidelidad-a-dios-no-se-negocia-18-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"La fidelidad a Dios no se negocia (18 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <i><b>La fidelidad a Dios no se negocia<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 18 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 22 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Existe una insidia que recorre el mundo. Es la &laquo;globalizaci&oacute;n de la uniformidad hegem&oacute;nica&raquo; caracterizada por el &laquo;pensamiento &uacute;nico&raquo;, a trav&eacute;s del cual, en nombre de un &laquo;progresismo adolescencial&raquo;, no se duda en negar las propias tradiciones y la propia identidad. Lo que nos debe consolar es que, sin embargo, ante nosotros est&aacute; siempre el Se&ntilde;or fiel a su promesa, que nos espera, nos ama y nos protege. En sus manos iremos seguros en todo camino. Es &eacute;sta es la reflexi&oacute;n propuesta por el Papa Francisco el lunes 18 de noviembre. Concelebr&oacute; con &eacute;l el arzobispo Pietro Parolin, secretario de Estado, que ese d&iacute;a iniciaba su servicio en el Vaticano. <\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice comenz&oacute; su reflexi&oacute;n comentando la lectura tomada del primer libro de los Macabeos (1, 10-15; 41-43; 54-57; 62-64), &laquo;una de las p&aacute;ginas m&aacute;s tristes de la Biblia&raquo;, dijo, donde se habla de &laquo;una buena parte del pueblo de Dios que prefiere alejarse del Se&ntilde;or ante una propuesta de mundanidad&raquo;. Se trata, indic&oacute; el Papa, de una actitud t&iacute;pica de la &laquo;mundanidad espiritual que Jes&uacute;s no quer&iacute;a para nosotros. En tal medida que hab&iacute;a orado al Padre a fin de que nos salvase del esp&iacute;ritu del mundo&raquo;.<\/p>\n<p>Esta mundanidad nace de una ra&iacute;z perversa, &laquo;de hombres malvados capaces de una persuasi&oacute;n inteligente: \u201cVayamos y pactemos con las naciones vecinas. No podemos estar aislados\u201d ni anclados en las viejas tradiciones. \u201cPactemos con las naciones vecinas, pues desde que nos hemos aislado de ellas nos han venido muchas desgracias\u201d&raquo;. Este modo de razonar, record&oacute; el Papa, se consider&oacute; tan bueno que algunos &laquo;tomaron la iniciativa y acudieron al rey, a tratar con el rey, a negociar&raquo;. Esos, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;estaban entusiasmados, cre&iacute;an que con esto la naci&oacute;n, el pueblo de Israel se convertir&iacute;a en un gran pueblo&raquo;. Cierto, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, no se plantearon el problema si ser&iacute;a m&aacute;s o menos justo asumir esta actitud progresista, entendida como un ir adelante a toda costa. Es m&aacute;s, dec&iacute;an: &laquo;No nos cerramos. Somos progresistas&raquo;. Es un poco como sucede hoy, indic&oacute; el Obispo de Roma, con la afirmaci&oacute;n de lo que defini&oacute; como &laquo;el esp&iacute;ritu del progresismo adolescente&raquo; seg&uacute;n el cual, ante cualquier opci&oacute;n, se piensa que sea justo en cualquier caso ir adelante m&aacute;s bien que permanecer fieles a las propias tradiciones. &laquo;Esta gente \u2014prosigui&oacute; el Papa volviendo al relato b&iacute;blico\u2014 trat&oacute; con el rey, negoci&oacute;. Pero no negoci&oacute; costumbres&#8230; negoci&oacute; la fidelidad al Dios siempre fiel. Y esto se llama apostas&iacute;a. Los profetas, en referencia a la fidelidad, la llaman adulterio, un pueblo ad&uacute;ltero. Jes&uacute;s lo dice: \u201cgeneraci&oacute;n ad&uacute;ltera y malvada\u201d que negocia una cosa esencial al propio ser, la fidelidad al Se&ntilde;or&raquo;. Tal vez no negocian algunos valores, a los cuales no renuncian; pero se trata de valores, indic&oacute; el Pont&iacute;fice, que al final est&aacute;n tan vac&iacute;os de sentido que quedan s&oacute;lo como &laquo;valores nominales, no reales&raquo;.<\/p>\n<p>Pero de todo esto luego se pagan las consecuencias. Refiri&eacute;ndose al relato b&iacute;blico el Pont&iacute;fice record&oacute; que se acomodaron &laquo;a las costumbres de los gentiles&raquo; y aceptaron la orden del rey que &laquo;prescribe que en su reino todos formen un solo pueblo y que cada uno abandone las propias costumbres&raquo;. Ciertamente no se trataba, dijo el Papa, de la &laquo;hermosa globalizaci&oacute;n&raquo; expresada &laquo;en la unidad de todas las naciones&raquo; que, sin embargo, conservan las propias costumbres. Aquella de la que se habla en el relato es, en cambio, la &laquo;globalizaci&oacute;n de la uniformidad hegem&oacute;nica&raquo;. El &laquo;pensamiento &uacute;nico fruto de la mundanidad&raquo;.<\/p>\n<p>Tras recordar las consecuencias para esa parte del pueblo de Israel que hab&iacute;a aceptado el &laquo;pensamiento &uacute;nico&raquo; y se hab&iacute;a dejado llevar por gestos sacr&iacute;legos, el Pont&iacute;fice destac&oacute; que actitudes similares se registran a&uacute;n &laquo;porque el esp&iacute;ritu de la mundanidad tambi&eacute;n hoy nos lleva a este querer ser progresistas, al pensamiento &uacute;nico&raquo;.<\/p>\n<p>Negociar la propia fidelidad a Dios es como negociar la propia identidad. Al respecto el Papa record&oacute; el libro &laquo;Se&ntilde;or del mundo&raquo; de Robert Hugh Benson, hijo del arzobispo de Canterbury Edward White Benson, que habla del esp&iacute;ritu del mundo y &laquo;casi como si fuese una profec&iacute;a, imagina lo que suceder&aacute;. Este hombre, se llamaba Benson, se convirti&oacute; luego al catolicismo e hizo mucho bien. Vio precisamente el esp&iacute;ritu de la mundanidad que nos lleva a la apostas&iacute;a&raquo;. Tambi&eacute;n a nosotros nos har&aacute; bien, sugiri&oacute; el Papa, pensar en lo relatado por el libro de los Macabeos, en lo que sucedi&oacute;, paso a paso, si decidimos seguir ese &laquo;progresismo adolescencial&raquo; y hacer lo que hacen todos. <\/p>\n<p>Lo que nos debe consolar, concluy&oacute; el Pont&iacute;fice, es que &laquo;ante el camino marcado por el esp&iacute;ritu del mundo, por el pr&iacute;ncipe de este mundo&raquo;, un camino de infidelidad, &laquo;siempre permanece el Se&ntilde;or que no puede negarse a s&iacute; mismo, el fiel. &Eacute;l siempre nos espera&raquo; y est&aacute; dispuesto a perdonarnos, incluso si hacemos alg&uacute;n peque&ntilde;o paso por este camino, y a tomarnos de la mano as&iacute; como hizo con su pueblo dilecto para llevarlo fuera del desierto.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La fidelidad a Dios no se negocia Lunes 18 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 22 de noviembre de 2013 &nbsp; Existe una insidia que recorre el mundo. 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