{"id":39118,"date":"2016-10-05T22:25:12","date_gmt":"2016-10-06T03:25:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-las-manos-seguras-de-dios-12-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:12","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:12","slug":"en-las-manos-seguras-de-dios-12-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-las-manos-seguras-de-dios-12-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"En las manos seguras de Dios (12 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <i><b>En las manos seguras de Dios <\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 12 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 46, viernes 15 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>En las manos de Dios. All&iacute; est&aacute; nuestra seguridad: son manos llagadas por amor, que nos gu&iacute;an por el camino de la vida y no por los de la muerte, donde, en cambio, nos conduce la envidia. Es &eacute;ste el sentido de la reflexi&oacute;n que propuso el Papa Francisco el martes 12 de noviembre.<\/p>\n<p>La primera lectura, observ&oacute; el Santo Padre introduciendo la homil&iacute;a, recuerda que Dios &laquo;cre&oacute; al hombre para la incorruptibilidad&raquo; (cf. <i> Sab<\/i> 2, 23-3,9). &Eacute;l &laquo;nos cre&oacute; y &Eacute;l es nuestro Padre. Nos hizo bellos como &Eacute;l, m&aacute;s bellos que los &aacute;ngeles; m&aacute;s grandes que los &aacute;ngeles. Pero por la envidia del diablo entr&oacute; la muerte en el mundo&raquo;.<\/p>\n<p>La envidia: una palabra muy clara \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014, que nos hace comprender la lucha que tuvo lugar entre &laquo;este &aacute;ngel&raquo;, el diablo y el hombre. El primero &laquo;no pod&iacute;a, en efecto, soportar que el hombre fuese superior a &eacute;l; que precisamente en el hombre y en la mujer estuviese la imagen y semejanza de Dios. Por esto hizo la guerra&raquo; y emprendi&oacute; un camino &laquo;que lleva a la muerte. As&iacute; entr&oacute; la muerte en el mundo&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, prosigui&oacute; el Obispo de Roma, &laquo;todos hacemos experiencia de la muerte&raquo;. &iquest;C&oacute;mo se explica? &laquo;El Se&ntilde;or \u2014respondi&oacute;\u2014 no abandona su obra&raquo;, como explica el texto del libro sapiencial: &laquo;Las almas de los justos, en cambio, est&aacute;n en las manos de Dios&raquo;. Todos &laquo;debemos pasar por la muerte. Pero una cosa es pasar esta experiencia a trav&eacute;s de la pertenencia a las manos del diablo y otra cosa es pasar por las manos de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;A m&iacute; \u2014confes&oacute;\u2014 me gusta escuchar estas palabras: estamos en las manos de Dios. Pero desde el inicio. La Biblia nos explica la creaci&oacute;n usando una hermosa imagen: Dios que con sus manos nos forma del barro, de la arcilla, a su imagen y semejanza. Fueron las manos de Dios las que nos crearon: el Dios artesano&raquo;.<\/p>\n<p>Dios, por lo tanto, no nos ha abandonado. Y precisamente en la Biblia se lee lo que &Eacute;l dice a su pueblo: &laquo;Yo he caminado contigo&raquo;. Dios se comporta \u2014destac&oacute; el Papa\u2014 como &laquo;un pap&aacute; con el hijo que le lleva de la mano. Son precisamente las manos de Dios las que nos acompa&ntilde;an en el camino&raquo;. El Padre nos ense&ntilde;a a caminar, a ir &laquo;por el camino de la vida y de la salvaci&oacute;n&raquo;. Y m&aacute;s: &laquo;Son las manos de Dios que nos acarician en el momento del dolor, que nos consuelan. Es nuestro Padre quien nos acaricia, quien tanto nos quiere. Y tambi&eacute;n en estas caricias muchas veces est&aacute; el perd&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Una cosa &laquo;que a m&iacute; me hace bien \u2014dijo una vez m&aacute;s el Pont&iacute;fice\u2014 es pensar: Jes&uacute;s, Dios trajo consigo sus llagas. Las muestra al Padre. &Eacute;ste es el precio: las manos de Dios son manos llagadas por amor. Y esto nos consuela mucho. Muchas veces hemos escuchado decir: no s&eacute; a qui&eacute;n confiarme, todas las puertas est&aacute;n cerradas, me conf&iacute;o a las manos de Dios. Y esto es hermoso porque all&iacute; estamos seguros&raquo;, custodiados por las manos de un Padre que nos quiere. <\/p>\n<p>Las manos de Dios, continu&oacute; el Santo Padre, &laquo;nos curan incluso de nuestros males espirituales. Pensemos en las manos de Jes&uacute;s cuando tocaba a los enfermos y les curaba. Son las manos de Dios. Nos cura. Yo no logro imaginar a Dios que nos da una bofetada. No me lo imagino: nos rega&ntilde;a s&iacute;, porque lo hace; pero nunca nos lastima, nunca. Nos acaricia. Incluso cuando debe rega&ntilde;arnos lo hace con una caricia, porque es Padre&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Las almas de los justos est&aacute;n en las manos de Dios&raquo;, repiti&oacute; el Pont&iacute;fice concluyendo: &laquo;Pensemos en las manos de Dios que nos cre&oacute; como un artesano. Nos dio la salud eterna. Son manos llagadas. Nos acompa&ntilde;an en el camino de la vida. Confi&eacute;monos a las manos de Dios como un ni&ntilde;o se entrega en las manos de su pap&aacute;&raquo;. Son manos seguras.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE En las manos seguras de Dios Martes 12 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 46, viernes 15 de noviembre de 2013 &nbsp; En las manos de Dios. 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