{"id":39121,"date":"2016-10-05T22:25:16","date_gmt":"2016-10-06T03:25:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-pan-sucio-de-la-corrupcion-8-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:16","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:16","slug":"el-pan-sucio-de-la-corrupcion-8-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-pan-sucio-de-la-corrupcion-8-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"El pan sucio de la corrupci\u00f3n (8 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <i><b>El pan sucio de la corrupci&oacute;n<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 8 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 46, viernes 15 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los administradores corruptos &laquo;devotos del dios soborno&raquo; cometen un &laquo;pecado grave contra la dignidad&raquo; y dan de comer &laquo;pan sucio&raquo; a sus propios hijos: a esta &laquo;astucia mundana&raquo; se debe responder con la &laquo;astucia cristiana&raquo; que es &laquo;un don del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Lo dijo el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa que celebr&oacute; el viernes 8 de noviembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la que propuso una reflexi&oacute;n sobre la figura del administrador deshonesto descrita en el pasaje evang&eacute;lico de san Lucas (16, 1-8). <\/p>\n<p>&laquo;El Se&ntilde;or \u2014dijo el Papa\u2014 vuelve una vez m&aacute;s a hablarnos del esp&iacute;ritu del mundo, de la mundanidad: c&oacute;mo act&uacute;a esta mundanidad y cu&aacute;n peligrosa es. Y Jes&uacute;s, precisamente &Eacute;l, en la oraci&oacute;n despu&eacute;s de la cena del Jueves santo oraba al Padre para que sus disc&iacute;pulos no cayeran en la mundanidad&raquo;, en el esp&iacute;ritu del mundo.<\/p>\n<p>La mundanidad, recalc&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;es el enemigo&raquo;. Y es precisamente &laquo;la atm&oacute;sfera, el estilo de vida&raquo; caracter&iacute;stico de la mundanidad \u2014o sea el &laquo;vivir seg&uacute;n los \u201cvalores\u201d del mundo&raquo;\u2014 lo que &laquo;tanto agrada al demonio&raquo;. Por lo dem&aacute;s &laquo;cuando pensamos en nuestro enemigo pensamos primero en el demonio, porque es justamente el que nos hace mal&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;Un ejemplo de mundanidad&raquo; es el administrador descrito en la p&aacute;gina evang&eacute;lica. &laquo;Alguno de vosotros \u2014observ&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 podr&aacute; decir: pero este hombre hizo lo que hacen todos&raquo;. En realidad &laquo;&iexcl;todos no!&raquo;; &eacute;ste es el modo de actuar de &laquo;algunos administradores, administradores de empresas, administradores p&uacute;blicos, algunos administradores del gobierno. Quiz&aacute; no son tantos&raquo;. En concreto &laquo;es un poco la actitud del camino m&aacute;s breve, m&aacute;s c&oacute;modo para ganarse la vida&raquo;. El Evangelio relata que &laquo;el amo alab&oacute; al administrador deshonesto&raquo;. Y &eacute;sta \u2014coment&oacute; el Papa\u2014 &laquo;es una alabanza al soborno. El h&aacute;bito de los sobornos es un h&aacute;bito mundano y fuertemente pecador&raquo;. Ciertamente es una actitud que no tiene nada que ver con Dios.<\/p>\n<p>En efecto, prosigui&oacute; el Papa, &laquo;Dios nos ha mandado: llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto&raquo;. En cambio, &laquo;este administrador daba de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, tal vez educados en colegios costosos, tal vez crecidos en ambientes cultos, lo hab&iacute;an recibido de su pap&aacute; como comida sucia. Porque su pap&aacute; llevando pan sucio a casa hab&iacute;a perdido la dignidad. Y esto es un pecado grave&raquo;. Quiz&aacute;s, especific&oacute; el Papa, &laquo;se comienza con un peque&ntilde;o soborno, pero es como la droga&raquo;. Incluso si el primer soborno es &laquo;peque&ntilde;o, despu&eacute;s viene el otro y el otro: y se termina con la enfermedad de la adicci&oacute;n a los sobornos&raquo;.<\/p>\n<p>Estamos ante &laquo;un pecado muy grave \u2014afirm&oacute; el Papa\u2014 porque va contra la dignidad. Esa dignidad con la que somos ungidos con el trabajo. No con el soborno, no con esta adicci&oacute;n a la astucia mundana. Cuando leemos en los peri&oacute;dicos o vemos en el televisor a uno que escribe o habla de la corrupci&oacute;n, tal vez pensamos que la corrupci&oacute;n es una palabra. Corrupci&oacute;n es esto: es no ganar el pan con dignidad&raquo;.<\/p>\n<p>Existe, sin embargo, otro camino, el de la &laquo;astucia cristiana&raquo; \u2014&laquo;entre comillas&raquo;, dijo el Papa\u2014 que permite &laquo;hacer las cosas un poco &aacute;giles pero no con el esp&iacute;ritu del mundo. Jes&uacute;s mismo nos lo dijo: astutos como serpientes, puros como palomas&raquo;. Poner &laquo;juntas estas dos&raquo; realidades es &laquo;una gracia&raquo; y &laquo;un don del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Por esto debemos pedir al Se&ntilde;or la capacidad de practicar &laquo;la honestidad en la vida, la honestidad que nos hace trabajar como se debe trabajar, sin entrar en estas cosas&raquo;. El Papa Francisco reafirm&oacute;: &laquo;Esta \u201castucia cristiana\u201d \u2014la astucia de la serpiente y la pureza de la paloma\u2014 es un don, es una gracia que el Se&ntilde;or nos da. Pero debemos pedirla&raquo;.<\/p>\n<p>El pensamiento del Papa Francisco se dirigi&oacute; tambi&eacute;n a las familias de los administradores deshonestos. &laquo;Quiz&aacute;s hoy \u2014dijo\u2014 nos har&aacute; bien a todos rezar por tantos ni&ntilde;os y j&oacute;venes que reciben de sus padres el pan sucio. Tambi&eacute;n &eacute;stos est&aacute;n hambrientos. Est&aacute;n hambrientos de dignidad&raquo;. De aqu&iacute; la invitaci&oacute;n a &laquo;orar para que el Se&ntilde;or cambie el coraz&oacute;n de estos devotos del dios soborno&raquo;, para que comprendan &laquo;que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honesto, del trabajo de cada d&iacute;a, y no de estos caminos m&aacute;s f&aacute;ciles que al final arrebatan todo&raquo;. Tambi&eacute;n porque, concluy&oacute;, existe el riesgo de terminar como la persona de la que habla el Evangelio &laquo;que ten&iacute;a muchos graneros, muchos silos, todos llenos y no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. \u201cEsta noche morir&aacute;s\u201d, dijo el Se&ntilde;or. Esta pobre gente que ha perdido la dignidad cometiendo sobornos, lleva consigo no el dinero que ha ganado, sino s&oacute;lo la falta de dignidad. Oremos por ellos&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El pan sucio de la corrupci&oacute;n Viernes 8 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 46, viernes 15 de noviembre de 2013 &nbsp; Los administradores corruptos &laquo;devotos del dios soborno&raquo; cometen un &laquo;pecado grave contra la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-pan-sucio-de-la-corrupcion-8-de-noviembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl pan sucio de la corrupci\u00f3n (8 de noviembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39121","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39121"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39121\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}