{"id":39122,"date":"2016-10-05T22:25:17","date_gmt":"2016-10-06T03:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-dios-no-le-gusta-perder-7-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:17","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:17","slug":"a-dios-no-le-gusta-perder-7-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-dios-no-le-gusta-perder-7-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"A Dios no le gusta perder (7 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>A Dios no le gusta perder<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 7 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Dios es un padre &laquo;a quien no le gusta perder&raquo;. &Eacute;l busca con alegr&iacute;a y &laquo;con una debilidad de amor&raquo; a las personas descarriadas, suscitando a menudo &laquo;la m&uacute;sica de la hipocres&iacute;a murmuradora&raquo; de los biempensantes. Es la clave de lectura sugerida por el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa celebrada el jueves 7 de noviembre, al comentar el pasaje evang&eacute;lico de Lucas (15, 1-10).<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice inici&oacute; su meditaci&oacute;n describiendo precisamente la actitud de los escribas y fariseos que estudiaban a Jes&uacute;s &laquo;para entender lo que hac&iacute;a&raquo;, escandaliz&aacute;ndose por las cosas que &Eacute;l hac&iacute;a. Y escandalizados murmuraban en su contra: &iexcl;pero este hombre es un peligro!&raquo;. Escribas y fariseos, explic&oacute; el Papa, cre&iacute;an que Jes&uacute;s fuese un peligro. He aqu&iacute; por qu&eacute; el Viernes santo &laquo;pidieron la crucifixi&oacute;n&raquo;. Y antes a&uacute;n \u2014record&oacute;\u2014 llegaron a decir: &laquo;Es mejor que uno muera por el pueblo y que no vengan los romanos. &iexcl;Este hombre es un peligro!&raquo;.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s les escandalizaba, prosigui&oacute; el Papa Francisco, era ver a Jes&uacute;s &laquo;que com&iacute;a y cenaba con los publicanos y los pecadores, que hablaba con ellos&raquo;. De aqu&iacute; la reacci&oacute;n: &laquo;Este hombre ofende a Dios, desacraliza el ministerio del profeta que es un ministerio sagrado&raquo;; y lo &laquo;desacraliza para acercarse a esta gente&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La m&uacute;sica de esta murmuraci&oacute;n \u2014y Jes&uacute;s lo dir&aacute;\u2014 es la m&uacute;sica de la hipocres&iacute;a&raquo;, afirm&oacute; el Papa, evidenciando c&oacute;mo en el pasaje evang&eacute;lico Jes&uacute;s responde a &laquo;esta hipocres&iacute;a murmuradora con una par&aacute;bola&raquo;. Cuatro veces \u2014precis&oacute;\u2014 en este breve pasaje aparece &laquo;la palabra gozo y alegr&iacute;a: tres veces, gozo; y una, alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>En la pr&aacute;ctica, dijo el Obispo de Roma, es como si Jes&uacute;s dijese: &laquo;Vosotros os escandaliz&aacute;is pero mi Padre se alegra&raquo;. Es precisamente &eacute;ste &laquo;el mensaje m&aacute;s profundo: la alegr&iacute;a de Dios&raquo;. Un Dios &laquo;a quien no le gusta perder. Y por ello, para no perder, sale de s&iacute; y va, busca&raquo;. Es &laquo;un Dios que busca a todos aquellos que est&aacute;n lejos de &Eacute;l&raquo;. Precisamente &laquo;como el pastor&raquo; de la par&aacute;bola relatada por san Lucas, &laquo;que va a buscar a la oveja perdida&raquo; y, aunque est&eacute; oscuro, deja a las dem&aacute;s ovejas &laquo;en un lugar seguro y va a buscar&raquo; la que falta, &laquo;va a buscarla&raquo;.<\/p>\n<p>Nuestro Dios, por lo tanto, es &laquo;un Dios que busca. Su trabajo \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 es buscar: ir a buscar para volver a invitar&raquo;. En esencia, Dios &laquo;no tolera perder a uno de los suyos. Esta ser&aacute; tambi&eacute;n la oraci&oacute;n de Jes&uacute;s el Jueves santo: Padre, que no se pierda ninguno de los que me has dado&raquo;.<\/p>\n<p>Es, por tanto, &laquo;un Dios que camina para buscarte \u2014reafirm&oacute; el Papa Francisco\u2014 y tiene una cierta debilidad de amor hacia aquellos que se han alejado m&aacute;s, que se han perdido. Va y les busca. Y, &iquest;c&oacute;mo busca? Busca hasta el final. Como este pastor que va por la oscuridad buscando hasta que encuentra&raquo; a la oveja perdida; o &laquo;como la mujer cuando pierde la moneda: enciende la l&aacute;mpara, barre la casa y busca delicadamente&raquo;. Dios busca porque piensa: &laquo;A este hijo no lo pierdo, &iexcl;es m&iacute;o! &iexcl;No quiero perderlo!&raquo;. &Eacute;l &laquo;es nuestro Padre. Nos busca siempre&raquo;.<\/p>\n<p>Pero el &laquo;trabajo&raquo; de Dios no es s&oacute;lo buscar y encontrar. Porque, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cuando nos encuentra, cuando encuentra a la oveja&raquo;, no la deja a un lado ni pregunta: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; te has perdido? &iquest;Por qu&eacute; te has ca&iacute;do?&raquo;. M&aacute;s bien la vuelve a llevar al sitio justo. &laquo;Podemos decir forzando la palabra&raquo; \u2014explic&oacute;\u2014 que Dios &laquo;reacomoda: acomoda otra vez&raquo; a la persona que ha buscado y encontrado; de forma que, cuando el pastor la vuelve a llevar en medio de las dem&aacute;s, la oveja perdida no tenga que escuchar &laquo;t&uacute; est&aacute;s perdida&raquo;, sino: &laquo;t&uacute; eres una de nosotras&raquo;. Ella &laquo;tiene todo el derecho&raquo;, as&iacute; como la moneda que encontr&oacute; la mujer est&aacute; &laquo;en la billetera con las dem&aacute;s monedas. No hay diferencia&raquo;. Porque &laquo;un Dios que busca es un Dios que reacomoda a todos aquellos que ha encontrado. Y cuando hace esto es un Dios que goza. La alegr&iacute;a de Dios no es la muerte del pecador sino su vida: es la alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>La par&aacute;bola del Evangelio muestra, por lo tanto, &laquo;cu&aacute;n lejos estaba del coraz&oacute;n de Dios esta gente que murmuraba contra Jes&uacute;s. No lo conoc&iacute;an. Cre&iacute;an \u2014dijo el Pont&iacute;fice\u2014 que ser religiosos, ser personas buenas&raquo;, fuese &laquo;marchar siempre bien, incluso educados y muchas veces aparentar ser educados. Esta es la hipocres&iacute;a de la murmuraci&oacute;n. En cambio, la alegr&iacute;a del Padre Dios es la del amor. Nos ama&raquo;. Incluso si decimos: &laquo;Pero yo soy un pecador, hice esto, esto y esto&#8230;&raquo;. Dios nos responde: &laquo;Yo te amo igualmente y voy a buscarte y te llevo a casa&raquo;, concluy&oacute; el Papa.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE A Dios no le gusta perder Jueves 7 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013 &nbsp; Dios es un padre &laquo;a quien no le gusta perder&raquo;. &Eacute;l busca con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-dios-no-le-gusta-perder-7-de-noviembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abA Dios no le gusta perder (7 de noviembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39122","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}