{"id":39123,"date":"2016-10-05T22:25:18","date_gmt":"2016-10-06T03:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-a-la-fiesta-no-tiene-precio-5-de-noviembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:18","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:18","slug":"la-invitacion-a-la-fiesta-no-tiene-precio-5-de-noviembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-a-la-fiesta-no-tiene-precio-5-de-noviembre-de-2013\/","title":{"rendered":"La invitaci\u00f3n a la fiesta no tiene precio (5 de noviembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>La invitaci&oacute;n a la fiesta no tiene precio<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 5 de noviembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;La existencia cristiana es una invitaci&oacute;n&raquo; gratuita a la fiesta; una invitaci&oacute;n que no se puede comprar, porque viene de Dios, y a quien es necesario responder con la participaci&oacute;n y con el compartir. Es la reflexi&oacute;n sugerida por el Papa Francisco de las lecturas lit&uacute;rgicas (<i>Rm<\/i> 12, 5-16a; <i>Lc<\/i> 14, 15-24) de la misa celebrada el martes 5 de noviembre, por la ma&ntilde;ana, en Santa Marta. Lecturas \u2014explic&oacute;\u2014 que &laquo;nos muestran c&oacute;mo es el carn&eacute; de identidad del cristiano; c&oacute;mo es un cristiano&raquo;.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma identific&oacute; las modalidades de esta invitaci&oacute;n \u2014se trata, dijo, de &laquo;una invitaci&oacute;n gratuita\u2014 y el remitente: Dios. Pero la gratuidad, advirti&oacute;, implica tambi&eacute;n consecuencias, la primera de las cuales es que si no se ha sido invitado, no se puede reaccionar sencillamente respondiendo: &laquo;Comprar&eacute; la entrada parar ir&raquo;. En efecto, &laquo;no se puede. Para entrar \u2014afirm&oacute; el Santo Padre\u2014 no se puede pagar: o eres invitado o no puedes entrar. Y si en nuestra conciencia no tenemos esta certeza de estar invitado, no hemos comprendido lo que es un cristiano. Somos invitados gratuitamente, por pura gracia de Dios, puro amor del Padre. Fue Jes&uacute;s, con su sangre, quien nos abri&oacute; esta posibilidad&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco clarific&oacute; luego qu&eacute; significa en concreto la invitaci&oacute;n del Se&ntilde;or para cada cristiano: no es una invitaci&oacute;n &laquo;a dar un paseo&raquo;, sino &laquo;a una fiesta, a la alegr&iacute;a: a la alegr&iacute;a de estar salvado, a la alegr&iacute;a de ser redimido&raquo;, de compartir la vida con Jes&uacute;s. Y sugiri&oacute; tambi&eacute;n qu&eacute; debe entenderse con el t&eacute;rmino &laquo;fiesta&raquo;: &laquo;una reuni&oacute;n de personas que hablan, r&iacute;en, festejan, son felices&raquo; dijo. Pero el elemento principal es precisamente la &laquo;reuni&oacute;n&raquo; de m&aacute;s personas. &laquo;Yo, entre las personas mentalmente normales, nunca he visto a alguien que festeje solo: ser&iacute;a un poco aburrido&raquo;, explic&oacute; con una broma, mencionando la triste imagen de quien trata de &laquo;abrir la botella de vino&raquo; para brindar solo.<\/p>\n<p>La fiesta, por lo tanto, exige estar en compa&ntilde;&iacute;a, &laquo;con los dem&aacute;s, en familia, con los amigos&raquo;. La fiesta, en definitiva, &laquo;se comparte&raquo;. Por ello ser cristiano implica &laquo;pertenencia. Se pertenece a este cuerpo&raquo;, formado por &laquo;gente que ha sido invitada a la fiesta&raquo;; una fiesta que &laquo;nos une a todos&raquo;, una &laquo;fiesta de unidad&raquo;.<\/p>\n<p>El pasaje del evangelio de san Lucas ofrece, entre otras cosas, &laquo;la lista de los que fueron invitados&raquo;: los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos. &laquo;Quienes tienen problemas \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 y son un poco marginados por la normalidad de la ciudad, ser&aacute;n los primeros en esta fiesta&raquo;. Pero tambi&eacute;n hay sitio para todos los dem&aacute;s; es m&aacute;s, en la versi&oacute;n de Mateo el Evangelio clarifica a&uacute;n mejor: &laquo;Todos, buenos y malos&raquo;. Y de ese &laquo;todos&raquo; el Santo Padre expresa la consecuencia de que &laquo;la Iglesia no es s&oacute;lo para las personas buenas&raquo;, sino que &laquo;tambi&eacute;n los pecadores, todos nosotros pecadores hemos sido invitados&raquo;, para dar vida a &laquo;una comunidad que tiene dones diversos&raquo;. Una comunidad en la cual &laquo;todos tienen una cualidad, una virtud&raquo;, porque la fiesta se hace poniendo en com&uacute;n lo que cada uno tiene.<\/p>\n<p>En resumen, &laquo;en la fiesta se participa totalmente&raquo;. No nos podemos limitar a decir: &laquo;Voy a la fiesta, pero me detengo en el primer saludo, porque debo estar s&oacute;lo con tres o cuatro que conozco&raquo;. Porque &laquo;esto no se puede hacer en la Iglesia: o entras con todos o permaneces fuera. No puedes hacer una selecci&oacute;n&raquo;. <\/p>\n<p>Un ulterior aspecto analizado por el Pont&iacute;fice se refiere a la misericordia de Dios, que alcanza incluso a cuantos rechazan la invitaci&oacute;n o fingen aceptarla pero no participan plenamente en la fiesta. La ocasi&oacute;n, una vez m&aacute;s, surgi&oacute; del pasaje de Lucas, que enumera las excusas presentadas por algunos de los invitados demasiado atareados. Quienes &laquo;participan en la fiesta s&oacute;lo de nombre: no aceptan la invitaci&oacute;n, dicen s&iacute;&raquo;, pero es un no. Para el Papa Francisco son los precursores de esos &laquo;cristianos que se contentan s&oacute;lo con estar en la lista de los invitados. Cristianos \u201ccatalogados\u201d&raquo;. Sin embargo, estar &laquo;catalogados como cristianos&raquo;, lamentablemente, no &laquo;es suficiente. Si no entras a la fiesta, no eres cristiano; estar&aacute;s en la lista, pero esto no sirve para tu salvaci&oacute;n&raquo;, advirti&oacute; el Papa.<\/p>\n<p>Resumiendo, el Pont&iacute;fice enumer&oacute; cinco significados relacionados con la imagen de &laquo;entrar a la iglesia&raquo; y, como consecuencia, &laquo;entrar en la Iglesia&raquo;. Ante todo se trata de &laquo;una gracia, una invitaci&oacute;n; no se puede comprar este derecho&raquo;. En segundo lugar, comporta el &laquo;formar comunidad, compartir todo lo que tenemos \u2014las virtudes, las cualidades que el Se&ntilde;or nos ha dado\u2014 en el servicio de unos por otros&raquo;. Adem&aacute;s, requiere &laquo;estar disponibles para lo que el Se&ntilde;or nos pide&raquo;. Y quiere decir tambi&eacute;n &laquo;no pedir caminos especiales o puertas especiales&raquo;. Por &uacute;ltimo, significa &laquo;entrar en el pueblo de Dios que camina hacia la eternidad&raquo; y donde &laquo;nadie es protagonista&raquo;, porque &laquo;tenemos Uno que hizo todo&raquo; y s&oacute;lo &Eacute;l puede ser &laquo;el protagonista&raquo;. De aqu&iacute; la exhortaci&oacute;n del Papa Francisco a ponernos &laquo;todos detr&aacute;s de &Eacute;l; y quien no est&aacute; detr&aacute;s de &Eacute;l, es uno que se excusa&raquo;.<\/p>\n<p>Cierto, advirti&oacute; el Santo Padre, &laquo;el Se&ntilde;or es muy generoso&raquo; y &laquo;abre todas las puertas&raquo;. &Eacute;l &laquo;comprende incluso a quien le dice: No, Se&ntilde;or, no quiero ir contigo. Le comprende y le espera, porque es misericordioso&raquo;. Pero no acepta las mentiras: &laquo;Al Se&ntilde;or \u2014subray&oacute;\u2014 no le gusta ese hombre que dice s&iacute; y obra un no. Que aparenta agradecer por muchas cosas hermosas, pero en realidad va por su camino; que tiene buenas maneras, pero hace su propia voluntad, no la del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, entonces, la invitaci&oacute;n conclusiva del Papa, que exhort&oacute; a pedir a Dios la gracia de comprender &laquo;cu&aacute;n hermoso es estar invitados a la fiesta, cu&aacute;n hermoso es compartir con todos las propias cualidades, cu&aacute;n hermoso es estar con &Eacute;l&raquo;; y, al contrario, cu&aacute;n &laquo;desagradable es jugar entre el s&iacute; y el no; decir s&iacute;, pero solamente contentarse&raquo; con estar &laquo;catalogados&raquo; en la lista de los cristianos.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La invitaci&oacute;n a la fiesta no tiene precio Martes 5 de noviembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013 &nbsp; &laquo;La existencia cristiana es una invitaci&oacute;n&raquo; gratuita a la fiesta; una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-invitacion-a-la-fiesta-no-tiene-precio-5-de-noviembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa invitaci\u00f3n a la fiesta no tiene precio (5 de noviembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}