{"id":39124,"date":"2016-10-05T22:25:20","date_gmt":"2016-10-06T03:25:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dos-imagenes-y-una-pregunta-31-de-octubre-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:20","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:20","slug":"dos-imagenes-y-una-pregunta-31-de-octubre-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dos-imagenes-y-una-pregunta-31-de-octubre-2013\/","title":{"rendered":"Dos im\u00e1genes y una pregunta (31 de octubre 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DEL SANTO PADRE<br \/> ANTE LA TUMBA DE JUAN PABLO II EN LA CAPILLA DE SAN SEBASTI&Aacute;N DE LA BAS&Iacute;LICA VATICANA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"4\"> <b><i>Dos im&aacute;genes y una pregunta<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i> Jueves 31 de octubre de 2013<\/i><\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Con el Santo Padre concelebraron m&aacute;s de ciento veinte sacerdotes, la mayor parte polacos, entre ellos el limosnero pontificio monse&ntilde;or Konrad Krajewski. Comentando las lecturas del d&iacute;a tomadas de la carta a los Romanos (8, 31-39) y del Evangelio de san Lucas (13, 31-35) el Papa pronunci&oacute; la siguiente homil&iacute;a.<\/i><\/p>\n<p>En estas lecturas hay dos cosas que impresionan. Primero, la seguridad de Pablo: &laquo;Nadie puede separarme del amor de Cristo&raquo;. Pero tanto amaba al Se&ntilde;or \u2014porque le hab&iacute;a visto, le hab&iacute;a encontrado, el Se&ntilde;or le hab&iacute;a cambiado la vida\u2014, tanto le amaba que dec&iacute;a que nada pod&iacute;a alejarlo de &Eacute;l. Justamente este amor del Se&ntilde;or era el centro, precisamente el centro de la vida de Pablo. En las persecuciones, en las enfermedades, en las traiciones, pero, todo eso que &eacute;l vivi&oacute;, todas estas cosas que le pasaron en su vida, nada de esto pudo alejarlo del amor de Cristo. Era el centro de su vida, la referencia: el amor de Cristo. Y sin el amor de Cristo, sin vivir de este amor, reconocerlo, nutrirnos de ese amor, no se puede ser cristiano: el cristiano, quien se siente mirado por el Se&ntilde;or, con esa mirada tan bella, amado por el Se&ntilde;or y amado hasta el final. Siente&#8230; El cristiano siente que su vida ha sido salvada por la sangre de Cristo. Y esto hace el amor: esta relaci&oacute;n de amor. Eso es lo primero que me ha impactado mucho. La otra cosa que me impresiona es esta tristeza de Jes&uacute;s cuando contempla Jerusal&eacute;n. &laquo;Pero t&uacute;, Jerusal&eacute;n, que no has comprendido el amor&raquo;. No comprendi&oacute; la ternura de Dios, con esa imagen tan bella, que dice Jes&uacute;s. No entender el amor de Dios: lo contrario de lo que sent&iacute;a Pablo. S&iacute;, Dios me ama, Dios nos ama, pero es algo abstracto, es algo que no me toca el coraz&oacute;n y yo me arreglo como puedo en la vida. All&iacute; no hay fidelidad. Y el llanto del coraz&oacute;n de Jes&uacute;s por Jerusal&eacute;n es este: &laquo;Jerusal&eacute;n, t&uacute; no eres fiel; t&uacute; no te has dejado amar; y t&uacute; te has fiado de muchos &iacute;dolos que te promet&iacute;an todo, te dec&iacute;an que te daban todo, luego te abandonaron&raquo;. El coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, el sufrimiento del amor de Jes&uacute;s: un amor no aceptado, no acogido. Estas dos im&aacute;genes hoy: la de Pablo que permanece fiel al amor de Jes&uacute;s hasta el final, all&iacute; encuentra la fuerza para seguir adelante, para soportar todo. &Eacute;l se siente d&eacute;bil, se siente pecador, pero tiene la fuerza del amor de Dios, en ese encuentro que tuvo con Jesucristo. Por otra parte, la ciudad y el pueblo infiel, no fiel, que no acepta el amor de Jes&uacute;s, o peor a&uacute;n, &iquest;eh?, que vive este amor pero a mitad: un poco s&iacute;, un poco no, seg&uacute;n las propias conveniencias. Miremos a Pablo con su valor que viene de este amor, y miremos a Jes&uacute;s que llora ante esa ciudad que no es fiel. Miremos la fidelidad de Pablo y la infidelidad de Jerusal&eacute;n, y en el centro contemplemos a Jes&uacute;s, su coraz&oacute;n, que tanto nos ama. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer por &Eacute;l? La pregunta: &iquest;me parezco m&aacute;s a Pablo o a Jerusal&eacute;n? Mi amor a Dios, &iquest;es tan fuerte como el de Pablo o mi coraz&oacute;n es un coraz&oacute;n tibio como el de Jerusal&eacute;n? Que el Se&ntilde;or, por intercesi&oacute;n del beato Juan Pablo II, nos ayude a responder a esta pregunta. As&iacute; sea.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DEL SANTO PADRE ANTE LA TUMBA DE JUAN PABLO II EN LA CAPILLA DE SAN SEBASTI&Aacute;N DE LA BAS&Iacute;LICA VATICANA Dos im&aacute;genes y una pregunta Jueves 31 de octubre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 8 de noviembre de 2013 &nbsp; Con el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dos-imagenes-y-una-pregunta-31-de-octubre-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDos im\u00e1genes y una pregunta (31 de octubre 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}