{"id":39127,"date":"2016-10-05T22:25:24","date_gmt":"2016-10-06T03:25:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/capaces-de-avergonzarse-25-de-octubre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:24","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:24","slug":"capaces-de-avergonzarse-25-de-octubre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/capaces-de-avergonzarse-25-de-octubre-de-2013\/","title":{"rendered":"Capaces de avergonzarse (25 de octubre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Capaces de avergonzarse<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 25 de octubre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 44, viernes 1 de noviembre de 2013<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>La gracia de la verg&uuml;enza es la que experimentamos cuando confesamos a Dios nuestro pecado y lo hacemos hablando &laquo;cara a cara&raquo; con el sacerdote, &laquo;nuestro hermano&raquo;. Y no pensando en dirigirnos directamente a Dios, como si fuera &laquo;confesarse por e-mail&raquo;. Es con estas eficaces expresiones que el Papa Francisco llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre uno de los sacramentos fundamentales de la salvaci&oacute;n humana, la confesi&oacute;n. Habl&oacute; de ello la ma&ntilde;ana del viernes 25 de octubre, durante la misa celebrada en la capilla de Santa Marta. <\/p>\n<p>San Pablo, despu&eacute;s de haber experimentado la sensaci&oacute;n de sentirse liberado por la sangre de Cristo, por lo tanto &laquo;recreado&raquo;, advierte que en &eacute;l hay algo todav&iacute;a que le hace esclavo. Y en el pasaje de la carta a los Romanos (7, 18-25) propuesto por la liturgia el ap&oacute;stol \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 se define &laquo;desgraciado&raquo;. Por lo dem&aacute;s &laquo;Pablo ayer hablaba, anunciaba la salvaci&oacute;n en Jesucristo por la fe&raquo;, mientras que hoy &laquo;como hermano cuenta a sus hermanos de Roma la lucha que &eacute;l tiene dentro de s&iacute;: \u201cS&eacute; que lo bueno no habita en m&iacute;, es decir, en mi carne; en efecto, querer est&aacute; a mi alcance, pero hacer lo bueno, no. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo. Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en m&iacute;\u201d. Se confiesa pecador. Nos dice: \u201cCristo nos ha salvado, somos libres. Pero yo soy un pobre hombre, yo soy un pecador, yo soy un esclavo\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de la que el Papa llam&oacute; &laquo;la lucha de los cristianos&raquo;, nuestra lucha de todos los d&iacute;as. &laquo;Cuando quiero hacer el bien \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 el mal est&aacute; junto a m&iacute;. En efecto, en lo &iacute;ntimo consiento a la ley de Dios; pero en mis miembros veo otra ley, que combate contra la ley de mi raz&oacute;n y me hace esclavo&raquo;. Y nosotros &laquo;no siempre tenemos la valent&iacute;a de hablar como habla Pablo sobre esta lucha. Siempre buscamos una justificaci&oacute;n: \u201cPero s&iacute;, somos todos pecadores\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Es contra esta actitud que debemos luchar. Es m&aacute;s, &laquo;si nosotros no reconocemos esto \u2014advirti&oacute; el Santo Padre\u2014 no podemos tener el perd&oacute;n de Dios, porque si ser pecador es una palabra, un modo de hablar, no tenemos necesidad del perd&oacute;n de Dios. Pero si es una realidad que nos hace esclavos, necesitamos esta liberaci&oacute;n interior del Se&ntilde;or, de aquella fuerza&raquo;. Y Pablo indica la v&iacute;a de salida: &laquo;Confiesa a la comunidad su pecado, su tendencia al pecado, no la esconde. Esta es la actitud que la Iglesia nos pide a todos nosotros, que Jes&uacute;s pide a todos nosotros: confesar humildemente nuestros pecados&raquo;.<\/p>\n<p>La Iglesia en su sabidur&iacute;a indica a los creyentes el sacramento de la reconciliaci&oacute;n. Y nosotros, exhort&oacute; el Papa, estamos llamados a hacer esto: &laquo;Vayamos al hermano, al hermano sacerdote, y hagamos esta confesi&oacute;n interior nuestra: la misma que hace Pablo: \u201cYo quiero el bien, desear&iacute;a ser mejor, pero usted sabe, a veces tengo esta lucha, a veces tengo esto, esto y esto&#8230;\u201d&raquo;. Y as&iacute; como &laquo;es tan concreta la salvaci&oacute;n que nos lleva a Jes&uacute;s, tan concreto es nuestro pecado&raquo;. <\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice se refiri&oacute; despu&eacute;s a cuantos rechazan el coloquio con el sacerdote y sostienen confesarse directamente con Dios. Cierto \u2014coment&oacute;\u2014 &laquo;es f&aacute;cil, es como confesarse por e-mail&#8230; Dios est&aacute; all&iacute;, lejos; yo digo las cosas y no existe un cara a cara, no existe un encuentro a solas&raquo;. Pablo en cambio &laquo;confiesa su debilidad a los hermanos cara a cara&raquo;.<\/p>\n<p>Del Papa tambi&eacute;n un llamamiento a los que ante el sacerdote &laquo;se confiesan de muchas cosas et&eacute;reas, que no tienen ninguna concreci&oacute;n&raquo;: confesarse as&iacute; &laquo;es lo mismo que no hacerlo&raquo;, precis&oacute;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;Confesar nuestros pecados no es ir a una sesi&oacute;n psiqui&aacute;trica ni tampoco ir a una sala de tortura. Es decir al Se&ntilde;or: \u201cSe&ntilde;or, soy pecador\u201d. Pero decirlo a trav&eacute;s del hermano, para que este decir sea tambi&eacute;n concreto; \u201cy soy pecador por esto, por esto y por esto&#8230;\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice confi&oacute; que admira el modo en que se confiesan los ni&ntilde;os: &laquo;Hoy hemos le&iacute;do en el Aleluya \u2014observ&oacute;\u2014: \u201cTe doy gracias, Padre, Se&ntilde;or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los peque&ntilde;os\u201d (<i>Mateo <\/i>11, 25). Los peque&ntilde;os tienen una cierta sabidur&iacute;a. Cuando un ni&ntilde;o viene a confesarse, jam&aacute;s dice algo general: \u201cPadre, he hecho esto, he hecho esto a mi t&iacute;a, he hecho esto a la otra, al otro le he dicho esta palabra\u201d y dicen la palabra. Son concretos, tienen la sencillez de la verdad. Y nosotros tenemos siempre la tendencia a esconder la realidad de nuestras miserias&raquo;. En cambio, si hay algo bello es &laquo;cuando nosotros confesamos nuestros pecados como est&aacute;n en la presencia de Dios. Siempre sentimos esa gracia de la verg&uuml;enza. Avergonzarse ante Dios es una gracia. Es una gracia: \u201cYo me averg&uuml;enzo\u201d. Pensemos en lo que dijo Pedro tras el milagro de Jes&uacute;s en el lago: \u201cPero Se&ntilde;or, al&eacute;jate de m&iacute;, que soy un pecador\u201d. Se averg&uuml;enza de su pecado ante la santidad de Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>Ir a confesarse &laquo;es ir a un encuentro con el Se&ntilde;or que nos perdona, nos ama. Y nuestra verg&uuml;enza es lo que nosotros le ofrecemos a &Eacute;l: \u201cSe&ntilde;or, soy pecador, pero mira, no soy tan malo, soy capaz de avergonzarme\u201d&raquo;. Por ello &laquo;pidamos \u2014concluy&oacute; el Papa\u2014 esta gracia de vivir en la verdad sin esconder nada a Dios y sin esconder nada a nosotros mismos&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Capaces de avergonzarse Viernes 25 de octubre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 44, viernes 1 de noviembre de 2013 &nbsp; La gracia de la verg&uuml;enza es la que experimentamos cuando confesamos a Dios nuestro pecado y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/capaces-de-avergonzarse-25-de-octubre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCapaces de avergonzarse (25 de octubre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39127","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39127\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}