{"id":39130,"date":"2016-10-05T22:25:29","date_gmt":"2016-10-06T03:25:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dinero-sirve-pero-la-codicia-mata-21-de-octubre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:29","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:29","slug":"el-dinero-sirve-pero-la-codicia-mata-21-de-octubre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dinero-sirve-pero-la-codicia-mata-21-de-octubre-de-2013\/","title":{"rendered":"El dinero sirve pero la codicia mata (21 de octubre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El dinero sirve pero la codicia mata<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 21 de octubre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 25 de octubre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El dinero sirve para realizar muchas obras buenas, para hacer progresar a la humanidad, pero cuando se transforma en la &uacute;nica raz&oacute;n de vida, destruye al hombre y sus v&iacute;nculos con el mundo exterior. Es &eacute;sta la ense&ntilde;anza que el Papa Francisco sac&oacute; del pasaje lit&uacute;rgico del Evangelio de Lucas (12, 13-21) durante la misa celebrada el lunes 21 de octubre. <\/p>\n<p>Al inicio de su homil&iacute;a el Santo Padre record&oacute; la figura del hombre que pide a Jes&uacute;s que intime a su propio hermano para que reparta con &eacute;l la herencia. Para el Pont&iacute;fice, de hecho, el Se&ntilde;or nos habla a trav&eacute;s de este personaje &laquo;de nuestra relaci&oacute;n con las riquezas y con el dinero&raquo;. Un tema que no es s&oacute;lo de hace dos mil a&ntilde;os, sino que se representa todav&iacute;a hoy, todos los d&iacute;as. &laquo;Cu&aacute;ntas familias destruidas \u2014coment&oacute;\u2014 hemos visto por problemas de dinero: &iexcl;hermano contra hermano; padre contra hijos!&raquo;. Porque la primera consecuencia del apego al dinero es la destrucci&oacute;n del individuo y de quien le est&aacute; cerca. &laquo;Cuando una persona est&aacute; apegada al dinero \u2014explic&oacute; el Obispo de Roma\u2014 se destruye a s&iacute; misma, destruye a la familia&raquo;.<\/p>\n<p>Cierto, el dinero no hay que demonizarlo en sentido absoluto. &laquo;El dinero \u2014precis&oacute; el Papa Francisco\u2014 sirve para llevar adelante muchas cosas buenas, muchos trabajos, para desarrollar la humanidad&raquo;. Lo que hay que condenar, en cambio, es su uso distorsionado. Al respecto el Pont&iacute;fice repiti&oacute; las mismas palabras pronunciadas por Jes&uacute;s en la par&aacute;bola del &laquo;hombre rico&raquo; contenida en el Evangelio: &laquo;El que atesora para s&iacute;, no es rico ante Dios&raquo;. De aqu&iacute; la advertencia: &laquo;Guardaos de toda clase de codicia&raquo;. Es &eacute;sta en efecto &laquo;la que hace da&ntilde;o en relaci&oacute;n con el dinero&raquo;; es la tensi&oacute;n constante a tener cada vez m&aacute;s que &laquo;lleva a la idolatr&iacute;a&raquo; del dinero y acaba con destruir &laquo;la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s&raquo;. Porque la codicia hace enfermar al hombre, conduci&eacute;ndole al interior de un c&iacute;rculo vicioso en el que cada pensamiento est&aacute; &laquo;en funci&oacute;n del dinero&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, la caracter&iacute;stica m&aacute;s peligrosa de la codicia es precisamente la de ser &laquo;un instrumento de idolatr&iacute;a; porque va por el camino contrario&raquo; del trazado por Dios para los hombres. Y al respecto el Santo Padre cit&oacute; a san Pablo, quien recuerda &laquo;que Jesucristo, que era rico, se hizo pobre para enriquecernos a nosotros&raquo;. As&iacute; que hay un &laquo;camino de Dios&raquo;, el &laquo;de la humildad, abajarse para servir&raquo;, y un recorrido que va en la direcci&oacute;n opuesta, adonde conduce la codicia y la idolatr&iacute;a: &laquo;T&uacute; que eres un pobre hombre, te haces dios por la vanidad&raquo;.<\/p>\n<p>Por este motivo \u2014a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;Jes&uacute;s dice cosas tan duras y fuertes contra el apego al dinero&raquo;: por ejemplo, cuando recuerda &laquo;que no se puede servir a dos se&ntilde;ores: o a Dios o al dinero&raquo;; o cuando exhorta &laquo;a no preocuparnos, porque el Se&ntilde;or sabe de qu&eacute; tenemos necesidad&raquo;; o tambi&eacute;n cuando &laquo;nos lleva al abandono confiado hacia el Padre, que hace florecer los lirios del campo y da de comer a los p&aacute;jaros del cielo&raquo;.<\/p>\n<p>La actitud en clara ant&iacute;tesis a esta confianza en la misericordia divina es precisamente la del protagonista de la par&aacute;bola evang&eacute;lica, quien no consegu&iacute;a pensar en otra cosa m&aacute;s que en la abundancia del trigo recogido en los campos y en los bienes acumulados. Interrog&aacute;ndose sobre qu&eacute; hacer con ello \u2014explic&oacute; el Papa Francisco\u2014, &laquo;pod&iacute;a decir: dar&eacute; esto a otro para ayudarle&raquo;. En cambio &laquo;la codicia le llev&oacute; a decir: construir&eacute; otros graneros y los llenar&eacute;. Cada vez m&aacute;s&raquo;. Un comportamiento que, seg&uacute;n el Papa, cela la ambici&oacute;n de alcanzar una especie de divinidad, &laquo;casi una divinidad idol&aacute;trica&raquo;, como testimonian los pensamientos mismos del hombre: &laquo;Alma m&iacute;a, tienes bienes almacenados para muchos a&ntilde;os; descansa, come, bebe, banquetea alegremente&raquo;. <\/p>\n<p>Pero es precisamente entonces cuando Dios le reconduce a su realidad de criatura, poni&eacute;ndole en guardia con la frase: &laquo;Necio, esta noche te van a reclamar el alma&raquo;. Porque \u2014observ&oacute; el Obispo de Roma\u2014 &laquo;este camino contrario al camino de Dios es una necedad, lleva lejos de la vida. Destruye toda fraternidad humana&raquo;. Mientras que el Se&ntilde;or nos muestra el verdadero camino. Que &laquo;no es el camino de la pobreza por la pobreza&raquo;; al contrario, &laquo;es el camino de la pobreza como instrumento, para que Dios sea Dios, para que &Eacute;l sea el &uacute;nico Se&ntilde;or, no el &iacute;dolo de oro&raquo;. En efecto, &laquo;todos los bienes que tenemos, el Se&ntilde;or nos los da para hacer marchar adelante el mundo, para que vaya adelante la humanidad, para ayudar a los dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>De ah&iacute; el deseo de que &laquo;permanezca hoy en nuestro coraz&oacute;n la palabra del Se&ntilde;or&raquo;, con su invitaci&oacute;n a mantenerse lejos de la codicia, porque, &laquo;aunque uno est&eacute; en la abundancia, su vida no depende de lo que posee&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El dinero sirve pero la codicia mata Lunes 21 de octubre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 25 de octubre de 2013 &nbsp; El dinero sirve para realizar muchas obras buenas, para hacer progresar a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dinero-sirve-pero-la-codicia-mata-21-de-octubre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl dinero sirve pero la codicia mata (21 de octubre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39130","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39130","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39130"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39130\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39130"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39130"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39130"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}