{"id":39131,"date":"2016-10-05T22:25:30","date_gmt":"2016-10-06T03:25:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ocaso-del-apostol-18-de-octubre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:30","slug":"el-ocaso-del-apostol-18-de-octubre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ocaso-del-apostol-18-de-octubre-de-2013\/","title":{"rendered":"El ocaso del ap\u00f3stol (18 de octubre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El ocaso del ap&oacute;stol<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 18 de octubre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 25 de octubre de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una peregrinaci&oacute;n singular es la que indic&oacute; el Papa Francisco durante la misa celebrada el viernes 18 de octubre por la ma&ntilde;ana en Santa Marta. Es la visita a las residencias donde se hospedan sacerdotes y religiosas ya ancianos. Se trata de aut&eacute;nticos &laquo;santuarios de apostolicidad y de santidad \u2014dijo el Obispo de Roma\u2014 que tenemos en la Iglesia&raquo;, por lo tanto adonde vale la pena ir como &laquo;en peregrinaci&oacute;n&raquo;. Esta indicaci&oacute;n fue el punto de llegada de una reflexi&oacute;n que parti&oacute; de la comparaci&oacute;n entre las lecturas de la liturgia del d&iacute;a: el pasaje del Evangelio de Lucas (10, 1-9) \u2014en el que se relata &laquo;el inicio de la vida apost&oacute;lica&raquo;, cuando los disc&iacute;pulos fueron llamados y eran &laquo;j&oacute;venes, fuertes y alegres&raquo;\u2014 y el pasaje de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (4, 10-17) en el que el ap&oacute;stol, ya cercano al &laquo;ocaso de su existencia&raquo;, profundiza sobre el &laquo;final de la vida apost&oacute;lica&raquo;. De esta comparaci&oacute;n se entiende \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 que todo &laquo;ap&oacute;stol tiene un inicio alegre, entusiasta, con Dios dentro; pero no se le ahorra el ocaso&raquo;. Y \u2014confi&oacute;\u2014 &laquo;a m&iacute; me hace bien pensar en el ocaso del ap&oacute;stol&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto dirigi&oacute; el pensamiento a &laquo;tres im&aacute;genes&raquo;: Mois&eacute;s, Juan el Bautista y Pablo. Mois&eacute;s es &laquo;ese jefe del pueblo de Dios, valiente, que luchaba contra los enemigos y luchaba tambi&eacute;n con Dios para salvar al pueblo. Es fuerte, pero al final se encuentra solo en el monte Nebo mirando la tierra prometida&raquo;, en la que en cambio no puede entrar. En cuanto a Juan Bautista, tampoco a &eacute;l &laquo;en los &uacute;ltimos tiempos se le ahorran angustias&raquo;. Se pregunta si se ha equivocado, si ha tomado el verdadero camino, y a sus amigos les pide que vayan a preguntar a Jes&uacute;s: &laquo;&iquest;Eres t&uacute; o debemos esperar todav&iacute;a?&raquo;. Est&aacute; atormentado por la angustia; hasta el punto de que &laquo;el hombre m&aacute;s grande nacido de mujer&raquo;, como le defini&oacute; Cristo mismo, acaba &laquo;bajo el poder de un gobernante d&eacute;bil, ebrio y corrupto, sometido al poder de la envidia de una ad&uacute;ltera y del capricho de una bailarina&raquo;.<\/p>\n<p>Finalmente est&aacute; Pablo, quien conf&iacute;a a Timoteo toda su amargura. Para describir su sufrimiento, el Obispo de Roma us&oacute; la expresi&oacute;n: &laquo;no est&aacute; en el s&eacute;ptimo cielo&raquo;. Y propuso las palabras del ap&oacute;stol: &laquo;Hijo m&iacute;o, Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente; Crescente se march&oacute; a Galacia; Tito a Dalmacia; Lucas es el &uacute;nico que est&aacute; conmigo. Toma a Marcos y tr&aacute;elo contigo, pues me es &uacute;til para el ministerio. El manto que dej&eacute;, tr&aacute;elo cuando vengas, y tambi&eacute;n los libros y los pergaminos. Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo. Gu&aacute;rdate de &eacute;l tambi&eacute;n t&uacute;, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras&raquo;. El Papa prosigui&oacute; recordando el relato que Pablo hace del proceso: &laquo;En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. Mas el Se&ntilde;or estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a trav&eacute;s de m&iacute;, se proclamara plenamente el mensaje&raquo;. Una imagen que, seg&uacute;n el Pont&iacute;fice, contiene en s&iacute; el &laquo;ocaso&raquo; de todo ap&oacute;stol: &laquo;solo, abandonado, traicionado&raquo;; asistido s&oacute;lo por el Se&ntilde;or que &laquo;no abandona, no traiciona&raquo;, porque &laquo;&Eacute;l es fiel, no puede renegar de s&iacute; mismo&raquo;. <\/p>\n<p>La grandeza del ap&oacute;stol \u2014subray&oacute; el Papa\u2014 est&aacute; por lo tanto en hacer con la vida lo que Juan el Bautista dec&iacute;a: &laquo;es necesario que &Eacute;l crezca y yo disminuya&raquo;. En efecto, el ap&oacute;stol es aqu&eacute;l &laquo;que da la vida para que el Se&ntilde;or crezca. Y al final est&aacute; el ocaso&raquo;. Fue as&iacute; tambi&eacute;n para Pedro \u2014observ&oacute; el Papa Francisco\u2014, a quien Jes&uacute;s predijo: &laquo;Cuando seas viejo, te llevar&aacute;n adonde t&uacute; no quieres ir&raquo;.<\/p>\n<p>La meditaci&oacute;n sobre las fases finales de la vida de estos personajes sugiri&oacute; as&iacute; al Santo Padre &laquo;el recuerdo de esos santuarios de apostolicidad y de santidad que son las residencias de los sacerdotes y de las religiosas&raquo;. Estructuras que acogen \u2014a&ntilde;adi&oacute;\u2014 &laquo;a buenos sacerdotes y buenas religiosas, envejecidos, con el peso de la soledad, que esperan que venga el Se&ntilde;or a llamar a la puerta de sus corazones&raquo;. Lamentablemente \u2014coment&oacute; el Papa\u2014 tendemos a olvidar estos santuarios: &laquo;no son sitios bellos, porque uno ve qu&eacute; nos espera&raquo;. Pero al contrario, &laquo;si miramos m&aacute;s en lo profundo, son bell&iacute;simos&raquo;, por la riqueza de humanidad que hay dentro. Visitarles, por lo tanto, significa hacer &laquo;verdaderas peregrinaciones hacia estos santuarios de santidad y de apostolicidad&raquo;, en la misma medida de las peregrinaciones que se hacen a los santuarios marianos o a aquellos dedicados a los santos.<\/p>\n<p>&laquo;Pero me pregunto \u2014a&ntilde;adi&oacute; el Papa\u2014, &iquest;nosotros, cristianos, tenemos deseo de hacer una visita \u2014&iexcl;que ser&aacute; una verdadera peregrinaci&oacute;n!\u2014 a estos santuarios de santidad y de apostolicidad que son las residencias de los sacerdotes y de las religiosas? Uno de vosotros me dec&iacute;a, hace d&iacute;as, que cuando iba a un pa&iacute;s de misi&oacute;n, acud&iacute;a al cementerio y ve&iacute;a todas las tumbas de los ancianos misioneros, sacerdotes y religiosas, all&iacute; desde hace 50, 100, 200 a&ntilde;os, desconocidos. Y me dec&iacute;a: \u201cPero todos estos pueden ser canonizados, porque al final cuenta s&oacute;lo esta santidad cotidiana, esta santidad de todos los d&iacute;as\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>En las residencias &laquo;estas religiosas y estos sacerdotes \u2014dijo el Papa\u2014 esperan al Se&ntilde;or un poco como Pablo: un poco tristes, realmente, pero tambi&eacute;n con una cierta paz, con el rostro alegre&raquo;. Precisamente por esto hace &laquo;bien a todos pensar en esta etapa de la vida que es el ocaso del ap&oacute;stol&raquo; Y, concluyendo, pidi&oacute; rogar al Se&ntilde;or que custodie a los sacerdotes y a las religiosas que se hallan en la fase final de su existencia, a fin de que puedan repetir al menos otra vez: &laquo;s&iacute;, Se&ntilde;or, quiero seguirte&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El ocaso del ap&oacute;stol Viernes 18 de octubre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 25 de octubre de 2013 &nbsp; Una peregrinaci&oacute;n singular es la que indic&oacute; el Papa Francisco durante la misa celebrada el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ocaso-del-apostol-18-de-octubre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl ocaso del ap\u00f3stol (18 de octubre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}