{"id":39137,"date":"2016-10-05T22:25:41","date_gmt":"2016-10-06T03:25:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-elige-la-mejor-parte-8-de-octubre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:41","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:41","slug":"quien-elige-la-mejor-parte-8-de-octubre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-elige-la-mejor-parte-8-de-octubre-de-2013\/","title":{"rendered":"Quien elige la mejor parte (8 de octubre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Quien elige la mejor parte<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 8 de octubre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 41, viernes 11 de octubre de 2013<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>Orar significa abrir la puerta al Se&ntilde;or a fin de que pueda hacer algo para reorganizar nuestras cosas. El sacerdote que hace su deber, pero no abre la puerta al Se&ntilde;or, se arriesga a convertirse s&oacute;lo en un &laquo;profesional&raquo;. El Papa Francisco, en la misa que celebr&oacute; el martes 8 de octubre, se detuvo en el valor de la oraci&oacute;n: no la de &laquo;papagayo&raquo;, sino la que se &laquo;hace con el coraz&oacute;n&raquo; que lleva a &laquo;mirar al Se&ntilde;or, a escuchar al Se&ntilde;or, a pedir al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n se desarroll&oacute; a partir de las lecturas de la liturgia, tomadas del libro de Jon&aacute;s (3, 1-10) y del Evangelio de Lucas (10, 38-42). En particular, haciendo referencia al pasaje evang&eacute;lico, el Pont&iacute;fice propuso como modelo a seguir la actitud de Mar&iacute;a, una de las dos mujeres que hab&iacute;an acogido a Jes&uacute;s en su casa. Mar&iacute;a, en efecto, se detiene a escuchar y a contemplar al Se&ntilde;or, mientras que Marta, su hermana, contin&uacute;a ocup&aacute;ndose de los quehaceres de la casa. <\/p>\n<p>&laquo;La palabra del Se&ntilde;or \u2014expres&oacute; el Papa\u2014 es clara: Mar&iacute;a ha elegido la mejor parte, la de la oraci&oacute;n, la de la contemplaci&oacute;n de Jes&uacute;s. A los ojos de su hermana era perder tiempo&raquo;. Mar&iacute;a se detiene a mirar al Se&ntilde;or como una ni&ntilde;a maravillada, &laquo;en lugar de trabajar como hac&iacute;a ella&raquo;.<\/p>\n<p>La actitud de Mar&iacute;a es la justa porque \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 ella &laquo;escuchaba al Se&ntilde;or y oraba con su coraz&oacute;n&raquo;. He aqu&iacute; qu&eacute; &laquo;quiere decirnos el Se&ntilde;or. La primera tarea en la vida es &eacute;sta: la oraci&oacute;n. Pero no la oraci&oacute;n de las palabras como los papagayos, sino la oraci&oacute;n del coraz&oacute;n&raquo;, a trav&eacute;s de la cual es posible &laquo;mirar al Se&ntilde;or, escuchar al Se&ntilde;or, pedir al Se&ntilde;or. Y nosotros sabemos que la oraci&oacute;n hace milagros&raquo;.<\/p>\n<p>Lo mismo ense&ntilde;a el episodio narrado en el libro de Jon&aacute;s: un &laquo;testarudo&raquo;, le defini&oacute; el Santo Padre, porque &laquo;no quer&iacute;a hacer lo que el Se&ntilde;or le ped&iacute;a&raquo;. S&oacute;lo despu&eacute;s de que el Se&ntilde;or le salv&oacute; del vientre de la ballena \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 Jon&aacute;s se decidi&oacute;: &laquo;Se&ntilde;or, har&eacute; lo que dices. Y fue por las calles de N&iacute;nive&raquo; anunciando su profec&iacute;a: la ciudad ser&iacute;a destruida por Dios si los ciudadanos no mejoraban su modo de vivir. Jon&aacute;s &laquo;era un profeta \u201cprofesional\u201d \u2014precis&oacute; el Obispo de Roma\u2014 y dec&iacute;a: en cuarenta d&iacute;as N&iacute;nive ser&aacute; destruida. Lo dec&iacute;a seriamente, con fuerza. Y los ciudadanos de N&iacute;nive se atemorizaron y empezaron a orar con las palabras, con el coraz&oacute;n, con el cuerpo. La oraci&oacute;n hizo el milagro&raquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n en este relato \u2014afirm&oacute; el Papa Francisco\u2014 &laquo;se ve lo que Jes&uacute;s le dice a Marta: Mar&iacute;a ha elegido la mejor parte. La oraci&oacute;n hace milagros, ante los problemas&raquo; que hay en el mundo. Pero existen tambi&eacute;n aquellos a quienes el Papa defini&oacute; &laquo;pesimistas&raquo;. Estas personas &laquo;dicen: nada se puede cambiar, la vida es as&iacute;. Me hace pensar en una canci&oacute;n triste de mi tierra que dice: dej&eacute;moslo. Abajo en el horno nos encontraremos todos&raquo;. <\/p>\n<p>Ciertamente es una visi&oacute;n un &laquo;poco pesimista de la vida&raquo; \u2014apunt&oacute;\u2014 que nos lleva a preguntarnos: &laquo;&iquest;Para qu&eacute; orar? D&eacute;jalo, la vida es as&iacute;. Vayamos adelante. Hagamos lo que podamos&raquo;. Y esta actitud tuvo Marta \u2014aclar&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014, quien &laquo;hac&iacute;a cosas, pero no oraba&raquo;. Y despu&eacute;s est&aacute; el comportamiento de los otros, como ese &laquo;testarudo Jon&aacute;s&raquo;. Estos son &laquo;los justicieros&raquo;. Jon&aacute;s &laquo;iba y profetizaba; pero en su coraz&oacute;n dec&iacute;a: se lo merecen, se lo merecen, se lo han buscado. &Eacute;l profetizaba, pero no oraba, no ped&iacute;a al Se&ntilde;or perd&oacute;n por ellos, s&oacute;lo les apaleaba&raquo;. Estos \u2014subray&oacute; el Santo Padre\u2014 &laquo;se creen justos&raquo;. Pero al final, como sucedi&oacute; con Jon&aacute;s, se revelan unos ego&iacute;stas. <\/p>\n<p>Jon&aacute;s, por ejemplo \u2014sigui&oacute; el Papa\u2014, cuando Dios salv&oacute; al pueblo de N&iacute;nive, &laquo;se disgust&oacute; con el Se&ntilde;or: pero t&uacute; siempre eres as&iacute;, &iexcl;siempre perdonas!&raquo;. Y &laquo;tambi&eacute;n nosotros \u2014coment&oacute;\u2014, cuando no oramos, lo que hacemos es cerrar la puerta al Se&ntilde;or&raquo; de forma que &laquo;&Eacute;l no puede hacer nada. En cambio la oraci&oacute;n ante un problema, una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, una calamidad, es abrir la puerta al Se&ntilde;or para que venga&raquo;: &Eacute;l, de hecho, sabe &laquo;reorganizar las cosas&raquo;.<\/p>\n<p>En conclusi&oacute;n el Papa Francisco exhort&oacute; a pensar en Mar&iacute;a, la hermana de Marta, que &laquo;eligi&oacute; la mejor parte y nos hace ver el camino, c&oacute;mo se abre la puerta al Se&ntilde;or&raquo;, al rey de N&iacute;nive &laquo;que no era un santo&raquo;, a todo el pueblo: &laquo;Hac&iacute;an cosas feas. Pero cuando oraron, ayunaron y abrieron la puerta al Se&ntilde;or, el Se&ntilde;or hizo el milagro del perd&oacute;n. Y pensemos en Jon&aacute;s que no oraba, hu&iacute;a de Dios siempre. Profetizaba, era tal vez un buen \u201cprofesional\u201d, podemos decir hoy un buen sacerdote que hac&iacute;a sus tareas, pero jam&aacute;s abr&iacute;a la puerta al Se&ntilde;or con la oraci&oacute;n. Pidamos al Se&ntilde;or que nos ayude a elegir siempre la mejor parte&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Quien elige la mejor parte Martes 8 de octubre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 41, viernes 11 de octubre de 2013 &nbsp; Orar significa abrir la puerta al Se&ntilde;or a fin de que pueda hacer algo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-elige-la-mejor-parte-8-de-octubre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abQuien elige la mejor parte (8 de octubre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39137","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39137"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39137\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}