{"id":39147,"date":"2016-10-05T22:25:57","date_gmt":"2016-10-06T03:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-soplo-sobre-las-brasas-21-de-septiembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:25:57","modified_gmt":"2016-10-06T03:25:57","slug":"como-un-soplo-sobre-las-brasas-21-de-septiembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-soplo-sobre-las-brasas-21-de-septiembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Como un soplo sobre las brasas (21 de septiembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Como un soplo sobre las brasas<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"> S&aacute;bado 21 de septiembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 39, viernes 27 de septiembre de 2013<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Una mirada que te lleva a crecer, a ir adelante; que te alienta porque te hace sentir que &Eacute;l te quiere&raquo;; que da el valor necesario para seguirle. Se centr&oacute; en las miradas de Jes&uacute;s la meditaci&oacute;n del Papa Francisco durante la misa en Santa Marta el 21 de septiembre. Es una fecha fundamental en la biograf&iacute;a de Jorge Mario Bergoglio, porque al d&iacute;a de la fiesta lit&uacute;rgica de san Mateo de hace sesenta a&ntilde;os \u2014era el 21 de septiembre de 1953\u2014 &eacute;l remonta su propia elecci&oacute;n de vida. Tal vez tambi&eacute;n por esto, comentando el relato de la conversi&oacute;n del evangelista (<i>Mateo <\/i>9, 9-13), el Pont&iacute;fice subray&oacute; el poder de las miradas de Cristo, capaces de cambiar para siempre la vida de aquellos sobre quienes se posan. <\/p>\n<p>Precisamente como ocurri&oacute; para el recaudador de impuestos que se convirti&oacute; en su disc&iacute;pulo: &laquo;Para m&iacute; es un poco dif&iacute;cil entender c&oacute;mo Mateo pudo o&iacute;r la voz de Jes&uacute;s&raquo;, que en medio de much&iacute;sima gente dice &laquo;s&iacute;gueme&raquo;. Es m&aacute;s, el Obispo de Roma no est&aacute; seguro de que el llamado haya o&iacute;do la voz del Nazareno, pero tiene la certeza de que &laquo;sinti&oacute; en su coraz&oacute;n la mirada de Jes&uacute;s que le contemplaba. Y aquella mirada es tambi&eacute;n un rostro&raquo; que &laquo;le cambi&oacute; la vida. Nosotros decimos: le convirti&oacute;&raquo;. Despu&eacute;s hay otra acci&oacute;n descrita en la escena: &laquo;En cuanto sinti&oacute; en su coraz&oacute;n aquella mirada, &eacute;l se levant&oacute; y le sigui&oacute;&raquo;. Por esto el Papa hizo notar que &laquo;la mirada de Jes&uacute;s nos levanta siempre; nos eleva&raquo;, nos alza; nunca nos &laquo;deja ah&iacute;&raquo; donde est&aacute;bamos antes de encontrarle. Ni tampoco quita algo: &laquo;Nunca te abaja, nunca te humilla, te invita a alzarte&raquo;, y haciendo o&iacute;r su amor da el valor necesario para poderle seguir. <\/p>\n<p>He aqu&iacute; entonces el interrogante del Papa: &laquo;Pero &iquest;c&oacute;mo era esta mirada de Jes&uacute;s?&raquo;. La respuesta es que &laquo;no era una mirada m&aacute;gica&raquo;, porque Cristo &laquo;no era un especialista en hipnosis&raquo;, sino algo muy distinto. Basta pensar en &laquo;c&oacute;mo miraba a los enfermos y les curaba&raquo; o en &laquo;c&oacute;mo miraba a la multitud que le conmov&iacute;a, porque la sent&iacute;a como ovejas sin pastor&raquo;. Y sobre todo, seg&uacute;n el Santo Padre, para tener una respuesta al interrogante inicial es necesario reflexionar no s&oacute;lo en &laquo;c&oacute;mo miraba Jes&uacute;s&raquo;, sino tambi&eacute;n en &laquo;c&oacute;mo se sent&iacute;an mirados&raquo; los destinatarios de aquellas miradas. Porque \u2014explic&oacute;\u2014 &laquo;Jes&uacute;s miraba a cada uno&raquo; y &laquo;cada uno se sent&iacute;a mirado por &Eacute;l&raquo;, como si llamara a cada uno por su propio nombre. <\/p>\n<p>Por esto la mirada de Cristo &laquo;cambia la vida&raquo;. A todos y en toda situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n \u2014a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco\u2014 en los momentos de dificultad y de desconfianza. Como cuando pregunta a sus disc&iacute;pulos: &iquest;tambi&eacute;n vosotros quer&eacute;is iros? Lo hace mir&aacute;ndoles &laquo;a los ojos y ellos han recibido el aliento para decir: no, vamos contigo&raquo;; o como cuando Pedro, tras haber renegado de &Eacute;l, encontr&oacute; de nuevo la mirada de Jes&uacute;s &laquo;que le cambi&oacute; el coraz&oacute;n y le llev&oacute; a llorar con tanta amargura: una mirada que cambiaba todo&raquo;. Y finalmente est&aacute; &laquo;la &uacute;ltima mirada de Jes&uacute;s&raquo;, aquella con la que, desde lo alto de la cruz, &laquo;mir&oacute; a su mam&aacute;, mir&oacute; al disc&iacute;pulo&raquo;: con aquella mirada &laquo;nos dijo que su mam&aacute; era la nuestra: y la Iglesia es madre&raquo;. Por este motivo &laquo;nos har&aacute; bien pensar, orar sobre esta mirada de Jes&uacute;s y tambi&eacute;n dejarnos mirar por &Eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco volvi&oacute; a la escena evang&eacute;lica, que prosigue con Jes&uacute;s sentado a la mesa con publicanos y pecadores. &laquo;Se corri&oacute; la voz y toda la sociedad, pero no la sociedad \u201climpia\u201d, se sinti&oacute; invitada a aquel almuerzo&raquo;, coment&oacute; el Santo Padre, porque &laquo;Jes&uacute;s les hab&iacute;a mirado y esa mirada sobre ellos fue como un soplo sobre las brasas; sintieron que hab&iacute;a fuego dentro&raquo;; y experimentaron tambi&eacute;n &laquo;que Jes&uacute;s les hac&iacute;a subir&raquo;, les alzaba, &laquo;les devolv&iacute;a a la dignidad&raquo;, porque &laquo;la mirada de Jes&uacute;s siempre nos hace dignos, nos da dignidad&raquo;.<\/p>\n<p>Finalmente el Papa identific&oacute; una &uacute;ltima caracter&iacute;stica en la mirada de Jes&uacute;s: la generosidad. Es un maestro que come con la suciedad de la ciudad, pero que sabe tambi&eacute;n c&oacute;mo &laquo;bajo aquella suciedad estaban las brasas del deseo de Dios&raquo;, deseosas de que alguno las &laquo;ayudara a prenderse fuego&raquo;. Y esto es lo que hace precisamente &laquo;la mirada de Jes&uacute;s&raquo;: entonces como hoy. &laquo;Creo que todos nosotros en la vida \u2014dijo el Papa Francisco\u2014 hemos sentido esta mirada y no una, sino muchas veces. Tal vez en la persona de un sacerdote que nos ense&ntilde;aba la doctrina o nos perdonaba los pecados, tal vez en la ayuda de personas amigas&raquo;. Y sobre todo &laquo;todos nosotros nos encontraremos ante esa mirada, esa mirada maravillosa&raquo;. Por esto vayamos &laquo;adelante en la vida, en la certeza de que &Eacute;l nos mira y nos espera para mirarnos definitivamente. Y esa &uacute;ltima mirada de Jes&uacute;s sobre nuestra vida ser&aacute; para siempre, ser&aacute; eterna&raquo;. Para hacerlo se puede pedir ayuda en la oraci&oacute;n a todos &laquo;los santos que fueron mirados por Jes&uacute;s&raquo;, a fin de que &laquo;nos preparen para dejarnos mirar en la vida y nos preparen tambi&eacute;n para esa &uacute;ltima mirada de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Como un soplo sobre las brasas S&aacute;bado 21 de septiembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 39, viernes 27 de septiembre de 2013 &nbsp; &laquo;Una mirada que te lleva a crecer, a ir adelante; que te alienta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-un-soplo-sobre-las-brasas-21-de-septiembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComo un soplo sobre las brasas (21 de septiembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39147","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39147"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39147\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}