{"id":39158,"date":"2016-10-05T22:26:15","date_gmt":"2016-10-06T03:26:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-luz-humilde-y-llena-de-amor-3-de-septiembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:26:15","modified_gmt":"2016-10-06T03:26:15","slug":"una-luz-humilde-y-llena-de-amor-3-de-septiembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-luz-humilde-y-llena-de-amor-3-de-septiembre-de-2013\/","title":{"rendered":"Una luz humilde y llena de amor (3 de septiembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Una luz humilde y llena de amor<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 3 de septiembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 36, viernes 6 de septiembre de 2013<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>La humildad, la mansedumbre, el amor, la experiencia de la cruz, son los medios a trav&eacute;s de los cuales el Se&ntilde;or derrota el mal. Y la luz que Jes&uacute;s ha tra&iacute;do al mundo vence la ceguera del hombre, a menudo deslumbrado por la falsa luz del mundo, m&aacute;s potente, pero enga&ntilde;osa. Nos corresponde a nosotros discernir qu&eacute; luz viene de Dios. Es &eacute;ste el sentido de la reflexi&oacute;n propuesta por el Papa Francisco durante la misa del martes 3 de septiembre. <\/p>\n<p>Comentando la primera lectura, el Santo Padre se detuvo en la &laquo;hermosa palabra&raquo; que san Pablo dirige a los Tesalonicenses: &laquo;Vosotros, hermanos, no viv&iacute;s en tinieblas&#8230; sois hijos de la luz e hijos del d&iacute;a; no somos de la noche ni de las tinieblas&raquo; (<i>1 Tes<\/i> 5,1- 6, 9-11). <\/p>\n<p>Est&aacute; claro \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 lo que quiere decir el ap&oacute;stol: &laquo;la identidad cristiana es identidad de la luz, no de las tinieblas&raquo;. Y Jes&uacute;s trajo esta luz al mundo. &laquo;San Juan \u2014precis&oacute; el Santo Padre\u2014, en el primer cap&iacute;tulo de su Evangelio, nos dice que \u201cla luz vino al mundo\u201d, &Eacute;l, Jes&uacute;s&raquo;. Una luz que &laquo;no ha sido bien querida por el mundo&raquo;, pero que sin embargo &laquo;nos salva de las tinieblas, de las tinieblas del pecado&raquo;. Hoy \u2014continu&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 se piensa que es posible obtener esta luz que rasga las tinieblas a trav&eacute;s de tantos hallazgos cient&iacute;ficos y otras invenciones del hombre, gracias a los cuales &laquo;se puede conocer todo, se puede tener ciencia de todo&raquo;. Pero &laquo;la luz de Jes&uacute;s \u2014advirti&oacute;\u2014 es otra cosa. No es una luz de ignorancia, &iexcl;no, no! Es una luz de sabidur&iacute;a, de prudencia; pero es otra cosa. La luz que nos ofrece el mundo es una luz artificial. Tal vez fuerte, m&aacute;s fuerte que la de Jes&uacute;s, &iquest;eh? Fuerte como un fuego artificial, como un <i>flash <\/i>de fotograf&iacute;a. En cambio la luz de Jes&uacute;s es una luz mansa, es una luz tranquila, es una luz de paz. Es como la luz de la noche de Navidad: sin pretensiones. Es as&iacute;: se ofrece y da paz. La luz de Jes&uacute;s no da espect&aacute;culo; es una luz que llega al coraz&oacute;n. Es verdad que el diablo, y esto lo dice san Pablo, muchas veces viene disfrazado de &aacute;ngel de luz. Le gusta imitar la luz de Jes&uacute;s. Se hace bueno y nos habla as&iacute;, tranquilamente, como habl&oacute; a Jes&uacute;s tras el ayuno en el desierto: \u201csi t&uacute; eres el hijo de Dios haz este milagro, arr&oacute;jate del templo\u201d, &iexcl;hace espect&aacute;culo! Y lo dice de manera tranquila&raquo; y por ello enga&ntilde;osa. <\/p>\n<p>Por ello el Papa Francisco recomend&oacute; &laquo;pedir mucho al Se&ntilde;or la sabidur&iacute;a del discernimiento para reconocer cu&aacute;ndo es Jes&uacute;s quien nos da la luz y cu&aacute;ndo es precisamente el demonio disfrazado de &aacute;ngel de luz. &iexcl;Cu&aacute;ntos creen vivir en la luz, pero est&aacute;n en las tinieblas y no se dan cuenta!&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Pero c&oacute;mo es la luz que nos ofrece Jes&uacute;s? &laquo;Podemos reconocerla \u2014explic&oacute; el Santo Padre\u2014 porque es una luz humilde. No es una luz que se impone, es humilde. Es una luz apacible, con la fuerza de la mansedumbre; es una luz que habla al coraz&oacute;n y es tambi&eacute;n una luz que ofrece la cruz. Si nosotros, en nuestra luz interior, somos hombres mansos, o&iacute;mos la voz de Jes&uacute;s en el coraz&oacute;n y contemplamos sin miedo la cruz en la luz de Jes&uacute;s&raquo;. Pero si, al contrario, nos dejamos deslumbrar por una luz que nos hace sentir seguros, orgullosos y nos lleva a mirar a los dem&aacute;s desde arriba, a desde&ntilde;arles con soberbia, ciertamente no nos hallamos en presencia de la &laquo;luz de Jes&uacute;s&raquo;. Es en cambio &laquo;luz del diablo disfrazado de Jes&uacute;s \u2014dijo el obispo de Roma\u2014, de &aacute;ngel de luz. Debemos distinguir siempre: donde est&aacute; Jes&uacute;s hay siempre humildad, mansedumbre, amor y cruz. Jam&aacute;s encontraremos, en efecto, a Jes&uacute;s sin humildad, sin mansedumbre, sin amor y sin cruz&raquo;. &Eacute;l hizo el primero este camino de luz. Debemos ir tras &Eacute;l sin miedo, porque &laquo;Jes&uacute;s tiene la fuerza y la autoridad para darnos esta luz&raquo;. Una fuerza descrita en el pasaje del Evangelio de la liturgia del d&iacute;a, en el que Lucas narra el episodio de la expulsi&oacute;n, en Cafarna&uacute;n, del demonio del hombre pose&iacute;do (cf. <i>Lc <\/i>4, 16-30). &laquo;La gente \u2014subray&oacute; el Papa comentando el texto\u2014 era presa del temor y, dice el Evangelio, se preguntaba: \u201c&iquest;qu&eacute; clase de palabra es &eacute;sta? Pues da &oacute;rdenes con autoridad y poder a los esp&iacute;ritus inmundos, y salen\u201d. Jes&uacute;s no necesita un ej&eacute;rcito para expulsar los demonios, no necesita soberbia, no necesita fuerza, orgullo&raquo;. &iquest;Cu&aacute;l es &eacute;sta palabra que &laquo;da &oacute;rdenes con autoridad y poder a los esp&iacute;ritus inmundos, y salen?&raquo;, se pregunt&oacute; el Pont&iacute;fice. &laquo;Es una palabra \u2014respondi&oacute;\u2014 humilde, mansa, con mucho amor&raquo;. Es una palabra que nos acompa&ntilde;a en los momentos de sufrimiento, que nos acercan a la cruz de Jes&uacute;s. &laquo;Pidamos al Se&ntilde;or \u2014fue la exhortaci&oacute;n conclusiva del Papa Francisco\u2014 que nos d&eacute; hoy la gracia de su luz y nos ense&ntilde;e a distinguir cu&aacute;ndo la luz es su luz y cu&aacute;ndo es una luz artificial hecha por el enemigo para enga&ntilde;arnos&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Una luz humilde y llena de amor Martes 3 de septiembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 36, viernes 6 de septiembre de 2013 &nbsp; La humildad, la mansedumbre, el amor, la experiencia de la cruz, son &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-luz-humilde-y-llena-de-amor-3-de-septiembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUna luz humilde y llena de amor (3 de septiembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39158","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39158\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}