{"id":39160,"date":"2016-10-05T22:26:18","date_gmt":"2016-10-06T03:26:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gracia-de-la-alegria-6-de-septiembre-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:26:18","modified_gmt":"2016-10-06T03:26:18","slug":"la-gracia-de-la-alegria-6-de-septiembre-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gracia-de-la-alegria-6-de-septiembre-de-2013\/","title":{"rendered":"La gracia de la alegr\u00eda (6 de septiembre de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>La gracia de la alegr&iacute;a<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 6 de septiembre de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 37, viernes 13 de septiembre de 2013<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>Ser cristiano significa tener la alegr&iacute;a de pertenecer totalmente a Cristo, &laquo;&uacute;nico esposo de la Iglesia&raquo;, e ir al encuentro de &Eacute;l igual que se va a una fiesta de bodas. As&iacute; que la alegr&iacute;a y la conciencia de la centralidad de Cristo son las dos actitudes que los cristianos deben cultivar en la cotidianidad. Lo record&oacute; el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa que celebr&oacute; el viernes 6 de septiembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n del Santo Padre parti&oacute; del episodio evang&eacute;lico propuesto por la liturgia, en el que el evangelista Lucas narra la confrontaci&oacute;n entre Jes&uacute;s, los fariseos y los escribas por el hecho de que los disc&iacute;pulos que est&aacute;n con &Eacute;l comen y beben mientras los dem&aacute;s hacen ayuno (<i>Lucas <\/i>5, 33-39). El Pont&iacute;fice explic&oacute; lo que Jes&uacute;s, en su respuesta a los escribas, quiere hacer entender. &Eacute;l se presenta como esposo. La Iglesia es la esposa. <\/p>\n<p>Con su respuesta a los escribas, como especific&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;el Se&ntilde;or dice que cuando est&aacute; el esposo no se puede ayunar, no se puede estar triste. El Se&ntilde;or aqu&iacute; hace ver la relaci&oacute;n entre &Eacute;l y la Iglesia como bodas&raquo;. De aqu&iacute; &laquo;el motivo m&aacute;s profundo por el que la Iglesia custodia tanto el sacramento del matrimonio. Y lo llama sacramento grande porque es precisamente la imagen de la uni&oacute;n de Cristo con la Iglesia&raquo;. As&iacute; que, cuando se habla de bodas, &laquo;se habla de fiesta, se habla de alegr&iacute;a; y esto indica a nosotros, cristianos, una actitud&raquo;: cuando encuentra a Jesucristo y comienza a vivir seg&uacute;n el Evangelio, el cristiano debe hacerlo con alegr&iacute;a. <\/p>\n<p>Naturalmente, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;hay momentos de cruz, momentos de dolor, pero est&aacute; siempre ese sentido de paz profunda. &iquest;Por qu&eacute;? La vida cristiana se vive como fiesta, como las bodas de Jes&uacute;s con la Iglesia&raquo;. Y aqu&iacute; el Santo Padre record&oacute; c&oacute;mo los primeros m&aacute;rtires cristianos afrontaban el martirio como si fueran a las bodas; tambi&eacute;n en aquel momento ten&iacute;an el coraz&oacute;n alegre. Por lo tanto, la primera actitud del cristiano que encuentra a Jes&uacute;s, repiti&oacute; el Papa, es semejante a la de la Iglesia que se une como esposa a Jes&uacute;s. &laquo;Y al final del mundo \u2014continu&oacute;\u2014 ser&aacute; la fiesta definitiva, cuando la nueva Jerusal&eacute;n se vista como una esposa&raquo;.<\/p>\n<p>Para explicar la segunda actitud, el Santo Padre record&oacute; la par&aacute;bola de las bodas del hijo del rey (<i>Mateo <\/i>22, 1-14; <i>Lucas <\/i> 14, 16-24). &laquo;Algunos \u2014evoc&oacute;\u2014 estaban tan ocupados en los asuntos de la vida que no pod&iacute;an ir a esa fiesta. Y el Se&ntilde;or, el rey, dijo: id a los cruces de los caminos y traed a todos, los viajeros, los pobres, los enfermos, los leprosos y tambi&eacute;n los pecadores, traed a todos. Buenos y malos. Todos est&aacute;n invitados a la fiesta. Y la fiesta empez&oacute;. Pero despu&eacute;s el rey vio a uno que no ten&iacute;a vestido nupcial. Cierto, nos surge preguntarnos: \u201cpadre, &iexcl;pero c&oacute;mo!: &iquest;son tra&iacute;dos de los cruces de los caminos y despu&eacute;s se pide vestido nupcial? &iquest;Qu&eacute; significa esto?\u201d. Es sencill&iacute;simo: Dios nos pide s&oacute;lo una cosa para entrar en la fiesta, la totalidad&raquo;. El Papa Francisco aclar&oacute;: &laquo;El esposo es el m&aacute;s importante; el esposo llena todo. Y esto nos lleva a la primera lectura (<i>Colosenses <\/i>1, 15-20), que nos habla fuertemente de la totalidad de Jes&uacute;s. Primog&eacute;nito de toda la creaci&oacute;n, en &Eacute;l fueron creadas todas las cosas y fueron creadas por medio de &Eacute;l y en vista de &Eacute;l; porque &Eacute;l es el centro de todas las cosas. &Eacute;l es tambi&eacute;n la cabeza del cuerpo que es la Iglesia. &Eacute;l es principio. Dios le ha dado la plenitud, la totalidad para que en &Eacute;l sean reconciliadas todas las cosas&raquo;.<\/p>\n<p>Esta imagen permite entender \u2014prosigui&oacute; el Santo Padre\u2014 que &Eacute;l es &laquo;todo&raquo;, es &laquo;&uacute;nico&raquo;: es &laquo;el &uacute;nico esposo&raquo;. Y, por lo tanto, si la primera actitud del cristiano &laquo;es la fiesta, la segunda actitud es reconocerle como &uacute;nico. Y quien no le reconoce no tiene el vestido para ir a la fiesta, para ir a las bodas&raquo;. Si Jes&uacute;s nos pide este reconocimiento es porque &Eacute;l como esposo &laquo;es fiel, siempre fiel. Y nos pide la fidelidad&raquo;. No se puede servir a dos se&ntilde;ores: &laquo;O se sirve al Se&ntilde;or \u2014record&oacute; el Papa\u2014 o se sirve al mundo&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, es tal &laquo;la segunda actitud cristiana: reconocer a Jes&uacute;s como el todo, como el centro, la totalidad&raquo;, aunque existir&aacute; siempre la tentaci&oacute;n de rechazar esta &laquo;novedad del Evangelio, este vino nuevo&raquo;. Es necesario por ello acoger la novedad del Evangelio, porque &laquo;los odres viejos no pueden llevar el vino nuevo&raquo;. Jes&uacute;s es el esposo de la Iglesia, que ama a la Iglesia y que da su vida por la Iglesia. &Eacute;l organiza una gran &laquo;fiesta de bodas. Jes&uacute;s nos pide la alegr&iacute;a de la fiesta. La alegr&iacute;a de ser cristianos&raquo;. Pero nos pide tambi&eacute;n ser totalmente suyos; sin embargo si mantenemos actitudes o hacemos cosas que no se corresponden con este ser totalmente suyos, &laquo;no pasa nada: arrepint&aacute;monos, pidamos perd&oacute;n y vayamos adelante&raquo; \u2014concluy&oacute;\u2014, sin cansarnos de &laquo;pedir la gracia de ser alegres&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La gracia de la alegr&iacute;a Viernes 6 de septiembre de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 37, viernes 13 de septiembre de 2013 &nbsp; Ser cristiano significa tener la alegr&iacute;a de pertenecer totalmente a Cristo, &laquo;&uacute;nico esposo de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gracia-de-la-alegria-6-de-septiembre-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa gracia de la alegr\u00eda (6 de septiembre de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39160","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39160"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39160\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}