{"id":39171,"date":"2016-10-05T22:26:33","date_gmt":"2016-10-06T03:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siguiendo-el-ejemplo-de-san-juan-voz-de-la-palabra-24-de-junio-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:26:33","modified_gmt":"2016-10-06T03:26:33","slug":"siguiendo-el-ejemplo-de-san-juan-voz-de-la-palabra-24-de-junio-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siguiendo-el-ejemplo-de-san-juan-voz-de-la-palabra-24-de-junio-de-2013\/","title":{"rendered":"Siguiendo el ejemplo de san Juan, voz de la Palabra (24 de junio de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>&nbsp;<\/i><\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>Siguiendo el ejemplo de san Juan, voz de la Palabra<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 24 de junio de 2013<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 28 de junio de 2013<\/font><\/p>\n<p>Una Iglesia inspirada en la figura de Juan el Bautista: que &laquo;existe para proclamar, para ser voz de una palabra, de su esposo que es la palabra&raquo; y &laquo;para proclamar esta palabra hasta el martirio&raquo; a manos &laquo;de los m&aacute;s soberbios de la tierra&raquo;. Es la l&iacute;nea que traz&oacute; el Santo Padre en la misa del 24, fiesta lit&uacute;rgica del nacimiento del santo a quien la Iglesia venera como &laquo;el hombre m&aacute;s grande nacido de mujer&raquo;. <\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n del Papa se centr&oacute; en el citado paralelismo, porque &laquo;la Iglesia tiene algo de Juan&raquo;, si bien \u2014alert&oacute; enseguida\u2014 es dif&iacute;cil delinear su figura. &laquo;Jes&uacute;s dice que es el hombre m&aacute;s grande que haya nacido&raquo;. He aqu&iacute; entonces la invitaci&oacute;n a preguntarse qui&eacute;n es verdaderamente Juan, dejando la palabra al protagonista mismo. &Eacute;l, en efecto, cuando &laquo;los escribas, los fariseos, van a pedirle que explique mejor qui&eacute;n era&raquo;, responde claramente: &laquo;Yo no soy el Mes&iacute;as. Yo soy una voz, una voz en el desierto&raquo;. En consecuencia, lo primero que se comprende es que &laquo;el desierto&raquo; son sus interlocutores; gente con &laquo;un coraz&oacute;n sin nada&raquo;. Mientras que &eacute;l es &laquo;la voz, una voz sin palabra, porque la palabra no es &eacute;l, es otro. &Eacute;l es quien habla, pero no dice; es quien predica acerca de otro que vendr&aacute; despu&eacute;s&raquo;. En todo esto \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 est&aacute; &laquo;el misterio de Juan&raquo; que &laquo;nunca se adue&ntilde;a de la palabra; la palabra es otro. Y Juan es quien indica, quien ense&ntilde;a&raquo;, utilizando los t&eacute;rminos &laquo;detr&aacute;s de m&iacute;&#8230; yo no soy quien vosotros pens&aacute;is; viene uno despu&eacute;s de m&iacute; a quien yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias&raquo;. Por lo tanto, &laquo;la palabra no est&aacute;&raquo;, est&aacute; en cambio &laquo;una voz que indica a otro&raquo;. Todo el sentido de su vida &laquo;est&aacute; en indicar a otro&raquo;.<\/p>\n<p>Prosiguiendo su homil&iacute;a, el Papa Francisco puso de relieve que la Iglesia elige para la fiesta de san Juan &laquo;los d&iacute;as m&aacute;s largos del a&ntilde;o; los d&iacute;as que tienen m&aacute;s luz, porque en las tinieblas de aquel tiempo Juan era el hombre de la luz: no de una luz propia, sino de una luz reflejada. Como una luna. Y cuando Jes&uacute;s comenz&oacute; a predicar&raquo;, la luz de Juan empez&oacute; a disiparse, &laquo;a disminuir, a desvanecerse&raquo;. &Eacute;l mismo lo dice con claridad al hablar de su propia misi&oacute;n: &laquo;Es necesario que &Eacute;l crezca y yo meng&uuml;e&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Voz, no palabra; luz, pero no propia, Juan parece ser nadie&raquo;, sintetiz&oacute; el Pont&iacute;fice. He aqu&iacute; desvelada &laquo;la vocaci&oacute;n&raquo; del Bautista \u2014afirm&oacute;\u2014: &laquo;Rebajarse. Cuando contemplamos la vida de este hombre tan grande, tan poderoso \u2014todos cre&iacute;an que era el Mes&iacute;as\u2014, cuando contemplamos c&oacute;mo esta vida se rebaja hasta la oscuridad de una c&aacute;rcel, contemplamos un misterio&raquo; enorme. En efecto \u2014prosigui&oacute;\u2014 &laquo;nosotros no sabemos c&oacute;mo fueron&raquo; sus &uacute;ltimos d&iacute;as. Se sabe s&oacute;lo que fue asesinado y que su cabeza acab&oacute; &laquo;sobre una bandeja como gran regalo de una bailarina a una ad&uacute;ltera. Creo que no se puede descender m&aacute;s, rebajarse&raquo;. Sin embargo, sabemos lo que sucedi&oacute; antes, durante el tiempo que pas&oacute; en la c&aacute;rcel: conocemos &laquo;las dudas, la angustia que ten&iacute;a&raquo;; hasta el punto de llamar a sus disc&iacute;pulos y mandarles &laquo;a que hicieran la pregunta a la palabra: &iquest;eres t&uacute; o debemos esperar a otro?&raquo;. Porque no se le ahorr&oacute; ni siquiera &laquo;la oscuridad, el dolor en su vida&raquo;: &iquest;mi vida tiene un sentido o me he equivocado? <\/p>\n<p>En definitiva \u2014dijo el Papa\u2014, el Bautista pod&iacute;a presumir, sentirse importante, pero no lo hizo: &eacute;l &laquo;s&oacute;lo indicaba, se sent&iacute;a voz y no palabra&raquo;. Este es, seg&uacute;n el Papa Francisco, &laquo;el secreto de Juan&raquo;. &Eacute;l &laquo;no quiso ser un ide&oacute;logo&raquo;. Fue un &laquo;hombre que se neg&oacute; a s&iacute; mismo, para que la palabra&raquo; creciera. He aqu&iacute; entonces la actualidad de su ense&ntilde;anza, subray&oacute; el Santo Padre: &laquo;Nosotros como Iglesia podemos pedir hoy la gracia de no llegar a ser una Iglesia ideologizada&raquo;, para ser en cambio &laquo;s&oacute;lo la <i>Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans<\/i>&raquo;, dijo citando el &iacute;ncipit de la constituci&oacute;n conciliar sobre la divina revelaci&oacute;n. Una &laquo;Iglesia que escucha religiosamente la palabra de Jes&uacute;s y la proclama con valent&iacute;a&raquo;; una &laquo;Iglesia sin ideolog&iacute;as, sin vida propia&raquo;; una &laquo;Iglesia que es <i>mysterium lunae<\/i>, que tiene luz procedente de su esposo&raquo; y que debe disminuir la propia luz para que resplandezca la luz de Cristo. &laquo;El modelo que nos ofrece hoy Juan&raquo; \u2014insisti&oacute; el Papa Francisco\u2014 es el de &laquo;una Iglesia siempre al servicio de la Palabra&raquo;; &laquo;una Iglesia-voz que indica la palabra, hasta el martirio&raquo;. <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Siguiendo el ejemplo de san Juan, voz de la Palabra Lunes 24 de junio de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 28 de junio de 2013 Una Iglesia inspirada en la figura de Juan el Bautista: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/siguiendo-el-ejemplo-de-san-juan-voz-de-la-palabra-24-de-junio-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSiguiendo el ejemplo de san Juan, voz de la Palabra (24 de junio de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39171","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}