{"id":39192,"date":"2016-10-05T22:27:05","date_gmt":"2016-10-06T03:27:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-victoria-del-cristiano-or-edicion-en-lengua-espanola-del-31-de-mayo-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:27:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:27:05","slug":"la-victoria-del-cristiano-or-edicion-en-lengua-espanola-del-31-de-mayo-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-victoria-del-cristiano-or-edicion-en-lengua-espanola-del-31-de-mayo-de-2013\/","title":{"rendered":"La victoria del cristiano (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 31 de mayo de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>La victoria del cristiano<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae<br \/> &nbsp;del 23 de mayo al 28 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 22, viernes 31 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>El cristiano, seg&uacute;n la met&aacute;fora evang&eacute;lica, est&aacute; llamado a ser la sal de la tierra. Pero si no transmite el sabor que el Se&ntilde;or le ha dado, se transforma en &laquo;sal ins&iacute;pida&raquo; y se convierte en &laquo;un cristiano de museo&raquo;. De ello habl&oacute; el Papa Francisco en la misa celebrada el <b>23 de mayo<\/b> en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, donde reside, en el Vaticano. <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo hacer para que la sal no se vuelva ins&iacute;pida? Es la cuesti&oacute;n que plante&oacute; el Santo Padre, como suele hacer en las homil&iacute;as de la misa diaria. El sabor de la sal cristiana, explic&oacute;, nace de la certeza de la fe, de la esperanza y de la caridad que brota de la consciencia de &laquo;que Jes&uacute;s resucit&oacute; por nosotros&raquo; y nos ha salvado. Pero esta certeza no se nos dio simplemente para conservarla. La sal que hemos recibido es para darla; es para dar sabor, para ofrecerla. De otro modo &laquo;se vuelve ins&iacute;pida y no sirve&raquo;. Pero la sal tiene tambi&eacute;n otra particularidad: cuando &laquo;se usa bien \u2014puntualiz&oacute; el Papa Francisco\u2014 no se percibe el sabor de la sal&raquo; misma ni altera el sabor de las cosas. &laquo;Esta es la originalidad cristiana: cuando nosotros anunciamos la fe, con esta sal&raquo;, &laquo;cada uno la recibe en su peculiaridad, como los alimentos&raquo;. Y es que la originalidad cristiana no es una uniformidad. Consiste en que cada uno sigue siendo lo que es, con los dones que el Se&ntilde;or le ha dado. <\/p>\n<p>Y &laquo;para que la sal no se eche a perder&raquo; hay dos m&eacute;todos a seguir, &laquo;que deben ir juntos&raquo;. &laquo;Primero de todo darla&raquo;; &laquo;se trata de la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad: &iexcl;darla, darla, darla!&raquo;. El otro m&eacute;todo implica la trascendencia, es decir la tensi&oacute;n &laquo;hacia el autor de la sal, el Creador&raquo;: &laquo;con la adoraci&oacute;n al Se&ntilde;or, trasciendo de m&iacute; mismo al Se&ntilde;or; y con el anuncio evang&eacute;lico salgo fuera de m&iacute; mismo para dar el mensaje&raquo;. <\/p>\n<p>Fiesta de Mar&iacute;a Auxiliadora, el <b>24 de mayo<\/b> el Papa Francisco inici&oacute; la celebraci&oacute;n recordando la jornada de oraci&oacute;n: &laquo;Toda la Iglesia reza por China, por los cristianos chinos. Esta ma&ntilde;ana ofrecemos la misa por este noble y gran pueblo chino, por los cristianos, para que la Virgen les ayude y custodie&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;En la oraci&oacute;n que est&aacute; en el misal latino&raquo; &laquo;pedimos dos gracias \u2014ley&oacute;\u2014: soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones, exteriores e interiores&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Soportar \u2014explic&oacute;\u2014 es tomar la dificultad y llevarla sobre s&iacute;, con fuerza, para que la dificultad no nos abata. Esta es una virtud cristiana&raquo;. En segundo lugar, &laquo;se puede vencer de muchos modos \u2014precis&oacute;\u2014, pero la gracia que nosotros pedimos hoy es la gracia de la victoria por medio del amor. No es f&aacute;cil. El amor consiste en la mansedumbre que nos ense&ntilde;&oacute; Jes&uacute;s. Esa es la victoria&raquo;. El ap&oacute;stol Juan \u2014dijo al respecto el Papa\u2014 &laquo;nos dice en la primera carta: esta es nuestra victoria, nuestra fe. Nuestra fe es precisamente esto: creer en Jes&uacute;s que nos ense&ntilde;&oacute; el amor y nos ense&ntilde;&oacute; a amar a todos. Y la prueba de que nosotros estamos en el amor es cuando rezamos por nuestros enemigos&raquo;. <\/p>\n<p>La acogida cristiana fue en cambio el tema de la homil&iacute;a que el Santo Padre pronunci&oacute; el <b>s&aacute;bado 25<\/b> con una llamada de atenci&oacute;n: los cristianos que piden nunca deben encontrar las puertas cerradas. Las iglesias no son oficinas donde presentar documentos y papeles cuando se pide entrar en la gracia de Dios. El Pont&iacute;fice record&oacute; el pasaje evang&eacute;lico con la reprensi&oacute;n que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a sus disc&iacute;pulos cuando quer&iacute;an alejar de &Eacute;l a los ni&ntilde;os que la gente le llevaba. El Papa ejemplific&oacute; enseguida con situaciones de la vida cotidiana. Como cuando los novios que quieren casarse se presentan en la secretar&iacute;a de una parroquia y, en lugar de apoyo y felicitaci&oacute;n, oyen enumerar los costes de la ceremonia o la pregunta de si todos sus documentos est&aacute;n en regla. De este modo, a veces \u2014advirti&oacute; el Papa\u2014 &laquo;encuentran la puerta cerrada&raquo;. As&iacute;, quien tendr&iacute;a la posibilidad &laquo;de abrir la puerta dando gracias a Dios por este nuevo matrimonio&raquo;, no lo hace, es m&aacute;s, la cierra. Muchas veces &laquo;somos controladores de la fe en lugar de ser facilitadores de la fe de la gente&raquo;, lament&oacute;. Y es algo que &laquo;comenz&oacute; en los tiempos de Jes&uacute;s, con los Ap&oacute;stoles&raquo;. Se trata de &laquo;una tentaci&oacute;n que tenemos nosotros; la de adue&ntilde;arnos, apropiarnos del Se&ntilde;or&raquo;. El Papa recurri&oacute; a otro ejemplo: cuando una madre soltera va a una iglesia, pide bautizar al ni&ntilde;o y encuentra como respuesta &laquo;por parte de un cristiano o de una cristiana&raquo;: &laquo;no puedes, t&uacute; no est&aacute;s casada&raquo;. Continu&oacute;: &laquo;Mirad a esta joven que tuvo la valent&iacute;a de llevar adelante el embarazo&raquo; y no abortar: &laquo;&iquest;Qu&eacute; encuentra? Una puerta cerrada. Esto le sucede a muchas. Esto no es un buen celo pastoral. Aleja del Se&ntilde;or, no abre las puertas. Y as&iacute;, cuando vamos por este camino, con esta actitud, no hacemos bien a la gente, al pueblo de Dios. Jes&uacute;s instituy&oacute; siete sacramentos y nosotros con esta actitud instituimos el octavo, el sacramento de la aduana pastoral&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;Jes&uacute;s se indigna cuando ve estas cosas. &iquest;Qui&eacute;n sufre por esto? Su pueblo fiel, la gente que &Eacute;l tanto ama&raquo;, subray&oacute; el Santo Padre. &laquo;Pensemos en el santo pueblo de Dios, pueblo sencillo, que quiere acercarse a Jes&uacute;s. Y pensemos en todos los cristianos de buena voluntad que se equivocan y en lugar de abrir una puerta la cierran. Pidamos al Se&ntilde;or \u2014exhort&oacute;\u2014 que todos aquellos que se acercan a la Iglesia encuentren las puertas abiertas para encontrar este amor de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>De m&aacute;s riesgos que impiden seguir a Jes&uacute;s alert&oacute; el Papa Francisco el <b>27 de mayo<\/b>: el encanto de lo provisional, la sensaci&oacute;n de ser due&ntilde;os del tiempo, la cultura del bienestar a toda costa. En su homil&iacute;a se refiri&oacute; al pasaje evang&eacute;lico del hombre rico que se acerca a Jes&uacute;s para preguntarle c&oacute;mo alcanzar la vida eterna. Asegura a Jes&uacute;s que cumple los mandamientos y le pregunta c&oacute;mo ir m&aacute;s all&aacute;. Pero a la petici&oacute;n de Jes&uacute;s, &laquo;que le ama&raquo;, de vender todas sus posesiones antes de seguirle, &laquo;este hombre bueno, hombre justo \u2014un hombre impulsado por el Esp&iacute;ritu Santo para ir m&aacute;s lejos, m&aacute;s cerca de Jes&uacute;s\u2014 se desanima: ante estas palabras, frunci&oacute; el ce&ntilde;o y se march&oacute; triste. Y Jes&uacute;s, mirando alrededor, dijo a sus disc&iacute;pulos: qu&eacute; dif&iacute;cil es para quienes poseen riquezas entrar en el reino de Dios&raquo;, record&oacute; el Santo Padre.<\/p>\n<p>&laquo;Todos \u2014exhort&oacute;\u2014 debemos hacer un examen de conciencia sobre cu&aacute;les son nuestras riquezas que nos impiden acercarnos a Jes&uacute;s en el camino de la vida&raquo;. La primera riqueza &laquo;es la cultura del bienestar, que nos hace poco valerosos, flojos y tambi&eacute;n ego&iacute;stas&raquo;. A veces &laquo;el bienestar nos anestesia&raquo;. Incluso la elecci&oacute;n de tener un hijo depende del bienestar. Otra &laquo;riqueza&raquo; que &laquo;nos impide ir cerca de Jes&uacute;s es el encanto de lo provisional. Estamos enamorados de lo provisional&raquo;, mientras que las propuestas de Jes&uacute;s son definitivas. Nos gusta lo provisional &laquo;porque tenemos miedo del tiempo de Dios&raquo;, que es un tiempo definitivo. &laquo;El encanto de lo provisional&raquo; cautiva a los hombres de hoy; y les impulsa, en particular, a &laquo;convertirse en due&ntilde;os del tiempo: hacemos peque&ntilde;o el tiempo en el momento&raquo;. En contraposici&oacute;n, el Pont&iacute;fice record&oacute; a &laquo;los numerosos hombres y mujeres que dejaron su tierra y marcharon como misioneros, para toda la vida&raquo;; y a &laquo;los numerosos hombres y mujeres que dejaron su casa para formar un matrimonio, para toda la vida y llegaron hasta el final&raquo;. Esto \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;es seguir a Jes&uacute;s de cerca, es lo definitivo&raquo;. <\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice retom&oacute; el <b>28 de mayo<\/b> la reflexi&oacute;n sobre el di&aacute;logo de Jes&uacute;s con el joven rico. Record&oacute; que Pedro hab&iacute;a o&iacute;do las advertencias de Jes&uacute;s respecto a las riquezas, que hacen &laquo;tan dif&iacute;cil entrar en el reino de Dios&raquo;. Tras las palabras del Se&ntilde;or, Pedro le pregunta: &laquo;Est&aacute; bien, &iquest;y nosotros? Nosotros hemos dejado todo por Ti. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el salario? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el premio?&raquo;. La respuesta de Jes&uacute;s, tal vez, &laquo;es un poco ir&oacute;nica: pero s&iacute;, tambi&eacute;n t&uacute; y todos vosotros que hab&eacute;is dejado casa, hermanos, hermanas, madre, hijo, campos, tendr&eacute;is el ciento por uno de esto&raquo;. Sin embargo les advierte que deber&aacute;n afrontar &laquo;la persecuci&oacute;n&raquo;, descrita como el salario o &laquo;la paga del disc&iacute;pulo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El cristiano sigue a Jes&uacute;s por amor, y cuando se sigue a Jes&uacute;s con amor, la envidia del diablo hace muchas cosas \u2014alert&oacute;\u2014. El esp&iacute;ritu del mundo no tolera esto, no tolera el testimonio. Pensad en la Madre Teresa, considerada como una figura positiva que hizo tantas cosas hermosas por los dem&aacute;s&#8230; El esp&iacute;ritu del mundo nunca dice que la beata Teresa todos los d&iacute;as, muchas horas, estaba en adoraci&oacute;n; nunca. Reduce la actividad cristiana al hacer un bien social. Como si la existencia cristiana fuese una pintura, un barniz de cristianismo. Pero el anuncio de Jes&uacute;s no es un barniz&raquo;, penetra en los huesos, va directo &laquo;al coraz&oacute;n; va al interior y nos cambia \u2014constat&oacute; el Papa\u2014. Y esto, el esp&iacute;ritu del mundo no lo tolera; y por ello vienen las persecuciones&raquo;.<\/p>\n<p>De ah&iacute; la invitaci&oacute;n a pensar en la respuesta de Jes&uacute;s: &laquo;Nadie que haya dejado casa o hermanos, hermanas o madre o padre o hijos o campos por causa m&iacute;a o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este mundo, cien veces m&aacute;s, en casas, hermanos&#8230; junto a las persecuciones. No lo olvidemos&raquo;, insisti&oacute; el Santo Padre. Seguir a Jes&uacute;s con amor paso a paso: &eacute;ste es el seguimiento de Cristo. Pero el esp&iacute;ritu del mundo seguir&aacute; sin tolerarlo y har&aacute; sufrir a los cristianos. Se trata, sin embargo, de un sufrimiento como el que soport&oacute; Jes&uacute;s: &laquo;Pidamos esta gracia: seguir a Jes&uacute;s por el camino que &Eacute;l nos mostr&oacute;, que &Eacute;l nos ense&ntilde;&oacute;. Esto es hermoso: &Eacute;l no nos deja nunca solos, nunca \u2014afirm&oacute;\u2014. &Eacute;l est&aacute; siempre con nosotros&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO La victoria del cristiano Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae &nbsp;del 23 de mayo al 28 de mayo de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 22, viernes 31 de mayo de 2013 El cristiano, seg&uacute;n la met&aacute;fora evang&eacute;lica, est&aacute; llamado a ser la sal &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-victoria-del-cristiano-or-edicion-en-lengua-espanola-del-31-de-mayo-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa victoria del cristiano (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 31 de mayo de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39192\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}