{"id":39194,"date":"2016-10-05T22:27:08","date_gmt":"2016-10-06T03:27:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canta-y-camina-or-edicion-en-lengua-espanola-del-24-de-mayo-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:27:08","modified_gmt":"2016-10-06T03:27:08","slug":"canta-y-camina-or-edicion-en-lengua-espanola-del-24-de-mayo-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canta-y-camina-or-edicion-en-lengua-espanola-del-24-de-mayo-de-2013\/","title":{"rendered":"Canta y camina (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 24 de mayo de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Canta y camina<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae<br \/> &nbsp;del 10 de mayo al 22 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 24 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>La Domus Sanctae Marthae, donde reside el Papa Francisco en el Vaticano, acogi&oacute; a otro hu&eacute;sped de excepci&oacute;n del 9 al 13 de mayo: Su Santidad Tawadros II, Papa de Alejandr&iacute;a y Patriarca de la Sede de San Marcos, jefe de la Iglesia ortodoxa copta de Egipto. Y en la capilla, en la misa que abre cada d&iacute;a, el Obispo de Roma quiso hablar de la alegr&iacute;a, expresando su estado de &aacute;nimo justamente por la llegada de Tawadros II &laquo;un hermano que viene a visitar a la Iglesia de Roma para hablar, para recorrer juntos un tramo de camino&raquo;. De este modo la alegr&iacute;a centr&oacute; la homil&iacute;a del <b>10 de mayo<\/b>, inspirada en un pasaje del Evangelio de san Lucas (<i>Lc <\/i>24, 50-53): trata de la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or y relata que los disc&iacute;pulos &laquo;regresaron a Jerusal&eacute;n llenos de alegr&iacute;a. El don que Jes&uacute;s les hab&iacute;a dado \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 no era una cierta nostalgia&raquo;, sino &laquo;alegr&iacute;a&raquo;, que llena desde dentro, que es &laquo;como una unci&oacute;n del Esp&iacute;ritu&raquo;, que &laquo;se encuentra en la seguridad de que Jes&uacute;s est&aacute; con nosotros y con el Padre&raquo;. La alegr&iacute;a es una virtud de los grandes, &laquo;de aquellos grandes que \u2014precis&oacute; el Santo Padre\u2014 est&aacute;n por encima de las mezquindades, de las peque&ntilde;eces humanas, que no se involucran en las peque&ntilde;as cosas internas de la comunidad, de la Iglesia; miran siempre hacia el horizonte&raquo;. Y la alegr&iacute;a es una virtud del camino. &laquo;San Agust&iacute;n dec&iacute;a: &iexcl;Canta y camina!&raquo;, record&oacute; el Papa. &laquo;El cristiano canta con alegr&iacute;a y camina, y lleva esta alegr&iacute;a&raquo;, aunque &laquo;se encuentra tambi&eacute;n algunas veces escondida en la cruz&raquo;; &laquo;pero canta y camina&raquo;, &laquo;sabe alabar a Dios como los ap&oacute;stoles despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo;. <\/p>\n<p>De hecho el Papa invit&oacute;, en la Eucarist&iacute;a del <b>11 de mayo<\/b> (<i>Jn <\/i>16, 23-28), a un &laquo;&eacute;xodo&raquo;, porque lo necesario es salir de nosotros mismos e ir al encuentro de los hermanos necesitados, de los enfermos, los ignorantes, los pobres, los explotados. Porque es ah&iacute; donde reconocemos las llagas de Jes&uacute;s, que a&uacute;n est&aacute;n presentes en la tierra. M&aacute;s a&uacute;n: la oraci&oacute;n aut&eacute;ntica es un &laquo;salir de nosotros mismos hacia el Padre en nombre de Jes&uacute;s \u2014aclar&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014, es un &eacute;xodo de nosotros mismos&raquo; que se realiza &laquo;precisamente con la intercesi&oacute;n de Jes&uacute;s, que ante el Padre le muestra sus llagas&raquo;. Todo esto nos &laquo;da confianza, nos da la valent&iacute;a de rezar&raquo;, porque, como escrib&iacute;a el ap&oacute;stol Pedro, &laquo;sus heridas nos han curado&raquo;. &Eacute;ste es &laquo;el nuevo modo de rezar: con la confianza&raquo;, con la &laquo;valent&iacute;a que nos da la certeza de que Jes&uacute;s est&aacute; ante el Padre&raquo; y le muestra sus llagas; pero tambi&eacute;n con la humildad para reconocer y encontrar las llagas de Jes&uacute;s en sus hermanos necesitados. &Eacute;sta es nuestra oraci&oacute;n en la caridad&raquo;, reafirm&oacute; el Santo Padre. <\/p>\n<p>Y aunque sea, en cierto modo, el desconocido de nuestra fe, el Esp&iacute;ritu Santo es quien nos recuerda todo lo que ense&ntilde;&oacute; Jes&uacute;s. En la misa del <b>13 de mayo<\/b> (<i>Hch <\/i>19, 1-8), el Papa Francisco insisti&oacute; en que Jes&uacute;s dice a los ap&oacute;stoles: &laquo;Os enviar&eacute; el Esp&iacute;ritu Santo: &Eacute;l os ense&ntilde;ar&aacute; todas las cosas y os recordar&aacute; todo lo que os he dicho&raquo;. &laquo;Pensemos en esto &uacute;ltimo: el Esp&iacute;ritu Santo es Dios, pero es Dios activo en nosotros \u2014constat&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014, quien hace recordar, quien despierta la memoria. El&nbsp;Esp&iacute;ritu Santo&nbsp;nos ayuda a hacer memoria&raquo;. <\/p>\n<p>D&iacute;as de pr&oacute;logo de Pentecost&eacute;s, el Papa indic&oacute;, comentando las lecturas del <b> 14 de mayo<\/b> (<i>Hch <\/i>1, 15-17, 20-26; <i>Jn <\/i>15, 9-17), que en este tiempo de espera del Esp&iacute;ritu Santo se hace presente el concepto del amor. De ah&iacute; su alerta y su exhortaci&oacute;n: el ego&iacute;smo no conduce a ninguna parte. El amor, en cambio, libera. Por ello quien es capaz de vivir la propia vida como &laquo;un don entregado a los dem&aacute;s&raquo; no quedar&aacute; nunca solo y no experimentar&aacute; &laquo;el drama de la conciencia aislada&raquo;, presa f&aacute;cil de ese &laquo;Satan&aacute;s mal pagador&raquo; siempre &laquo;listo a enga&ntilde;ar&raquo; a quien elige su camino.<\/p>\n<p>Otra alerta lanz&oacute; el Santo Padre el <b>15 de mayo<\/b> (<i>Hch <\/i>20, 28-38; <i> Jn <\/i>17, 11-19) cuando habl&oacute; de obispos y sacerdotes que se dejan vencer por la tentaci&oacute;n del dinero y de la vanidad, del af&aacute;n de hacer carrera; de pastores se convierten en lobos &laquo;que comen la carne de sus propias ovejas&raquo;. No us&oacute; medias tintas el Papa Francisco para referirse a este comportamiento. Para superar estas &laquo;aut&eacute;nticas tentaciones&raquo; obispos y sacerdotes deben rezar, pero necesitan tambi&eacute;n de la oraci&oacute;n de los fieles. Porque como evidencia la relaci&oacute;n entre Pablo y los fieles de &Eacute;feso, la relaci&oacute;n del obispo con su pueblo est&aacute; &laquo;hecha de amor y de ternura&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente el Papa relanz&oacute; \u2014el <b>16 de mayo<\/b> (<i>Hch <\/i>22, 30; 23, 6-11)\u2014 el ejemplo del Ap&oacute;stol Pablo, que pasaba &laquo;de una batalla campal a otra&raquo;. As&iacute;, los creyentes no deben refugiarse &laquo;en una vida tranquila&raquo; o en componendas: hoy en la Iglesia hay demasiados &laquo;cristianos de sal&oacute;n&raquo; \u2014lament&oacute; el Santo Padre\u2014, &laquo;tibios&raquo;, para quienes siempre est&aacute; &laquo;todo bien&raquo;, pero que no tienen ardor apost&oacute;lico. En su homil&iacute;a, por lo tanto, un fuerte llamamiento a la misi&oacute;n \u2014no s&oacute;lo en las tierras lejanas, sino tambi&eacute;n en las ciudades\u2014. Y ello conscientes de que el celo apost&oacute;lico &laquo;viene del conocimiento de Jesucristo&raquo;. Como el encuentro que tuvo Pablo con el Se&ntilde;or, no con un conocimiento intelectual, cient&iacute;fico \u2014que es importante porque nos ayuda\u2014, sino con el conocimiento primero, el del coraz&oacute;n, el del encuentro personal&raquo;. Es lo que impulsaba a Pablo a seguir adelante, a anunciar a Jes&uacute;s. A pesar de las contrariedades. As&iacute;, con su testimonio de la verdad, el cristiano debe &laquo;incomodar&raquo; a &laquo;nuestras estructuras c&oacute;modas&raquo;, observ&oacute; el Papa.<\/p>\n<p>En cambio, los encuentros del Ap&oacute;stol Pedro con Jes&uacute;s fueron protagonistas de su homil&iacute;a del <b>17 de mayo<\/b> (<i>Hch <\/i>25, 13-21; <i>Jn <\/i>21, 15-19). La constataci&oacute;n del Pont&iacute;fice: ser pecadores no es el problema; lo es no arrepentirse de haber pecado, no sentir verg&uuml;enza por lo que se ha hecho. Jes&uacute;s \u2014destac&oacute;\u2014 &laquo;entrega su reba&ntilde;o a un pecador&raquo;, Pedro. &laquo;Pecador, pero no corrupto&raquo;, precis&oacute; inmediatamente. &laquo;El Se&ntilde;or nos hace madurar a trav&eacute;s de muchos encuentros con &Eacute;l \u2014explic&oacute;\u2014, incluso con nuestras debilidades, cuando las reconocemos; con nuestros pecados. &Eacute;l es as&iacute;, y la historia de este hombre [Pedro], que se dej&oacute; modelar a trav&eacute;s de numerosos encuentros con Jes&uacute;s, nos sirve a todos nosotros, porque estamos en el mismo camino, siguiendo a Jes&uacute;s para vivir el Evangelio. Pedro es un grande, pero no porque sea doctor en esto o porque sea bueno por haber hecho esto otro&#8230; No: es un grande, es noble, tiene un coraz&oacute;n noble, y esta nobleza le conduce al llanto, le lleva al dolor, a la verg&uuml;enza, pero tambi&eacute;n a acoger su trabajo de apacentar el reba&ntilde;o&raquo;. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s hablaba mucho con Pedro y con todos los dem&aacute;s, as&iacute; como los ap&oacute;stoles hablaban entre ellos y con los dem&aacute;s; pero era &laquo;un di&aacute;logo de amor&raquo;, record&oacute; el Obispo de Roma el <b>18 de mayo<\/b> (<i>Jn <\/i>21, 20-25). Una realidad que contrapuso a los cristianos entre quienes se da el mal h&aacute;bito de &laquo;despellejarse&raquo; unos a otros con las palabras, las desinformaciones y la calumnia. &laquo;Las cr&iacute;ticas \u2014afirm&oacute;\u2014 son destructivas en la Iglesia&raquo;. Despu&eacute;s de los &laquo;cristianos de sal&oacute;n&raquo;, est&aacute;n los &laquo;cristianos criticones&raquo;, objeto de esta nueva alerta del Papa.<\/p>\n<p>Que tampoco dud&oacute; en alertar de que incluso en el coraz&oacute;n del hombre de fe se alberga &laquo;algo de incredulidad&raquo;. El relato del evangelio de Marcos (9, 14-29), el <b>20 de mayo<\/b>, dio pie al Papa Francisco para subrayar que los milagros siguen existiendo, pero para consentir al Se&ntilde;or que los realice es necesaria una oraci&oacute;n valiente, capaz de superar esa incredulidad, con una oraci&oacute;n que debe &laquo;poner la carne en el asador&raquo;, implicar nuestra persona y comprometer toda nuestra vida. <\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, <b>21 de mayo<\/b> (<i>Mc <\/i>9, 30-37), en su homil&iacute;a retom&oacute; una clave que ya hab&iacute;a expresado en otras ocasiones: el verdadero poder es el servicio. &laquo;La lucha por el poder en la Iglesia \u2014subray&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 no es cuesti&oacute;n de estos d&iacute;as. Comenz&oacute; all&aacute;, precisamente con Jes&uacute;s: mientras el Se&ntilde;or hablaba de la Pasi&oacute;n, los disc&iacute;pulos pensaban en discutir sobre qui&eacute;n de ellos era el m&aacute;s importante&raquo;. Pero en la &oacute;ptica del Evangelio &laquo;la lucha por el poder en la Iglesia no debe existir. O, si queremos, que exista la lucha por el verdadero poder, es decir, el que &Eacute;l, con su ejemplo, nos ense&ntilde;&oacute;: el poder del servicio. Como hizo &Eacute;l, que vino no para ser servido, sino para servir. Y su servicio fue precisamente un servicio de cruz: &Eacute;l se abaj&oacute;, hasta la muerte, con muerte de cruz, por nosotros; para servirnos, para salvarnos&raquo;.<\/p>\n<p>Y el Se&ntilde;or redimi&oacute; a todos con la sangre de Cristo, a &laquo;todos, no s&oacute;lo a los cat&oacute;licos&raquo;, insisti&oacute; el Obispo de Roma el <b>22 de mayo<\/b> (<i>Mc <\/i>9, 38-40). &laquo;Es esta sangre que nos hace hijos de Dios&raquo;, a cuya imagen fuimos creados. Y si &laquo;&Eacute;l hace el bien, todos nosotros tenemos en el coraz&oacute;n este mandamiento: Haz el bien y no hagas el mal. Todos&raquo;, cualquiera que sea el credo que profese. Pensar que no todos pueden hacer el bien es una cerraz&oacute;n, &laquo;un muro \u2014advirti&oacute; el Santo Padre\u2014 que nos conduce a la guerra&raquo; y &laquo;a lo que algunos pensaron en la historia: matar en nombre de Dios&raquo;. Y esto &laquo;es una blasfemia&raquo;. En cambio, cada hombre no s&oacute;lo puede, sino que debe hacer el bien, porque lleva en su interior este mandato. Es tambi&eacute;n &laquo;un hermoso camino hacia la paz&raquo;. Si cada uno hace su parte de bien, y lo hace hacia los dem&aacute;s, &laquo;nos encontramos haciendo el bien&raquo;. Y as&iacute;, construimos la &laquo;cultura del encuentro; y tenemos gran necesidad de ello&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO Canta y camina Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae &nbsp;del 10 de mayo al 22 de mayo de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 24 de mayo de 2013 La Domus Sanctae Marthae, donde reside el Papa Francisco en el Vaticano, acogi&oacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canta-y-camina-or-edicion-en-lengua-espanola-del-24-de-mayo-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCanta y camina (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 24 de mayo de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39194","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39194"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39194\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}