{"id":39196,"date":"2016-10-05T22:27:13","date_gmt":"2016-10-06T03:27:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fe-camino-de-belleza-y-verdad-or-edicion-en-lengua-espanola-del-3-de-mayo-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:27:13","modified_gmt":"2016-10-06T03:27:13","slug":"la-fe-camino-de-belleza-y-verdad-or-edicion-en-lengua-espanola-del-3-de-mayo-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fe-camino-de-belleza-y-verdad-or-edicion-en-lengua-espanola-del-3-de-mayo-de-2013\/","title":{"rendered":"La fe, camino de belleza y verdad (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 3 de mayo de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>La fe, camino de belleza y verdad<\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae<br \/> &nbsp;del 26 de abril al 1 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente: <i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 18, viernes 3 de mayo de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fe no es ni una alienaci&oacute;n ni un fraude, sino un camino concreto de belleza y de verdad, trazado por Jes&uacute;s, para preparar nuestros ojos y poder contemplar &laquo;el rostro maravilloso de Dios&raquo; en el lugar definitivo que est&aacute; preparado para cada uno. Con estas palabras invita el Papa Francisco a no tener miedo y a vivir la vida como una preparaci&oacute;n para mirar mejor, escuchar mejor y amar m&aacute;s. Es el sentido de su homil&iacute;a en la misa celebrada el <b>viernes 26 de abril<\/b>, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, donde reside. Un encuentro cotidiano alrededor de la mesa de la Palabra y de la Eucarist&iacute;a, presidido por el Papa. Esta misa cotidiana es concelebrada por cardenales, obispos y sacerdotes que viven en Roma o visitan la Ciudad Eterna. Proceden de los m&aacute;s lejanos rincones de la tierra; participan en la celebraci&oacute;n empleados del Vaticano y otros invitados.<\/p>\n<p>En su reflexi&oacute;n, el Santo Padre parte de las lecturas de la liturgia del d&iacute;a. En esta ocasi&oacute;n, del pasaje evang&eacute;lico de san Juan (14, 1-6): &laquo;No se turbe vuestro coraz&oacute;n, creed en Dios y creed tambi&eacute;n en m&iacute;. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habr&iacute;a dicho, porque me voy a prepararos un lugar\u2026&raquo;. Y el Pont&iacute;fice se pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;C&oacute;mo es esta preparaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo se realiza? &iquest;C&oacute;mo es ese lugar? &iquest;Qu&eacute; significa preparar el lugar? &iquest;Alquilar una habitaci&oacute;n en las alturas?&raquo;. Preparar el lugar significa &laquo;preparar nuestra posibilidad de gozar, ver, sentir, comprender la belleza de aquello que nos espera, de la patria hacia la cual caminamos&raquo;.<\/p>\n<p>Por ello, &laquo;toda la vida cristiana \u2014prosigui&oacute;\u2014 es un trabajo de Jes&uacute;s, del Esp&iacute;ritu Santo, para prepararnos un lugar, prepararnos los ojos para ver&raquo;. E invit&oacute; a pensar con un ejemplo: &laquo;Quienes est&aacute;n enfermos de cataratas y tienen que operarse: ellos ven \u2014dijo\u2014, pero despu&eacute;s de la operaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; dicen? \u201cNunca pens&eacute; que se pod&iacute;a ver as&iacute;\u201d. Nuestros ojos, los ojos de nuestra alma tienen necesidad de ser preparados para contemplar el rostro maravilloso de Jes&uacute;s&raquo;. Se trata, entonces, de &laquo;preparar principalmente el coraz&oacute;n para amar, amar m&aacute;s&raquo;. Y &laquo;esto no es alienaci&oacute;n: esta es la verdad, esto es permitir que Jes&uacute;s prepare nuestro coraz&oacute;n, nuestros ojos, para esa belleza tan grande. Es el camino de la belleza. Tambi&eacute;n el camino del regreso a la patria&raquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, mientras caminamos hacia la patria definitiva, no faltar&aacute; la confrontaci&oacute;n entre dos tipos de comunidades: la de los disc&iacute;pulos y la de quienes tienen cerrado el coraz&oacute;n. Para profundizar en estas dos tendencias, el <b>s&aacute;bado 27 de abril<\/b>, el Papa se inspir&oacute; en el pasaje de los Hechos de los ap&oacute;stoles (13, 44-52) que narra precisamente la confrontaci&oacute;n entre dos comunidades religiosas. En la comunidad de los disc&iacute;pulos \u2014explic&oacute;\u2014 se cumpl&iacute;a el mandato de Jes&uacute;s \u2014\u201cId y predicad\u201d\u2014. Y, not&oacute; el Papa Francisco, entre la gente se hab&iacute;a difundido un ambiente de felicidad que &laquo;parec&iacute;a no terminar jam&aacute;s&raquo;. Cuando los jud&iacute;os vieron tanta felicidad &laquo;se llenaron de celos y comenzaron a perseguir&raquo; a esta gente &laquo;que eran buenas personas, que ten&iacute;an una actitud religiosa&raquo;. &laquo;&iquest;Por qu&eacute; lo hicieron?&raquo;, se pregunt&oacute;. Lo hicieron &laquo;sencillamente porque ten&iacute;an el coraz&oacute;n cerrado, no estaban abiertos a la novedad del Esp&iacute;ritu Santo. Cre&iacute;an que todo estaba dicho, que todo ser&iacute;a como ellos pensaban que deb&iacute;a ser, y por ello se sent&iacute;an como defensores de la fe&raquo;. As&iacute; es como &laquo;comenzaron a hablar contra los ap&oacute;stoles, a calumniar&raquo;. <\/p>\n<p>El Papa invit&oacute; a pensar en la Iglesia que sigue adelante, &laquo;en los numerosos hermanos que sufren por esta libertad del Esp&iacute;ritu y sufren persecuciones, ahora, en tantos lugares&raquo;. Incluso as&iacute;, &laquo;estos hermanos, en el sufrimiento, est&aacute;n llenos de alegr&iacute;a y de Esp&iacute;ritu Santo&raquo;, y forman &laquo;comunidades abiertas, misioneras, rezan a Jes&uacute;s porque saben que es verdad lo que dijo y hemos escuchado ahora: \u201cLo que pid&aacute;is en mi nombre, lo har&eacute;\u201d&raquo;. Por el contrario, &laquo;las comunidades cerradas rezan a los poderosos de la tierra para que les ayuden. Y ese no es un buen camino. No tengamos miedo a la alegr&iacute;a del Esp&iacute;ritu. Y nunca, nunca \u2014continu&oacute;\u2014 nos mezclemos con estas cosas que, a la larga, nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos. En esta cerraz&oacute;n no est&aacute; la fecundidad y la libertad del Esp&iacute;ritu&raquo;.<\/p>\n<p>A la confianza dedic&oacute; el Papa Francisco su homil&iacute;a del <b>29 de abril<\/b>, cuya lectura remite a la primera Carta de san Juan (1, 5-2, 2), donde el ap&oacute;stol &laquo;habla a los primeros cristianos y lo hace con sencillez: \u201cDios es luz y en &Eacute;l no hay tiniebla alguna\u201d. Pero \u201csi decimos que estamos en comuni&oacute;n con &Eacute;l\u201d, amigos del Se&ntilde;or, \u201cy caminamos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad\u201d. Y a Dios es necesario adorarle en esp&iacute;ritu y en verdad&raquo;, afirm&oacute; el Santo Padre. &laquo;&iquest;Qu&eacute; significa \u2014se pregunt&oacute;\u2014 caminar en las tinieblas?&raquo;. As&iacute;, no dud&oacute; en decir que &laquo;caminar en las tinieblas significa estar satisfecho de uno mismo, estar convencido de no tener necesidad de salvaci&oacute;n. &iexcl;Esas son las tinieblas!&raquo;. Y, prosigui&oacute;, &laquo;cuando uno sigue adelante por este camino de las tinieblas, no es f&aacute;cil dar un paso hacia atr&aacute;s&raquo;. E hizo una invitaci&oacute;n: &laquo;Mirad vuestros pecados, nuestros pecados: todos somos pecadores, todos. Este es el punto de partida&raquo;. Jes&uacute;s nos espera a cada uno, recalc&oacute; el Papa citando el Evangelio de Mateo (11, 25-30). Jes&uacute;s nos espera para perdonarnos. Es lo que &laquo;sucede en el sacramento de la Reconciliaci&oacute;n&raquo;. <\/p>\n<p>El Papa, por &uacute;ltimo, invit&oacute; a tener confianza en las palabras del ap&oacute;stol Juan: &laquo;Si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre&raquo;. Y concluy&oacute;: &laquo;Esto nos alivia. Es hermoso, &iquest;eh? &iquest;Y si sentimos verg&uuml;enza? Bendita verg&uuml;enza, porque es una virtud. El Se&ntilde;or nos da esta gracia, esta valent&iacute;a para ir siempre a &Eacute;l con la verdad, porque la verdad es luz. Y no con las tinieblas de las medias verdades o de las mentiras ante Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Vivir en la l&oacute;gica del perd&oacute;n, de la verdad, nos da paz, la paz verdadera, que no se compra. Es un don de Dios. Un don que &Eacute;l da a su Iglesia. Para obtenerla los cristianos deben seguir confiando la Iglesia a Dios, pidi&eacute;ndole que la cuide y la defienda de las insidias del maligno, que ofrece al hombre una paz distinta, una paz mundana, no la paz verdadera. Este fue el n&uacute;cleo de la reflexi&oacute;n propuesta por el Papa el <b>martes 30 de abril<\/b>, centr&aacute;ndose en la palabra &laquo;encomendar&raquo;, que aparece dos veces en la lectura de los Hechos de los ap&oacute;stoles (14, 19-28)&raquo;.<\/p>\n<p>En esta l&iacute;nea, dijo: &laquo;Se puede custodiar a la Iglesia, se puede atender a la Iglesia, &iquest;no? Debemos hacerlo con nuestro trabajo. Pero lo m&aacute;s importante es lo que hace el Se&ntilde;or: es el &uacute;nico que puede mirar a la cara al maligno y vencerle&raquo;. Pero &laquo;nosotros, &iquest;rezamos por la Iglesia? &iquest;Por toda la Iglesia? &iquest;Por nuestros hermanos, a quienes no conocemos, en todas las partes del mundo?&raquo;, fueron las preguntas del Pont&iacute;fice. Cuando &laquo;en nuestra oraci&oacute;n decimos al Se&ntilde;or: \u201cSe&ntilde;or, mira a tu Iglesia\u201d&raquo;, entendemos por esta Iglesia, la Iglesia del Se&ntilde;or, la Iglesia que re&uacute;ne &laquo;a nuestros hermanos&raquo;. Esta es la oraci&oacute;n que &laquo;debemos hacer con el coraz&oacute;n \u2014repiti&oacute; el Papa\u2014 y cada vez m&aacute;s. Para nosotros es f&aacute;cil rezar para pedir una gracia al Se&ntilde;or cuando necesitamos algo; y no es dif&iacute;cil rezar por gratitud al Se&ntilde;or. Pero rezar por la Iglesia, por quienes no conocemos, pero que son nuestros hermanos y hermanas, porque recibieron el mismo bautismo, y decir al Se&ntilde;or: \u201cson los tuyos, son los nuestros&#8230; cust&oacute;dialos\u201d&raquo;, es otra cosa: significa &laquo;encomendar la Iglesia al Se&ntilde;or&raquo;; es &laquo;una oraci&oacute;n que hace crecer a la Iglesia&raquo;, pero es tambi&eacute;n &laquo;un acto de fe. Nosotros no podemos nada, nosotros somos todos pobres servidores de la Iglesia: pero es &Eacute;l quien puede llevarla adelante y custodiarla y hacerla crecer, santificarla, defenderla, defenderla del \u201cpr&iacute;ncipe de este mundo\u201d&raquo;, es decir, de aquel que &laquo;quiere que la Iglesia llegue a ser m&aacute;s y m&aacute;s mundana. Este es el peligro m&aacute;s grande&raquo;, porque &laquo;cuando la Iglesia se convierte en mundana, cuando tiene dentro de s&iacute; el esp&iacute;ritu del mundo&raquo;, cuando obtiene la paz que no es la paz del Se&ntilde;or, entonces se convierte en una Iglesia &laquo;d&eacute;bil, una Iglesia que ser&aacute; vencida, incapaz de anunciar el Evangelio, el mensaje de la Cruz, el esc&aacute;ndalo de la Cruz. No puede llevarlo adelante si es mundana. Por ello es tan importante y tan fuerte esta oraci&oacute;n: encomendar la Iglesia al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Sobre el hombre que se dignifica trabajando, y fue creado a imagen de Dios, &laquo;quien trabaj&oacute; para crear el mundo&raquo;, reflexion&oacute; el Papa Francisco en su homil&iacute;a del <b>mi&eacute;rcoles 1 de mayo<\/b>. Las lecturas del d&iacute;a abrieron camino: la primera del libro del G&eacute;nesis (1, 26-2, 3) y la segunda del evangelio de Mateo (13, 54-58), presentando a Dios creador y la figura de san Jos&eacute;, el carpintero &laquo;padre adoptivo de Jes&uacute;s&raquo;, de quien &laquo;Jes&uacute;s aprendi&oacute; a trabajar&raquo;. En este d&iacute;a recordamos a san Jos&eacute; \u2014dijo\u2014, &laquo;pero este recuerdo de san Jos&eacute; obrero nos remite a Dios trabajador, a Jes&uacute;s trabajador. Y el trabajo es un tema muy, muy, muy evang&eacute;lico. \u201cSe&ntilde;or \u2014dice Ad&aacute;n\u2014 con el trabajo ganar&eacute; para vivir\u201d. Pero es m&aacute;s. Porque esta primera imagen de Dios trabajador nos dice que el trabajo es algo m&aacute;s que ganarse el pan: el trabajo nos da dignidad. Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: el hombre y la mujer que trabajan son dignos&raquo;. El Santo Padre cit&oacute; un titular de <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i> del domingo 28 de abril dedicado al derrumbe de una f&aacute;brica en Dacca, donde murieron cientos de obreros que trabajaban en condiciones de explotaci&oacute;n e inseguridad: &laquo;Un titular \u2014coment&oacute;\u2014 que me lleg&oacute; mucho el d&iacute;a de la tragedia de Bangladesh: \u201cC&oacute;mo morir por 38 euros al mes\u201d&raquo;. Y &laquo;esto \u2014fue la expl&iacute;cita denuncia del Pont&iacute;fice\u2014 es \u201ctrabajo esclavo\u201d&raquo;, que explota &laquo;el don m&aacute;s bello que Dios dio al hombre: la capacidad de crear, trabajar, cultivar la propia dignidad&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO La fe, camino de belleza y verdad Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae &nbsp;del 26 de abril al 1 de mayo de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 18, viernes 3 de mayo de 2013 &nbsp; La fe no es ni una alienaci&oacute;n ni &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fe-camino-de-belleza-y-verdad-or-edicion-en-lengua-espanola-del-3-de-mayo-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa fe, camino de belleza y verdad (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 3 de mayo de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39196","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39196\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}