{"id":39199,"date":"2016-10-05T22:27:17","date_gmt":"2016-10-06T03:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mujeres-y-hombres-de-esperanza-or-edicion-en-lengua-espanola-del-12-de-abril-de-2013\/"},"modified":"2016-10-05T22:27:17","modified_gmt":"2016-10-06T03:27:17","slug":"mujeres-y-hombres-de-esperanza-or-edicion-en-lengua-espanola-del-12-de-abril-de-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mujeres-y-hombres-de-esperanza-or-edicion-en-lengua-espanola-del-12-de-abril-de-2013\/","title":{"rendered":"Mujeres y hombres de esperanza (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 12 de abril de 2013)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>Mujeres y hombres de esperanza<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae<br \/> &nbsp;del 2 abril al 11 de abril de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 15, viernes 12 de abril de 2013<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es una gracia especial que el Papa Francisco invita a pedir: la gracia de las l&aacute;grimas. Porque &laquo;son precisamente las l&aacute;grimas las que nos preparan para ver a Jes&uacute;s&raquo;. Son palabras suyas del <b>2 de abril<\/b> durante la misa celebrada en la capilla de la Domus Sanctae Marthae \u2014donde reside, en el Vaticano\u2014. Cada d&iacute;a, a las 7 de la ma&ntilde;ana, ya es costumbre que en esta Eucarist&iacute;a participe un grupo de empleados del Vaticano y un peque&ntilde;o n&uacute;mero de invitados, y concelebren algunos sacerdotes, obispos o cardenales. Al t&eacute;rmino de la celebraci&oacute;n, el Pont&iacute;fice se detiene a saludar y conocer a cada uno.<\/p>\n<p>Comentando el episodio del Evangelio del martes de la Octava de Pascua, cuando san Juan refiere la frase de Mar&iacute;a de Magdala: &laquo;&iexcl;He visto al Se&ntilde;or!&raquo; despu&eacute;s de haberle lavado los pies con sus l&aacute;grimas y secado con sus cabellos (<i>Jn <\/i> 20, 11-18), el Papa Francisco record&oacute; que Jes&uacute;s perdon&oacute; los pecados de esta mujer, porque ella &laquo;am&oacute; mucho&raquo;. De este modo, volvi&oacute; a proponer el testimonio de quien era &laquo;despreciada por aquellos que se consideraban justos&raquo;; sin embargo &laquo;no dice \u201che fracasado\u201d&raquo;. &laquo;Sencillamente llora&raquo;. &laquo;Hay un momento en nuestra vida \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 en el que s&oacute;lo las l&aacute;grimas nos preparan para ver a Jes&uacute;s. &iquest;Cu&aacute;l es el mensaje de esta mujer? &laquo;He visto al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Sobre otra cuesti&oacute;n quiso poner en guardia el Papa Francisco el <b>3 de abril<\/b>: los lamentos hacen da&ntilde;o al coraz&oacute;n. No s&oacute;lo aquellos contra los dem&aacute;s, &laquo;sino tambi&eacute;n aquellos contra nosotros mismos, cuando todo se nos presenta amargo&raquo;. Centr&aacute;ndose en el el episodio de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s (<i>Lc <\/i>24, 13-35), habl&oacute; del desfallecimiento de estos por la muerte del Maestro. En su coraz&oacute;n pensaban: &laquo;Nosotros hab&iacute;amos tenido tanta esperanza, pero todo fracas&oacute;&raquo;; &laquo;pienso muchas veces \u2014reflexion&oacute; el Santo Padre\u2014 que igualmente nosotros, cuando suceden cosas dif&iacute;ciles, tambi&eacute;n cuando nos visita la Cruz, corremos este peligro de encerrarnos en los lamentos&raquo;. Sin embargo, en ese momento el Se&ntilde;or &laquo;est&aacute; cerca de nosotros, pero no le reconocemos. Camina con nosotros, pero no le reconocemos. Incluso nos habla, pero no le o&iacute;mos&raquo;. E invit&oacute;: &laquo;Estemos seguros de que el Se&ntilde;or nunca nos abandona: siempre est&aacute; con nosotros, tambi&eacute;n en el momento dif&iacute;cil. Y no busquemos refugio en los lamentos: nos hacen da&ntilde;o al coraz&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, <b>4 de abril<\/b>, exhort&oacute; a pedir un don de Dios: la paz. El Papa parti&oacute; del &laquo;estupor&raquo; de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s ante los milagros de Jes&uacute;s (<i>Lc <\/i>24, 35-48). Se trata de un estupor fruto de la alegr&iacute;a del encuentro con Jesucristo. La paz es como &laquo;el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o de esta consolaci&oacute;n espiritual, que comienza con el estupor de alegr&iacute;a&raquo;, sintetiz&oacute;.<\/p>\n<p>Y es que s&oacute;lo en el nombre de Jes&uacute;s est&aacute; nuestra salvaci&oacute;n, insisti&oacute; el Pont&iacute;fice en su reflexi&oacute;n del <b>5 de abril<\/b>. En la lectura de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i> (4, 1-12), se record&oacute; a Pedro y Juan que, arrestados por predicar al pueblo la Resurrecci&oacute;n del Cristo, fueron llevados ante el Sanedr&iacute;n. Al preguntarles por qu&eacute; curaron al hombre tullido junto a la puerta del Templo, Pedro responde: &laquo;Ha sido el Nombre de Jesucristo Nazareno&raquo;. En el nombre de Jes&uacute;s \u2014repiti&oacute; el Papa\u2014: &laquo;&Eacute;l es el Salvador; cuando uno dice Jes&uacute;s es precisamente &Eacute;l, es decir, el que hace milagros. Y este nombre nos acompa&ntilde;a en el coraz&oacute;n&raquo;. &laquo;No es recurriendo a magos o al tarot como se encuentra la salvaci&oacute;n: la salvaci&oacute;n est&aacute; &laquo;en el nombre de Jes&uacute;s. Y debemos dar testimonio de esto. &Eacute;l es el &uacute;nico Salvador&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente de la valent&iacute;a del testimonio de la fe \u2014que no se negocia ni se vende al mejor postor\u2014 habl&oacute; el Papa Francisco en su homil&iacute;a del <b>s&aacute;bado 6<\/b>, constatando que &laquo;para encontrar m&aacute;rtires no es necesario ir a las catacumbas o al Coliseo: los m&aacute;rtires est&aacute;n vivos ahora, en muchos pa&iacute;ses. Los cristianos son perseguidos por la fe. En algunos pa&iacute;ses no pueden llevar la cruz: son castigados si lo hacen. Hoy, en el siglo XXI, nuestra Iglesia es una Iglesia de m&aacute;rtires&raquo;. Ante la orden de los sumos sacerdotes y fariseos de no hablar de Jes&uacute;s (<i>Hch <\/i>4, 13-21) \u2014retom&oacute; el Santo Padre\u2014, Pedro y Juan &laquo;permanecieron firmes en esta fe&raquo; diciendo: &laquo;Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y o&iacute;do&raquo;. De hecho, &laquo;cuando comenzamos a rebajar la fe, a negociar la fe, un poco vendi&eacute;ndola al mejor postor, comenzamos el camino de la apostas&iacute;a, de la no fidelidad al Se&ntilde;or&raquo;, alert&oacute;. &laquo;El ejemplo de Pedro y de Juan nos ayuda y da la fuerza&raquo;. Y &eacute;sta es la oraci&oacute;n cotidiana que propuso: &laquo;Se&ntilde;or, muchas gracias por la fe. Protege mi fe, hazla crecer. Que mi fe sea fuerte, valerosa. Ay&uacute;dame en los momentos en que, como Pedro y Juan, debo hacerla p&uacute;blica. Dame valor&raquo;.<\/p>\n<p>Toda la historia de la fe est&aacute; hecha de humildad y nos &laquo;habla a todos nosotros de humildad&raquo;, record&oacute; el Pont&iacute;fice el <b>8 de abril.<\/b> De hecho, la humildad es &laquo;la regla de oro&raquo;: para el cristiano &laquo;progresar&raquo; quiere decir &laquo;abajarse&raquo;. Y as&iacute; es tambi&eacute;n el hecho hist&oacute;rico del nacimiento de Jes&uacute;s. Cada acontecimiento &laquo;parece que Dios hubiera querido que se realizara escondidamente, que no fuera hecho p&uacute;blico&raquo;, que estuviera como &laquo;cubierto por la sombra del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. He aqu&iacute; por qu&eacute; \u2014a&ntilde;adi&oacute;\u2014 &laquo;todo se hace por el camino de la humildad. Dios, humilde, se abaja: viene a nosotros y se abaja. Y seguir&aacute; abaj&aacute;ndose hasta la cruz&raquo;. En el momento de la anunciaci&oacute;n \u2014medit&oacute; el Papa Francisco\u2014 tambi&eacute;n &laquo;Mar&iacute;a se abaja: no comprende bien, pero es libre: entiende s&oacute;lo lo esencial. Y dice \u201cs&iacute;\u201d. Es humilde&raquo; y &laquo;entrega su alma a la voluntad de Dios&raquo;. <\/p>\n<p>En el itinerario de sus homil&iacute;as, el<b> 9 de abril<\/b> el Pont&iacute;fice trat&oacute; el camino de la mansedumbre evang&eacute;lica para dar al Esp&iacute;ritu la posibilidad de regenerarnos a una &laquo;vida nueva&raquo;, hecha de unidad y de amor. &laquo;En la primera lectura \u2014dijo el Papa Francisco comentando el pasaje de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i> (4, 31-37) de la liturgia del d&iacute;a\u2014 tenemos como un anticipo, un anticipo de aquello que ser&aacute; la \u201cvida nueva\u201d&raquo;. La multitud de los que se hab&iacute;an convertido en creyentes ten&iacute;a un solo coraz&oacute;n y una sola alma&raquo;, &laquo;esa unidad, esa unanimidad, esa armon&iacute;a de los sentimientos en el amor, el amor mutuo&raquo;. &laquo;Pidamos la gracia&raquo; \u2014propuso\u2014 de &laquo;no juzgar a nadie&raquo;, tratando de &laquo;ser caritativos unos con otros&raquo;, &laquo;respetuosos&raquo;, dejando con mansedumbre &laquo;el lugar al otro&raquo;.<\/p>\n<p>Al comentar la oraci&oacute;n colecta de la misa del <b>d&iacute;a 10<\/b>, el Pont&iacute;fice puso de relieve lo que se dice al Se&ntilde;or: &laquo;T&uacute; en la Pascua has hecho dos cosas: has restablecido al hombre en su dignidad perdida&raquo;. Y, en consecuencia, le &laquo;has dado esperanza&raquo;. Esta \u2014explic&oacute;\u2014 &laquo;es la salvaci&oacute;n. El Se&ntilde;or nos da la dignidad que hemos perdido. Aquella dignidad de hijos restablece la dignidad, y tambi&eacute;n nos da la esperanza. Una dignidad que sigue adelante, hasta el encuentro definitivo con &Eacute;l&raquo;. &laquo;Somos dignos, somos mujeres y hombres de esperanza&raquo;, reafirm&oacute;. Hay ocasiones en que nos hacemos la ilusi&oacute;n de &laquo;salvarnos con la vanidad, con el orgullo&raquo;, crey&eacute;ndonos &laquo;poderosos&raquo;, enmascarando &laquo;nuestra pobreza, nuestros pecados con la vanidad, el orgullo&raquo;: todas estas cosas se acaban, mientras que la salvaci&oacute;n verdadera tiene relaci&oacute;n con la dignidad y la esperanza recibidas gracias al amor de Dios \u2014a&ntilde;adi&oacute;, refiri&eacute;ndose al Evangelio de <i>Juan <\/i>(3, 16-21)\u2014 que envi&oacute; a su Hijo para salvarnos. <\/p>\n<p>Y es fundamental ser conscientes de que Dios no puede ser objeto de negociaciones, advirti&oacute; el Papa Francisco el <b>11 de abril<\/b>; la fe no prev&eacute; la posibilidad de ser &laquo;tibios&raquo;, buscando, con &laquo;una doble vida&raquo;, llegar a una componenda con el mundo. Pedro dice ante el Sanedr&iacute;n: &laquo;Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres&raquo; (<i>Hch <\/i>5, 27-33). &iquest;Qu&eacute; significa &laquo;obedecer a Dios? \u2014se pregunt&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014. &iquest;Significa que nosotros debemos ser como esclavos, todos atados? No, porque precisamente quien obedece a Dios es libre, no es esclavo. Y no es una contradicci&oacute;n&raquo;. En efecto, &laquo;obedecer viene del lat&iacute;n, y significa escuchar, escuchar al otro. Obedecer a Dios es escuchar a Dios, tener el coraz&oacute;n abierto para ir por el camino que Dios nos indica. La obediencia a Dios es escuchar a Dios. Y esto nos hace libres&raquo;. &laquo;En este momento, lo he dicho, tenemos tantas hermanas y tantos hermanos que por obedecer, o&iacute;r, escuchar lo que Jes&uacute;s les pide son perseguidos \u2014se&ntilde;al&oacute; el Santo Padre\u2014. Recordemos siempre que estos hermanos y hermanas han puesto la carne en el asador y nos dicen con su vida: \u201cYo quiero obedecer, ir por el camino que Jes&uacute;s me dice\u201d&raquo;. &laquo;&iquest;D&oacute;nde tenemos la ayuda para ir por el camino de la escucha de Jes&uacute;s? \u2014se pregunt&oacute;\u2014. En el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; &laquo;que Dios ha dado a quienes le obedecen&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO Mujeres y hombres de esperanza Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae &nbsp;del 2 abril al 11 de abril de 2013 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 15, viernes 12 de abril de 2013 &nbsp; Es una gracia especial que el Papa Francisco invita a pedir: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mujeres-y-hombres-de-esperanza-or-edicion-en-lengua-espanola-del-12-de-abril-de-2013\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMujeres y hombres de esperanza (OR, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola del 12 de abril de 2013)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}