{"id":39212,"date":"2016-10-05T22:28:47","date_gmt":"2016-10-06T03:28:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/miedo-a-las-sorpresas-20-de-noviembre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:28:47","modified_gmt":"2016-10-06T03:28:47","slug":"miedo-a-las-sorpresas-20-de-noviembre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/miedo-a-las-sorpresas-20-de-noviembre-de-2014\/","title":{"rendered":"Miedo a las sorpresas (20 de noviembre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Miedo a las sorpresas <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 20 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 28 de noviembre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hoy Jes&uacute;s llora &laquo;muchas veces&raquo; por su Iglesia, como lo hizo ante las puertas cerradas de Jerusal&eacute;n. En la celebraci&oacute;n de la misa del jueves 20 de noviembre, en Santa Marta, el Papa Francisco hizo referencia al pasaje evang&eacute;lico de la liturgia \u2014tomado del cap&iacute;tulo 19 de san Lucas (41-44)\u2014 para recordar que los cristianos siguen cerrando las puertas al Se&ntilde;or por miedo a sus &laquo;sorpresas&raquo; que mueve certezas y seguridades consolidadas. En realidad, explic&oacute;, &laquo;tenemos miedo a la conversi&oacute;n, porque convertirse significa dejar que el Se&ntilde;or nos conduzca&raquo;.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n del Pont&iacute;fice parti&oacute; precisamente de la imagen de Jes&uacute;s que lloraba en las puertas de Jerusal&eacute;n. &Eacute;l &laquo;llor&oacute; sobre la ciudad: lloraba por su cerraz&oacute;n. El motivo del llanto de Jes&uacute;s era precisamente la cerraz&oacute;n de la ciudad al recibirlo&raquo;, as&iacute; como \u2014destac&oacute; el Papa\u2014 estaba cerrado el libro &laquo;sellado con siete sellos&raquo; que hizo llorar al ap&oacute;stol Juan en el relato del Apocalipsis (5, 1-10) propuesto en la primera lectura. <\/p>\n<p>&laquo;La cerraz&oacute;n \u2014remarc&oacute; el Papa\u2014 hace llorar a Jes&uacute;s; la cerraz&oacute;n del coraz&oacute;n de su elegida, de la ciudad elegida, del pueblo elegido&raquo;, que &laquo;no ten&iacute;a tiempo para abrirle la puerta&raquo; porque &laquo;estaba demasiado ocupada, demasiado satisfecha de s&iacute; misma&raquo;. Y a&uacute;n hoy &laquo;Jes&uacute;s sigue llamando a la puerta, como llam&oacute; a la puerta del coraz&oacute;n de Jerusal&eacute;n: a la puerta de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestra puerta, a la puerta de nuestro coraz&oacute;n, a la puerta de su Iglesia&raquo;. <\/p>\n<p>En realidad, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;Jerusal&eacute;n se sent&iacute;a contenta, tranquila con su vida y no necesitaba al Se&ntilde;or&raquo; y su salvaci&oacute;n. Por eso hab&iacute;a &laquo;cerrado su coraz&oacute;n al Se&ntilde;or. Y el Se&ntilde;or llor&oacute; sobre Jerusal&eacute;n. Como llor&oacute; tambi&eacute;n sobre el sepulcro cerrado de su amigo L&aacute;zaro. Jerusal&eacute;n estaba muerta&raquo;.<\/p>\n<p>El llanto de Jes&uacute;s &laquo;sobre su ciudad elegida&raquo; es tambi&eacute;n el llanto &laquo;sobre su Iglesia&raquo; y &laquo;sobre nosotros&raquo;. Pero &iquest;por qu&eacute; \u2014se pregunt&oacute; el Papa\u2014 &laquo;Jerusal&eacute;n no hab&iacute;a recibido al Se&ntilde;or? Porque estaba tranquila con lo que ten&iacute;a, no quer&iacute;a problemas&raquo;. Por eso Jes&uacute;s, ante sus puertas, exclam&oacute;: &laquo;Si reconocieras t&uacute; tambi&eacute;n en este d&iacute;a lo que conduce a la paz&#8230; No reconociste el tiempo de tu visita&raquo;. La ciudad, en efecto, &laquo;ten&iacute;a miedo a la visita del Se&ntilde;or; ten&iacute;a miedo a la gratuidad de la visita del Se&ntilde;or. Estaba segura en las cosas que ella pod&iacute;a gestionar&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de una actitud que tambi&eacute;n hoy se ve entre los cristianos. &laquo;Nosotros \u2014destac&oacute; el Papa Francisco\u2014 estamos seguros en las cosas que podemos gestionar. Pero la visita del Se&ntilde;or, sus sorpresas, no podemos gestionarlas. Y Jerusal&eacute;n ten&iacute;a miedo de esto: ser salvada por el camino de las sorpresas del Se&ntilde;or. Ten&iacute;a miedo del Se&ntilde;or, de su esposo, de su amado&raquo;. Porque &laquo;cuando el Se&ntilde;or visita a su pueblo nos trae la alegr&iacute;a, nos trae la conversi&oacute;n. Y todos nosotros tenemos miedo&raquo;: no &laquo;de la alegr&iacute;a&raquo;, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, sino m&aacute;s bien &laquo;de la alegr&iacute;a que trae el Se&ntilde;or, porque no podemos controlarla&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa record&oacute; al respecto &laquo;las lamentaciones&raquo; que el coro canta el Viernes santo en la liturgia de la adoraci&oacute;n de la cruz. E hizo referencia al di&aacute;logo del Se&ntilde;or con la ciudad \u2014&laquo;&iquest;Qu&eacute; te he hecho, en qu&eacute; te he ofendido? Resp&oacute;ndeme&raquo;\u2014 para destacar que &laquo;el precio de ese rechazo&raquo; es la cruz: es &laquo;el precio para hacernos ver el amor de Jes&uacute;s, lo que lo llev&oacute; a llorar, a llorar tambi&eacute;n hoy, muchas veces, por su Iglesia&raquo;. <\/p>\n<p>En tiempos de Jes&uacute;s, en efecto, Jerusal&eacute;n &laquo;estaba tranquila, contenta; el templo funcionaba. Los sacerdotes ofrec&iacute;an los sacrificios, la gente iba en peregrinaci&oacute;n, los doctores de la ley lo hab&iacute;an acomodado todo&raquo;: estaba &laquo;todo claro, todos los mandamientos claros&raquo;. Pero a pesar de esto \u2014indic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;ten&iacute;a la puerta cerrada&raquo;. De aqu&iacute; la invitaci&oacute;n a hacer un examen de conciencia, partiendo de la pregunta: &laquo;Hoy, nosotros cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a misa todos los domingos, nosotros cristianos, nosotros pastores, &iquest;estamos contentos de nosotros mismos?&raquo;. <\/p>\n<p>El riesgo es ya sentirse satisfechos porque &laquo;tenemos todo acomodado y no necesitamos nuevas visitas del Se&ntilde;or&raquo;. Pero Jes&uacute;s, precis&oacute; el Papa, &laquo;sigue llamando a la puerta de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia&raquo;. Y si &laquo;la puerta de nuestro coraz&oacute;n, de la Iglesia, de los pastores no se abre, el Se&ntilde;or llora, tambi&eacute;n hoy&raquo;, como lo hizo sobre Jerusal&eacute;n. Jes&uacute;s contempla la ciudad y &laquo;llora porque no abre la puerta, porque tiene miedo a sus sorpresas, porque est&aacute; demasiado satisfecha de s&iacute; misma&raquo;. De aqu&iacute; la invitaci&oacute;n conclusiva del Papa: &laquo;Pensemos en nosotros: &iquest;c&oacute;mo estamos en este momento ante Dios?&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Miedo a las sorpresas Jueves 20 de noviembre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 28 de noviembre de 2014 &nbsp; Tambi&eacute;n hoy Jes&uacute;s llora &laquo;muchas veces&raquo; por su Iglesia, como lo hizo ante las puertas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/miedo-a-las-sorpresas-20-de-noviembre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMiedo a las sorpresas (20 de noviembre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39212","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39212\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}