{"id":39214,"date":"2016-10-05T22:28:50","date_gmt":"2016-10-06T03:28:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jerico-en-via-ottaviano-17-de-noviembre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:28:50","modified_gmt":"2016-10-06T03:28:50","slug":"jerico-en-via-ottaviano-17-de-noviembre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jerico-en-via-ottaviano-17-de-noviembre-de-2014\/","title":{"rendered":"Jeric\u00f3 en v\u00eda Ottaviano (17 de noviembre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Jeric&oacute; en v&iacute;a Ottaviano<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 17 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 21 de noviembre de 2014<\/font><\/p>\n<p>El cristiano est&aacute; llamado a reconocer al Se&ntilde;or en los marginados \u2014y hay muchos incluso en las inmediaciones del Vaticano\u2014 sin el aire de quien se siente &laquo;privilegiado&raquo; por formar parte de un &laquo;grupito de elegidos&raquo; y en ese &laquo;microclima eclesi&aacute;stico&raquo; que en realidad aleja de la Iglesia al pueblo de Dios y a las diversas periferias. Lo dijo el Papa en la homil&iacute;a de la misa del lunes 17 de noviembre.<\/p>\n<p>&laquo;Este pasaje del Evangelio \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice refiri&eacute;ndose a la p&aacute;gina de san Lucas (18, 35-43)\u2014 comienza con un <i>no ver<\/i>, un ciego, y termina con un <i>ver<\/i>: \u201cTodo el pueblo, al ver esto, alab&oacute; a Dios\u201d&raquo;. Hay, explic&oacute;, &laquo;tres clases de personas en este texto: el ciego, los que estaban con Jes&uacute;s y el pueblo&raquo;.<\/p>\n<p>El ciego, por la &laquo;enfermedad que le hab&iacute;a quitado la vista, no ve&iacute;a, mendigaba&raquo;, dijo el Pont&iacute;fice. El &laquo;ciego sentado al borde del camino&raquo; es &laquo;como tantos marginados aqu&iacute;, en la plaza P&iacute;o XII, en v&iacute;a Ottaviano, en la plaza&raquo;; y hoy hay &laquo;muchos, muchos, sentados al borde del camino&raquo;, record&oacute; el Papa.<\/p>\n<p>Ese hombre no ve&iacute;a pero &laquo;no era tonto: sab&iacute;a todo lo que suced&iacute;a en la ciudad&raquo;. As&iacute;, pues, &laquo;estaba precisamente en la entrada de la ciudad de Jeric&oacute;&raquo; y de ese modo &laquo;sab&iacute;a todo y quer&iacute;a saber todo&raquo;. Sin embargo, &laquo;cuando percibi&oacute; que precisamente Jes&uacute;s se acercaba, grit&oacute;&raquo;. Y &laquo;cuando quer&iacute;an hacerlo callar, gritaba a&uacute;n m&aacute;s fuerte&raquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n de su actitud? El Papa lo explic&oacute; as&iacute;: &laquo;Este hombre ten&iacute;a deseos de salvaci&oacute;n, ten&iacute;a ganas de ser curado&raquo;. En tal medida que, se lee en el Evangelio, &laquo;Jes&uacute;s dijo que ten&iacute;a fe&raquo;. En efecto, el ciego &laquo;apost&oacute; y venci&oacute;&raquo; \u2014explic&oacute; el Santo Padre\u2014, incluso si &laquo;es dif&iacute;cil apostar cuando una persona est&aacute; tan \u201cdisminuida\u201d, tan marginada&raquo;. De todos modos, &eacute;l &laquo;apost&oacute;&raquo; y llam&oacute; &laquo;a la puerta del coraz&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>La &laquo;segunda clase de personas&raquo; que encontramos en el pasaje evang&eacute;lico de san Lucas est&aacute; formada, en cambio, por &laquo;los que caminaban con el Se&ntilde;or&raquo;. Son &laquo;los disc&iacute;pulos, tambi&eacute;n los ap&oacute;stoles, los que lo segu&iacute;an e iban con el Se&ntilde;or&raquo;. Estaban tambi&eacute;n &laquo;los convertidos, los que hab&iacute;an aceptado el reino de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente ellos &laquo;reprendieron al ciego para que callase&raquo;. Y obrando as&iacute; &laquo;alejaban al Se&ntilde;or de una periferia&raquo;. En efecto, afirm&oacute; el Papa, &laquo;esta periferia no pod&iacute;a llegar al Se&ntilde;or, porque este c&iacute;rculo \u2014con muy buena voluntad\u2014 cerraba la puerta&raquo;.<\/p>\n<p>Lamentablemente, reconoci&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;esto sucede con frecuencia entre nosotros creyentes: cuando hemos encontrado al Se&ntilde;or, sin darnos cuenta, se crea este microclima eclesi&aacute;stico&raquo;. Y es una actitud que tienen &laquo;no s&oacute;lo los sacerdotes, los obispos&raquo;, sino &laquo;tambi&eacute;n los fieles&raquo;. Un modo de comportarse que lleva a decir: &laquo;Nosotros somos los que estamos con el Se&ntilde;or&raquo;. Y &laquo;de tanto mirar al Se&ntilde;or&raquo; sucede que &laquo;no miramos las necesidades del Se&ntilde;or&raquo;. En realidad, no miramos al &laquo;Se&ntilde;or en el marginado&raquo;.<\/p>\n<p>El problema, explic&oacute; el Papa, es que &laquo;esta gente que estaba con Jes&uacute;s hab&iacute;a olvidado los malos momentos de la propia marginaci&oacute;n; hab&iacute;a olvidado el momento en el que Jes&uacute;s los hab&iacute;a llamado, y de d&oacute;nde&raquo;. As&iacute;, ahora dec&iacute;an: &laquo;Ahora somos elegidos, estamos con el Se&ntilde;or&raquo;. Y con este &laquo;peque&ntilde;o mundo eran felices&raquo; pero &laquo;no permit&iacute;an que la gente molestase al Se&ntilde;or&raquo;. Hasta el punto que &laquo;no dejaban aproximarse, acercarse, ni siquiera a los ni&ntilde;os&raquo;. Eran personas que, dijo el Papa, &laquo;hab&iacute;an olvidado el camino que el Se&ntilde;or hab&iacute;a hecho con ellos&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de una realidad que \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice refiri&eacute;ndose al pasaje del Apocalipsis (1, 1-5; 2, 1-5)\u2014 &laquo;el ap&oacute;stol Juan dice con una frase muy bonita que hemos escuchado en la primera lectura: hab&iacute;an olvidado, hab&iacute;an abandonado su primer amor&raquo;. Y esto &laquo;es un signo: cuando en la Iglesia los fieles, los ministros, se convierten en un grupo as&iacute;, no eclesial sino eclesi&aacute;stico, de privilegio, de cercan&iacute;a al Se&ntilde;or, tienen la tentaci&oacute;n de olvidar el primer amor&raquo;. Se trata de &laquo;una tentaci&oacute;n de los disc&iacute;pulos: olvidar el primer amor, es decir, olvidar tambi&eacute;n las periferias, donde yo estaba antes, incluso si debo avergonzarme&raquo;. Es una actitud que puede resumirse en la expresi&oacute;n: &laquo;Se&ntilde;or este huele mal, no hagas que venga a ti&raquo;. Pero la respuesta del Se&ntilde;or es clara: &laquo;&iquest;Y t&uacute; no ol&iacute;as mal cuando te he besado?&raquo;.<\/p>\n<p>Ante &laquo;esta tentaci&oacute;n de los peque&ntilde;os grupos de los elegidos&raquo;, presente en todas las &eacute;pocas, la actitud de &laquo;Jes&uacute;s, en la Iglesia, en la historia de la Iglesia&raquo;, es la que describe san Lucas: &laquo;se par&oacute;&raquo;. Es &laquo;una gracia \u2014destac&oacute; el Papa\u2014 cuando Jes&uacute;s se detuvo y dijo: mirad all&iacute;, traedlo a m&iacute;&raquo;, como hizo con el ciego de Jeric&oacute;. De este modo el Se&ntilde;or &laquo;hace que los disc&iacute;pulos giren la cabeza hacia las periferias que sufren&raquo;. Como si dijese: &laquo;No me mir&eacute;is s&oacute;lo a m&iacute;. S&iacute;, me ten&eacute;is que mirar, pero no s&oacute;lo a m&iacute;. Miradme tambi&eacute;n en los dem&aacute;s, en los necesitados&raquo;.<\/p>\n<p>En efecto, &laquo;cuando Dios se detiene, lo hace siempre con misericordia y justicia, pero tambi&eacute;n, algunas veces, lo hace con ira&raquo;, precis&oacute; el Papa refiri&eacute;ndose al momento en que el Se&ntilde;or &laquo;se par&oacute; ante la clase dirigente&raquo; y la defini&oacute; &laquo;generaci&oacute;n perversa y ad&uacute;ltera&raquo;: cierto, coment&oacute;, &laquo;esto no era una caricia&raquo;.<\/p>\n<p>El &laquo;tercer grupo&raquo; que presenta san Lucas es &laquo;el pueblo sencillo que necesita signos de salvaci&oacute;n&raquo;. Se lee en el pasaje del Evangelio: &laquo;Todo el pueblo, al ver esto, alab&oacute; a Dios&raquo;. Y, destac&oacute; el Papa, &laquo;cu&aacute;ntas veces encontramos gente sencilla, muchas ancianas que caminan y van, y con mucho sacrificio, a rezar a un santuario de la Virgen&raquo;. Son personas que &laquo;no piden privilegios, piden s&oacute;lo gracia&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, entonces, resumi&oacute; el Papa, las tres clases de personas que nos interpelan directamente: &laquo;el marginado, los privilegiados y el pueblo fiel que sigue al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Esta reflexi&oacute;n, sugiri&oacute; el Papa, nos tiene que llevar a pensar &laquo;en la Iglesia, en nuestra Iglesia, que est&aacute; sentada al borde del camino de esta Jeric&oacute;&raquo;. Porque &laquo;en la Biblia, Jeric&oacute;, seg&uacute;n los padres, es el s&iacute;mbolo de pecado&raquo;. Por lo tanto, exhort&oacute;, &laquo;pensemos en la Iglesia que mira a Jes&uacute;s que pasa, a esta Iglesia marginada&raquo;, en &laquo;estos no creyentes, estos que pecaron y no tienen ganas de levantarse, porque no tienen fuerza para recomenzar&raquo;. Y tambi&eacute;n, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, en la &laquo;Iglesia de los ni&ntilde;os, de los enfermos, de los presos, la Iglesia de la gente sencilla&raquo;, pidiendo &laquo;al Se&ntilde;or la gracia que todos nosotros, que tenemos la gracia de haber sido llamados, jam&aacute;s, jam&aacute;s, jam&aacute;s nos alejemos de esta Iglesia. Que nunca entremos en este microclima de los disc&iacute;pulos eclesi&aacute;sticos privilegiados que se alejan de la Iglesia de Dios que sufre, que pide salvaci&oacute;n, que pide fe, que pide la Palabra de Dios&raquo;. Por &uacute;ltimo, concluy&oacute; el Papa, &laquo;pidamos la gracia de ser pueblo fiel de Dios, sin pedir al Se&ntilde;or ning&uacute;n privilegio que nos aleje del pueblo de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Jeric&oacute; en v&iacute;a Ottaviano Lunes 17 de noviembre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 21 de noviembre de 2014 El cristiano est&aacute; llamado a reconocer al Se&ntilde;or en los marginados \u2014y hay muchos incluso en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jerico-en-via-ottaviano-17-de-noviembre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJeric\u00f3 en v\u00eda Ottaviano (17 de noviembre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39214","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39214"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39214\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}