{"id":39221,"date":"2016-10-05T22:29:03","date_gmt":"2016-10-06T03:29:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-don-de-dios-es-gratis-4-de-noviembre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:03","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:03","slug":"el-don-de-dios-es-gratis-4-de-noviembre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-don-de-dios-es-gratis-4-de-noviembre-de-2014\/","title":{"rendered":"El don de Dios es gratis (4 de noviembre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>El don de Dios es gratis<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes&nbsp;4 de noviembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No debemos tener miedo a la gratuidad de Dios que rompe los esquemas humanos de la conveniencia y la recompensa. Lo destac&oacute; el Papa Francisco en la homil&iacute;a de la misa del martes 4 de noviembre. La reflexi&oacute;n surgi&oacute; del pasaje evang&eacute;lico de san Lucas (14, 15-24) inmediatamente sucesivo al texto en el que Jes&uacute;s explicaba que en la ley de Dios &laquo;el <i>do ut des<\/i> no funciona&raquo; y para hacer comprender mejor el concepto aconsejaba: &laquo;Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y ser&aacute;s bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagar&aacute;n en la resurrecci&oacute;n de los justos&raquo;.<\/p>\n<p>Ante la respuesta de &laquo;uno de los comensales que estaban en la mesa con &Eacute;l&raquo; \u2014que exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!&raquo;\u2014 Jes&uacute;s respondi&oacute; con &laquo;la par&aacute;bola del hombre que dio una gran cena&raquo; y fue rechazado por los invitados. El Papa trat&oacute; de explicar las tres respuestas de los otros muchos invitados: &laquo;A todos les gusta ir a una fiesta, les gusta estar invitados; pero hab&iacute;a algo, aqu&iacute;, que a estos tres no les gustaba&raquo;. El problema era: &laquo;&iquest;invitados a qu&eacute;?&raquo;.<\/p>\n<p>Uno, en efecto, presumiendo por la compra de un campo, puso por delante su deseo de &laquo;vanidad&raquo;, &laquo;orgullo&raquo; y &laquo;poder&raquo;, y prefiri&oacute; ir a ver su campo antes que &laquo;permanecer sentado como uno m&aacute;s entre muchos en la mesa de ese se&ntilde;or&raquo;. Otro habla de negocios y piensa m&aacute;s en el beneficio que en ir &laquo;a perder tiempo con esa gente&raquo;, imaginando: &laquo;se hablar&aacute; de muchas cosas, pero yo no estar&eacute; en el centro&raquo;. Por &uacute;ltimo, est&aacute; el hombre que se disculpa por estar reci&eacute;n casado. Podr&iacute;a llevar tambi&eacute;n a la esposa a la fiesta, pero &eacute;l quiere &laquo;el afecto para s&iacute; mismo&raquo;. En este caso prevalece el &laquo;ego&iacute;smo&raquo;. Al final, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;los tres se prefieren a s&iacute; mismos&raquo; y no quieren &laquo;compartir la fiesta&raquo;. <\/p>\n<p>Los hombres de la par&aacute;bola \u2014&laquo;que son un ejemplo de muchos&raquo;\u2014 ponen de relieve un &laquo;inter&eacute;s&raquo;, la b&uacute;squeda de una &laquo;recompensa&raquo;. Explic&oacute; el Papa: &laquo;Si la invitaci&oacute;n hubiese sido, por ejemplo: \u201cVenid, que tengo dos o tres amigos de negocios de otro pa&iacute;s, podemos hacer algo juntos\u201d, seguramente ninguno se hubiese disculpado&raquo;. En efecto, &laquo;les asustaba la gratuidad&raquo;, el hecho de &laquo;ser uno como los dem&aacute;s&raquo;. Es &laquo;el ego&iacute;smo&raquo;, el querer &laquo;estar en el centro de todo&raquo;. Cuando se vive en esta dimensi&oacute;n, cuando &laquo;uno gira alrededor de s&iacute; mismo&raquo; termina por no tener horizontes &laquo;porque el horizonte es &eacute;l mismo&raquo;. Entonces es &laquo;dif&iacute;cil escuchar la voz de Jes&uacute;s, la voz de Dios&raquo;. Y, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, &laquo;detr&aacute;s de esta actitud&raquo; hay otra cosa, a&uacute;n &laquo;m&aacute;s profunda&raquo;: es el &laquo;miedo a la gratuidad&raquo;. La gratuidad de Dios, en relaci&oacute;n con las experiencias de la vida que nos han hecho sufrir, &laquo;es tan grande que nos da miedo&raquo;.<\/p>\n<p>Una actitud semejante, record&oacute; el Pont&iacute;fice, a la de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, cuando se alejaban de Jerusal&eacute;n y dec&iacute;an: &laquo;Pero nosotros esper&aacute;bamos que hubiese sido &Eacute;l quien liberase Israel&raquo;. Lo mismo, en el fondo, le sucedi&oacute; a Tom&aacute;s, que, a quien le hablaba de Jes&uacute;s resucitado, dec&iacute;a: &laquo;Pero, no me vengas con historias&raquo;, porque &laquo;si yo no veo, si no toco&#8230; Una vez he cre&iacute;do, y todo se derrumb&oacute;. Nada. Nunca m&aacute;s&raquo;. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n Tom&aacute;s &laquo;tuvo miedo a la gratuidad de Dios&raquo;. Al respecto, el Papa record&oacute; un dicho popular: &laquo;Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconf&iacute;a&raquo;. Entonces, si &laquo;Dios nos ofrece un banquete as&iacute;&raquo; pensamos: &laquo;mejor no meternos&raquo;, mejor permanecer &laquo;con nosotros mismos&raquo;. Estamos &laquo;m&aacute;s seguros en nuestros pecados, en nuestros l&iacute;mites&raquo;, porque, de este modo, &laquo;estamos en nuestra casa&raquo;. Salir, en cambio, &laquo;de nuestra casa para ir hacia la invitaci&oacute;n de Dios, a la casa de Dios, con los dem&aacute;s&raquo; nos da &laquo;miedo&raquo;. Y &laquo;todos nosotros cristianos \u2014advirti&oacute; el obispo de Roma\u2014 tenemos este miedo escondido dentro&raquo;, pero tampoco es mucho. Con demasiada frecuencia, en efecto, somos &laquo;cat&oacute;licos, pero no demasiado, confiados en el Se&ntilde;or, pero no demasiado&raquo;. Y este &laquo;pero no demasiado&raquo; al final nos &laquo;empeque&ntilde;ece&raquo;. <\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice consider&oacute; luego, en la par&aacute;bola evang&eacute;lica, la actitud del due&ntilde;o tras ser informado del rechazo de los invitados. &Eacute;l &laquo;se enfad&oacute; porque hab&iacute;a sido despreciado&raquo;. Y entonces &laquo;mand&oacute; a llamar a todos los marginados, necesitados y enfermos, por las plazas y los caminos de la ciudad; los pobres, los lisiados, los ciegos, los cojos&raquo;. Y cuando le indicaron que a&uacute;n hab&iacute;a sitio en la sala, dijo: &laquo;Sal por los caminos y senderos, e ins&iacute;steles hasta que entren y se llene mi casa&raquo;. Un verbo, &laquo;ins&iacute;steles&raquo;, que hace pensar: &laquo;Muchas veces \u2014dijo el Papa\u2014 el Se&ntilde;or debe hacer lo mismo con nosotros: &Eacute;l &laquo;insiste en ese coraz&oacute;n, en esa alma, diciendo que hay gratuidad&raquo;, que su don &laquo;es gratis, que la salvaci&oacute;n no se compra: es un gran regalo&raquo;. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n nosotros, concluy&oacute; el Pont&iacute;fice, tenemos miedo y &laquo;pensamos que la santidad se construye con nuestras cosas, y acabamos siendo un poco pelagianos&raquo;. En cambio &laquo;la salvaci&oacute;n es gratuita&raquo;. No nos damos cuenta de que, como recuerda san Pablo en la Carta a los Filipenses (2, 5-11), todo esto &laquo;es gratis, porque Cristo Jes&uacute;s, quien siendo de condici&oacute;n divina, no retuvo &aacute;vidamente el ser igual a Dios&#8230;&raquo;. Es Jes&uacute;s, record&oacute; el Papa, quien &laquo;pag&oacute; la fiesta con su humillaci&oacute;n hasta la muerte, muerte de Cruz&raquo;. Esta es la &laquo;gran gratuidad&raquo; de Dios. S&oacute;lo tenemos que &laquo;abrir el coraz&oacute;n, hacer de nuestra parte todo lo que podamos; pero la gran fiesta la har&aacute; &Eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El don de Dios es gratis Martes&nbsp;4 de noviembre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014 &nbsp; No debemos tener miedo a la gratuidad de Dios que rompe los esquemas humanos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-don-de-dios-es-gratis-4-de-noviembre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl don de Dios es gratis (4 de noviembre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}