{"id":39223,"date":"2016-10-05T22:29:06","date_gmt":"2016-10-06T03:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ley-y-la-carne-31-de-octubre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:06","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:06","slug":"la-ley-y-la-carne-31-de-octubre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ley-y-la-carne-31-de-octubre-de-2014\/","title":{"rendered":"La ley y la carne (31 de octubre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>La ley y la carne<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes&nbsp;31 de octubre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existen &laquo;dos caminos&raquo;. Y es Jes&uacute;s, con sus &laquo;gestos de cercan&iacute;a&raquo;, quien nos da la indicaci&oacute;n justa sobre qu&eacute; camino tomar. Por una parte est&aacute; el camino de los &laquo;hip&oacute;critas&raquo;, que cierran las puertas a causa de su apego a la &laquo;letra de la ley&raquo;. Por otra, en cambio, est&aacute; &laquo;el camino de la caridad&raquo;, que pasa &laquo;del amor a la aut&eacute;ntica justicia que est&aacute; dentro de la ley&raquo;. Lo dijo el Papa Francisco en la misa del viernes 31 de octubre.<\/p>\n<p>Para presentar estos dos modos de vivir, el Pont&iacute;fice volvi&oacute; a proponer, para comentarlo, el pasaje evang&eacute;lico de san Lucas (14, 1-6). Un s&aacute;bado, record&oacute;, &laquo;Jes&uacute;s estaba en la casa de uno de los jefes de los fariseos para almorzar con ellos; y le observaban para ver qu&eacute; hac&iacute;a&raquo;. Sobre todo &laquo;buscaban encontrarle un error, incluso con trampas&raquo;.<\/p>\n<p>E irrumpe en la escena un hombre enfermo. En ese momento Jes&uacute;s les dice a los fariseos: &laquo;&iquest;Es l&iacute;cito curar los s&aacute;bados, o no?&raquo;. La pregunta de Jes&uacute;s, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, es &laquo;una pregunta sencilla pero, como todos los hip&oacute;critas, callaron, no dijeron nada&raquo;. Por lo dem&aacute;s, observ&oacute;, &laquo;callaban siempre cuando Jes&uacute;s los pon&iacute;a ante la verdad&raquo;,; aunque &laquo;despu&eacute;s hablaban mal por detr&aacute;s&raquo; y &laquo;buscaban c&oacute;mo hacer caer a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>En concreto, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;esta gente estaba tan apegada a la ley que hab&iacute;a olvidado la justicia; tan apegada a la ley que hab&iacute;a olvidado el amor&raquo;. Pero &laquo;no s&oacute;lo a la ley; estaban apegados a las palabras, a las letras de la ley&raquo;. Por eso &laquo;Jes&uacute;s les reprende&raquo; reprobando su actitud: &laquo;Si vosotros, ante las necesidades de vuestros padres ancianos, dec&iacute;s: \u201cmuy queridos padres, yo os amo mucho pero no puedo ayudaros porque he donado todo al templo\u201d, &iquest;qui&eacute;n es m&aacute;s importante? &iquest;El cuarto mandamiento o el templo?&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente este modo &laquo;de vivir, apegados a la ley, les alejaba del amor y de la justicia: cuidaban la ley, descuidaban la justicia; cuidaban la ley, descuidaban el amor&raquo;. Sin embargo, &laquo;eran los modelos&raquo;. Pero &laquo;Jes&uacute;s para esta gente encuentra solamente una palabra: &iexcl;Hip&oacute;critas!&raquo;. No se puede ir &laquo;por todo el mundo buscando pros&eacute;litos&raquo; y luego cerrar &laquo;la puerta&raquo;. Para el Se&ntilde;or se trataba de &laquo;hombres cerrados, hombres muy apegados a la ley, a la letra de la ley: no a la ley&raquo;, porque &laquo;la ley es amor&raquo;. Eran hombres &laquo;que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvaci&oacute;n; hombres que solamente sab&iacute;an cerrar&raquo;.<\/p>\n<p>A este punto hay que preguntarse &laquo;cu&aacute;l es el camino para ser fieles a la ley sin descuidar la justicia, sin descuidar el amor&raquo;. La respuesta &laquo;es precisamente el camino que viene de lo opuesto&raquo;, sugiri&oacute; el Papa Francisco, repitiendo las palabras de Pablo en la Carta a los Filipenses (1, 1-11): &laquo;Y esta es mi oraci&oacute;n: que vuestro amor siga creciendo m&aacute;s y m&aacute;s en penetraci&oacute;n y en sensibilidad para apreciar los valores. As&iacute; llegar&eacute;is al D&iacute;a de Cristo limpios e irreprochables&raquo;.<\/p>\n<p>Es precisamente &laquo;el camino contrario: del amor a la integridad, del amor al discernimiento, del amor a la ley&raquo;. Pablo, en efecto, afirma que hay que rezar &laquo;para que vuestra caridad, vuestro amor, vuestras obras de caridad os lleven al conocimiento y al pleno discernimiento&raquo;. Precisamente &laquo;este es el camino que nos ense&ntilde;a Jes&uacute;s, totalmente opuesto al camino de los doctores de la ley&raquo;. Y &laquo;este camino, del amor a la justicia, lleva a Dios&raquo;. S&oacute;lo &laquo;el camino que va del amor al conocimiento y al discernimiento, a la realizaci&oacute;n plena, lleva a la santidad, a la salvaci&oacute;n, al encuentro con Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>En cambio, &laquo;el otro camino, el de estar apegados solamente a la ley, a la letra de la ley, lleva a la cerraz&oacute;n, lleva al ego&iacute;smo&raquo;. Y conduce &laquo;a la soberbia de sentirse justos, a esa \u201csantidad\u201d \u2014entre comillas\u2014 de las apariencias&raquo;. Tanto que &laquo;Jes&uacute;s dice a esa gente: a vosotros os gusta haceros ver por la gente como hombres de oraci&oacute;n, de ayuno&raquo;. Se trata s&oacute;lo de &laquo;hacerse ver&raquo;. Y &laquo;por eso Jes&uacute;s dice a la gente: haced lo que dicen, pero no lo que hacen&raquo;, porque &laquo;eso no se debe hacer&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, por lo tanto, &laquo;los dos caminos&raquo; que tenemos ante nosotros. Y con &laquo;peque&ntilde;os gestos&raquo; Jes&uacute;s nos hace entender cu&aacute;l es el camino que va &laquo;del amor al pleno conocimiento y al discernimiento&raquo;. Uno de estos gestos lo presenta san Lucas en el pasaje del Evangelio propuesto por la liturgia: &laquo;Jes&uacute;s ten&iacute;a delante de &eacute;l a este hombre, enfermo, y cuando los fariseos no respondieron, &iquest;qu&eacute; hizo Jes&uacute;s?&raquo;. Escribe el evangelista: &laquo;Lo cogi&oacute; de la mano, lo cur&oacute; y lo despidi&oacute;&raquo;. As&iacute;, pues, primeramente &laquo;Jes&uacute;s se acerca: la cercan&iacute;a es la prueba de que vamos por el camino aut&eacute;ntico&raquo;. Porque es ese &laquo;el camino que eligi&oacute; Dios para salvarnos: la cercan&iacute;a. Se acerc&oacute; a nosotros, se hizo hombre&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco hizo notar tambi&eacute;n cu&aacute;n &laquo;bello&raquo; es el &laquo;gesto de Jes&uacute;s cuando coge de la mano&raquo; a la persona enferma. Lo hace tambi&eacute;n &laquo;con el muchacho muerto, hijo de la viuda, en Na&iacute;m&raquo;; as&iacute; como &laquo;lo hace con la muchachita, la hija de Jairo&raquo;; y tambi&eacute;n &laquo;lo hace con el jovencito, el que ten&iacute;a muchos demonios, cuando lo coge y lo entrega a su pap&aacute;&raquo;. Siempre est&aacute; &laquo;Jes&uacute;s que coge de la mano, porque se acerca&raquo;. Y &laquo;la carne de Jes&uacute;s, esta cercan&iacute;a, es el puente que nos acerca a Dios&raquo;. <\/p>\n<p>Esta &laquo;no es la letra de la ley&raquo;. S&oacute;lo &laquo;en la carne de Cristo&raquo;, en efecto, la ley &laquo;tiene su realizaci&oacute;n plena&raquo;. Porque &laquo;la carne de Cristo sabe sufrir, dio su vida por nosotros&raquo;. Mientras que &laquo;la letra es fr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; est&aacute;n entonces los &laquo;dos caminos&raquo;. El primero es el camino de quien dice: &laquo;Estoy apegado a la letra de la ley; no se puede curar el s&aacute;bado; no puedo ayudar; debo ir a casa y no puedo ayudar a este enfermo&raquo;. El segundo es el camino de quien se compromete a obrar de tal modo, como dice Pablo, &laquo;que vuestro amor siga creciendo m&aacute;s y m&aacute;s en penetraci&oacute;n y en sensibilidad&raquo;: es &laquo;el camino de la caridad, del amor a la aut&eacute;ntica justicia que est&aacute; dentro de la ley&raquo;. Para ayudarnos est&aacute;n precisamente &laquo;estos ejemplos de cercan&iacute;a de Jes&uacute;s&raquo;, que nos muestra c&oacute;mo pasar &laquo;del amor a la plenitud de la ley&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La ley y la carne Viernes&nbsp;31 de octubre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014 &nbsp; Existen &laquo;dos caminos&raquo;. Y es Jes&uacute;s, con sus &laquo;gestos de cercan&iacute;a&raquo;, quien nos da la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ley-y-la-carne-31-de-octubre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa ley y la carne (31 de octubre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39223","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39223\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}