{"id":39224,"date":"2016-10-05T22:29:07","date_gmt":"2016-10-06T03:29:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-lucha-bellisima-30-de-octubre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:07","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:07","slug":"una-lucha-bellisima-30-de-octubre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-lucha-bellisima-30-de-octubre-de-2014\/","title":{"rendered":"Una lucha bell\u00edsima (30 de octubre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Una lucha bell&iacute;sima<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves&nbsp;30 de octubre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>La vida del cristiano &laquo;es una milicia&raquo; y se requieren &laquo;fuerza y valent&iacute;a&raquo; para &laquo;resistir&raquo; a las tentaciones del diablo y para &laquo;anunciar&raquo; la verdad. Pero esta &laquo;lucha es bell&iacute;sima&raquo;, porque &laquo;cuando el Se&ntilde;or vence en cada paso de nuestra vida, nos da un gozo, una felicidad grande&raquo;. Al reflexionar sobre las palabras de Pablo en la Carta a los Efesios (6, 10-20) y sobre el &laquo;lenguaje militar&raquo; que utiliza, el Papa Francisco, en la misa que celebr&oacute; en Santa Marta el jueves 30 de octubre, habl&oacute; de lo que los te&oacute;logos definen como la &laquo;lucha espiritual: para seguir adelante en la vida espiritual se tiene que combatir&raquo;. <\/p>\n<p>Se necesita &laquo;fuerza y valent&iacute;a&raquo;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, porque no se trata de un &laquo;combate sencillo&raquo; sino de un &laquo;combate continuo&raquo; contra el &laquo;pr&iacute;ncipe de las tinieblas&raquo;. Es ese combate cerrado, record&oacute; el Papa, que citaba el catecismo, en el que &laquo;nos han ense&ntilde;ado que los enemigos de la vida cristiana son tres: el demonio, el mundo y la carne&raquo;. Se trata de la lucha cotidiana contra &laquo;la mundanidad&raquo; y contra la &laquo;envidia, lujuria, gula, soberbia, orgullo, celos&raquo;, todas ellas pasiones &laquo;que son las heridas del pecado original&raquo;.<\/p>\n<p>Alguien podr&iacute;a entonces preguntarse: &laquo;&iquest;la salvaci&oacute;n que nos da Jes&uacute;s es gratuita?&raquo;. S&iacute;, respondi&oacute; el Papa, &laquo;&iexcl;pero t&uacute; tienes que defenderla!&raquo;. Y, como escribe Pablo, para hacerlo se necesita &laquo;revestirse con la armadura de Dios&raquo;, porque &laquo;no se puede pensar en una vida espiritual, en una vida cristiana&raquo; sin &laquo;resistir a las tentaciones, sin luchar contra el diablo&raquo;. <\/p>\n<p>Y pensar \u2014constat&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 que han querido hacernos creer &laquo;que el diablo fuese un mito, una figura, una idea, la idea del mal&raquo;. En cambio, &laquo;el diablo existe y nosotros tenemos que luchar contra &eacute;l&raquo;. Lo recuerda san Pablo, &laquo;la Palabra de Dios lo dice&raquo;, sin embargo, parece que &laquo;nosotros no estamos muy convencidos&raquo; de esta realidad. <\/p>\n<p>Pero, &iquest;c&oacute;mo est&aacute; hecha esta &laquo;armadura de Dios&raquo;? Alg&uacute;n detalle nos lo da el ap&oacute;stol: &laquo;Estad firmes; ce&ntilde;id la cintura con la verdad&raquo;. Por lo tanto, se necesita ante todo la verdad, porque &laquo;el diablo es el mentiroso, es el padre de los mentirosos&raquo;; luego, contin&uacute;a Pablo, se necesita revestir &laquo;la coraza de la justicia&raquo;: en efecto, explic&oacute; el obispo de Roma, &laquo;no se puede ser cristianos, sin trabajar continuamente por ser justos&raquo;. <\/p>\n<p>Y tambi&eacute;n: &laquo;Los pies, calzados con la prontitud para difundir el Evangelio de la paz&raquo;. De hecho, &laquo;el cristiano es un hombre o una mujer de paz&raquo; y si no tiene la &laquo;paz en el coraz&oacute;n&raquo; hay algo en &eacute;l que no est&aacute; bien: es la paz lo que &laquo;te da fuerza para la lucha&raquo;. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, se lee en la Carta a los Efesios: &laquo;Embrazad el escudo de la fe&raquo;. El Pont&iacute;fice se detuvo en este detalle: &laquo;Una cosa que nos ayudar&iacute;a mucho ser&iacute;a preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo est&aacute; mi fe? &iquest;Creo o no creo? &iquest;O creo un poco s&iacute; y un poco no? &iquest;Soy un poco mundano y un poco creyente?&raquo;. Cuando recitamos el Credo, &iquest;lo hacemos s&oacute;lo de &laquo;palabras&raquo;? &iquest;Somos conscientes, pregunt&oacute; el Papa Francisco, de que &laquo;sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defender la salvaci&oacute;n de Jes&uacute;s?&raquo;.<\/p>\n<p>Recordando el pasaje evang&eacute;lico de san Juan, en el cap&iacute;tulo noveno, cuando Jes&uacute;s cura al joven que los fariseos no quer&iacute;an creer que fuese ciego, el Papa hizo notar c&oacute;mo Jes&uacute;s no pregunta al muchacho: &laquo;&iquest;Est&aacute;s contento? &iquest;Eres feliz? &iquest;Viste que soy bueno?&raquo;, sino: &laquo;&iquest;Crees en el Hijo del hombre? &iquest;Tienes fe?&raquo;. Y es la misma pregunta que dirige &laquo;a nosotros todos los d&iacute;as&raquo;. Una pregunta ineludible porque &laquo;si nuestra fe es d&eacute;bil, el diablo nos vencer&aacute;&raquo;. <\/p>\n<p>El escudo de la fe no s&oacute;lo &laquo;nos defiende, sino tambi&eacute;n nos da vida&raquo;. Y con esto, dice Pablo, podremos &laquo;apagar todas las flechas llameantes del maligno&raquo;. El diablo, en efecto, &laquo;no nos arroja flores&raquo; sino &laquo;flechas llameantes, venenosas, para matar&raquo;. <\/p>\n<p>La armadura del cristiano, continu&oacute; el Papa, est&aacute; compuesta tambi&eacute;n por el &laquo;casco de la salvaci&oacute;n&raquo;, por la &laquo;espada del Esp&iacute;ritu&raquo; y por la oraci&oacute;n. Lo recuerda san Pablo: &laquo;orad en toda ocasi&oacute;n&raquo;. Y lo reafirm&oacute; el Pont&iacute;fice: &laquo;Orad, orad&raquo;. No se puede, en efecto, &laquo;llevar adelante una vida cristiana sin la vigilancia&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso la vida cristiana puede considerarse &laquo;una milicia&raquo;. Pero es, afirm&oacute; el Papa, &laquo;una lucha bell&iacute;sima&raquo;, porque nos da &laquo;esa alegr&iacute;a de que el Se&ntilde;or ha vencido en nosotros, con su gratuidad de salvaci&oacute;n&raquo;. Sin embargo, concluy&oacute;, todos somos &laquo;un poco perezosos&raquo; y &laquo;nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones&raquo;. Pero aunque &laquo;somos pecadores&raquo; no debemos desalentarnos, &laquo;porque el Se&ntilde;or est&aacute; con nosotros, quien nos ha dado todo&raquo; y nos har&aacute; &laquo;vencer tambi&eacute;n este peque&ntilde;o paso de hoy&raquo;, nuestra batalla cotidiana, con la &laquo;gracia de la fuerza, de la valent&iacute;a, de la oraci&oacute;n, de la vigilancia y la alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Una lucha bell&iacute;sima Jueves&nbsp;30 de octubre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 45, viernes 7 de noviembre de 2014 &nbsp; La vida del cristiano &laquo;es una milicia&raquo; y se requieren &laquo;fuerza y valent&iacute;a&raquo; para &laquo;resistir&raquo; a las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-lucha-bellisima-30-de-octubre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUna lucha bell\u00edsima (30 de octubre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39224","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39224"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39224\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}