{"id":39229,"date":"2016-10-05T22:29:15","date_gmt":"2016-10-06T03:29:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espera-y-esperanza-21-de-octubre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:15","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:15","slug":"espera-y-esperanza-21-de-octubre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espera-y-esperanza-21-de-octubre-de-2014\/","title":{"rendered":"Espera y esperanza (21 de octubre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Espera y esperanza<\/i><\/b><\/font><br \/> <font color=\"#663300\"><i> <br \/> Martes 21 de octubre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 24 de octubre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los cristianos est&aacute;n llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, unidos por la certeza de un Dios que no abandona. Lo record&oacute; el Papa Francisco en la misa del martes 21 de octubre.<\/p>\n<p>Comentando la liturgia del d&iacute;a y el Evangelio de san Lucas (12, 35-38) en donde Jes&uacute;s invita a sus disc&iacute;pulos a ser como los siervos que esperan vigilantes el regreso del se&ntilde;or de las bodas, el Pont&iacute;fice pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Pero qui&eacute;n es ese due&ntilde;o y se&ntilde;or, que viene de la fiesta de bodas, a altas horas de la noche?&raquo;. La respuesta la da Jes&uacute;s mismo: &laquo;Soy yo quien ha venido para servirte&raquo;.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s \u2014lo confirm&oacute; tambi&eacute;n san Pablo en la Carta a los Efesios (2, 12-22)\u2014 es aquel que &laquo;vino a servir, no a ser servido&raquo;. Y el primer regalo que hemos recibido de &Eacute;l es el de una identidad. Jes&uacute;s nos ha dado una &laquo;ciudadan&iacute;a, pertenencia a un pueblo, nombre, apellido&raquo;. Retomando las palabras del ap&oacute;stol, quien recuerda a los paganos que cuando estaban sin Cristo estaban &laquo;excluidos de la ciudadan&iacute;a&raquo;, el Papa Francisco destac&oacute;: &laquo;Sin Cristo no tenemos una identidad&raquo;.<\/p>\n<p>Gracias a &Eacute;l, en efecto, de estar divididos nos convertimos en un &laquo;pueblo&raquo;. &Eacute;ramos &laquo;enemigos, sin paz&raquo;, aislados, pero Jes&uacute;s &laquo;con su sangre nos uni&oacute;&raquo;. San Pablo es tambi&eacute;n la pauta para profundizar en este tema. En la Carta a los Efesios se lee: &laquo;&Eacute;l es nuestra paz; el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba&raquo;. Todos sabemos, record&oacute; el obispo de Roma, que &laquo;cuando no estamos en paz con las personas, hay un muro que nos divide&raquo;. Pero Jes&uacute;s &laquo;nos ofrece su servicio de abatir este muro&raquo;. Gracias a &Eacute;l &laquo;podemos encontrarnos&raquo;.<\/p>\n<p>De pueblo disgregado, compuesto por hombres aislados los unos de los otros, Jes&uacute;s con su servicio &laquo;nos acerc&oacute; a todos, nos hizo un solo cuerpo&raquo;. Y lo hizo reconcili&aacute;ndonos a todos en Dios. As&iacute;, &laquo;de enemigos&raquo; llegamos a ser &laquo;amigos&raquo; y de &laquo;extra&ntilde;os&raquo; ahora podemos sentirnos &laquo;hijos&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Pero &iquest;cu&aacute;l es la condici&oacute;n&raquo; por la que de &laquo;extranjeros&raquo;, de &laquo;gente de la calle&raquo;, nos han hecho capaces de llegar a ser &laquo;conciudadanos de los santos&raquo;? Tener la confianza \u2014respondi&oacute; el Papa\u2014 del regreso del se&ntilde;or de las bodas, de Jes&uacute;s. Es necesario &laquo;esperarlo&raquo; y estar siempre preparados: &laquo;Quien no espera a Jes&uacute;s, cierra la puerta a Jes&uacute;s, no le deja hacer esta obra de paz, de comunidad, de ciudadan&iacute;a; de m&aacute;s: de nombre&raquo;. Ese nombre que nos recuerda lo que realmente somos: &laquo;hijos de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso &laquo;el cristiano es un hombre o una mujer de esperanza&raquo;, porque &laquo;sabe que el Se&ntilde;or vendr&aacute;&raquo;. Y cuando esto suceda, aunque &laquo;no sabemos la hora&raquo;, no querr&aacute; &laquo;encontrarnos aislados, enemigos&raquo;, sino como &Eacute;l nos ha hecho gracias a su servicio: &laquo;amigos, vecinos, en paz&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso es importante, concluy&oacute; el Papa Francisco, preguntarse: &laquo;&iquest;C&oacute;mo espero a Jes&uacute;s?&raquo;. Pero sobre todo: &laquo;&iquest;Espero o no espero&raquo; a Jes&uacute;s? Muchas veces, en efecto, tambi&eacute;n nosotros cristianos &laquo;nos comportamos como paganos&raquo; y &laquo;vivimos como si nada debiera suceder&raquo;. Tenemos que estar atentos a no ser como el &laquo;ego&iacute;sta pagano&raquo;, que act&uacute;a como si &eacute;l mismo &laquo;fuera un dios&raquo; y piensa: &laquo;yo me las apa&ntilde;o solo&raquo;. Quien act&uacute;a de esta manera &laquo;acaba mal, termina sin nombre, sin cercan&iacute;a, sin ciudadan&iacute;a&raquo;. En cambio, cada uno de nosotros se debe preguntar: &laquo;&iquest;Creo en esta esperanza de que &Eacute;l vendr&aacute;?&raquo;. Y a&uacute;n m&aacute;s &laquo;&iquest;Tengo el coraz&oacute;n abierto, para sentir el ruido cuando toca a la puerta, cuando abre la puerta?&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Espera y esperanza Martes 21 de octubre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 24 de octubre de 2014 &nbsp; Los cristianos est&aacute;n llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, unidos por la certeza de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espera-y-esperanza-21-de-octubre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEspera y esperanza (21 de octubre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39229","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39229"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39229\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}