{"id":39233,"date":"2016-10-05T22:29:20","date_gmt":"2016-10-06T03:29:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-de-las-sorpresas-13-de-octubre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:20","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:20","slug":"el-dios-de-las-sorpresas-13-de-octubre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-de-las-sorpresas-13-de-octubre-de-2014\/","title":{"rendered":"El Dios de las sorpresas (13 de octubre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>El Dios de las sorpresas<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 13 de octubre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 42, viernes 17 de octubre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Un coraz&oacute;n que ame la ley, porque la ley es de Dios&raquo;, pero &laquo;que ame tambi&eacute;n las sorpresas de Dios&raquo;, porque su &laquo;ley santa no es un fin en s&iacute; misma&raquo;: es un camino, &laquo;es una pedagog&iacute;a que nos lleva a Jesucristo&raquo;. Es lo que el Papa Francisco invit&oacute; a pedir al Se&ntilde;or en la oraci&oacute;n, durante la misa celebrada el lunes 13 de octubre.<\/p>\n<p>En la homil&iacute;a el Pont&iacute;fice se detuvo sobre todo en el pasaje del Evangelio de san Lucas (11, 29-32) en el que Jes&uacute;s reprende a la muchedumbre que se amontonaba para escucharlo como &laquo;una generaci&oacute;n perversa&raquo; porque &laquo;pide un signo&raquo;. Seg&uacute;n el obispo de Roma &laquo;es evidente que Jes&uacute;s habla a los doctores de la ley&raquo;, que &laquo;varias veces en el Evangelio&raquo; le piden &laquo;un signo&raquo;. Ellos, en efecto, &laquo;no ve&iacute;an muchos signos de Jes&uacute;s&raquo;. Pero precisamente por eso &laquo;Jes&uacute;s los reprende&raquo; en diversas ocasiones: &laquo;Vosotros, &iquest;no sois capaces de distinguir los signos de los tiempos?&raquo;, les dice en el Evangelio de Mateo recurriendo a la imagen de la higuera: &laquo;cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deduc&iacute;s que el verano est&aacute; cerca, y vosotros no entend&eacute;is los signos de los tiempos&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco exhort&oacute; a interrogarse acerca del motivo por el que los doctores de la ley no entend&iacute;an los signos de los tiempos, invocando un signo extraordinario. Y propuso algunas respuestas: la primera es que &laquo;estaban cerrados. Estaban cerrados en su sistema, ten&iacute;an perfectamente acomodada la ley, una obra maestra. Todos los jud&iacute;os sab&iacute;an qu&eacute; se pod&iacute;a hacer, qu&eacute; no se pod&iacute;a hacer, hasta d&oacute;nde se pod&iacute;a llegar. Estaba todo ordenado&raquo;. Pero Jes&uacute;s los desconcierta haciendo &laquo;cosas extra&ntilde;as&raquo;, como &laquo;ir con los pecadores, comer con los publicanos&raquo;. Y esto a los doctores de la ley &laquo;no les gustaba, era peligroso; estaba en peligro la doctrina, que ellos, los te&oacute;logos, hab&iacute;an hecho durante siglos&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, el obispo de Roma reconoci&oacute; que se trataba de una ley &laquo;hecha por amor, para ser fieles a Dios&raquo;, pero se hab&iacute;a convertido ya en un sistema normativo cerrado. Ellos &laquo;simplemente hab&iacute;an olvidado la historia. Hab&iacute;an olvidado que Dios es el Dios de la ley&raquo;, pero es tambi&eacute;n &laquo;el Dios de las sorpresas. Y tambi&eacute;n a su pueblo, Dios le reserv&oacute; sorpresas muchas veces&raquo;: basta pensar en &laquo;c&oacute;mo los salv&oacute;&raquo; en el mar Rojo de la esclavitud de Egipto, record&oacute; el Papa. <\/p>\n<p>A pesar de esto ellos &laquo;no entend&iacute;an que Dios es siempre nuevo; jam&aacute;s reniega de s&iacute; mismo, jam&aacute;s dice que lo que hab&iacute;a dicho era un error, jam&aacute;s; sino que siempre sorprende. Y ellos no entend&iacute;an y se cerraban en ese sistema hecho con tanta buena voluntad; y ped&iacute;an&raquo; a Jes&uacute;s que les diera &laquo;una se&ntilde;al&raquo;, continuando sin entender &laquo;los numerosos signos que hac&iacute;a Jes&uacute;s&raquo; y permaneciendo en una actitud de total &laquo;cerraz&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>La segunda respuesta a la pregunta inicial, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, se dirige al hecho de que ellos &laquo;hab&iacute;an olvidado que eran un pueblo en camino. Y cuando uno est&aacute; en camino, se encuentra siempre cosas nuevas, cosas que no conoce. Y estas cosas deb&iacute;an asumirlas con un coraz&oacute;n fiel al Se&ntilde;or, en la ley&raquo;. Pero tambi&eacute;n en este caso, &laquo;un camino no es absoluto en s&iacute; mismo, es el camino hacia un punto: hacia la manifestaci&oacute;n definitiva del Se&ntilde;or&raquo;. Por lo dem&aacute;s, toda &laquo;la vida es un camino hacia la plenitud de Jesucristo, cuando vendr&aacute; por segunda vez. Es un camino hacia Jes&uacute;s, que regresar&aacute; en la gloria, como hab&iacute;an dicho los &aacute;ngeles a los ap&oacute;stoles el d&iacute;a de la ascensi&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>En definitiva, afirm&oacute; el Papa Francisco repitiendo las palabras del pasaje evang&eacute;lico, &laquo;esta generaci&oacute;n pide un signo, pero no se le dar&aacute; m&aacute;s signo que el signo de Jon&aacute;s&raquo;: o bien \u2014aclar&oacute;\u2014 &laquo;el signo de la resurrecci&oacute;n, de la gloria, de esa gloria escatol&oacute;gica hacia la que vamos de camino&raquo;. Pero muchos de sus contempor&aacute;neos &laquo;estaban cerrados en s&iacute; mismos, no abiertos al Dios de las sorpresas&raquo;; eran hombres y mujeres que &laquo;no conoc&iacute;an el camino y ni siquiera esta escatolog&iacute;a, hasta tal punto que cuando en el Sanedr&iacute;n, el sacerdote pregunta a Jes&uacute;s: \u201cPero responde, &iquest;eres t&uacute; el Hijo del hombre?\u201d y Jes&uacute;s dice: \u201cYo soy. Y ver&eacute;is al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene entre las nubes del cielo\u201d, estos se desgarraron las vestiduras, se escandalizaron. \u201c&iexcl;Ha blasfemado! &iexcl;Blasfema!\u201d, gritaban&raquo;. El signo que Jes&uacute;s les da era una blasfemia para ellos.<\/p>\n<p>Por ese motivo, explic&oacute; el Papa, Jes&uacute;s les define &laquo;generaci&oacute;n perversa&raquo;, en cuanto que &laquo;no entendieron que la ley que custodiaban y amaban era una pedagog&iacute;a hacia Jesucristo&raquo;. En efecto, &laquo;si la ley no lleva a Jesucristo, no nos acerca a Jesucristo, est&aacute; muerta&raquo;. Es por esto que Jes&uacute;s reprende a los miembros de esa generaci&oacute;n &laquo;por estar cerrados cerrados, por no ser capaces de conocer los signos de los tiempos, por no estar abiertos al Dios de las sorpresas, que no est&aacute;n en camino hacia ese triunfo final del Se&ntilde;or&raquo;, hasta el punto que &laquo;cuando &Eacute;l lo explicita, ellos creen que es una blasfemia&raquo;.<\/p>\n<p>De aqu&iacute; la recomendaci&oacute;n final de reflexionar sobre este tema, de interrogarse sobre los dos aspectos, pregunt&aacute;ndose: &laquo;&iquest;Estoy apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado? O &iquest;estoy abierto al Dios de las sorpresas?&raquo;. Y tambi&eacute;n: &laquo;&iquest;Soy una persona inactiva, o una persona que camina?&raquo;. Y, en definitiva, concluy&oacute;, &laquo;&iquest;creo en Jesucristo y en lo que hizo&raquo;, es decir &laquo;que muri&oacute;, resucit&oacute;&#8230; creo que el camino siga adelante hacia la madurez, hacia la manifestaci&oacute;n de la gloria del Se&ntilde;or? &iquest;Soy capaz de entender los signos de los tiempos y ser fiel a la voz del Se&ntilde;or que se manifiesta en ellos?&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El Dios de las sorpresas Lunes 13 de octubre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 42, viernes 17 de octubre de 2014 &nbsp; &laquo;Un coraz&oacute;n que ame la ley, porque la ley es de Dios&raquo;, pero &laquo;que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dios-de-las-sorpresas-13-de-octubre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Dios de las sorpresas (13 de octubre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39233","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39233","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39233"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39233\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39233"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39233"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39233"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}