{"id":39247,"date":"2016-10-05T22:29:42","date_gmt":"2016-10-06T03:29:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-mujeres-15-de-septiembre-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:42","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:42","slug":"tres-mujeres-15-de-septiembre-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-mujeres-15-de-septiembre-de-2014\/","title":{"rendered":"Tres mujeres (15 de septiembre de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Tres mujeres <\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 15 de septiembre de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 19 de septiembre de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dos mujeres y madres \u2014Mar&iacute;a y la Iglesia\u2014 llevan a Cristo a una tercera mujer, que se asemeja a las primeras dos pero es m&aacute;s &laquo;peque&ntilde;a&raquo;: nuestra alma. Con esta imagen todas en femenino el Papa quiso reafirmar que sin la maternidad de Mar&iacute;a y de la Iglesia no tenemos a Cristo. &laquo;Nosotros no somos hu&eacute;rfanos&raquo; record&oacute; durante la misa que celebr&oacute; el lunes 15 de septiembre.<\/p>\n<p>El Papa Francisco evidenci&oacute; inmediatamente c&oacute;mo &laquo;la Iglesia, en su liturgia, nos lleva dos veces, en dos d&iacute;as, uno detr&aacute;s del otro, al Calvario&raquo;: en efecto, &laquo;ayer nos hac&iacute;a contemplar la cruz de Jes&uacute;s, hoy a su madre a los pies de la cruz&raquo; (<i>Jn<\/i> 19, 25-27). En particular, &laquo;ayer nos hac&iacute;a decir una palabra: gloriosa&raquo;. Una palabra que hac&iacute;a referencia a la &laquo;cruz del Se&ntilde;or, porque llevaba a la vida, nos llevaba a la gloria&raquo;. Pero &laquo;hoy la palabra m&aacute;s fuerte de la liturgia es: madre. Gloriosa la cruz; humilde y d&oacute;cil la madre&raquo;, que la liturgia celebra hoy como Virgen dolorosa.<\/p>\n<p>San Pablo (<i>Heb<\/i> 5, 7-9) &laquo;destaca tres palabras fuertes al hablar de Jes&uacute;s como hijo: aprendi&oacute;, obedeci&oacute; y sufri&oacute;&raquo;. Jes&uacute;s, en esencia, &laquo;aprendi&oacute; la obediencia y sufri&oacute;&raquo;. Por lo tanto, &laquo;es lo contrario de lo que hab&iacute;a ocurrido a nuestro padre Ad&aacute;n, que no hab&iacute;a querido aprender lo que el Se&ntilde;or le exig&iacute;a, que no hab&iacute;a querido sufrir ni obedecer&raquo;. Sobre todo, prosigui&oacute;, &laquo;este pasaje de la Carta a los Hebreos nos recuerda ese otro pasaje de la Carta a los Filipenses: a&uacute;n siendo Dios, no retuvo el ser igual a Dios; se despoj&oacute; y humill&oacute; a s&iacute; mismo haci&eacute;ndose siervo. Esta es la gloria de la cruz de Jes&uacute;s&raquo;, quien, afirm&oacute; el Papa Francisco, &laquo;vino al mundo para aprender a ser hombre, y siendo hombre, caminar con los hombres. Vino al mundo para obedecer y obedeci&oacute;&raquo;. Pero &laquo;esta obediencia la aprendi&oacute; del sufrimiento&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Ad&aacute;n sali&oacute; del para&iacute;so con una promesa \u2014prosigui&oacute;\u2014 que continu&oacute; adelante durante siglos. Hoy, con esta obediencia, con este despojarse a s&iacute; mismo y humillarse de Jes&uacute;s, esa promesa se hace esperanza&raquo;. Y &laquo;el pueblo de Dios camina con esperanza cierta&raquo;. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n Mar&iacute;a &laquo;la madre, la nueva Eva, como Pablo mismo la llama, participa de este camino del hijo: aprendi&oacute;, sufri&oacute; y obedeci&oacute;&raquo;. Ella &laquo;se convierte en madre&raquo;. Podr&iacute;amos decir que es &laquo;ungida como madre&raquo; \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 y lo mismo vale para la Iglesia.<\/p>\n<p>Por lo tanto, esta es &laquo;nuestra esperanza: nosotros no somos hu&eacute;rfanos, tenemos madres&raquo;: ante todo Mar&iacute;a. Y luego la Iglesia, que es madre &laquo;cuando realiza el mismo camino de Jes&uacute;s y Mar&iacute;a: el camino de la obediencia, el camino del sufrimiento, y cuando tiene esa actitud de aprender continuamente el camino del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Estas dos mujeres \u2014Mar&iacute;a y la Iglesia\u2014 llevan adelante la esperanza que es Cristo, nos dan a Cristo, engendran a Cristo en nosotros&raquo; reafirm&oacute; el obispo de Roma. As&iacute;, &laquo;sin Mar&iacute;a, no estar&iacute;a Jesucristo; sin la Iglesia, no podemos ir adelante&raquo;. Son &laquo;dos mujeres y dos madres&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Mar&iacute;a \u2014explic&oacute; el Papa Francisco\u2014 permaneci&oacute; firme a los pies de la cruz, estaba unida al hijo porque lo hab&iacute;a aceptado y sab&iacute;a, m&aacute;s o menos, que le esperaba una espada: Sime&oacute;n se lo hab&iacute;a anunciado&raquo;. Mar&iacute;a es la &laquo;madre firm&iacute;sima&raquo;, continu&oacute;, &laquo;que nos da seguridad en este camino de aprendizaje, de sufrimiento y de obediencia&raquo;. Y tambi&eacute;n la Iglesia madre &laquo;permanece firme cuando adora a Jesucristo y nos gu&iacute;a, nos ense&ntilde;a, nos cubre, nos ayuda en este camino de la obediencia, del sufrimiento, de aprender esta sabidur&iacute;a de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Mas a&uacute;n, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;tambi&eacute;n nuestra alma participa de esto, cuando se abre a Mar&iacute;a y a la Iglesia: seg&uacute;n el monje Isaac, el abad de Stella, tambi&eacute;n nuestra alma es femenina y se asemeja an&aacute;logamente a Mar&iacute;a y a la Iglesia&raquo;. As&iacute;, &laquo;hoy, contemplando a los pies de la cruz a esta mujer \u2014firm&iacute;sima en el seguimiento de su hijo en el sufrimiento para aprender la obediencia\u2014 miramos a la Iglesia y miramos a nuestra madre&raquo;. Pero &laquo;tambi&eacute;n miramos nuestra peque&ntilde;a alma, que jam&aacute;s se perder&aacute; si contin&uacute;a siendo tambi&eacute;n una mujer cercana a estas dos grandes mujeres que nos acompa&ntilde;an en la vida: Mar&iacute;a y la Iglesia&raquo;. <\/p>\n<p>El Papa Francisco concluy&oacute; recordando que, &laquo;as&iacute; como huyeron nuestros padres del para&iacute;so con una promesa, hoy nosotros podemos seguir adelante con una esperanza: la esperanza que nos da nuestra madre Mar&iacute;a, firme a los pies de la cruz, y nuestra santa madre Iglesia jer&aacute;rquica&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Tres mujeres Lunes 15 de septiembre de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 19 de septiembre de 2014 &nbsp; Dos mujeres y madres \u2014Mar&iacute;a y la Iglesia\u2014 llevan a Cristo a una tercera mujer, que se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-mujeres-15-de-septiembre-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTres mujeres (15 de septiembre de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}