{"id":39255,"date":"2016-10-05T22:29:54","date_gmt":"2016-10-06T03:29:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-capilla-de-la-casa-santa-marta-con-algunas-victimas-de-abusos-sexuales-por-parte-del-clero-7-de-julio-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:54","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:54","slug":"santa-misa-en-la-capilla-de-la-casa-santa-marta-con-algunas-victimas-de-abusos-sexuales-por-parte-del-clero-7-de-julio-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-capilla-de-la-casa-santa-marta-con-algunas-victimas-de-abusos-sexuales-por-parte-del-clero-7-de-julio-de-2014\/","title":{"rendered":"Santa Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta con algunas v\u00edctimas de abusos sexuales por parte del clero (7 de julio de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA CAPILLA DE LA CASA SANTA MARTA<i><br \/> <\/i>CON ALGUNAS V&Iacute;CTIMAS DE ABUSOS SEXUALES POR PARTE DEL CLERO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 7 de julio de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La imagen de Pedro viendo salir a Jes&uacute;s de esa sesi&oacute;n de terrible interrogatorio, de Pedro que se cruza la mirada con Jes&uacute;s y llora. Me viene hoy al coraz&oacute;n en la mirada de ustedes, de tantos hombres y mujeres, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, siento la mirada de Jes&uacute;s y pido la gracia de su llorar. La gracia de que la Iglesia llore y repare por sus hijos e hijas que han traicionado su misi&oacute;n, que han abusado de personas inocentes. Y hoy estoy agradecido a ustedes por haber venido hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p> Desde hace tiempo siento en el coraz&oacute;n el profundo dolor, sufrimiento, tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad que no, no tiene explicaci&oacute;n, hasta que alguien sinti&oacute; que Jes&uacute;s miraba, y otro lo mismo y otro lo mismo\u2026 y se animaron a sostener esa mirada.<\/p>\n<p> Y esos pocos que comenzaron a llorar nos contagiaron la consciencia de este crimen y grave pecado. Esta es mi angustia y el dolor por el hecho de que algunos sacerdotes y obispos hayan violado la inocencia de menores y su propia vocaci&oacute;n sacerdotal al abusar sexualmente de ellos. Es algo m&aacute;s que actos reprobables. Es como un culto sacr&iacute;lego porque esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al &iacute;dolo de su concupiscencia. Profanan la imagen misma de Dios a cuya imagen hemos sido creados. La infancia, sabemos todos es un tesoro. El coraz&oacute;n joven, tan abierto de esperanza contempla los misterios del amor de Dios y se muestra dispuesto de una forma &uacute;nica a ser alimentado en la fe. Hoy el coraz&oacute;n de la Iglesia mira los ojos de Jes&uacute;s en esos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y quiere llorar. Pide la gracia de llorar ante los execrables actos de abuso perpetrados contra menores. Actos que han dejado cicatrices para toda la vida.<\/p>\n<p> S&eacute; que esas heridas son fuente de profunda y a menudo implacable angustia emocional y espiritual. Incluso de desesperaci&oacute;n. Muchos de los que han sufrido esta experiencia han buscado paliativos por el camino de la adicci&oacute;n. Otros han experimentado trastornos en las relaciones con padres, c&oacute;nyuges e hijos. El sufrimiento de las familias ha sido especialmente grave ya que el da&ntilde;o provocado por el abuso, afecta a estas relaciones vitales de la familia. <\/p>\n<p> Algunos han sufrido incluso la terrible tragedia del suicido de un ser querido. Las muertes de estos hijos tan amados de Dios pesan en el coraz&oacute;n y en la conciencia m&iacute;a y de toda la Iglesia. Para estas familias ofrezco mis sentimientos de amor y de dolor. Jes&uacute;s torturado e interrogado con la pasi&oacute;n del odio es llevado a otro lugar, y mira. Mira a uno de los suyos, el que lo neg&oacute;, y lo hace llorar. Pedimos esa gracia junto a la de la reparaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios. Algunos se han aferrado a la fe mientras que en otros la traici&oacute;n y el abandono han erosionado su fe en Dios. <\/p>\n<p> La presencia de ustedes, aqu&iacute;, habla del milagro de la esperanza que prevalece contra la m&aacute;s profunda oscuridad. Sin duda es un signo de la misericordia de Dios el que hoy tengamos esta oportunidad de encontrarnos, adorar a Dios, mirarnos a los ojos y buscar la gracia de la reconciliaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Ante Dios y su pueblo expreso mi dolor por los pecados y cr&iacute;menes graves de abusos sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido perd&oacute;n.<\/p>\n<p> Tambi&eacute;n les pido perd&oacute;n por los pecados de omisi&oacute;n por parte de l&iacute;deres de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron v&iacute;ctimas del abuso, esto lleva todav&iacute;a a un sufrimiento adicional a quienes hab&iacute;an sido abusados y puso en peligro a otros menores que estaban en situaci&oacute;n de riesgo. <\/p>\n<p> Por otro lado la valent&iacute;a que ustedes y otros han mostrado al exponer la verdad fue un servicio de amor al habernos tra&iacute;do luz sobre una terrible oscuridad en la vida de la Iglesia. No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el da&ntilde;o infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical. Todos los obispos deben ejercer su servicio de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protecci&oacute;n de menores y rendir&aacute;n cuentas de esta responsabilidad.<\/p>\n<p> Para todos nosotros tiene vigencia el consejo que Jes&uacute;s da a los que dan esc&aacute;ndalos: la piedra de molino y el mar (cf. <i>Mt<\/i> 18,6). <\/p>\n<p> Por otra parte vamos a seguir vigilantes en la preparaci&oacute;n para el sacerdocio. Cuento con los miembros de la Pontificia Comisi&oacute;n para la Protecci&oacute;n de Menores, todos los menores, sean de la religi&oacute;n que sean, son reto&ntilde;os que Dios mira con amor. <\/p>\n<p> Pido esta ayuda para que me ayuden a asegurar de que disponemos de las mejores pol&iacute;ticas y procedimientos en la Iglesia Universal para la protecci&oacute;n de menores y para la capacitaci&oacute;n de personal de la Iglesia en la implementaci&oacute;n de dichas pol&iacute;ticas y procedimientos. Hemos de hacer todo lo que sea posible para asegurar que tales pecados no vuelvan a ocurrir en la Iglesia. <\/p>\n<p> Hermanos y hermanas, siendo todos miembros de la Familia de Dios, estamos llamados a entrar en la din&aacute;mica de la misericordia. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s nuestro salvador es el ejemplo supremo, el inocente que tom&oacute; nuestros pecados en la Cruz; reconciliarnos es la esencia misma de nuestra identidad com&uacute;n como seguidores de Jesucristo. Volvi&eacute;ndonos a El, acompa&ntilde;ados de nuestra Madre Sant&iacute;sima a los pies de la Cruz, buscamos la gracia de la reconciliaci&oacute;n con todo el Pueblo de Dios. La suave intercesi&oacute;n de nuestra Se&ntilde;ora de la Tierna Misericordia es una fuente inagotable de ayuda en nuestro viaje de sanaci&oacute;n. <\/p>\n<p> Ustedes y todos aquellos que sufrieron abusos por parte del clero son amados por Dios. Rezo para que los restos de la oscuridad que les toc&oacute; sean sanados por el abrazo del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, y que al da&ntilde;o hecho a ustedes le suceda una fe y alegr&iacute;a restaurada.<\/p>\n<p> Agradezco este encuentro. Y por favor, recen por m&iacute; para que los ojos de mi coraz&oacute;n siempre vean claramente el camino del amor misericordioso, y que Dios me conceda la valent&iacute;a de seguir ese camino por el bien de los menores. Jes&uacute;s sale de un juicio injusto, de un interrogatorio cruel y mira a los ojos de Pedro, y Pedro llora. Nosotros pedimos que nos mire, que nos dejemos mirar, que lloremos, y que nos d&eacute; la gracia de la verg&uuml;enza para que como Pedro, cuarenta d&iacute;as despu&eacute;s podamos responderle: \u201cVos sab&eacute;s que te amamos\u201d y escuchar su voz \u201cVolv&eacute; por tu camino y apacent&aacute; a mis ovejas\u201d y a&ntilde;ado \u201cy no permitas que ning&uacute;n lobo se meta en el reba&ntilde;o\u201d.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA CAPILLA DE LA CASA SANTA MARTA CON ALGUNAS V&Iacute;CTIMAS DE ABUSOS SEXUALES POR PARTE DEL CLERO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE FRANCISCO Lunes 7 de julio de 2014 &nbsp; La imagen de Pedro viendo salir a Jes&uacute;s de esa sesi&oacute;n de terrible interrogatorio, de Pedro que se cruza la mirada con Jes&uacute;s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-misa-en-la-capilla-de-la-casa-santa-marta-con-algunas-victimas-de-abusos-sexuales-por-parte-del-clero-7-de-julio-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Misa en la Capilla de la Casa Santa Marta con algunas v\u00edctimas de abusos sexuales por parte del clero (7 de julio de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39255","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39255"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39255\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39255"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}