{"id":39258,"date":"2016-10-05T22:29:58","date_gmt":"2016-10-06T03:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cancion-de-cuna-de-dios-27-de-junio-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:29:58","modified_gmt":"2016-10-06T03:29:58","slug":"la-cancion-de-cuna-de-dios-27-de-junio-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cancion-de-cuna-de-dios-27-de-junio-de-2014\/","title":{"rendered":"La canci\u00f3n de cuna de Dios (27 de junio de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>La canci&oacute;n de cuna de Dios<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 27 de junio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 27, viernes 4 de julio de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tenemos un Dios &laquo;enamorado de nosotros&raquo;, que nos acaricia tiernamente y nos canta la canci&oacute;n de cuna as&iacute; como lo hace un pap&aacute; con su ni&ntilde;o. No s&oacute;lo: &Eacute;l, primeramente, nos busca, nos espera y nos ense&ntilde;a a ser &laquo;peque&ntilde;os&raquo;, porque &laquo;el amor est&aacute; m&aacute;s en dar que en recibir&raquo; y est&aacute; &laquo;m&aacute;s en las obras que en las palabras&raquo;. Lo record&oacute; el Papa Francisco durante la misa celebrada el viernes 27 de junio, d&iacute;a de la fiesta del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. <\/p>\n<p>La meditaci&oacute;n del Papa se inspir&oacute; en la oraci&oacute;n colecta recitada durante la liturgia, en la que, dijo, &laquo;hemos agradecido al Se&ntilde;or porque nos da la gracia, la alegr&iacute;a de celebrar en el coraz&oacute;n de su Hijo las grandes obras de su amor&raquo;.<\/p>\n<p>Y &laquo;amor&raquo;, de hecho, es la palabra clave escogida por el obispo de Roma para expresar el significado profundo de la solemnidad del Sagrado Coraz&oacute;n. Porque, se&ntilde;al&oacute;, &laquo;hoy es la fiesta del amor de Dios, de Jesucristo: es el amor de Dios por nosotros y amor de Dios en nosotros&raquo;. Una fiesta que &laquo;celebramos con alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Dos, en especial, son &laquo;los rasgos del amor&raquo; seg&uacute;n el Pont&iacute;fice. El primero est&aacute; contenido en la afirmaci&oacute;n: &laquo;el amor est&aacute; m&aacute;s en dar que en recibir&raquo;; el segundo en la afirmaci&oacute;n de que &laquo;el amor est&aacute; m&aacute;s en las obras que en las palabras&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Cuando decimos que est&aacute; m&aacute;s en dar que en recibir \u2014explic&oacute; el Papa Francisco\u2014 es porque el amor siempre se contagia, siempre contagia, y es recibido por el amado&raquo;. Y &laquo;cuando decimos que est&aacute; m&aacute;s en las obras que en las palabras&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;, es porque &laquo;el amor siempre da vida, hace crecer&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice deline&oacute; las caracter&iacute;sticas fundamentales del amor de Dios a los hombres. Y volvi&oacute; a proponer as&iacute; algunos pasajes de las lecturas de la liturgia del d&iacute;a, que, se&ntilde;al&oacute;, &laquo;dos veces nos habla de los peque&ntilde;os&raquo;. En efecto, en la primera lectura, tomada del libro del Deuteronomio (7, 6-11), &laquo;Mois&eacute;s explica por qu&eacute; el pueblo ha sido elegido y dice: pues sois el pueblo m&aacute;s peque&ntilde;o&raquo;. Despu&eacute;s, en el Evangelio de san Mateo (11, 25-30), &laquo;Jes&uacute;s alaba al Padre porque ocult&oacute; las cosas divinas a los sabios y las revel&oacute; a los peque&ntilde;os&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, afirm&oacute; el Papa, &laquo;para entender el amor de Dios es necesaria esta peque&ntilde;ez de coraz&oacute;n&raquo;. Por lo dem&aacute;s, Jes&uacute;s lo dice claramente: si no os hac&eacute;is como ni&ntilde;os, no entrar&eacute;is en el Reino de los cielos. He aqu&iacute;, entonces, el camino justo: &laquo;Hacerse ni&ntilde;os, hacerse peque&ntilde;os&raquo;, porque solamente en esa peque&ntilde;ez, en ese abajarse se puede recibir&raquo; el amor de Dios.<\/p>\n<p>No es casual, observ&oacute; el obispo de Roma, que sea &laquo;el mismo Se&ntilde;or&raquo; quien, &laquo;cuando explica su relaci&oacute;n de amor, busca hablar como si hablase con un ni&ntilde;o&raquo;. Y, de hecho, Dios &laquo;lo recuerda al pueblo: \u201cacu&eacute;rdate, yo te he ense&ntilde;ado a caminar como un pap&aacute; hace con su ni&ntilde;o\u201d&raquo;. Se trata precisamente de &laquo;esa relaci&oacute;n de pap&aacute; a hijo&raquo;. Pero, advirti&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;si t&uacute; no eres peque&ntilde;o&raquo;, esa relaci&oacute;n no logra establecerse.<\/p>\n<p>Es una relaci&oacute;n tal que lleva &laquo;al Se&ntilde;or, enamorado de nosotros&raquo;, a usar &laquo;incluso palabras que parecen una canci&oacute;n de cuna&raquo;. El Se&ntilde;or, en efecto, dice en la Escritura: &laquo;No temas, gusanillo de Israel, no temas&raquo;. Y nos acaricia, pues, dici&eacute;ndonos: &laquo;Estoy contigo, yo te tomo de la mano&raquo;.<\/p>\n<p>Esta, &laquo;es la ternura del Se&ntilde;or en su amor, esto es lo que &Eacute;l nos comunica. Y da la fuerza a nuestra ternura&raquo;. En cambio, alert&oacute; el Papa, &laquo;si nosotros nos sentimos fuertes, jam&aacute;s tendremos la experiencia de las caricias tan bellas del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Las &laquo;palabras del Se&ntilde;or&raquo;, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;nos hacen entender ese misterioso amor que &Eacute;l tiene por nosotros&raquo;. Es Jes&uacute;s mismo quien nos indica c&oacute;mo hacer: cuando habla de s&iacute;, dice ser &laquo;manso y humilde de coraz&oacute;n&raquo;. Por ello, &laquo;tambi&eacute;n &Eacute;l, el Hijo de Dios, se abaja para recibir el amor del Padre&raquo;.<\/p>\n<p>Otra verdad que la fiesta del Sagrado Coraz&oacute;n nos recuerda, dijo tambi&eacute;n el Papa, se puede sacar del pasaje de la segunda lectura, tomado de la primera carta de san Juan (4, 7-16): &laquo;Dios nos ha amado primero, &Eacute;l est&aacute; siempre antes de nosotros, &Eacute;l nos espera&raquo;. Por lo tanto, confirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cuando nosotros llegamos, &Eacute;l est&aacute;, cuando lo buscamos &Eacute;l nos busc&oacute; primero: &Eacute;l siempre delante de nosotros, nos espera para recibirnos en su coraz&oacute;n, en su amor&raquo;.<\/p>\n<p>Recapitulando su meditaci&oacute;n, el Papa Francisco reafirm&oacute; que los dos rasgos indicados &laquo;pueden ayudarnos a entender este misterio del amor de Dios con nosotros: para expresarse necesita nuestra peque&ntilde;ez, nuestro abajamiento. Y necesita tambi&eacute;n nuestro asombro cuando lo buscamos y lo encontramos all&iacute; esper&aacute;ndonos&raquo;. Y es &laquo;muy bello \u2014constat&oacute;\u2014 entender y sentir as&iacute; el amor de Dios en Jes&uacute;s, en el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice concluy&oacute; invitando a los presentes a rezar al Se&ntilde;or para que d&eacute; a cada cristiano la gracia de &laquo;entender, de sentir, de entrar en este mundo tan misterioso, de maravillarnos y tener paz con este amor que se entrega, nos da la alegr&iacute;a y nos lleva por el camino de la vida como un ni&ntilde;o&raquo; que lleva &laquo;de la mano&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La canci&oacute;n de cuna de Dios Viernes 27 de junio de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 27, viernes 4 de julio de 2014 &nbsp; Tenemos un Dios &laquo;enamorado de nosotros&raquo;, que nos acaricia tiernamente y nos canta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-cancion-de-cuna-de-dios-27-de-junio-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa canci\u00f3n de cuna de Dios (27 de junio de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39258"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39258\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}