{"id":39261,"date":"2016-10-05T22:30:05","date_gmt":"2016-10-06T03:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nadie-puede-juzgar-23-de-junio-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:05","slug":"nadie-puede-juzgar-23-de-junio-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nadie-puede-juzgar-23-de-junio-de-2014\/","title":{"rendered":"Nadie puede juzgar (23 de junio de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Nadie puede juzgar<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 23 de junio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 27 de junio de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quien juzga se pone en el lugar de Dios y haciendo esto se encamina a una derrota segura en la vida porque ser&aacute; correspondido con la misma moneda. Y vivir&aacute; en la confusi&oacute;n, cambiando &laquo;la paja&raquo; en el ojo del hermano por la &laquo;viga&raquo; que le obstruye la vista. Es una invitaci&oacute;n a defender a los dem&aacute;s y a no juzgarles la que lanz&oacute; el Papa en la misa celebrada el lunes 23 de junio, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>El pasaje evang&eacute;lico de la liturgia (<i>Mateo<\/i> 7, 1-5), hizo notar el Pont&iacute;fice, presenta precisamente a Jes&uacute;s que &laquo;quiere convencernos de que no juzguemos&raquo;: un mandamiento que repite muchas veces&raquo;. En efecto, &laquo;juzgar a los dem&aacute;s nos lleva a la hipocres&iacute;a&raquo;. Y Jes&uacute;s define precisamente &laquo;hip&oacute;critas&raquo; a quienes se ponen a juzgar. Porque, explic&oacute; el Papa, &laquo;la persona que juzga se equivoca, se confunde y se convierte en una persona derrotada&raquo;.<\/p>\n<p>Quien juzga &laquo;se equivoca siempre&raquo;. Y se equivoca, afirm&oacute;, &laquo;porque se pone en el lugar de Dios, que es el &uacute;nico juez: ocupa precisamente ese puesto y se equivoca de lugar&raquo;. En pr&aacute;ctica, cree tener &laquo;el poder de juzgar todo: las personas, la vida, todo&raquo;. Y &laquo;con la capacidad de juzgar&raquo; considera que tiene &laquo;tambi&eacute;n la capacidad de condenar&raquo;.<\/p>\n<p>El Evangelio refiere que &laquo;juzgar a los dem&aacute;s era una de las actitudes de esos doctores de la ley a quienes Jes&uacute;s llama &laquo;hip&oacute;critas&raquo;. Se trata de personas que &laquo;juzgaban todo&raquo;. Pero lo m&aacute;s &laquo;grave&raquo; es que obrando as&iacute;, &laquo;ocupan el lugar de Dios, que es el &uacute;nico juez&raquo;. Y &laquo;Dios, para juzgar, se toma tiempo, espera&raquo;. En cambio estos hombres &laquo;lo hacen inmediatamente: por eso el que juzga se equivoca, simplemente porque toma un lugar que no es para &eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>Pero, precis&oacute; el Papa, &laquo;no s&oacute;lo se equivoca; tambi&eacute;n se confunde&raquo;. Y &laquo;est&aacute; tan obsesionado de eso que quiere juzgar, de esa persona \u2014tan, tan obsesionado\u2014 que esa pajilla no le deja dormir&raquo;. Y repite: &laquo;Pero yo quiero quitarte esa pajilla&raquo;. Sin darse cuenta, sin embargo, de la viga que tiene &eacute;l&raquo; en su propio ojo. En este sentido se &laquo;confunde&raquo; y &laquo;cree que la viga sea esa pajilla&raquo;. As&iacute; que quien juzga es un hombre que &laquo;confunde la realidad&raquo;, es un iluso.<\/p>\n<p>No s&oacute;lo. Para el Pont&iacute;fice el que juzga, &laquo;se convierte en un derrotado&raquo; y no puede no terminar mal, &laquo;porque la misma medida se usar&aacute; para juzgarle a &eacute;l&raquo;, como dice Jes&uacute;s en el Evangelio de Mateo. Por lo tanto, &laquo;el juez soberbio y suficiente que se equivoca de lugar, porque toma el lugar de Dios, apuesta por una derrota&raquo;. Y &iquest;cu&aacute;l es la derrota? &laquo;La de ser juzgado con la misma medida con la que &eacute;l juzga&raquo;, recalc&oacute; el obispo de Roma. Porque el &uacute;nico que juzga es Dios y aquellos a quienes Dios les da el poder de hacerlo. Los dem&aacute;s no tienen derecho de juzgar: por eso hay confusi&oacute;n, por eso existe la derrota&raquo;.<\/p>\n<p>A&uacute;n m&aacute;s, prosigui&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;tambi&eacute;n la derrota va m&aacute;s all&aacute;, porque quien juzga acusa siempre&raquo;. En el &laquo;juicio contra los dem&aacute;s \u2014el ejemplo que pone el Se&ntilde;or es la &laquo;pajilla en tu ojo&raquo;\u2014 siempre hay una acusaci&oacute;n&raquo;. Exactamente lo opuesto de lo que &laquo;Jes&uacute;s hace ante el Padre&raquo;. En efecto, Jes&uacute;s &laquo;jam&aacute;s acusa&raquo; sino que, al contrario, defiende. &Eacute;l &laquo;es el primer Par&aacute;clito. Despu&eacute;s nos env&iacute;a al segundo, que es el Esp&iacute;ritu&raquo;. Jes&uacute;s es &laquo;el defensor: est&aacute; ante el Padre para defendernos de las acusaciones&raquo;.<\/p>\n<p>Pero si existe un defensor, hay tambi&eacute;n un acusador. &laquo;En la Biblia \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 el acusador se llama demonio, satan&aacute;s&raquo;. Jes&uacute;s &laquo;juzgar&aacute; al final de los tiempos, pero en el &iacute;nterin intercede, defiende&raquo;. Juan, se&ntilde;al&oacute; el Papa, &laquo;lo dice muy bien en su Evangelio: no pequ&eacute;is, por favor, pero si alguno peca, piense que tenemos a uno que abogue ante el Padre&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, afirm&oacute;, &laquo;si queremos seguir el camino de Jes&uacute;s, m&aacute;s que acusadores debemos ser defensores de los dem&aacute;s ante el Padre&raquo;. De aqu&iacute; la invitaci&oacute;n a defender a quien sufre &laquo;algo malo&raquo;: sin pensarlo demasiado, aconsej&oacute;, &laquo;ve a rezar y defi&eacute;ndelo delante del Padre, como hace Jes&uacute;s. Reza por &eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, repiti&oacute; el Papa, &laquo;no juzgues, porque si lo haces, cuando t&uacute; hagas algo malo, ser&aacute;s juzgado&raquo;. Es una verdad, sugiri&oacute;, que es bueno recordar &laquo;en la vida de cada d&iacute;a, cuando nos vienen las ganas de juzgar a los dem&aacute;s, de criticar a los dem&aacute;s, que es una forma de juzgar&raquo;.<\/p>\n<p>En fin, reafirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;quien juzga se equivoca de lugar, se confunde y se convierte en un derrotado&raquo;. Y obrando as&iacute; &laquo;no imita a Jes&uacute;s, que siempre defiende ante el Padre: es un abogado defensor&raquo;. Quien juzga, m&aacute;s bien, &laquo;es un imitador del pr&iacute;ncipe de este mundo, que va siempre detr&aacute;s de las personas para acusarlas ante el Padre&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco concluy&oacute; orando al Se&ntilde;or para que &laquo;nos d&eacute; la gracia de imitar a Jes&uacute;s intercesor, defensor, abogado nuestro y de los dem&aacute;s&raquo;. Y &laquo;no imitar al otro, que al final nos destruir&aacute;&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Nadie puede juzgar Lunes 23 de junio de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 27 de junio de 2014 &nbsp; Quien juzga se pone en el lugar de Dios y haciendo esto se encamina a una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nadie-puede-juzgar-23-de-junio-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNadie puede juzgar (23 de junio de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}