{"id":39262,"date":"2016-10-05T22:30:06","date_gmt":"2016-10-06T03:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/caza-al-tesoro-20-de-junio-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:06","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:06","slug":"caza-al-tesoro-20-de-junio-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/caza-al-tesoro-20-de-junio-de-2014\/","title":{"rendered":"Caza al tesoro (20 de junio de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Caza al tesoro<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 20 de junio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 27 de junio de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Dinero, vanidad y poder&raquo; no hacen feliz al hombre. Los aut&eacute;nticos tesoros, las riquezas que cuentan, son &laquo;el amor, la paciencia, el servicio a los dem&aacute;s y la adoraci&oacute;n a Dios&raquo;. Es este el mensaje que el Papa Francisco propuso en la misa celebrada el 20 de junio en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n de la meditaci&oacute;n del Pont&iacute;fice fueron las palabras de Jes&uacute;s propuestas por el Evangelio de Mateo (6, 19-23): &laquo;No atesor&eacute;is para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde est&aacute; tu tesoro all&iacute; est&aacute; tu coraz&oacute;n&raquo;. En resumen, fue el comentario del Papa, &laquo;el consejo de Jes&uacute;s es sencillo: no acumul&eacute;is tesoros en la tierra. Es un consejo de prudencia&raquo;. Tanto que Jes&uacute;s a&ntilde;ade: &laquo;Mira que esto no sirve de nada, no pierdas el tiempo&raquo;.<\/p>\n<p>Son tres, en particular, los tesoros de los cuales Jes&uacute;s pone en guardia muchas veces. &laquo;El primer tesoro es el oro, el dinero, las riquezas&raquo; explic&oacute; el obispo de Roma. Y, en efecto, &laquo;no est&aacute;s a salvo con este&raquo; tesoro, &laquo;porque quiz&aacute; te lo roben. No est&aacute;s a salvo con las inversiones: quiz&aacute; caiga la bolsa y t&uacute; te quedes sin nada&raquo;. Y &laquo;despu&eacute;s dime: un euro m&aacute;s &iquest;te hace m&aacute;s feliz o no?&raquo;. Por lo tanto, prosigui&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;las riquezas son un tesoro peligroso&raquo;. Cierto, pueden tambi&eacute;n servir &laquo;para hacer tantas cosas buenas&raquo;, por ejemplo &laquo;para poder llevar adelante la familia&raquo;. Pero, advirti&oacute;, &laquo;si t&uacute; las acumulas como un tesoro, te roban el alma&raquo;. Por eso &laquo;Jes&uacute;s en el Evangelio vuelve sobre este argumento, sobre las riquezas, sobre el peligro de las riquezas, sobre el poner las esperanzas en las riquezas&raquo;. Y advierte que hay que estar atentos porque es un tesoro &laquo;que no sirve&raquo;.<\/p>\n<p>El segundo tesoro del que habla el Se&ntilde;or &laquo;es la vanidad&raquo;, es decir, buscar &laquo;tener prestigio, hacerse ver&raquo;. Jes&uacute;s condena siempre esta actitud: &laquo;Pensemos en lo que dice a los doctores de la ley cuando ayunan, cuando dan limosna, cuando oran para hacerse ver&raquo;. Por lo dem&aacute;s, tampoco &laquo;la vanidad sirve, acaba. La belleza acaba&raquo;. Sobre este concepto el Pont&iacute;fice cit&oacute; una expresi&oacute;n \u2014definida &laquo;un poco fuerte&raquo;\u2014 de san Bernardo, seg&uacute;n la cual &laquo;tu belleza acabar&aacute; por ser comida por los gusanos&raquo;.<\/p>\n<p>El orgullo, el poder, &laquo;es el tercer tesoro&raquo; que Jes&uacute;s indica como in&uacute;til y peligroso. Una realidad evidenciada en la primera lectura de la liturgia tomada del segundo libro de los Reyes (11, 1-4. 9-18. 20), donde se lee la historia de la &laquo;cruel reina Atal&iacute;a: su gran poder dur&oacute; siete a&ntilde;os, despu&eacute;s fue asesinada&raquo;. En fin, &laquo;t&uacute; est&aacute;s ah&iacute; y ma&ntilde;ana caes&raquo;, porque &laquo;el poder acaba: cu&aacute;ntos grandes, orgullosos, hombres y mujeres de poder han acabado en el anonimato, en la miseria o en la prisi&oacute;n&#8230;&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, pues, la esencia de la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s: &laquo;&iexcl;No acumul&eacute;is! &iexcl;No acumul&eacute;is dinero, no acumul&eacute;is vanidad, no acumul&eacute;is orgullo, poder! &iexcl;Estos tesoros no sirven!&raquo;. M&aacute;s bien son otros los tesoros para acumular, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice. En efecto, &laquo;Hay un trabajo para acumular tesoros que es bueno&raquo;. Lo dice Jes&uacute;s en la misma p&aacute;gina evang&eacute;lica: &laquo;Donde est&aacute; tu tesoro all&iacute; est&aacute; tu coraz&oacute;n&raquo;. Este es precisamente &laquo;el mensaje de Jes&uacute;s: tener un coraz&oacute;n libre&raquo;. En cambio &laquo;si tu tesoro est&aacute; en las riquezas, en la vanidad, en el poder, en el orgullo, tu coraz&oacute;n estar&aacute; encadenado all&iacute;, tu coraz&oacute;n ser&aacute; esclavo de las riquezas, de la vanidad, del orgullo&raquo;.<\/p>\n<p>Ante esta perspectiva el Papa Francisco exhort&oacute; a tener &laquo;un coraz&oacute;n libre&raquo;, precisamente porque &laquo;Jes&uacute;s nos habla expresamente de libertad del coraz&oacute;n&raquo;. Y &laquo;un coraz&oacute;n libre se puede tener s&oacute;lo con los tesoros del cielo: el amor, la paciencia, el servicio a los dem&aacute;s, la adoraci&oacute;n a Dios&raquo;. Estas &laquo;son las verdaderas riquezas que no son robadas&raquo;. Las otras riquezas \u2014dinero, vanidad, poder\u2014 &laquo;dan pesadez al coraz&oacute;n, lo encadenan, no le dan libertad&raquo;.<\/p>\n<p>Hay que tender, por lo tanto, a acumular las verdaderas riquezas, las que &laquo;liberan el coraz&oacute;n&raquo; y te hacen &laquo;un hombre y una mujer con esa libertad de los hijos de Dios&raquo;. Se lee al respecto en el Evangelio que &laquo;si tu coraz&oacute;n es esclavo, no ser&aacute; luminoso tu ojo, tu coraz&oacute;n&raquo;. En efecto, subray&oacute; el Papa Francisco, &laquo;un coraz&oacute;n esclavo no es un coraz&oacute;n luminoso: ser&aacute; tenebroso&raquo;. Por eso &laquo;si acumulamos tesoros en la tierra, acumulamos tinieblas que no sirven, no nos dan alegr&iacute;a. Pero sobre todo no nos dan libertad&raquo;.<\/p>\n<p>En cambio, recalc&oacute; el obispo de Roma, &laquo;un coraz&oacute;n libre es un coraz&oacute;n luminoso, que ilumina a los dem&aacute;s, que hace ver el camino que lleva a Dios&raquo;. Es &laquo;un coraz&oacute;n luminoso, que no est&aacute; encadenado, es un coraz&oacute;n que sigue adelante y que adem&aacute;s envejece bien, porque envejece como el buen vino: cuando el buen vino envejece es un buen vino a&ntilde;ejo&raquo;. Al contrario, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;el coraz&oacute;n que no es luminoso es como el vino malo: pasa el tiempo y se echa a perder cada vez m&aacute;s y se convierte en vinagre&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice concluy&oacute; invitando a rezar al Se&ntilde;or para que &laquo;nos d&eacute; esta prudencia espiritual para comprender bien d&oacute;nde est&aacute; mi coraz&oacute;n, a qu&eacute; tesoro est&aacute; apegado mi coraz&oacute;n&raquo;. Y &laquo;nos d&eacute; tambi&eacute;n la fuerza de &laquo;desencadenarlo&raquo;, si est&aacute; encadenado, para que llegue a ser libre, se convierta en luminoso y nos d&eacute; esta bella felicidad de los hijos de Dios, la verdadera libertad&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Caza al tesoro Viernes 20 de junio de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 27 de junio de 2014 &nbsp; &laquo;Dinero, vanidad y poder&raquo; no hacen feliz al hombre. 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