{"id":39270,"date":"2016-10-05T22:30:18","date_gmt":"2016-10-06T03:30:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-buen-abogado-3-de-junio-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:18","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:18","slug":"un-buen-abogado-3-de-junio-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-buen-abogado-3-de-junio-de-2014\/","title":{"rendered":"Un buen abogado (3 de junio de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Un buen abogado<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes 3 de junio de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 6 de junio de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tenemos de nuestra parte el mejor abogado defensor, que &laquo;no habla mucho pero ama&raquo; y que &laquo;precisamente en este momento&raquo; est&aacute; intercediendo por cada uno de nosotros mostrando &laquo;al Padre sus llagas&raquo; para recordarle &laquo;el precio pagado para salvarnos&raquo;. Precisamente en la certeza de que &laquo;Jes&uacute;s intercede por nosotros&raquo; el Papa Francisco centr&oacute; la homil&iacute;a de la misa que celebr&oacute; el martes 3 de junio en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>&laquo;Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que t&uacute; me diste, porque son tuyos&raquo;, son las palabras de Jes&uacute;s al Padre (<i>Jn<\/i> 17, 1-11). La primera lectura nos presenta otro &laquo;discurso de despedida&raquo;: desde Mileto san Pablo manda llamar a &Eacute;feso a los ancianos de la Iglesia para despedirse, seg&uacute;n lo relatado por los Hechos de los ap&oacute;stoles (20, 17-27).<\/p>\n<p>San Pablo les dice que no conoce su destino: &laquo;No s&eacute; lo que me pasar&aacute; all&iacute; \u2014afirma\u2014 salvo que el Esp&iacute;ritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones&raquo;. El relato contin&uacute;a con la noticia de que &laquo;todos comenzaron a llorar y, ech&aacute;ndose al cuello de Pablo, lo besaban; lo que m&aacute;s pena les daba de lo que hab&iacute;a dicho era que no volver&iacute;an a ver su rostro. Y lo acompa&ntilde;aron hasta la nave&raquo; (<i>Hch<\/i> 20, 22-23.37-38). Pablo los alent&oacute; a seguir adelante, a predicar el Evangelio, a no cansarse.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n el de Jes&uacute;s \u2014destac&oacute; el Papa\u2014 es &laquo;un discurso de despedida, antes de ir a Getseman&iacute; y comenzar la pasi&oacute;n&raquo;. Y &laquo;los disc&iacute;pulos estaban tristes&raquo; por esto. Pero Jes&uacute;s exclama \u201cTe ruego por ellos\u201d&raquo;. Por lo tanto, &laquo;Jes&uacute;s ruega por nosotros&raquo;. Jes&uacute;s ruega por Pedro, por L&aacute;zaro. Y en este &laquo;mismo discurso de despedida ruega por todos los disc&iacute;pulos que vendr&aacute;n y que creer&aacute;n&raquo; en &Eacute;l. <\/p>\n<p>Al respecto, san Pablo (<i>Rm<\/i> 8), explic&oacute; el Papa, &laquo;nos dice que es una oraci&oacute;n de intercesi&oacute;n&raquo;. De este modo, &laquo;hoy, mientras nosotros rezamos aqu&iacute;, Jes&uacute;s ruega por nosotros, ruega por su Iglesia&raquo;. Y &laquo;el ap&oacute;stol Juan&raquo; nos tranquiliza diciendo que, cuando pecamos, sabemos que &laquo;tenemos un abogado ante el Padre: alguien que ruega por nosotros, nos defiende ante el Padre, nos justifica&raquo;.<\/p>\n<p>Es importante, subray&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;pensar que Jes&uacute;s est&aacute; orando por m&iacute;. Yo puedo seguir adelante en la vida porque tengo un abogado que me defiende. Si soy culpable, si tengo muchos pecados&raquo;, Jes&uacute;s &laquo;es un buen abogado defensor y hablar&aacute; al Padre de m&iacute;&raquo;. Y precisamente &laquo;para destacar que &Eacute;l es el primer abogado, nos dice: Os enviar&eacute; otro par&aacute;clito, otro abogado. Pero &Eacute;l es el primero. Y ruega por m&iacute;, en la oraci&oacute;n de intercesi&oacute;n que hoy despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n al cielo Jes&uacute;s hace por cada uno de nosotros&raquo;. Del mismo modo como &laquo;cuando nosotros en la parroquia, en casa, en la familia tenemos algunas necesidades, algunos problemas, decimos \u201creza por m&iacute;\u201d, lo mismo debemos decir a Jes&uacute;s: \u201cSe&ntilde;or Jes&uacute;s, ruega por m&iacute;\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Y c&oacute;mo ruega hoy Jes&uacute;s? &laquo;Yo creo que no habla demasiado con el Padre: ama&raquo;, respondi&oacute; el Pont&iacute;fice. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;Pero hay una cosa que Jes&uacute;s hace hoy, estoy seguro que lo hace: muestra al Padre sus llagas. Y Jes&uacute;s con sus llagas ruega por nosotros. Como si dijese: \u201cPadre, este es el precio. Ay&uacute;dales, prot&eacute;gelos, son tus hijos a quienes yo he salvado\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>De lo contrario, advirti&oacute; el Papa Francisco, &laquo;no se comprende por qu&eacute; Jes&uacute;s despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n tuvo este cuerpo glorioso, hermos&iacute;simo: no estaban las se&ntilde;ales de los golpes, no estaban las heridas de la flagelaci&oacute;n, todo hermoso, pero estaban las cinco llagas&raquo;. Y &laquo;Jes&uacute;s quiso llevarlas al cielo para rogar por nosotros, para mostrarle al Padre el precio&raquo;, como si dijese: &laquo;Este es el precio, ahora no los dejes solos, ay&uacute;dales&raquo;.<\/p>\n<p>Y al rezar pidamos: Jes&uacute;s ay&uacute;dame, Jes&uacute;s dame fuerza, resuelve este problema, perd&oacute;name&raquo;. Rezar as&iacute;, precis&oacute;, &laquo;est&aacute; bien&raquo;, pero al mismo tiempo no hay que olvidar decir tambi&eacute;n: &laquo;Jes&uacute;s ruega por m&iacute;, muestra al Padre tus llagas que son tambi&eacute;n las m&iacute;as; son las llagas de mi pecado, son las llagas de mi problema en este momento&raquo;. As&iacute; Jes&uacute;s es el &laquo;intercesor que s&oacute;lo muestra al Padre las llagas: esto sucede hoy, en este momento&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice concluy&oacute; proponiendo de nuevo las palabras de Jes&uacute;s a Pedro, su oraci&oacute;n &laquo;para que su fe no decaiga&raquo;. Con la seguridad de que &Eacute;l est&aacute; rogando del mismo modo por &laquo;cada uno de nosotros: \u201cYo ruego por ti hermano, hermana, ruego por ti, para que tu fe no decaiga\u201d&raquo;. Por ello debemos tener &laquo;confianza en esta oraci&oacute;n de Jes&uacute;s, con sus llagas, ante el Padre&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Un buen abogado Martes 3 de junio de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 6 de junio de 2014 &nbsp; Tenemos de nuestra parte el mejor abogado defensor, que &laquo;no habla mucho pero ama&raquo; y que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-buen-abogado-3-de-junio-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn buen abogado (3 de junio de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39270","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39270"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39270\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}