{"id":39272,"date":"2016-10-05T22:30:21","date_gmt":"2016-10-06T03:30:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-la-tristeza-a-la-alegria-30-de-mayo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:21","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:21","slug":"de-la-tristeza-a-la-alegria-30-de-mayo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-la-tristeza-a-la-alegria-30-de-mayo-de-2014\/","title":{"rendered":"De la tristeza a la alegr\u00eda (30 de mayo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>De la tristeza a la alegr&iacute;a<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 30 de mayo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 6 de junio de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;No tener miedo&raquo;, sobre todo en los momentos dif&iacute;ciles: he aqu&iacute; el mensaje que el Papa Francisco volvi&oacute; a proponer en la misa que celebr&oacute; el viernes 30 de mayo en la capilla de la Casa Santa Marta. Un mensaje de esperanza que impulsa a ser valientes y a tener &laquo;la paz del alma&raquo; precisamente en las pruebas \u2014la enfermedad, la persecuci&oacute;n, los problemas de cada d&iacute;a en familia\u2014 seguros que despu&eacute;s se vivir&aacute; el gozo verdadero, porque &laquo;despu&eacute;s de la oscuridad siempre llega el sol&raquo;.<\/p>\n<p>En esta perspectiva san Pablo \u2014un hombre &laquo;muy valiente&raquo;, explic&oacute;\u2014 &laquo;hizo tantas cosas porque ten&iacute;a la fuerza del Se&ntilde;or, su vocaci&oacute;n para llevar adelante la Iglesia, para predicar el Evangelio&raquo;. Y, sin embargo, parece que tambi&eacute;n &eacute;l algunas veces ten&iacute;a temor. Tanto que el Se&ntilde;or una noche, en una visi&oacute;n, le invit&oacute; expresamente a &laquo;no tener miedo&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, tambi&eacute;n san Pablo &laquo;conoc&iacute;a lo que sucede a todos nosotros en la vida&raquo;, es decir, tener &laquo;un poco de miedo&raquo;. Un miedo que nos lleva incluso a revisar nuestra vida cristiana, pregunt&aacute;ndonos quiz&aacute;s si, en medio de tantos problemas, en el fondo &laquo;no fuera mejor bajar un poco el nivel&raquo; para ser &laquo;no tan cristiano&raquo;, buscando &laquo;negociar con el mundo&raquo;, para que &laquo;las cosas no sean tan dif&iacute;ciles&raquo;.<\/p>\n<p>Un razonamiento, sin embargo, que no fue el de san Pablo, que &laquo;sab&iacute;a que lo que hac&iacute;a no era del agrado ni de los jud&iacute;os ni de los paganos&raquo;. Y los Hechos de los ap&oacute;stoles describen las consecuencias: fue llevado al tribunal, y he aqu&iacute; &laquo;las persecuciones, los problemas&raquo;. Todo esto, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, nos remite tambi&eacute;n &laquo;a nuestros miedos, nuestros temores&raquo;. Y surge preguntarnos si el tener miedo sea propio de un cristiano. Por lo dem&aacute;s, record&oacute; el Papa, &laquo;Jes&uacute;s mismo lo tuvo. Pensad en la oraci&oacute;n en Getseman&iacute;. Ten&iacute;a angustia&raquo;. Pero Jes&uacute;s dice tambi&eacute;n: &laquo;No te asustes, sigue adelante&raquo;. Precisamente de esto habla san Juan (16, 20-23), cuando les dice claramente: &laquo;Vosotros llorar&eacute;is y os lamentar&eacute;is, mientras el mundo estar&aacute; alegre&raquo;, es m&aacute;s, se burlar&aacute; de vosotros.<\/p>\n<p>Lo que, despu&eacute;s sucedi&oacute; puntualmente. &laquo;Pensemos, \u2014recalc&oacute; el obispo de Roma\u2014 en aquellos espect&aacute;culos del Coliseo, por ejemplo con los primeros m&aacute;rtires&raquo; que fueron llevados &laquo;a morir mientras la gente se alegraba&raquo; diciendo: &laquo;Estos tontos que creen en el Resucitado ahora que acaben as&iacute;&raquo;. Para muchos el martirio de los cristianos &laquo;era una fiesta: ver c&oacute;mo mor&iacute;an&raquo;. Sucedi&oacute;, pues, precisamente lo que Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho a los disc&iacute;pulos: &laquo;el mundo se alegrar&aacute;&raquo; mientras &laquo;vosotros os entristecer&eacute;is&raquo;.<\/p>\n<p>Existe, entonces, &laquo;el miedo del cristiano, la tristeza del cristiano&raquo;. Por lo dem&aacute;s, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;nosotros debemos decir la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. No toda. Se llora, muchas veces se llora&raquo;. Las situaciones dif&iacute;ciles de la vida son m&uacute;ltiples: por ejemplo, hizo notar, &laquo;cuando t&uacute; est&aacute;s enfermo, cuando tienes un problema en familia, con los hijos, con la hija, con la esposa, con el marido. Cuando ves que el sueldo no llega a fin de mes y tienes un hijo enfermo y ves que no puedes pagar el pr&eacute;stamo de la casa y tienes que irte&raquo;. Son &laquo;muchos problemas los que tenemos&raquo;. Y sin embargo, &laquo;Jes&uacute;s nos dice: no teng&aacute;is miedo&raquo;.<\/p>\n<p>Existe adem&aacute;s &laquo;otra tristeza&raquo;, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco: la &laquo;que nos viene a todos nosotros cuando vamos por un camino que no es bueno&raquo;. O cuando, &laquo;por decirlo sencillamente, compramos, vamos a comprar el gozo, la alegr&iacute;a del mundo, la del pecado&raquo;. Con el resultado de que &laquo;al final est&aacute; el vac&iacute;o dentro de nosotros, est&aacute; la tristeza&raquo;. Es &eacute;sta, precisamente, &laquo;la tristeza de la alegr&iacute;a mala&raquo;.<\/p>\n<p>Pero si el Se&ntilde;or no esconde la tristeza, no nos deja, sin embargo, s&oacute;lo con esta palabra. Sigue adelante y dice: &laquo;Pero si vosotros sois fieles, vuestra tristeza se convertir&aacute; en alegr&iacute;a&raquo;. He aqu&iacute; el punto clave: &laquo;El gozo cristiano es un gozo en esperanza que llega. Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos&raquo;.<\/p>\n<p>Es, de hecho, &laquo;un gozo que se purifica con las pruebas, tambi&eacute;n por las pruebas de cada d&iacute;a&raquo;. Dice el Se&ntilde;or: &laquo;Vuestra tristeza se convertir&aacute; en alegr&iacute;a&raquo;. Un discurso dif&iacute;cil de hacer comprender, reconoci&oacute; el Papa. Esto se ve, por ejemplo, &laquo;cuando vas con un enfermo, con una enferma que sufre mucho, para decir: &iexcl;&aacute;nimo, &aacute;nimo, ma&ntilde;ana tendr&aacute;s alegr&iacute;a!&raquo;. Se trata de hacer sentir a esa persona que sufre, &laquo;como le ha hecho sentir Jes&uacute;s&raquo;. Es &laquo;un acto de fe en el Se&ntilde;or&raquo; y lo es tambi&eacute;n para nosotros &laquo;cuando estamos precisamente en la oscuridad y no vemos nada&raquo;. Un acto que nos hace decir: &laquo;Lo s&eacute;, Se&ntilde;or, que esta tristeza se convertir&aacute; en alegr&iacute;a. No s&eacute; c&oacute;mo, pero lo s&eacute;&raquo;.<\/p>\n<p>En estos d&iacute;as, observ&oacute; el Pont&iacute;fice, en la liturgia la Iglesia celebra el momento en el que &laquo;el Se&ntilde;or se fue y dej&oacute; a sus disc&iacute;pulos solos&raquo;. En ese momento &laquo;quiz&aacute; algunos de ellos habr&aacute;n sentido miedo&raquo;. Pero en todos &laquo;estaba la esperanza, la esperanza de que aquel miedo, aquella tristeza se convertir&iacute;a en alegr&iacute;a&raquo;. Y &laquo;para hacernos entender bien que esto es cierto, el Se&ntilde;or pone el ejemplo de la mujer que da a luz&raquo;, explicando: &laquo;S&iacute;, es verdad, en el parto la mujer sufre mucho, pero despu&eacute;s cuando tiene al ni&ntilde;o consigo se olvida&raquo; de todo el dolor. Y &laquo;lo que queda es la alegr&iacute;a&raquo;, la alegr&iacute;a &laquo;de Jes&uacute;s: una alegr&iacute;a purificada en el fuego de las pruebas, de las persecuciones, de todo lo que se debe hacer para ser fiel&raquo;. <\/p>\n<p>He aqu&iacute;, entonces, &laquo;el mensaje de la Iglesia hoy: no tener miedo&raquo;, ser &laquo;valerosos en el sufrimiento y pensar que despu&eacute;s viene el Se&ntilde;or; despu&eacute;s viene el gozo, despu&eacute;s de la oscuridad llega el sol&raquo;. El Pont&iacute;fice expres&oacute;, luego, el deseo de que &laquo;el Se&ntilde;or d&eacute; a todos nosotros este gozo en esperanza&raquo;. Y explic&oacute; que la paz es &laquo;el signo de que nosotros tenemos esta alegr&iacute;a en esperanza&raquo;. Dan testimonio de esta &laquo;paz del alma&raquo; especialmente, tantos &laquo;enfermos al final de la vida, con los dolores&raquo;. Porque precisamente &laquo;la paz \u2014concluy&oacute; el Papa\u2014 es la semilla de la alegr&iacute;a, es la alegr&iacute;a en esperanza&raquo;. Si, en efecto, &laquo;tienes paz en el alma en el momento de la oscuridad, en el momento de las dificultades, en el momento de las persecuciones, cuando todos se alegran de tu mal&raquo;, es el signo claro de que &laquo;t&uacute; tienes la semilla de aquella alegr&iacute;a que vendr&aacute; despu&eacute;s&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE De la tristeza a la alegr&iacute;a Viernes 30 de mayo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 6 de junio de 2014 &nbsp; &laquo;No tener miedo&raquo;, sobre todo en los momentos dif&iacute;ciles: he aqu&iacute; el mensaje &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-la-tristeza-a-la-alegria-30-de-mayo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDe la tristeza a la alegr\u00eda (30 de mayo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39272","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39272\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}