{"id":39278,"date":"2016-10-05T22:30:30","date_gmt":"2016-10-06T03:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aquellos-que-abren-las-puertas-13-de-mayo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:30","slug":"aquellos-que-abren-las-puertas-13-de-mayo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aquellos-que-abren-las-puertas-13-de-mayo-de-2014\/","title":{"rendered":"Aquellos que abren las puertas (13 de mayo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Aquellos que abren las puertas<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes 13 de mayo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 23 de mayo de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo siempre est&aacute; en acci&oacute;n. Corresponde al cristiano acogerlo o no. Pero la diferencia est&aacute; y se ve: si se le acoge con docilidad, de hecho, se vive en la alegr&iacute;a y en la apertura a los dem&aacute;s; en cambio un modo de actuar cerrado, de &laquo;aristocracia intelectual&raquo;, que pretende comprender las cosas de Dios s&oacute;lo con la cabeza, conduce a una separaci&oacute;n de la realidad de la Iglesia. A tal punto que ya no se cree, ni siquiera ante un milagro. Son estas las dos actitudes, opuestas entre s&iacute;, que el Papa Francisco present&oacute; en la misa que celebr&oacute; el martes 13 de mayo, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Las lecturas de la liturgia (<i>Hechos de los ap&oacute;stoles<\/i> 11, 19-26 y Juan 10, 22-30), como explic&oacute; el obispo de Roma, &laquo;muestran un d&iacute;ptico: dos grupos de personas&raquo;. En el pasaje de los <i>Hechos<\/i> se encuentran, ante todo, quienes &laquo;se hab&iacute;an dispersado con motivo de la persecuci&oacute;n que se desat&oacute;&raquo; tras el martirio de Esteban. &laquo;Se hab&iacute;an dispersado&raquo; pero &laquo;llevaron por todas partes la semilla del Evangelio&raquo;, dirigi&eacute;ndose, sin embargo, s&oacute;lo a los jud&iacute;os. &laquo;Y luego, de modo natural&raquo;, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;algunos de ellos, gente de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioqu&iacute;a, se pusieron a hablar tambi&eacute;n a los griegos, anunci&aacute;ndoles que Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or&raquo;. Y &laquo;as&iacute;, lentamente, abrieron las puertas a los griegos, a los paganos&raquo;. <\/p>\n<p>Cuando esta noticia lleg&oacute; a la Iglesia de Jerusal&eacute;n, mandaron a Bernab&eacute; a Antioqu&iacute;a &laquo;para realizar una visita de inspecci&oacute;n&raquo; y verificar personalmente lo que estaba sucediendo. Los <i>Hechos<\/i> refieren que &laquo;todos se alegraron&raquo; y que &laquo;una multitud considerable se adhiri&oacute; al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>En pocas palabras, afirm&oacute; el Papa, para evangelizar a &laquo;esta gente no dijo: vayamos primero a los jud&iacute;os, luego a los griegos, luego a los paganos y m&aacute;s tarde a todos&raquo;, sino que &laquo;se dej&oacute; conducir por el Esp&iacute;ritu Santo: fue d&oacute;cil al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Obrando as&iacute;, &laquo;una cosa surge de la otra&raquo;, y luego &laquo;la otra, la otra tambi&eacute;n&raquo;, y as&iacute; &laquo;acaban abriendo las puertas a todos&raquo;. Incluso &laquo;a los paganos \u2014precis&oacute;\u2014 que, en su mentalidad, eran impuros&raquo;. Esos cristianos &laquo;abr&iacute;an las puertas a todos&raquo; sin hacer distinciones.<\/p>\n<p>Y &laquo;este \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 es el primer grupo de personas&raquo; que presenta la liturgia. Quienes lo componen son personas &laquo;d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;, que &laquo;van adelante como lo hizo Pablo&raquo;, con una &laquo;cierta naturalidad&raquo;. Porque, destac&oacute;, &laquo;algunas veces el Esp&iacute;ritu Santo nos impulsa a hacer cosas grandes, como impuls&oacute; a Felipe a bautizar a ese se&ntilde;or de Etiop&iacute;a&raquo; y &laquo;como impuls&oacute; a Pedro a ir a bautizar a Cornelio&raquo;. Otras &laquo;veces el Esp&iacute;ritu Santo nos conduce suavemente&raquo;. Por ello la verdadera virtud, afirm&oacute;, &laquo;est&aacute; en dejarse conducir por el Esp&iacute;ritu Santo: no poner resistencia al Esp&iacute;ritu Santo, ser d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Seguros, sin embargo, de que &laquo;el Esp&iacute;ritu Santo act&uacute;a hoy en la Iglesia, act&uacute;a hoy en nuestra vida&raquo;. Tal vez, continu&oacute; el Papa, &laquo;alguno de vosotros podr&aacute; decirme: &iexcl;nunca lo he visto! Presta atenci&oacute;n a lo que sucede, a lo que te viene a la mente, a lo que surge en el coraz&oacute;n: cosas buenas, es el Esp&iacute;ritu quien te invita a ir por ese camino&raquo;. Pero, cierto, &laquo;es necesaria la docilidad al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, luego, el segundo grupo de personas del &laquo;d&iacute;ptico&raquo; propuesto por la liturgia. Un grupo, explic&oacute; el obispo de Roma, compuesto por &laquo;intelectuales que se acercan a Jes&uacute;s en el templo: los doctores de la ley&raquo;. Son hombres que ten&iacute;an &laquo;siempre un problema porque no acababan de comprender, daban vueltas sobre las mismas cosas, porque cre&iacute;an que la religi&oacute;n era una cosa s&oacute;lo de cabeza, de ley, de hacer mandamientos, de cumplir mandamientos y nada m&aacute;s&raquo;. Ellos, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;no imaginaban que existiese el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Y, as&iacute;, \u2014se lee en el Evangelio de Juan\u2014 &laquo;rode&aacute;ndolo, le preguntaban: &iquest;hasta cu&aacute;ndo nos vas a tener en suspenso? Si t&uacute; eres el Mes&iacute;as, d&iacute;noslo francamente&raquo;. A lo que &laquo;Jes&uacute;s respondi&oacute; con toda naturalidad: \u201cOs lo he dicho, y no cre&eacute;is; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de m&iacute;\u201d&raquo;. Como si dijera: &laquo;Mirad a quienes recibieron un milagro, mirad las cosas que yo hago, las palabras que digo&raquo;. Esos hombres, en cambio, miraban &laquo;s&oacute;lo lo que ten&iacute;an en la cabeza&raquo;. Y as&iacute;, &laquo;daban vueltas con argumentaciones, quer&iacute;an discutir&raquo;. Para ellos, en efecto, &laquo;todo estaba en la cabeza, todo es intelecto&raquo;.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, es que &laquo;en esta gente no est&aacute; el coraz&oacute;n, no est&aacute; el amor a la belleza, no est&aacute; la armon&iacute;a. Es gente que s&oacute;lo quiere explicaciones&raquo;. Pero si tambi&eacute;n &laquo;t&uacute; les das explicaciones&raquo; he aqu&iacute; que inmediatamente &laquo;ellos, no convencidos, vuelven con otra pregunta&raquo;. De este modo &laquo;dan vueltas, dan vueltas, como dieron vueltas alrededor de Jes&uacute;s toda la vida, hasta el momento en que lograron detenerlo y matarlo&raquo;. Se trata, continu&oacute;, de personas que &laquo;no abren el coraz&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo&raquo; y que &laquo;creen que las cosas de Dios se pueden comprender s&oacute;lo con la cabeza, con las ideas, con las propias ideas: son orgullosos, creen saberlo todo y lo que no entra en su inteligencia no es verdad&raquo;. Hasta el punto que &laquo;puedes resucitar a un muerto delante de ellos, pero no creen&raquo;.<\/p>\n<p>En el Evangelio se ve que &laquo;Jes&uacute;s va m&aacute;s all&aacute; y dice algo muy fuerte: &iquest;por qu&eacute; no cre&eacute;is? Vosotros no cre&eacute;is porque no form&aacute;is parte de mis ovejas. Vosotros no cre&eacute;is porque no sois del pueblo de Israel, hab&eacute;is salido del pueblo&raquo;. Y continu&oacute;: &laquo;Os consider&aacute;is puros, y no pod&eacute;is creer as&iacute;&raquo;. El Se&ntilde;or evidencia claramente su actitud que &laquo;cierra el coraz&oacute;n&raquo;: por esto &laquo;negaron al pueblo&raquo;. Jes&uacute;s les dijo: &laquo;Vosotros sois como vuestros padres que mataron a los profetas&raquo;. Porque &laquo;cuando llegaba un profeta que dec&iacute;a algo que no les gustaba, lo mataban&raquo;.<\/p>\n<p>El verdadero problema, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, es que &laquo;esta gente se hab&iacute;a separado del pueblo de Dios y por ello no pod&iacute;a creer&raquo;. En efecto, &laquo;la fe es un don de Dios, pero la fe viene si t&uacute; est&aacute;s en su pueblo; si t&uacute; est&aacute;s ahora en la Iglesia; si t&uacute; eres ayudado por los sacramentos, por la asamblea; si t&uacute; crees que esta Iglesia es el pueblo de Dios&raquo;. En cambio, &laquo;esta gente se hab&iacute;a separado, no cre&iacute;a en el pueblo de Dios: cre&iacute;a s&oacute;lo en sus cosas y as&iacute; hab&iacute;a construido todo un sistema de mandamientos que arrojaban fuera a la gente y no la dejaban entrar en la Iglesia, en el pueblo&raquo;. Con esta actitud &laquo;no pod&iacute;an creer&raquo; y este es el pecado de &laquo;resistir al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, ratific&oacute; el Papa, estos &laquo;dos grupos de gente&raquo;. Por una parte est&aacute;n &laquo;los de la dulzura: la gente dulce, humilde, abierta y d&oacute;cil al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Por otra parte, en cambio, est&aacute; la &laquo;gente orgullosa, suficiente, soberbia, alejada del pueblo, aristocr&aacute;tica intelectualmente, que ha cerrado las puertas y resiste al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Su actitud &laquo;no es terquedad, es algo m&aacute;s: es tener el coraz&oacute;n duro&raquo;. Y esto es incluso &laquo;m&aacute;s peligroso&raquo;. Jes&uacute;s les alerta diciendo expresamente: &laquo;Vosotros ten&eacute;is el coraz&oacute;n endurecido&raquo;; y lo dijo &laquo;tambi&eacute;n a los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente &laquo;mirando a estos dos grupos&raquo;, concluy&oacute; el Papa Francisco, &laquo;pidamos al Se&ntilde;or la gracia de la docilidad al Esp&iacute;ritu Santo para seguir adelante en la vida, ser creativos, ser alegres&raquo;. Los duros de coraz&oacute;n, en cambio, no son alegres sino que est&aacute;n siempre serios. Y, advirti&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cuando hay tanta seriedad no est&aacute; el Esp&iacute;ritu de Dios&raquo;. Por lo tanto, al Se&ntilde;or &laquo;pidamos la gracia de la docilidad y que el Esp&iacute;ritu Santo nos ayude a defendernos de este otro mal esp&iacute;ritu de la suficiencia, del orgullo, de la soberbia, de la cerraz&oacute;n del coraz&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Aquellos que abren las puertas Martes 13 de mayo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 23 de mayo de 2014 &nbsp; El Esp&iacute;ritu Santo siempre est&aacute; en acci&oacute;n. Corresponde al cristiano acogerlo o no. 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