{"id":39280,"date":"2016-10-05T22:30:37","date_gmt":"2016-10-06T03:30:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-disminuye-y-quien-crece-9-de-mayo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:37","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:37","slug":"quien-disminuye-y-quien-crece-9-de-mayo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-disminuye-y-quien-crece-9-de-mayo-de-2014\/","title":{"rendered":"Quien disminuye y quien crece (9 de mayo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Quien disminuye y quien crece<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 9 de mayo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 23 de mayo de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>El testimonio de san Juan Pablo II, como el de &laquo;tantos grandes santos&raquo; en la historia de la Iglesia, muestra que la regla de la santidad es &laquo;disminuir para que el Se&ntilde;or crezca&raquo;. Y &laquo;todos hemos visto los &uacute;ltimos d&iacute;as de san Juan Pablo II: all&iacute; no pod&iacute;a hablar, el gran atleta de Dios, el gran guerrero de Dios, termina as&iacute;. Aniquilado por la enfermedad. Humillado como Jes&uacute;s&raquo;. Recordando el testimonio del Papa Wojty\u0142a \u2014canonizado el pasado 27 de abril junto con Juan XXIII\u2014, el Pont&iacute;fice traz&oacute; el perfil de la santidad en la homil&iacute;a de la misa celebrada el viernes 9 de mayo, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta. Los santos, dijo, no son h&eacute;roes, sino mujeres y hombres que viven la cruz en la cotidianidad: son personas elegidas por Dios precisamente para mostrar que la Iglesia es santa, aun estando formada por pecadores.<\/p>\n<p>&laquo;La Iglesia es santa&raquo;: partiendo de esta verdad el Papa Francisco comenz&oacute; su homil&iacute;a. Y formul&oacute; en seguida una pregunta: &iquest;c&oacute;mo puede ser santa la Iglesia, si dentro de ella estamos todos nosotros que somos pecadores? En efecto, afirm&oacute;, &laquo;nosotros somos pecadores, pero la Iglesia es santa, es la esposa de Jesucristo, y &Eacute;l la ama, la santifica: la santifica cada d&iacute;a con su sacrifico eucar&iacute;stico, porque la ama mucho&raquo;. Por eso, &laquo;nosotros somos pecadores, pero en una Iglesia santa&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente mediante &laquo;esta pertenencia a la Iglesia tambi&eacute;n nosotros nos santificamos: somos hijos de la Iglesia y la madre Iglesia nos santifica con su amor, con los sacramentos de su Esposo&raquo;. En la pr&aacute;ctica, prosigui&oacute; el obispo de Roma, &laquo;esta es la santidad diaria, esta es la santidad de todos nosotros. Hasta tal punto que en los <i>Hechos de los ap&oacute;stoles<\/i>, cuando se hablaba de los cristianos, se dec&iacute;a \u201cel pueblo de los santos\u201d&raquo;. Tambi&eacute;n san Pablo &laquo;habla a los santos: a nosotros, pecadores pero hijos de la Iglesia santa, santificada por el cuerpo y la sangre de Jes&uacute;s, como hemos o&iacute;do ahora en el Evangelio&raquo; de Juan (6, 52-59).<\/p>\n<p>&laquo;En esta Iglesia santa \u2014afirm&oacute; el Papa Francisco\u2014 el Se&ntilde;or elige a algunas personas para mostrar mejor la santidad, para mostrar que es &Eacute;l quien santifica; que nadie se santifica a s&iacute; mismo; que no hay un curso para llegar a ser santo; que ser santo no es hacerse faquir&raquo; o algo parecido. M&aacute;s bien, &laquo;la santidad es un don de Jes&uacute;s a su Iglesia; y para manifestarlo, elige a personas&raquo; en las que &laquo;se ve claramente su trabajo para santificar&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, la liturgia del d&iacute;a presenta &laquo;la santificaci&oacute;n de Saulo, de Pablo&raquo;, narrada en los <i>Hechos de los ap&oacute;stoles<\/i> (9, 1-20). No se trata de un caso aislado, porque en el Evangelio hay muchas figuras de santidad. Por ejemplo, prosigui&oacute; el Papa, &laquo;est&aacute; Magdalena: san Marcos, en su evangelio, dice que Jes&uacute;s hab&iacute;a expulsado de ella siete demonios&raquo;, y as&iacute; &laquo;la santifica: &iexcl;de lo peor a la santidad!&raquo;. Tambi&eacute;n &laquo;est&aacute; Mateo, que era un traidor de su pueblo y tomaba dinero para d&aacute;rselo a los romanos&raquo;; pero &laquo;el Se&ntilde;or lo saca de su negocio&raquo; y lo lleva consigo adelante. Y tambi&eacute;n &laquo;est&aacute; Zaqueo, que quiere ver a Jes&uacute;s. Y &Eacute;l lo llama \u2014\u201cven conmigo, &iexcl;ven!\u201d\u2014 y lo santifica&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Pero, &iquest;por qu&eacute; el Se&ntilde;or, en la historia de la Iglesia, elige a estas personas?&raquo;, se pregunt&oacute; el Pont&iacute;fice, recordando que en dos mil a&ntilde;os de cristianismo &laquo;hay tantos santos, reconocidos como santos por la Iglesia&raquo;. El Se&ntilde;or elige a estas personas \u2014fue su respuesta\u2014 para que den testimonio m&aacute;s claro de la primera regla de la santidad: es necesario que Cristo crezca y nosotros disminuyamos. En definitiva, se necesita &laquo;nuestra humillaci&oacute;n para que el Se&ntilde;or crezca&raquo;. <\/p>\n<p>En esta perspectiva, el Se&ntilde;or &laquo;elige a Saulo, enemigo de la Iglesia&raquo;, como narran los <i>Hechos de los ap&oacute;stoles<\/i>: Saulo, profiriendo todav&iacute;a amenazas contra los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or, &laquo;se present&oacute; al sumo sacerdote y le pidi&oacute; cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que lo autorizara a llevar encadenados a Jerusal&eacute;n a todos los que hubiera encontrado, hombres y mujeres, pertenecientes a este Camino&raquo;.<\/p>\n<p>Palabras fuertes, que muestran cu&aacute;nto Saulo odiaba y persegu&iacute;a a la Iglesia: un odio que, observ&oacute; el obispo de Roma, &laquo;hemos visto&raquo; tambi&eacute;n &laquo;en la lapidaci&oacute;n de Esteban&raquo;, en la que, por lo dem&aacute;s, Saulo estuvo presente. Cegado por ese odio, &laquo;va a pedir la autorizaci&oacute;n&raquo; para perseguir a los cristianos. &laquo;Pero el Se&ntilde;or lo espera: lo espera y le hace sentir su poder&raquo;, observ&oacute; el Papa. Y Saulo &laquo;se queda ciego y obedece&raquo; cuando, en el camino de Damasco, el Se&ntilde;or le dice: &laquo;Lev&aacute;ntate, entra en la ciudad y se te dir&aacute; lo que debes hacer&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, &laquo;de hombre que ten&iacute;a todo claro, que sab&iacute;a qu&eacute; deb&iacute;a hacer contra esa secta de los cristianos, se transforma en un ni&ntilde;o y obedece: se levanta, va y espera&raquo;. Pero Saulo &laquo;no espera con el m&oacute;vil en la mano&raquo;, diciendo: &laquo;Pero ven\u2026, qu&eacute; debo hacer\u2026, pero dime\u2026, pero estoy esperando desde hace dos d&iacute;as\u2026&raquo;. En cambio, &laquo;espera como era &eacute;l: rezando y ayunando. Su coraz&oacute;n hab&iacute;a cambiado&raquo;.<\/p>\n<p>El relato de los <i>Hechos<\/i> presenta, luego, al disc&iacute;pulo Anan&iacute;as, que bautiza a Pablo. Y as&iacute;, finalmente, &laquo;Pablo se levanta, toma alimento y va a las sinagogas a anunciar que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios&raquo;. Su vida se convierte en &laquo;otra vida&raquo;. Al llegar a este punto, el Papa remarc&oacute; la diferencia entre los h&eacute;roes y los santos, repitiendo las palabras que el Se&ntilde;or dijo a Anan&iacute;as: &laquo;Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por m&iacute; para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel&raquo;.<\/p>\n<p>Por tanto, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;la diferencia entre los h&eacute;roes y los santos es el testimonio, la imitaci&oacute;n de Jesucristo: ir por el camino de Jesucristo&raquo;. Por eso, &laquo;Pablo predica el Evangelio, es perseguido, es golpeado, es juzgado, y termina su vida con un grup&uacute;sculo de amigos en Roma, v&iacute;ctima de sus disc&iacute;pulos&raquo;. As&iacute;, Pablo &laquo;disminuye, disminuye, disminuye&raquo;, precisamente seg&uacute;n la regla de la santidad. Y al respecto, el Papa tambi&eacute;n volvi&oacute; a proponer la figura de Juan Bautista, &laquo;el hombre m&aacute;s grande nacido de mujer, que acaba en la c&aacute;rcel por el capricho de una bailarina y el odio de una ad&uacute;ltera&raquo;.<\/p>\n<p>Por consiguiente, &laquo;Pablo termina de manera com&uacute;n. Seguramente durante la ma&ntilde;ana fueron tres, cuatro o cinco soldados a donde &eacute;l estaba&raquo;, y le ordenaron: &laquo;&iexcl;Ven con nosotros!&raquo;. Despu&eacute;s, &laquo;lo llevaron y le cortaron la cabeza. Simplemente&raquo;. Pablo, &laquo;el grande, el que hab&iacute;a ido por todo el mundo, termina as&iacute;&raquo;. Y &laquo;esta \u2014repiti&oacute; el Papa\u2014 es la diferencia entre el h&eacute;roe y el santo: el santo es aquel que sigue a Jes&uacute;s por el camino de Jes&uacute;s, con la cruz&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Muchos santos canonizados en la Iglesia \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 terminan muy humildemente&raquo;. Son &laquo;los grandes santos&raquo;. Y a prop&oacute;sito de esto, el Papa Francisco propuso de nuevo el testimonio de Juan Pablo II. Precisamente &laquo;este es el itinerario de la santidad de los grandes&raquo;. Pero es &laquo;tambi&eacute;n el itinerario de nuestra santidad&raquo;. Porque, explic&oacute;, ciertamente &laquo;no seremos santos si no nos dejamos convertir el coraz&oacute;n por este camino de Jes&uacute;s: llevar la cruz todos los d&iacute;as, la cruz ordinaria, la cruz sencilla, y dejar que Jes&uacute;s crezca. Si no vamos por este camino, no seremos santos, pero si vamos por este camino, todos nosotros daremos testimonio de Jesucristo, que nos ama mucho. Y daremos testimonio de que, aunque seamos pecadores, la Iglesia es santa, es la esposa de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Por tanto, &laquo;hoy \u2014concluy&oacute; el Papa\u2014, quiz&aacute; nos haga bien, en la misa, sentir esta alegr&iacute;a: el sacrificio de Jes&uacute;s aqu&iacute;, en el altar, nos santifica a todos, nos hace crecer en la santidad, nos hace m&aacute;s aut&eacute;nticamente hijos de su esposa, la Iglesia, nuestra madre que es santa&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Quien disminuye y quien crece Viernes 9 de mayo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 21, viernes 23 de mayo de 2014 &nbsp; El testimonio de san Juan Pablo II, como el de &laquo;tantos grandes santos&raquo; en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-disminuye-y-quien-crece-9-de-mayo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abQuien disminuye y quien crece (9 de mayo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39280","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39280"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39280\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}