{"id":39282,"date":"2016-10-05T22:30:40","date_gmt":"2016-10-06T03:30:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-testimonio-del-cristiano-6-de-mayo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:40","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:40","slug":"el-testimonio-del-cristiano-6-de-mayo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-testimonio-del-cristiano-6-de-mayo-de-2014\/","title":{"rendered":"El testimonio del cristiano (6 de mayo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>El testimonio del cristiano<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes 6 de mayo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 20, viernes 16 de mayo de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Testimoniar a Cristo es la esencia de la Iglesia que, de otro modo, acabar&iacute;a siendo s&oacute;lo una est&eacute;ril &laquo;universidad de la religi&oacute;n&raquo; impermeable a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Lo volvi&oacute; a afirmar el Papa Francisco en la misa del martes 6 de mayo, en la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>La meditaci&oacute;n sobre la fuerza del testimonio surgi&oacute; del pasaje de los Hechos de los ap&oacute;stoles (7, 51-8,1a) que relata el martirio de Esteban. A sus perseguidores, que no cre&iacute;an, Esteban dijo: &laquo;Duros de cerviz, incircuncisos de coraz&oacute;n y de o&iacute;dos. Vosotros siempre resist&iacute;s al Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Y precisamente &laquo;estas palabras \u2014coment&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014, de una forma u otra, las hab&iacute;a dicho Jes&uacute;s, incluso literalmente: como eran vuestros padres as&iacute; sois vosotros; &iquest;hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran?&raquo;. <\/p>\n<p>Los perseguidores, destac&oacute; el Santo Padre, ciertamente no eran personas serenas, con el coraz&oacute;n en paz. No es que no estaban de acuerdo con lo que Esteban predicaba: &iexcl;odiaban!&raquo;. Y &laquo;este odio \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 hab&iacute;a sido sembrado en su coraz&oacute;n por el diablo. Es el odio del demonio contra Cristo&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente &laquo;en el martirio \u2014continu&oacute;\u2014 se ve clara esta lucha entre Dios y el demonio. Se ve en este odio. No era una discusi&oacute;n serena&raquo;. Por lo dem&aacute;s, hizo notar, &laquo;ser perseguidos, ser m&aacute;rtires, dar la vida por Jes&uacute;s es una de las bienaventuranzas&raquo;. Tanto que &laquo;Jes&uacute;s no dijo a los suyos: \u201cPobrecillos si os suceden estas cosas\u201d. No, &Eacute;l dijo: \u201cBienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. &iexcl;Alegraos!\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Es evidente, pues, que &laquo;el demonio no puede soportar la santidad de la Iglesia&raquo;. Y en contra de Esteban \u2014dijo el Papa\u2014 suscit&oacute; odio en el coraz&oacute;n de esas personas, para perseguir, para insultar, para calumniar. Y as&iacute; mataron a Esteban&raquo;, el cual &laquo;muri&oacute; como Jes&uacute;s, perdonando&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Martirio, en la tradici&oacute;n de la palabra griega, significa testimonio&raquo;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice. Y &laquo;as&iacute; podemos decir que para un cristiano el camino va por las huellas de este testimonio de Jes&uacute;s para dar testimonio de &Eacute;l&raquo;. Un testimonio que muchas veces termina con el sacrificio de la vida.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n central, argument&oacute; el Pont&iacute;fice, es que el cristianismo no es una religi&oacute;n &laquo;de s&oacute;lo ideas, de pura teolog&iacute;a, de est&eacute;tica, de mandamientos. Nosotros somos un pueblo que sigue a Jesucristo y da testimonio, quiere dar testimonio de Jesucristo. Y este testimonio algunas veces llega a costar la vida&raquo;. Al respecto, el relato del martirio de Esteban es elocuente. As&iacute;, pues, &laquo;al morir Esteban, se desat&oacute; la persecuci&oacute;n contra todos&raquo;. Los perseguidores &laquo;se sent&iacute;an fuertes: el demonio suscitaba en ellos el desatar esta violenta persecuci&oacute;n&raquo;. Una persecuci&oacute;n tan brutal que, &laquo;a excepci&oacute;n de los ap&oacute;stoles que permanecieron all&iacute;, en el lugar, los cristianos se dispersaron por la regi&oacute;n de Judea y Samar&iacute;a&raquo;. Precisamente &laquo;la persecuci&oacute;n hizo que los cristianos fuesen lejos&raquo;. Y a las personas que encontraban les &laquo;dec&iacute;an el por qu&eacute;&raquo; de su fuga, &laquo;explicaban el Evangelio, daban testimonio de Jes&uacute;s. Y comenz&oacute; la misi&oacute;n de la Iglesia. Muchos se convert&iacute;an al escuchar a esta gente&raquo;.<\/p>\n<p>El obispo de Roma record&oacute; al respecto que &laquo;uno de los padres de la Iglesia dijo: la sangre de los m&aacute;rtires es semilla de los cristianos&raquo;. Y es precisamente eso lo que sucede: &laquo;Se desata la persecuci&oacute;n, los cristianos se dispersan y con su testimonio predican la fe&raquo;. Porque, destac&oacute; el Papa, &laquo;el testimonio siempre es fecundo&raquo;: lo es cuando tiene lugar en la vida cotidiana, pero tambi&eacute;n cuando se vive en las dificultades o cuando conduce incluso a la muerte. La Iglesia, por lo tanto, &laquo;es fecunda y madre cuando da testimonio de Jesucristo. En cambio, cuando la Iglesia se cierra en s&iacute; misma, se cree \u2014dig&aacute;moslo as&iacute;\u2014 una universidad de la religi&oacute;n con muchas ideas hermosas, con muchos hermosos templos, con muchos bellos museos, con muchas cosas hermosas, pero no da testimonio, se hace est&eacute;ril&raquo;.<\/p>\n<p>Los Hechos de los ap&oacute;stoles puntualizan &laquo;que Esteban estaba lleno del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Y, en efecto, &laquo;no se puede dar testimonio sin la presencia del Esp&iacute;ritu Santo en nosotros. En los momentos dif&iacute;ciles, cuando tenemos que elegir la senda justa, cuando tenemos que decir que \u201cno\u201d a tantas cosas que tal vez intentan seducirnos, est&aacute; la oraci&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo: es &Eacute;l quien nos hace fuertes para caminar por la senda del testimonio&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco, como conclusi&oacute;n, record&oacute; c&oacute;mo de las &laquo;dos im&aacute;genes&raquo; propuestas por la liturgia \u2014Esteban que muere y los cristianos que dan testimonio por doquier\u2014 brotan para cada uno algunas preguntas: &laquo;&iquest;C&oacute;mo es mi testimonio? &iquest;Soy un cristiano testigo de Jes&uacute;s o soy un simple miembro de esta secta? &iquest;Soy fecundo porque doy testimonio o permanezco est&eacute;ril porque no soy capaz de dejar que el Esp&iacute;ritu Santo me lleve adelante en mi vocaci&oacute;n cristiana?&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El testimonio del cristiano Martes 6 de mayo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 20, viernes 16 de mayo de 2014 &nbsp; Testimoniar a Cristo es la esencia de la Iglesia que, de otro modo, acabar&iacute;a siendo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-testimonio-del-cristiano-6-de-mayo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl testimonio del cristiano (6 de mayo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39282","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39282\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}