{"id":39283,"date":"2016-10-05T22:30:42","date_gmt":"2016-10-06T03:30:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-tiene-sitio-en-la-iglesia-5-de-mayo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:42","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:42","slug":"quien-tiene-sitio-en-la-iglesia-5-de-mayo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-tiene-sitio-en-la-iglesia-5-de-mayo-de-2014\/","title":{"rendered":"Quien tiene sitio en la Iglesia (5 de mayo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Quien tiene sitio en la Iglesia<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 5 de mayo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 19, viernes 9 de mayo de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>En la Iglesia no hay sitio para quien sigue a Jes&uacute;s s&oacute;lo por vanidad, por deseo de poder y por deseo de acumular dinero. S&oacute;lo hay sitio para quien lo ama y lo sigue precisamente porque lo ama. Ha sido muy claro el Papa Francisco al reafirmar la actitud justa del cristiano que se pone en camino por la senda del Se&ntilde;or. Y el lunes 5 de mayo, por la ma&ntilde;ana, en la misa que celebr&oacute; en la capilla de Santa Marta, pidi&oacute; que nos preguntemos de qu&eacute; modo seguimos a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice parti&oacute; del pasaje de san Juan (6, 22-29) en el que se dice que la multitud, que comi&oacute; gracias al milagro de la multiplicaci&oacute;n de los panes y de los peces realizado por Jes&uacute;s, al no verlo ya, lo va a buscar &laquo;a la otra orilla del mar&raquo;. Jes&uacute;s, dijo el Papa, &laquo;llama la atenci&oacute;n de la gente sobre algunas actitudes que no son buenas y, es m&aacute;s, hacen mal&raquo;. Despu&eacute;s de la multiplicaci&oacute;n de los panes &laquo;la gente estaba alegre&raquo; por lo que hab&iacute;a hecho Jes&uacute;s, hasta el punto que &laquo;quer&iacute;an convertirlo en rey&raquo;. Pero &Eacute;l &laquo;huy&oacute;, solo. Fue a rezar al monte. Luego, esta gente, que lo segu&iacute;a con el coraz&oacute;n, lo amaba, al enterarse que Jes&uacute;s estaba en la otra orilla, fueron a buscarlo. Jes&uacute;s los reprende por esta actitud: \u201cEn verdad os digo: vosotros me busc&aacute;is no porque hab&eacute;is visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros\u201d&raquo;. Es como si dijese: &laquo;Vosotros me busc&aacute;is por un inter&eacute;s&raquo;. Y &laquo;creo \u2014a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 que nos hace siempre bien preguntarnos: &iquest;por qu&eacute; busco a Jes&uacute;s? &iquest;Por qu&eacute; sigo a Jes&uacute;s?&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Nosotros somos todos pecadores&raquo;, explic&oacute; el Santo Padre. Y, por lo tanto, siempre tenemos alg&uacute;n inter&eacute;s, algo &laquo;que purificar al seguir a Jes&uacute;s; debemos trabajar interiormente para seguirlo, por &Eacute;l, por amor&raquo;. <\/p>\n<p>Pero tambi&eacute;n la gente de la que habla el Evangelio lo amaba. &laquo;Lo amaba de verdad&raquo;, destac&oacute; el Papa, porque &laquo;hablaba como uno que tiene autoridad&raquo;. Sin embargo hab&iacute;a tambi&eacute;n ventajas. Y &laquo;en mi seguimiento de Jes&uacute;s \u2014se pregunt&oacute; de nuevo el obispo de Roma\u2014 &iquest;busco algo que no es precisamente Jes&uacute;s? &iquest;Tengo rectitud de intenci&oacute;n o no?&raquo;. La respuesta se puede encontrar en las ense&ntilde;anzas mismas de Jes&uacute;s, el cual &laquo;indica tres actitudes que no son buenas al seguirlo a &Eacute;l o al buscar a Dios&raquo;. <\/p>\n<p>La primera es la vanidad, en relaci&oacute;n a la cual el obispo de Roma hizo referencia a las advertencias de Jes&uacute;s contenidas en el Evangelio de Mateo (6, 3-5; 16-17). Y esto, destac&oacute;, &laquo;lo dice sobre todo a los dirigentes, que quer&iacute;an hacerse ver, porque les gustaba \u2014para decir la palabra justa\u2014 darse importancia. Y se comportaban como aut&eacute;nticos pavos reales. Pero Jes&uacute;s dice: no, esto no funciona. La vanidad no hace bien&raquo;.<\/p>\n<p>Algunas veces tambi&eacute;n &laquo;nosotros hacemos cosas buscando sobresalir&raquo; por vanidad. Pero, advirti&oacute; el Pont&iacute;fice, la vanidad es peligrosa porque puede hacernos resbalar hacia el orgullo, la soberbia. Y cuando sucede esto, &laquo;todo se acaba&raquo;. Por ello, sugiri&oacute;, siempre debemos preguntarnos: &laquo;&iquest;C&oacute;mo hago las cosas? Las cosas buenas que hago, &iquest;las hago a escondidas o para que me vean?&raquo;. Y si Jes&uacute;s dice esto a los dirigentes, a los jefes, es como si &laquo;lo dijese a nosotros, a nosotros pastores. Un pastor que es vanidoso no hace bien al pueblo de Dios&raquo;. A esos dirigentes de los que habla Jes&uacute;s en el Evangelio les gustaba vestirse con trajes de lujo, destac&oacute; entre otras cosas el Papa. Y confes&oacute; que cuando ve &laquo;a un pastor, a un sacerdote, a un obispo que va por la calle vestido majestuosamente, como si fuese a una fiesta mundana&raquo;, se pregunta: &laquo;&iquest;Qu&eacute; piensa la gente de esto? Que ese pastor no sigue a Jes&uacute;s; sea sacerdote u obispo, no sigue a Jes&uacute;s. Luego le sigue un poco pero le gusta la vanidad&raquo;. <\/p>\n<p>Esta es una de las cosas que Jes&uacute;s reprocha. Y del mismo modo reprende a quien busca el poder. &laquo;Algunos siguen a Jes&uacute;s porque inconscientemente buscan el poder&raquo;, explic&oacute; el Santo Padre. Y record&oacute; las peticiones de Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo, que quer&iacute;an un sitio de poder cuando llegase el reino prometido. &laquo;En la Iglesia hay trepadores, y son muchos&#8230;&raquo;, coment&oacute; el Papa. Pero ser&iacute;a mejor, a&ntilde;adi&oacute;, que fuesen &laquo;hacia el norte e hicieran alpinismo. Y m&aacute;s sano. Pero no vengan a la Iglesia para trepar&raquo;. Jes&uacute;s, record&oacute; tambi&eacute;n, &laquo;reprende a esos trepadores que buscan el poder. A Santiago y a Juan, a quienes tanto quer&iacute;a, que buscaban el poder, les dijo: pero vosotros no sab&eacute;is lo que ped&iacute;s, no lo sab&eacute;is&raquo;. <\/p>\n<p>El deseo de poder por parte de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s, record&oacute; una vez m&aacute;s el Santo Padre, se prolong&oacute; hasta el &uacute;ltimo instante, hasta el momento en el que Jes&uacute;s estaba a punto de subir al cielo. Ellos pensaban que estaba casi llegando el momento del reino y su pregunta al Se&ntilde;or era: &laquo;&iquest;Ahora llega el reino, el momento de nuestro poder?&raquo;. S&oacute;lo cuando desciende sobre ellos el Esp&iacute;ritu Santo, explic&oacute;, los disc&iacute;pulos comprenden y cambian de actitud. En nuestra vida cristiana, sin embargo, &laquo;el pecado \u2014destac&oacute; el obispo de Roma\u2014 permanece. Y por ello nos har&aacute; bien hacernos la pregunta: &iquest;c&oacute;mo sigo yo a Jes&uacute;s? &iquest;S&oacute;lo por &Eacute;l, incluso hasta la cruz, o busco el poder y uso a la Iglesia, a la comunidad cristiana, a la parroquia, a la di&oacute;cesis para tener un poco de poder?&raquo;.<\/p>\n<p>La tercera cuesti&oacute;n &laquo;que nos aleja de la rectitud de intenci&oacute;n es el dinero&raquo;. Est&aacute;n, en efecto, &laquo;los que siguen a Jes&uacute;s por el dinero \u2014afirm&oacute; sin medias tintas el Papa\u2014 y con el dinero. Buscan aprovecharse econ&oacute;micamente de la parroquia, de la di&oacute;cesis, de la comunidad cristiana, del hospital, del colegio&#8230; Esta tentaci&oacute;n existi&oacute; desde el inicio. Y hemos conocido muchos buenos cat&oacute;licos, buenos cristianos, amigos, bienhechores de la Iglesia, incluso con varias honorificencias, muchas. Y que luego se descubri&oacute; que hicieron negocios un poco oscuros. Eran aut&eacute;nticos especuladores e hicieron mucho dinero. Se presentaban como bienhechores de la Iglesia, pero acumulaban mucho dinero y no siempre era dinero limpio&raquo;.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute; el Santo Padre repiti&oacute; las preguntas: &laquo;&iquest;C&oacute;mo sigo yo a Jes&uacute;s? &iquest;Hay vanidad en mi seguimiento de Jes&uacute;s? &iquest;Hay deseo de poder? &iquest;Hay deseo de dinero? Nos har&aacute; bien \u2014exhort&oacute;\u2014 examinar un poco nuestro coraz&oacute;n, nuestra conciencia sobre la rectitud de intenci&oacute;n en el seguimiento de Jes&uacute;s. &iquest;Lo sigo s&oacute;lo por &Eacute;l? Y este es el camino de la santidad. &iquest;O lo sigo por &Eacute;l pero tambi&eacute;n para tener alguna ventaja para m&iacute;?&raquo;. Y esto no es cristiano. Por lo tanto, concluy&oacute;, &laquo;pidamos al Se&ntilde;or la gracia de enviarnos el Esp&iacute;ritu Santo para seguirlo con rectitud de intenci&oacute;n: s&oacute;lo por &Eacute;l, sin vanidad, sin deseo de poder, y sin deseo de dinero&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Quien tiene sitio en la Iglesia Lunes 5 de mayo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 19, viernes 9 de mayo de 2014 &nbsp; En la Iglesia no hay sitio para quien sigue a Jes&uacute;s s&oacute;lo por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-tiene-sitio-en-la-iglesia-5-de-mayo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abQuien tiene sitio en la Iglesia (5 de mayo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39283","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39283"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39283\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}