{"id":39290,"date":"2016-10-05T22:30:51","date_gmt":"2016-10-06T03:30:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdon-en-una-caricia-7-de-abril-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:51","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:51","slug":"el-perdon-en-una-caricia-7-de-abril-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdon-en-una-caricia-7-de-abril-de-2014\/","title":{"rendered":"El perd\u00f3n en una caricia (7 de abril de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>El perd&oacute;n en una caricia<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 7 de abril de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 15, viernes 11 de abril de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Dios perdona no con un decreto sino con una caricia&raquo;. Y con la misericordia &laquo;Jes&uacute;s va incluso m&aacute;s all&aacute; de la ley y perdona acariciando las heridas de nuestros pecados&raquo;. A esta gran ternura divina el Papa Francisco dedic&oacute; la homil&iacute;a de la misa del lunes 7 de abril.<\/p>\n<p>&laquo;Las lecturas de hoy \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 nos hablan del adulterio&raquo;, que junto a la blasfemia y la idolatr&iacute;a era considerado &laquo;un pecado grav&iacute;simo en la ley de Mois&eacute;s&raquo;, sancionado &laquo;con la pena de muerte&raquo; por lapidaci&oacute;n. El adulterio, en efecto, &laquo;va contra la imagen de Dios, la fidelidad de Dios&raquo;, porque &laquo;el matrimonio es el s&iacute;mbolo, y tambi&eacute;n una realidad humana de la relaci&oacute;n fiel de Dios con su pueblo&raquo;. As&iacute;, &laquo;cuando se arruina el matrimonio con un adulterio, se ensucia esta relaci&oacute;n entre Dios y el pueblo&raquo;. En ese tiempo era considerado &laquo;un pecado grave&raquo; porque &laquo;se ensuciaba precisamente el s&iacute;mbolo de la relaci&oacute;n entre Dios y el pueblo, de la fidelidad de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>En el pasaje evang&eacute;lico propuesto en la liturgia (<i>Jn<\/i> 8, 1-11), que relata la historia de la mujer ad&uacute;ltera, &laquo;encontramos a Jes&uacute;s que estaba sentado all&iacute;, entre mucha gente, y hac&iacute;a las veces de catequista, ense&ntilde;aba&raquo;. Luego &laquo;se acercaron los escribas y los fariseos con una mujer que llevaban delante de ellos, tal vez con las manos atadas, podemos imaginar&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;la colocaron en medio y la acusaron: &iexcl;he aqu&iacute; una ad&uacute;ltera!&raquo;. Se trataba de una &laquo;acusaci&oacute;n p&uacute;blica&raquo;. Y, relata el Evangelio, hicieron una pregunta a Jes&uacute;s: &laquo;&iquest;Qu&eacute; tenemos que hacer con esta mujer? T&uacute; nos hablas de bondad pero Mois&eacute;s nos dijo que tenemos que matarla&raquo;. Ellos &laquo;dec&iacute;an esto \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 para ponerlo a prueba, para tener un motivo para acusarlo&raquo;. En efecto, &laquo;si Jes&uacute;s dec&iacute;a: s&iacute;, adelante con la lapidaci&oacute;n&raquo;, ten&iacute;an la ocasi&oacute;n de decir a la gente: &laquo;pero este es vuestro maestro tan bueno, mira lo que hizo con esta pobre mujer&raquo;. Si, en cambio, &laquo;Jes&uacute;s dec&iacute;a: no, pobrecilla, perdonadla&raquo;, he aqu&iacute; que pod&iacute;an acusarlo &laquo;de no cumplir la ley&raquo;. Su &uacute;nico objetivo era &laquo;poner precisamente a prueba y tender una trampa&raquo; a Jes&uacute;s. &laquo;A ellos no les importaba la mujer; no les importaban los adulterios&raquo;. Es m&aacute;s, &laquo;tal vez algunos de ellos eran ad&uacute;lteros&raquo;.<\/p>\n<p>Por su parte, a pesar de que hab&iacute;a mucha gente alrededor, &laquo;Jes&uacute;s quer&iacute;a permanecer solo con la mujer, quer&iacute;a hablar al coraz&oacute;n de la mujer: es la cosa m&aacute;s importante para Jes&uacute;s&raquo;. Y &laquo;el pueblo se hab&iacute;a marchado lentamente&raquo; tras escuchar sus palabras: &laquo;El que est&eacute; sin pecado, que tire la primera piedra&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El Evangelio con una cierta iron&iacute;a \u2014coment&oacute; el obispo de Roma\u2014 dice que todos se marcharon, uno por uno, comenzando por los m&aacute;s ancianos&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, &laquo;el momento de Jes&uacute;s confesor&raquo;. Queda &laquo;solo con la mujer&raquo;, que permanec&iacute;a &laquo;all&iacute; en medio&raquo;. Mientras tanto, &laquo;Jes&uacute;s estaba inclinado y escrib&iacute;a con el dedo en el polvo de la tierra. Algunos exegetas dicen que Jes&uacute;s escrib&iacute;a los pecados de estos escribas y fariseos. Tal vez es una imaginaci&oacute;n&raquo;. Luego &laquo;se levant&oacute; y mir&oacute;&raquo; a la mujer, que estaba &laquo;llena de verg&uuml;enza, y le dijo: Mujer, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n tus acusadores? &iquest;Ninguno te ha condenado? Estamos solos, t&uacute; y yo. T&uacute; ante Dios. Sin acusaciones, sin cr&iacute;ticas: t&uacute; y Dios&raquo;.<\/p>\n<p>La mujer no se proclama v&iacute;ctima de &laquo;una falsa acusaci&oacute;n&raquo;, no se defiende afirmando: &laquo;yo no comet&iacute; adulterio&raquo;. No, &laquo;ella reconoce su pecado&raquo; y responde a Jes&uacute;s: &laquo;Ninguno, Se&ntilde;or, me ha condenado&raquo;. A su vez Jes&uacute;s le dijo: &laquo;Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques m&aacute;s, para no pasar un mal momento, para no pasar tanta verg&uuml;enza, para no ofender a Dios, para no ensuciar la hermosa relaci&oacute;n entre Dios y su pueblo&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, &laquo;Jes&uacute;s perdona. Pero aqu&iacute; hay algo m&aacute;s que el perd&oacute;n. Porque como confesor Jes&uacute;s va m&aacute;s all&aacute; de la ley&raquo;. En efecto, &laquo;la ley dec&iacute;a que ella ten&iacute;a que ser castigada&raquo;. Pero &Eacute;l &laquo;va m&aacute;s all&aacute;. No le dice: no es pecado el adulterio. Ni tampoco la la condena con la ley&raquo;. Precisamente &laquo;este es el misterio de la misericordia de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Y &laquo;Jes&uacute;s para tener misericordia&raquo; va m&aacute;s all&aacute; de &laquo;la ley que mandaba la lapidaci&oacute;n&raquo;; y dice a la mujer que se marche en paz. &laquo;La misericordia \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 es algo dif&iacute;cil de comprender: no borra los pecados&raquo;, porque para borrar los pecados &laquo;est&aacute; el perd&oacute;n de Dios&raquo;. Pero &laquo;la misericordia es el modo como perdona Dios&raquo;. Porque &laquo;Jes&uacute;s pod&iacute;a decir: yo te perdono, anda. Como dijo al paral&iacute;tico: tus pecados est&aacute;n perdonados&raquo;. En esta situaci&oacute;n &laquo;Jes&uacute;s va m&aacute;s all&aacute;&raquo; y aconseja a la mujer &laquo;que no peque m&aacute;s&raquo;. Y &laquo;aqu&iacute; se ve la actitud misericordiosa de Jes&uacute;s: defiende al pecador de los enemigos, defiende al pecador de una condena justa&raquo;.<\/p>\n<p>Esto, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;vale tambi&eacute;n para nosotros&raquo;. Y afirm&oacute;: &laquo;&iexcl;Cu&aacute;ntos de nosotros tal vez merecer&iacute;amos una condena! Y ser&iacute;a incluso justa. Pero &Eacute;l perdona&raquo;. &iquest;C&oacute;mo? &laquo;Con esta misericordia&raquo; que &laquo;no borra el pecado: es el perd&oacute;n de Dios el que lo borra&raquo;, mientras que &laquo;la misericordia va m&aacute;s all&aacute;&raquo;. Es &laquo;como el cielo: nosotros miramos al cielo, vemos muchas estrellas, pero cuando sale el sol por la ma&ntilde;ana, con mucha luz, las estrellas no se ven&raquo;. Y &laquo;as&iacute; es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura&raquo;. Porque &laquo;Dios perdona no con un decreto, sino con una caricia&raquo;. Lo hace &laquo;acariciando nuestras heridas de pecado porque &Eacute;l est&aacute; implicado en el perd&oacute;n, est&aacute; involucrado en nuestra salvaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Con este estilo, concluy&oacute; el Papa, &laquo;Jes&uacute;s es confesor&raquo;. No humilla a la mujer ad&uacute;ltera, &laquo;no le dice: qu&eacute; has hecho, cu&aacute;ndo lo has hecho, c&oacute;mo lo has hecho y con qui&eacute;n lo has hecho&raquo;. Le dice en cambio &laquo;que se marche y que no peque m&aacute;s: es grande la misericordia de Dios, es grande la misericordia de Jes&uacute;s: nos perdona acarici&aacute;ndonos&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El perd&oacute;n en una caricia Lunes 7 de abril de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 15, viernes 11 de abril de 2014 &nbsp; &laquo;Dios perdona no con un decreto sino con una caricia&raquo;. Y con la misericordia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-perdon-en-una-caricia-7-de-abril-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl perd\u00f3n en una caricia (7 de abril de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}