{"id":39293,"date":"2016-10-05T22:30:56","date_gmt":"2016-10-06T03:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-los-formalismos-1-de-abril-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:30:56","modified_gmt":"2016-10-06T03:30:56","slug":"mas-alla-de-los-formalismos-1-de-abril-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-los-formalismos-1-de-abril-de-2014\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de los formalismos (1 de abril de 2014)"},"content":{"rendered":"<div class=\"CONTENUTO\">\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>M&aacute;s all&aacute; de los formalismos<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 1 de abril de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 14, viernes 4 de abril de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>A los numerosos heridos que son acogidos en ese gran &laquo;hospital de campo s&iacute;mbolo de la Iglesia&raquo; uno se debe acercar sin acedia espiritual y sin formalismos. Es lo que recomend&oacute; el Papa Francisco en la misa del martes 1 de abril en la Casa Santa Marta. Invit&oacute; tambi&eacute;n a los cristianos a &laquo;no vivir bajo anestesia&raquo; y a superar las tentaciones &laquo;de la resignaci&oacute;n, de la tristeza&raquo; y del &laquo;no implicarse&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;El agua \u2014explic&oacute; al comentar las lecturas\u2014 es el s&iacute;mbolo en la liturgia de hoy: el agua que cura, el agua que trae la salud&raquo;. E hizo referencia sobre todo al pasaje del Evangelio de san Juan (5, 1-16): es &laquo;la historia del hombre paral&iacute;tico de treinta y ocho a&ntilde;os&raquo; que estaba con otros muchos enfermos junto a la piscina en Jerusal&eacute;n esperando ser curado. Y, as&iacute;, cuando &laquo;Jes&uacute;s vio a ese hombre le pregunt&oacute;: &iquest;quieres quedar sano?&raquo;. Su respuesta est&aacute; preparada: &laquo;\u201cClaro Se&ntilde;or, estoy aqu&iacute; para esto. Pero no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua se agita. Mientras estoy llegando al lugar, otro baja antes que yo\u201d&raquo;. Exist&iacute;a &laquo;la idea \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 que cuando las aguas se agitaban era el &aacute;ngel del Se&ntilde;or que ven&iacute;a a curar&raquo;. La reacci&oacute;n de Jes&uacute;s es una orden: &laquo;Lev&aacute;ntate, toma tu camilla y echa a andar&raquo;. Y el hombre fue curado.<\/p>\n<p>Luego, continu&oacute; el Papa, &laquo;el ap&oacute;stol cambia el tono de la narraci&oacute;n y recuerda que ese d&iacute;a era s&aacute;bado&raquo;. As&iacute; recoge las reacciones de los que ri&ntilde;eron al hombre que fue curado precisamente porque llevaba su camilla un d&iacute;a de s&aacute;bado, a pesar de la prohibici&oacute;n. Un modo de actuar, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, que se refiere &laquo;tambi&eacute;n a nuestra actitud ante las numerosas enfermedades f&iacute;sicas y espirituales de la gente&raquo;. Y en especial, destac&oacute;, &laquo;encuentro aqu&iacute;&raquo; la imagen de &laquo;dos enfermedades fuertes, espirituales&raquo; sobre las cuales &laquo;nos har&aacute; bien reflexionar&raquo;.<\/p>\n<p>La &laquo;primera enfermedad&raquo; es la que aflige al hombre paral&iacute;tico y que ya &laquo;estaba como resignado&raquo; y tal vez se dec&iacute;a &laquo;a s&iacute; mismo \u201cla vida es injusta, otros tienen m&aacute;s suerte que yo\u201d&raquo;. En su forma de hablar &laquo;hay un tono de lamento: est&aacute; resignado pero tambi&eacute;n amargado&raquo;. Una actitud, destac&oacute; el Papa, que hace pensar tambi&eacute;n en &laquo;muchos cat&oacute;licos sin entusiasmo y amargados&raquo; que se repiten &laquo;a s&iacute; mismos \u201cyo voy a misa todos los domingos pero es mejor no comprometerse. Yo tengo fe para mi salud, pero no siento la necesidad de darla a otro: cada uno en su casa, tranquilo\u201d&raquo;, tambi&eacute;n porque si &laquo;en la vida t&uacute; haces algo luego te reprochan: es mejor no implicarse&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente esta es &laquo;la enfermedad de la acedia de los cristianos&raquo;, una &laquo;actitud que es paralizante para el celo apost&oacute;lico&raquo; y &laquo;que hace de los cristianos personas inm&oacute;viles, tranquilas, pero no en el buen sentido de la palabra: personas que no se preocupan por salir para anunciar el Evangelio, personas anestesiadas&raquo;. Una anestesia espiritual que lleva a la consideraci&oacute;n &laquo;negativa de que es mejor no comprometerse&raquo; para vivir &laquo;as&iacute; con esa acedia espiritual. Y la acedia es tristeza&raquo;. Es el perfil de &laquo;cristianos tristes en el fondo&raquo; a quienes les gusta saborear la tristeza hasta llegar a ser &laquo;personas no luminosas y negativas&raquo;. Y esta, alert&oacute; el Papa, &laquo;es una enfermedad para nosotros cristianos&raquo;. Tal vez &laquo;vamos a misa todos los domingos&raquo; pero tambi&eacute;n decimos &laquo;por favor, no molestar&raquo;. Los cristianos &laquo;sin celo apost&oacute;lico no sirven y no hacen bien a la Iglesia&raquo;. Lamentablemente, dijo el Pont&iacute;fice, hoy son muchos los &laquo;cristianos ego&iacute;stas&raquo; que cometen &laquo;el pecado de la acedia contra el celo apost&oacute;lico, contra las ganas de llevar la novedad de Jes&uacute;s a los dem&aacute;s; esa novedad que me ha sido donada gratuitamente&raquo;.<\/p>\n<p>El otro pecado indicado hoy por el Papa es &laquo;el formalismo&raquo; de los jud&iacute;os. Se la toman con el hombre que acababa de ser curado por Jes&uacute;s por llevar su camilla un d&iacute;a de s&aacute;bado. La contestaci&oacute;n de los jud&iacute;os es seca: &laquo;Aqu&iacute; las cosas son as&iacute;, se debe hacer esto&raquo;. A ellos les &laquo;interesaba s&oacute;lo las formalidades: era s&aacute;bado y no se pod&iacute;an hacer milagros el s&aacute;bado. La gracia de Dios no puede trabajar el s&aacute;bado&raquo;. Es la misma actitud de aquellos &laquo;cristianos hip&oacute;critas que no dejan espacio a la gracia de Dios&raquo;. Tanto que para &laquo;esta gente la vida cristiana es tener todos los documentos en regla, todos los certificados&raquo;. Actuando as&iacute; &laquo;cierran la puerta a la gracia de Dios&raquo;. Y, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;tenemos muchos de ellos en la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, por lo tanto, los dos pecados. Por una parte est&aacute;n &laquo;los del pecado de la acedia&raquo; porque &laquo;no son capaces de ir adelante con su celo apost&oacute;lico y decidieron detenerse en s&iacute; mismos, en las propias tristezas y resentimientos&raquo;. Por otro lado est&aacute;n los que &laquo;no son capaces de llevar la salvaci&oacute;n porque cierran la puerta&raquo; y se preocupan &laquo;s&oacute;lo de las formalidades&raquo; hasta el punto que &laquo;&iexcl;no se puede!&raquo;, es la palabra que usan con m&aacute;s frecuencia.<\/p>\n<p>&laquo;Son tentaciones que tambi&eacute;n tenemos nosotros y que debemos conocer para defendernos&raquo;. Y &laquo;ante estas dos tentaciones&raquo; en ese &laquo;hospital de campo, s&iacute;mbolo de la Iglesia hoy, con mucha gente herida&raquo;, Jes&uacute;s ciertamente no cede ni a la acedia ni al formalismo. Sino que &laquo;se acerca a ese hombre y le dice: \u201c&iquest;quieres quedar sano?\u201d&raquo;. Al hombre que responde s&oacute;lo s&iacute; &laquo;le da la gracia y se marcha&raquo;. Jes&uacute;s, explic&oacute; el Papa, &laquo;no le soluciona la vida: le da la gracia y la gracia lo hace todo&raquo;. Luego, relata el Evangelio, cuando poco despu&eacute;s se encuentra nuevamente con ese hombre en el templo, le dirige una vez m&aacute;s la palabra para decirle &laquo;\u201cmira, est&aacute;s curado, no peques m&aacute;s\u201d&raquo;. Estas, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, son &laquo;las dos palabras cristianas: \u201c&iquest;quieres quedar sano?\u201d &#8211; \u201cNo peques m&aacute;s\u201d&raquo;. Jes&uacute;s primero cura al enfermo y luego lo invita &laquo;a no pecar m&aacute;s&raquo;. Es precisamente &laquo;este el camino cristiano, la senda del celo apost&oacute;lico&raquo; para &laquo;acercarnos a las numerosas personas heridas en este hospital de campo. Y tambi&eacute;n muchas veces heridas por hombres y mujeres de la Iglesia&raquo;. Es necesario, por lo tanto, hablar como un hermano y una hermana, invitando a curarse y luego a &laquo;no pecar m&aacute;s&raquo;. Y sin lugar a dudas estas &laquo;dos palabras de Jes&uacute;s \u2014concluy&oacute; el Papa\u2014 son m&aacute;s bonitas que la actitud de la acedia y la actitud de la hipocres&iacute;a&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE M&aacute;s all&aacute; de los formalismos Lunes 1 de abril de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 14, viernes 4 de abril de 2014 &nbsp; A los numerosos heridos que son acogidos en ese gran &laquo;hospital de campo s&iacute;mbolo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mas-alla-de-los-formalismos-1-de-abril-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abM\u00e1s all\u00e1 de los formalismos (1 de abril de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39293"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39293\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}