{"id":39297,"date":"2016-10-05T22:31:02","date_gmt":"2016-10-06T03:31:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/marginados-por-lo-tanto-salvados-24-de-marzo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:02","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:02","slug":"marginados-por-lo-tanto-salvados-24-de-marzo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/marginados-por-lo-tanto-salvados-24-de-marzo-de-2014\/","title":{"rendered":"Marginados, por lo tanto salvados (24 de marzo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>Marginados, por lo tanto salvados<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 24 de marzo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 13, viernes 28 de marzo de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Es en el camino de la marginaci&oacute;n donde Dios nos encuentra y nos salva. Lo record&oacute; el Papa Francisco en la misa del lunes 24 de marzo, centrando su homil&iacute;a en un fuerte llamamiento a la humildad.<\/p>\n<p>Para explicar lo que significa estar &laquo;en los m&aacute;rgenes&raquo; para ser salvados, el Pont&iacute;fice se refiri&oacute; a la liturgia del d&iacute;a, que presenta dos pasajes especialmente elocuentes, tomados del segundo Libro de los Reyes (5, 1-15a) y del Evangelio de Lucas (4, 24-30). En el pasaje evang&eacute;lico, destac&oacute; el Santo Padre, Jes&uacute;s afirma que no pod&iacute;a hacer milagros en su Nazaret &laquo;por falta de fe&raquo;: justamente all&iacute;, donde hab&iacute;a crecido, &laquo;no ten&iacute;an fe&raquo;. Precisamente, a&ntilde;adi&oacute;, Jes&uacute;s dice: &laquo;Ning&uacute;n profeta es aceptado en su pueblo&raquo;. Y record&oacute; luego la historia de Naam&aacute;n el sirio con el profeta Eliseo, narrada en la primera lectura, y la de la viuda de Sid&oacute;n con el profeta El&iacute;as.<\/p>\n<p>&laquo;Los leprosos y las viudas en ese tiempo eran marginados&raquo;, destac&oacute; el Papa. En especial &laquo;las viudas viv&iacute;an de la caridad p&uacute;blica, no entraban en la normalidad de la sociedad&raquo;, mientras que los leprosos ten&iacute;an que vivir fuera, lejos del pueblo.<\/p>\n<p>As&iacute;, en la sinagoga de Nazaret, relata el Evangelio, &laquo;Jes&uacute;s dice que all&iacute; no se har&aacute;n milagros: aqu&iacute; vosotros no acept&aacute;is al profeta porque no lo necesit&aacute;is, est&aacute;is demasiado seguros&raquo;. Las personas que Jes&uacute;s ten&iacute;a delante, en efecto, &laquo;estaban muy seguras en su \u201cfe\u201d entre comillas, muy seguras en su observancia de los mandamientos, que no necesitaban otra salvaci&oacute;n&raquo;. Una actitud que revela, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;el drama del cumplimiento de los mandamientos sin fe: yo me salvo por m&iacute; mismo porque voy a la sinagoga todos los s&aacute;bados, trato de cumplir los mandamientos&raquo;; y &laquo;que no venga &eacute;ste a decirme que son mejores que yo ese leproso y esa viuda, esos marginados&raquo;.<\/p>\n<p>Pero la palabra de Jes&uacute;s va en sentido contrario. &Eacute;l dice: &laquo;Mira, si t&uacute; no te sientes en zona marginal, no tendr&aacute;s salvaci&oacute;n. Esta es la humildad, la senda de la humildad: sentirse tan marginado&raquo; de tener &laquo;necesidad de la salvaci&oacute;n del Se&ntilde;or. S&oacute;lo &Eacute;l salva; no nuestra observancia de los preceptos&raquo;.<\/p>\n<p>Esta ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s, sin embargo, que se lee en el pasaje de Lucas, no le gust&oacute; a la gente de Nazaret, tanto que &laquo;se enfadaron y quer&iacute;an matarlo&raquo;. Es &laquo;la misma rabia&raquo; que siente tambi&eacute;n Naam&aacute;n el sirio. Para ser curado de la lepra, explic&oacute; el obispo de Roma, Naam&aacute;m &laquo;va al rey con muchos dones, con muchas riquezas: se siente seguro, es el jefe del ej&eacute;rcito&raquo;. Pero el profeta Eliseo lo invita a marginarse y a ba&ntilde;arse &laquo;siete veces&raquo; en el r&iacute;o Jord&aacute;n. Una invitaci&oacute;n que, reconoci&oacute; el Papa, le tuvo que haber parecido &laquo;un poco rid&iacute;cula&raquo;. Tanto que Naam&aacute;n &laquo;se sinti&oacute; humillado, se molest&oacute; y se march&oacute;&raquo;, precisamente como &laquo;los de la sinagoga de Nazaret&raquo;. La Escritura, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, usa el mismo verbo para las dos situaciones: indignarse.<\/p>\n<p>Por lo tanto, a Naam&aacute;n se le pide &laquo;un gesto de humildad, de obedecer como un ni&ntilde;o: &iexcl;hacer el rid&iacute;culo!&raquo;. Pero &eacute;l reacciona, precisamente, con indignaci&oacute;n: &laquo;Nosotros tenemos muchos r&iacute;os hermosos en Damasco, como el Aban&aacute; y el Farfar, &iquest;y yo voy a ba&ntilde;arme siete veces en este riachuelo? &iexcl;Hay algo que no funciona!&raquo;. Pero sus colaboradores, con buen sentido, &laquo;le ayudaron a marginarse, a realizar un acto de humildad&raquo;. Y Naam&aacute;n sali&oacute; del r&iacute;o curado de la lepra.<\/p>\n<p>Precisamente este, subray&oacute; el Papa, es &laquo;el mensaje de hoy, en esta tercera semana de Cuaresma: si queremos ser salvados, debemos elegir el camino de la humildad, de la humillaci&oacute;n&raquo;. Testimonio de ello es Mar&iacute;a, que &laquo;en su c&aacute;ntico no dice estar contenta porque Dios mir&oacute; su virginidad, su bondad, su dulzura, las muchas virtudes que ella ten&iacute;a&raquo;, sino que exulta &laquo;porque el Se&ntilde;or mir&oacute; la humildad de su esclava, su peque&ntilde;ez&raquo;. Es precisamente &laquo;la humildad lo que mira el Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; tambi&eacute;n nosotros, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;debemos aprender esta sabidur&iacute;a de marginarnos para que el Se&ntilde;or nos encuentre&raquo;. En efecto, Dios &laquo;no nos encontrar&aacute; en el centro de nuestras seguridades. No, all&iacute; no va el Se&ntilde;or. Nos encontrar&aacute; en la marginaci&oacute;n, en nuestros pecados, en nuestros errores, en nuestras necesidades de ser curados espiritualmente, de ser salvados. Es all&iacute; donde nos encontrar&aacute; el Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Y este, precis&oacute; una vez m&aacute;s, &laquo;es el camino de la humildad. La humildad cristiana no es una virtud&raquo; que nos hace decir &laquo;yo no sirvo para nada&raquo; y as&iacute; nos hace &laquo;esconder la soberbia&raquo;; en cambio, &laquo;la humildad cristiana es decir la verdad: soy pecador, soy pecadora&raquo;. Se trata, en esencia, sencillamente de &laquo;decir la verdad; y esta es nuestra verdad&raquo;. Pero, concluy&oacute; el Papa, est&aacute; tambi&eacute;n &laquo;la otra verdad: Dios nos salva. Pero nos salva all&iacute;, cuando estamos marginados. No nos salva en nuestra seguridad&raquo;. Por ello la oraci&oacute;n a Dios para que nos d&eacute; &laquo;la gracia de tener esta sabidur&iacute;a de marginarnos; la gracia de la humildad para recibir la salvaci&oacute;n del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Marginados, por lo tanto salvados Lunes 24 de marzo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 13, viernes 28 de marzo de 2014 &nbsp; Es en el camino de la marginaci&oacute;n donde Dios nos encuentra y nos salva. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/marginados-por-lo-tanto-salvados-24-de-marzo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMarginados, por lo tanto salvados (24 de marzo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39297","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39297"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39297\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}