{"id":39302,"date":"2016-10-05T22:31:13","date_gmt":"2016-10-06T03:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-fantasma-de-la-hipocresia-7-de-marzo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:13","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:13","slug":"el-fantasma-de-la-hipocresia-7-de-marzo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-fantasma-de-la-hipocresia-7-de-marzo-de-2014\/","title":{"rendered":"El fantasma de la hipocres\u00eda (7 de marzo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> El fantasma de la hipocres&iacute;a<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 7 de marzo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 14 de marzo de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>El &laquo;fantasma de la hipocres&iacute;a&raquo; nos hace olvidar c&oacute;mo se acaricia a un enfermo, a un ni&ntilde;o o a un anciano. Y no nos hace mirar a los ojos a la persona a quien damos apresuradamente la limosna retirando inmediatamente la mano para no ensuciarnos. Es un llamamiento a &laquo;no avergonzarnos&raquo; nunca de la &laquo;carne del hermano&raquo;, dirigido por el Papa Francisco durante la misa celebrada el 7 de marzo.<\/p>\n<p>El viernes despu&eacute;s de Ceniza, la Iglesia, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, propone una meditaci&oacute;n sobre el verdadero significado del ayuno. Y lo hace a trav&eacute;s de dos lecturas incisivas, tomadas del libro del profeta Isa&iacute;as (58, 1-9a) y del Evangelio de Mateo (9, 14-15). &laquo;Detr&aacute;s de las lecturas de hoy \u2014afirm&oacute; inmediatamente el Pont&iacute;fice\u2014 est&aacute; el fantasma de la hipocres&iacute;a, de la formalidad en cumplir los mandamientos, en este caso el ayuno&raquo;. Por lo tanto &laquo;Jes&uacute;s vuelve al tema de la hipocres&iacute;a muchas veces cuando ve que los doctores de la ley piensan que son perfectos: cumplen todo lo que est&aacute; en los mandamientos como si fuese una formalidad&raquo;.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute;, advirti&oacute; el Papa, hay &laquo;un problema de memoria&raquo;, que se refiere &laquo;a esta doble cara al ir por el camino de la vida&raquo;. Los hip&oacute;critas, en efecto, &laquo;han olvidado que fueron elegidos por Dios en un pueblo, no individualmente. Han olvidado la historia de su pueblo, la historia de salvaci&oacute;n, de elecci&oacute;n, de alianza, de promesa&raquo; que viene directamente del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Y actuando as&iacute;, continu&oacute;, &laquo;han reducido esa historia a una &eacute;tica. La vida religiosa era para ellos una &eacute;tica&raquo;. As&iacute; &laquo;se explica que en el tiempo de Jes&uacute;s, dicen los te&oacute;logos, hab&iacute;a trescientos mandamientos m&aacute;s o menos&raquo; que cumplir. Pero &laquo;recibir del Se&ntilde;or el amor de un padre, recibir del Se&ntilde;or la identidad de un pueblo y luego transformarla en una &eacute;tica&raquo; significa &laquo;rechazar ese don de amor&raquo;. Por lo dem&aacute;s, precis&oacute;, los hip&oacute;critas &laquo;son personas buenas, hacen todo lo que se debe hacer, parecen buenas&raquo;. Pero &laquo;son moralistas, moralistas sin bondad, porque han perdido el sentido de pertenencia a un pueblo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El Se&ntilde;or da la salvaci&oacute;n \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014dentro de un pueblo, en la pertenencia a un pueblo&raquo;. Y &laquo;as&iacute; se comprende c&oacute;mo el profeta Isa&iacute;as nos habla del ayuno, de la penitencia: &iquest;cu&aacute;l es el ayuno que quiere el Se&ntilde;or? El ayuno que tiene una relaci&oacute;n con el pueblo, pueblo al que nosotros pertenecemos: nuestro pueblo, en el que hemos sido llamados, del cual formamos parte&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco reley&oacute;, en especial, este pasaje del libro de Isa&iacute;as: &laquo;&Eacute;ste es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, por lo tanto, el sentido del aut&eacute;ntico &laquo;ayuno que \u2014reafirm&oacute; el obispo de Roma\u2014 se preocupa de la vida del hermano, que no se averg&uuml;enza de la carne del hermano, como dice Isa&iacute;as mismo&raquo;. En efecto, &laquo;nuestra perfecci&oacute;n, nuestra santidad va adelante con nuestro pueblo, en el cual somos elegidos e introducidos&raquo;. Y &laquo;nuestro acto de santidad m&aacute;s grande es precisamente en la carne del hermano y en la carne de Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, subray&oacute;, incluso &laquo;el acto de santidad de hoy \u2014nosotros aqu&iacute; en el altar\u2014 no es un ayuno hip&oacute;crita. Es no avergonzarse de la carne de Cristo que viene hoy aqu&iacute;: es el misterio del cuerpo y de la sangre de Cristo. Es ir a partir el pan con el hambriento, asistir a los enfermos, a los ancianos, a quienes no pueden darnos nada a cambio: eso es no avergonzarse de la carne&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La salvaci&oacute;n de Dios \u2014reafirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 est&aacute; en un pueblo. Un pueblo que sigue adelante, un pueblo de hermanos que no se averg&uuml;enzan unos de otros&raquo;. Pero precisamente esto, advirti&oacute;, &laquo;es el ayuno m&aacute;s dif&iacute;cil: el ayuno de la bondad. La bondad nos conduce a esto&raquo;. Y &laquo;tal vez \u2014explic&oacute; citando el Evangelio\u2014 el sacerdote que pas&oacute; cerca de ese hombre herido pens&oacute;&raquo;, refiri&eacute;ndose a los mandamientos de la &eacute;poca: &laquo;Pero si yo toco esa sangre, esa carne herida, quedo impuro y no puedo celebrar el s&aacute;bado. Y se avergonz&oacute; de la carne de ese hombre. &iexcl;&Eacute;sta es la hipocres&iacute;a!&raquo;. En cambio, destac&oacute; el Santo Padre, &laquo;ese pecador pas&oacute; y lo vio: vio la carne de su hermano, la carne de un hombre de su pueblo, hijo de Dios como &eacute;l. Y no se avergonz&oacute;&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La propuesta de la Iglesia hoy&raquo; sugiere, por ello, un aut&eacute;ntico examen de conciencia que el Papa plante&oacute; a los presentes a trav&eacute;s de una serie de preguntas: &laquo;&iquest;Me averg&uuml;enzo de la carne de mi hermano, de mi hermana? Cuando doy limosna, &iquest;dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco, &iquest;lo hago de prisa?&raquo;, pregunt&oacute; haciendo el gesto de quien se lava las manos. Y dijo: &laquo;Cuando doy limosna, &iquest;miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana? Cuando s&eacute; que una persona est&aacute; enferma, &iquest;voy a visitarla? &iquest;La saludo con ternura?&raquo;.<\/p>\n<p>Para completar este examen de conciencia, precis&oacute; el Papa, &laquo;hay un signo que tal vez nos ayudar&aacute;&raquo;. Se trata de &laquo;una pregunta: &iquest;s&eacute; acariciar a los enfermos, a los ancianos, a los ni&ntilde;os? &iquest;O he perdido el sentido de la caricia?&raquo;. Los hip&oacute;critas, continu&oacute;, no saben acariciar, olvidaron c&oacute;mo se hace. He aqu&iacute;, entonces, la recomendaci&oacute;n de &laquo;no avergonzarse de la carne de nuestro hermano: es nuestra carne&raquo;. Y &laquo;seremos juzgados&raquo;, concluy&oacute; el Pont&iacute;fice, precisamente sobre nuestro comportamiento hacia &laquo;este hermano, esta hermana&raquo; y no ciertamente &laquo;sobre el ayuno hip&oacute;crita&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El fantasma de la hipocres&iacute;a Viernes 7 de marzo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 14 de marzo de 2014 &nbsp; El &laquo;fantasma de la hipocres&iacute;a&raquo; nos hace olvidar c&oacute;mo se acaricia a un enfermo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-fantasma-de-la-hipocresia-7-de-marzo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl fantasma de la hipocres\u00eda (7 de marzo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}