{"id":39305,"date":"2016-10-05T22:31:18","date_gmt":"2016-10-06T03:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/religiosas-y-sacerdotes-libres-de-la-idolatria-3-de-marzo-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:18","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:18","slug":"religiosas-y-sacerdotes-libres-de-la-idolatria-3-de-marzo-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/religiosas-y-sacerdotes-libres-de-la-idolatria-3-de-marzo-de-2014\/","title":{"rendered":"Religiosas y sacerdotes libres de la idolatr\u00eda (3 de marzo de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Religiosas y sacerdotes libres de la idolatr&iacute;a<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 3 de marzo de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 14 de marzo de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Pedir al Se&ntilde;or que mande a su Iglesia religiosas y sacerdotes libres &laquo;de la idolatr&iacute;a de la vanidad, de la idolatr&iacute;a de la soberbia, de la idolatr&iacute;a del poder, de la idolatr&iacute;a del dinero&raquo;. Rezar con la consciencia de que las vocaciones est&aacute;n, pero se necesitan j&oacute;venes valientes, capaces de responder a la llamada siguiendo a Jes&uacute;s &laquo;de cerca&raquo; y teniendo el coraz&oacute;n s&oacute;lo para &Eacute;l. Es &eacute;sta la &laquo;oraci&oacute;n por las vocaciones&raquo; que el Papa Francisco indic&oacute; durante la misa que celebr&oacute; el lunes 3 de marzo, por la ma&ntilde;ana, en Santa Marta.<\/p>\n<p>La meditaci&oacute;n del Pont&iacute;fice se inspir&oacute; en el tema del pasaje evang&eacute;lico que relata el encuentro de Jes&uacute;s con el joven rico (<i>Mc<\/i> 10, 17-27). Es &laquo;una historia&raquo;, dijo, que &laquo;hemos escuchado muchas veces&raquo;: un hombre &laquo;busca a Jes&uacute;s y se postra de rodillas ante &Eacute;l&raquo;. Y lo hace &laquo;delante de la multitud&raquo; porque &laquo;ten&iacute;a muchas ganas de escuchar las palabras de Jes&uacute;s&raquo; y &laquo;en su coraz&oacute;n algo lo impulsaba&raquo;. As&iacute;, &laquo;de rodillas delante de &Eacute;l&raquo;, le pregunt&oacute; que deb&iacute;a hacer para heredar la vida eterna. El coraz&oacute;n de este hombre, destac&oacute; el Papa, estaba movido &laquo;por el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Era, en efecto, &laquo;un hombre bueno \u2014explic&oacute; trazando su perfil\u2014 porque desde su juventud hab&iacute;a cumplido los mandamientos&raquo;. Ser &laquo;bueno&raquo;, sin embargo, &laquo;no era suficiente para &eacute;l: quer&iacute;a m&aacute;s. El Esp&iacute;ritu Santo lo impulsaba&raquo;.<\/p>\n<p>En efecto, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;Jes&uacute;s fij&oacute; la mirada en &eacute;l, contento al o&iacute;r estas cosas&raquo;. Tan fue as&iacute; que &laquo;el Evangelio dice que lo am&oacute;&raquo;. Por lo tanto, &laquo;incluso Jes&uacute;s sent&iacute;a este entusiasmo. Y le hace la propuesta: vende todo y ven conmigo a predicar el Evangelio&raquo;. Pero, se lee en el relato del evangelista, &laquo;el hombre, al escuchar estas palabras, frunci&oacute; el ce&ntilde;o y se march&oacute; triste&raquo;.<\/p>\n<p>Ese hombre bueno &laquo;hab&iacute;a venido con esperanza, con alegr&iacute;a, a encontrarse con Jes&uacute;s. Hizo su petici&oacute;n. Escuch&oacute; las palabras de Jes&uacute;s. Y tom&oacute; una decisi&oacute;n: marcharse&raquo;. As&iacute;, &laquo;aquella alegr&iacute;a que lo impulsaba, la alegr&iacute;a del Esp&iacute;ritu Santo, se convierte en tristeza&raquo;. Marcos cuenta, en efecto, que &laquo;se march&oacute; de all&iacute; porque pose&iacute;a muchos bienes&raquo;.<\/p>\n<p>El problema, coment&oacute; el Papa, era que &laquo;su coraz&oacute;n inquieto&raquo; por obra del &laquo;Esp&iacute;ritu Santo, que lo impulsaba a acercarse a Jes&uacute;s y a seguirlo, era un coraz&oacute;n que estaba lleno&raquo;. Pero &laquo;no tuvo el valor de vaciarlo. E hizo la elecci&oacute;n: el dinero&raquo;. Ten&iacute;a &laquo;un coraz&oacute;n lleno de dinero&raquo;. Y eso que no &laquo;era un ladr&oacute;n, un malhechor. Era un hombre bueno: jam&aacute;s hab&iacute;a robado, jam&aacute;s hab&iacute;a estafado&raquo;. Su dinero &laquo;era dinero honesto&raquo;. Pero &laquo;su coraz&oacute;n estaba encarcelado all&iacute;, estaba atado al dinero y no ten&iacute;a la libertad de elegir&raquo;. As&iacute;, al final, &laquo;el dinero eligi&oacute; por &eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>El Evangelio de Marcos contin&uacute;a con el discurso de Jes&uacute;s sobre la riqueza. Pero el Pont&iacute;fice se centr&oacute; en particular en el discurso de la vocaci&oacute;n. Y dirigi&oacute; el pensamiento a todos aquellos j&oacute;venes que &laquo;sienten en su coraz&oacute;n esta llamada a acercarse a Jes&uacute;s. Y est&aacute;n entusiasmados, no tienen miedo de ir ante Jes&uacute;s, no tienen verg&uuml;enza de postrarse&raquo;. Precisamente como hizo el joven rico, con un &laquo;signo p&uacute;blico&raquo;, con &laquo;una demostraci&oacute;n p&uacute;blica de su fe en Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>Para el Papa Francisco tambi&eacute;n hoy son muchos los j&oacute;venes que quieren seguir a Jes&uacute;s. Pero &laquo;cuando tienen el coraz&oacute;n lleno de otra cosa, y no son tan valientes para vaciarlo, dan un paso atr&aacute;s&raquo;. Y as&iacute; &laquo;esa alegr&iacute;a se convierte en tristeza&raquo;. Cu&aacute;ntos j&oacute;venes, constat&oacute;, tienen esa alegr&iacute;a de la que habla san Pedro en la primera carta (1, 3-9) proclamada durante la liturgia: &laquo;y as&iacute; os alegr&aacute;is con un gozo inefable y radiante, alcanzando as&iacute; la meta de vuestra fe&raquo;. En verdad, estos j&oacute;venes son &laquo;muchos, pero hay algo en medio que los detiene&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cuando pedimos al Se&ntilde;or&raquo; que env&iacute;e &laquo;vocaciones para que anuncien el Evangelio, &Eacute;l las env&iacute;a&raquo;. Est&aacute; quien dice desconsolado: &laquo;Padre, pero que mal va el mundo: no hay vocaciones religiosas, no hay vocaciones sacerdotales, estamos perdidos&raquo;. En cambio, subray&oacute; el Papa, vocaciones &laquo;hay muchas&raquo;. Pero entonces \u2014se pregunt&oacute;\u2014 &laquo;si hay muchas, &iquest;por qu&eacute; debemos rezar para que el Se&ntilde;or las env&iacute;e?&raquo;. La respuesta del Papa fue clara: &laquo;Debemos rezar para que el coraz&oacute;n de estos j&oacute;venes se pueda vaciar: vaciarse de otros intereses, de otros amores. Para que su coraz&oacute;n llegue a ser libre&raquo;. He aqu&iacute; la aut&eacute;ntica, gran &laquo;oraci&oacute;n por las vocaciones: Se&ntilde;or, env&iacute;anos religiosas, env&iacute;anos sacerdotes; defi&eacute;ndelos de la idolatr&iacute;a de la vanidad, de la idolatr&iacute;a de la soberbia, de la idolatr&iacute;a del poder, de la idolatr&iacute;a del dinero&raquo;. Entonces, &laquo;nuestra oraci&oacute;n es para preparar estos corazones para poder seguir de cerca a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Volviendo al pasaje evang&eacute;lico, el Santo Padre no ocult&oacute; que la figura del joven rico suscita una cierta participaci&oacute;n, que nos lleva a decir: &laquo;Pobrecito, tan bueno y luego tan infeliz, porque no se march&oacute; feliz&raquo;, tras el di&aacute;logo con Jes&uacute;s. Y hoy hay muchos j&oacute;venes como &eacute;l. Pero \u2014y &eacute;sta fue la pregunta del Papa\u2014 &laquo;&iquest;qu&eacute; hacemos por ellos?&raquo;. La primera cosa que se debe hacer es rezar: &laquo;Ayuda, Se&ntilde;or, a estos j&oacute;venes a ser libres y no esclavos&raquo;, de modo &laquo;que tengan el coraz&oacute;n s&oacute;lo para Ti&raquo;. De este modo &laquo;la llamada del Se&ntilde;or puede llegar, puede dar fruto&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco concluy&oacute; su meditaci&oacute;n invitando a recitar con frecuencia &laquo;esta oraci&oacute;n por las vocaciones&raquo;. Con la consciencia de que &laquo;las vocaciones est&aacute;n&raquo;: nos corresponde a nosotros rezar y hacer que &laquo;aumenten, que el Se&ntilde;or pueda entrar en esos corazones y dar esta \u201calegr&iacute;a indecible y gloriosa\u201d que tiene toda persona que sigue de cerca a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Religiosas y sacerdotes libres de la idolatr&iacute;a Lunes 3 de marzo de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 14 de marzo de 2014 &nbsp; Pedir al Se&ntilde;or que mande a su Iglesia religiosas y sacerdotes libres &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/religiosas-y-sacerdotes-libres-de-la-idolatria-3-de-marzo-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abReligiosas y sacerdotes libres de la idolatr\u00eda (3 de marzo de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39305","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39305"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39305\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}