{"id":39309,"date":"2016-10-05T22:31:23","date_gmt":"2016-10-06T03:31:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/regreso-a-casa-24-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:23","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:23","slug":"regreso-a-casa-24-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/regreso-a-casa-24-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Regreso a casa (24 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Regreso a casa<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 24 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 10, viernes 7 de marzo de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Con sus gestos de ternura Jes&uacute;s no nos deja nunca solos y siempre nos hace regresar a casa, llam&aacute;ndonos a formar parte de su pueblo, de su familia: la Iglesia. Lo afirm&oacute; el Papa Francisco en la misa del lunes 24 de febrero en la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Para su meditaci&oacute;n, el Pont&iacute;fice se inspir&oacute; en el pasaje evang&eacute;lico de Marcos (9, 14-29) que relata la curaci&oacute;n de un joven pose&iacute;do por el demonio. Y el Papa insisti&oacute; en la presentaci&oacute;n del marco donde tiene lugar este episodio. &laquo;Jes&uacute;s \u2014record&oacute;\u2014 bajaba del monte donde se hab&iacute;a transfigurado y se encontr&oacute; con esta gente inquieta, en desorden: discut&iacute;an, gritaban&raquo;. As&iacute;, &laquo;Jes&uacute;s pregunt&oacute; qu&eacute; suced&iacute;a, el alboroto disminuy&oacute;&raquo; y comenz&oacute; un di&aacute;logo con el pap&aacute; del muchacho pose&iacute;do, mientras &laquo;todos escuchaban en silencio&raquo;. Cuando Jes&uacute;s lo libera, &laquo;el muchacho parec&iacute;a como muerto&raquo; se lee en el Evangelio, tanto que muchos lo cre&iacute;an como tal. Pero &laquo;Jes&uacute;s lo tom&oacute; de la mano, le hizo levantar y lo puso en pie&raquo;. El muchacho estaba curado y pod&iacute;a volver a casa.<\/p>\n<p>As&iacute;, destac&oacute; el Santo Padre, &laquo;todo ese desorden, esa discusi&oacute;n, acab&oacute; en un gesto: Jes&uacute;s se abaja y toma al ni&ntilde;o&raquo;. Son precisamente &laquo;estos gestos de Jes&uacute;s los que nos hacen pensar&raquo;. En efecto, &laquo;cuando Jes&uacute;s cura, cuando va entre la gente y cura a una persona, jam&aacute;s la deja sola&raquo;. Porque &laquo;no es un mago, un brujo, un curandero que va y cura&raquo; pero luego sigue por su camino. &Eacute;l, en cambio, &laquo;hace que cada uno vuelva a su sitio, no lo deja por el camino&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco quiso volver a proponer algunos de estos &laquo;gestos bell&iacute;simos del Se&ntilde;or&raquo; narrados en el Evangelio. &laquo;Pensemos \u2014dijo\u2014 en aquella muchacha, la hija de Jairo. Cuando hace que vuelva a la vida, mira a los padres y les dice: dadle de comer&raquo;. Con ese gesto tranquiliza al padre, como dici&eacute;ndole: &laquo;Tu hija vuelve a casa, vuelve a la familia&raquo;. Lo mismo hace con &laquo;L&aacute;zaro cuando sale de la tumba&raquo;, invitando a los presentes a liberarlo de las vendas y a ayudarle a caminar. Y el Pont&iacute;fice record&oacute; tambi&eacute;n &laquo;al muchacho muerto, con la madre viuda detr&aacute;s del ata&uacute;d: el Se&ntilde;or lo resucit&oacute; y lo volvi&oacute; a llevar con su madre&raquo;.<\/p>\n<p>Con todos estos gestos &laquo;Jes&uacute;s siempre nos hace volver a casa, jam&aacute;s nos deja solos por el camino&raquo;. Es un estilo que se encuentra &laquo;tambi&eacute;n en las par&aacute;bolas&raquo;. As&iacute;, por ejemplo, &laquo;la moneda perdida termin&oacute; con las dem&aacute;s en la cartera de la mujer. Y la oveja perdida fue llevada nuevamente al corral&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, explic&oacute; el Papa, &laquo;Jes&uacute;s es hijo de un pueblo. Jes&uacute;s es la promesa hecha a un pueblo&raquo;. Por su actitud se reconoce, entonces, &laquo;su identidad, tambi&eacute;n su pertenencia a ese pueblo que desde Abrah&aacute;n camina hacia la promesa&raquo;. Y precisamente &laquo;estos gestos de Jes&uacute;s nos ense&ntilde;an que cada curaci&oacute;n, cada perd&oacute;n, siempre nos hace volver a nuestro pueblo que es la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>Para hacer a&uacute;n m&aacute;s clara su reflexi&oacute;n, el Pont&iacute;fice hizo referencia a otros dos ejemplos evang&eacute;licos. &laquo;Muchas veces \u2014afirm&oacute;\u2014 a quienes se hab&iacute;an alejado, porque eran condenados vivos por sus conciudadanos, Jes&uacute;s realiz&oacute; gestos inexplicables, que no se entend&iacute;an bien. Pero eran gestos revolucionarios&raquo;. Entre otros, &laquo;pensemos en Zaqueo, que verdaderamente era un gran estafador y tambi&eacute;n traidor de la patria&raquo;; sin embargo Jes&uacute;s &laquo;hizo fiesta en su casa&raquo;. Y &laquo;pensemos en Mateo, otro traidor de la patria&raquo;. Y de nuevo Jes&uacute;s &laquo;hizo fiesta en su casa: una buena comida&raquo;. La ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica es que &laquo;cuando Jes&uacute;s perdona, siempre hace volver a casa&raquo;. Por ello &laquo;no se puede comprender a Jes&uacute;s sin el pueblo de donde proviene, el pueblo elegido de Dios, el pueblo de Israel. Y sin el pueblo que &Eacute;l llam&oacute; en torno a s&iacute;: la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco repiti&oacute; luego un pensamiento de Pablo VI muy querido por &eacute;l: &laquo;Es absurdo amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia; seguir a Cristo al margen de la Iglesia&raquo;. Porque &laquo;Cristo y la Iglesia est&aacute;n unidos. La teolog&iacute;a m&aacute;s profunda, m&aacute;s grande, nos habla de bodas: Cristo el esposo, la Iglesia la esposa&raquo;. As&iacute;, &laquo;cada vez que Cristo llama a una persona, la conduce a la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Estos gestos de tanta ternura de Jes&uacute;s \u2014continu&oacute;\u2014 nos hacen comprender que nuestra doctrina, digamos as&iacute;, o nuestro seguimiento de Cristo, no es una idea. Es un continuo permanecer en casa. Y si cada uno de nosotros tiene la posibilidad, y la realidad, de marcharse de casa por un pecado o por un error, Dios lo sabe, la salvaci&oacute;n es volver a casa: con Jes&uacute;s en la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice invit&oacute; a los presentes a pensar &laquo;en estos gestos de Jes&uacute;s: imaginemos c&oacute;mo hac&iacute;a Jes&uacute;s con tantos&raquo; que encontraba en su camino. Son &laquo;peque&ntilde;os gestos&raquo;, pero son &laquo;gestos de ternura que nos hablan de un pueblo, de una familia, de una madre&raquo;. A &laquo;nuestra madre, la Virgen&raquo;, el Papa, como conclusi&oacute;n, pidi&oacute; &laquo;la gracia de comprender este misterio&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Regreso a casa Lunes 24 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 10, viernes 7 de marzo de 2014 &nbsp; Con sus gestos de ternura Jes&uacute;s no nos deja nunca solos y siempre nos hace regresar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/regreso-a-casa-24-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRegreso a casa (24 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39309"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39309\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}