{"id":39311,"date":"2016-10-05T22:31:27","date_gmt":"2016-10-06T03:31:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/y-vosotros-quien-decis-que-soy-yo-20-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:27","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:27","slug":"y-vosotros-quien-decis-que-soy-yo-20-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/y-vosotros-quien-decis-que-soy-yo-20-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo? (20 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves 20 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 9, viernes 28 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy?&raquo;. La pregunta de Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos alcanza, despu&eacute;s de dos mil a&ntilde;os, a cada uno de nosotros y pide una respuesta. Una respuesta que no se encuentra en los libros como una f&oacute;rmula, sino en la experiencia de quien sigue de verdad a Jes&uacute;s, con la ayuda de un &laquo;gran trabajador&raquo;, el Esp&iacute;ritu Santo. Es &eacute;ste el perfil del disc&iacute;pulo trazado por el Papa Francisco en la misa del jueves 20 de febrero en la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>En el centro de la meditaci&oacute;n del Papa est&aacute; Pedro, as&iacute; como lo presenta el pasaje evang&eacute;lico de Marcos (8, 27-33). Precisamente Pedro, explic&oacute;, &laquo;fue ciertamente el m&aacute;s valiente ese d&iacute;a, cuando Jes&uacute;s pregunt&oacute; a los disc&iacute;pulos: Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?&raquo;. Pedro respondi&oacute; con firmeza: &laquo;T&uacute; eres el Mes&iacute;as&raquo;. Y despu&eacute;s de esta confesi&oacute;n, coment&oacute; el Pont&iacute;fice, probablemente se sinti&oacute; &laquo;satisfecho dentro de s&iacute;: &iexcl;he respondido bien!&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, el di&aacute;logo con Jes&uacute;s no termina as&iacute;. En efecto, &laquo;el Se&ntilde;or \u2014dijo el Papa\u2014 comenz&oacute; a explicar lo que ten&iacute;a que suceder&raquo;. Pero &laquo;Pedro no estaba de acuerdo&raquo; con lo que hab&iacute;a o&iacute;do: &laquo;no le gustaba ese camino&raquo; proyectado por Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hoy, prosigui&oacute; el obispo de Roma, &laquo;escuchamos muchas veces dentro de nosotros&raquo; la misma pregunta dirigida por Jes&uacute;s a los ap&oacute;stoles. Jes&uacute;s &laquo;se dirige a nosotros y nos pregunta: para ti, &iquest;qui&eacute;n soy yo? &iquest;Qui&eacute;n es Jesucristo para cada uno de nosotros, para m&iacute;? &iquest;Qui&eacute;n es Jesucristo?&raquo;. Y, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, tambi&eacute;n &laquo;nosotros seguramente daremos la misma respuesta de Pedro, la que hemos aprendido en el catecismo: &iexcl;T&uacute; eres el Hijo de Dios vivo, T&uacute; eres el Redentor, T&uacute; eres el Se&ntilde;or!&raquo;.<\/p>\n<p>Diferente es la reacci&oacute;n de Pedro &laquo;cuando Jes&uacute;s comenz&oacute; a explicar lo que ten&iacute;a que suceder: el Hijo del hombre ten&iacute;a que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres d&iacute;as&raquo;. A Pedro, afirm&oacute; el Papa, &laquo;ciertamente no le gustaba este discurso&raquo;. &Eacute;l razonaba as&iacute;: &laquo;&iexcl;T&uacute; eres el Cristo! &iexcl;T&uacute; vences y vamos adelante!&raquo;. Por esta raz&oacute;n &laquo;no comprend&iacute;a este camino&raquo; de sufrimiento indicado por Jes&uacute;s. As&iacute; que, como relata el Evangelio, &laquo;se lo llev&oacute; aparte&raquo; y &laquo;se puso a increparlo&raquo;. Estaba &laquo;tan contento de haber dado aquella respuesta \u2014\u201cT&uacute; eres el Mes&iacute;as\u201d\u2014 que se sinti&oacute; con la fuerza para reprender a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco reley&oacute; palabra por palabra la respuesta de Jes&uacute;s a Pedro: &laquo;Pero &Eacute;l se volvi&oacute; y, mirando a los disc&iacute;pulos, increp&oacute; a Pedro: \u201cAl&eacute;jate de m&iacute;, Satan&aacute;s! &iexcl;T&uacute; piensas como los hombres, no como Dios\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, para &laquo;responder a esa pregunta que todos nosotros percibimos en el coraz&oacute;n \u2014qui&eacute;n es Jes&uacute;s para nosotros\u2014 no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el catecismo&raquo;. Es ciertamente &laquo;importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente&raquo;, insisti&oacute; el Santo Padre. Porque para conocerlo de verdad &laquo;es necesario hacer el camino que hizo Pedro&raquo;. En efecto, &laquo;despu&eacute;s de esta humillaci&oacute;n, Pedro sigui&oacute; adelante con Jes&uacute;s, contempl&oacute; los milagros que hac&iacute;a Jes&uacute;s, vio sus poderes&#8230;&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, &laquo;a un cierto punto Pedro neg&oacute; a Jes&uacute;s, traicion&oacute; a Jes&uacute;s&raquo;. Precisamente en ese momento &laquo;aprendi&oacute; esa dif&iacute;cil ciencia \u2014m&aacute;s que ciencia, sabidur&iacute;a\u2014 de las l&aacute;grimas, del llanto&raquo;. Pedro &laquo;pidi&oacute; perd&oacute;n&raquo; al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>E incluso, &laquo;en la incertidumbre de aquel domingo de Pascua, Pedro no sab&iacute;a qu&eacute; pensar&raquo; de lo dicho por las mujeres acerca del sepulcro vac&iacute;o. Y as&iacute; tambi&eacute;n &eacute;l &laquo;fue al sepulcro&raquo;. En el Evangelio, record&oacute; el Papa, no se recoge &laquo;expl&iacute;citamente el momento, pero se dice que el Se&ntilde;or encontr&oacute; a Pedro&raquo;, se dice que Pedro &laquo;encontr&oacute; al Se&ntilde;or vivo, solo, cara a cara&raquo;. Y as&iacute; &laquo;esa ma&ntilde;ana, en la playa del Tiber&iacute;ades, Pedro fue interrogado otra vez. Tres veces. Y &eacute;l sinti&oacute; verg&uuml;enza, record&oacute; aquella tarde del jueves santo: las tres veces que hab&iacute;a negado a Jes&uacute;s&raquo;. Record&oacute; &laquo;el llanto&raquo;. Seg&uacute;n el Papa, &laquo;en la playa del Tiber&iacute;ades, Pedro llor&oacute; no amargamente como el jueves, pero llor&oacute;&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, &laquo;la pregunta a Pedro \u2014&iquest;Qui&eacute;n soy yo para vosotros, para ti?\u2014 se comprende s&oacute;lo a lo largo del camino, despu&eacute;s de un largo camino. Una senda de gracia y de pecado&raquo;. Es &laquo;el camino del disc&iacute;pulo&raquo;. En efecto, &laquo;Jes&uacute;s no dijo a Pedro y a sus ap&oacute;stoles: &iexcl;con&oacute;ceme! Dijo: &iexcl;s&iacute;gueme!&raquo;. Y precisamente &laquo;este seguir a Jes&uacute;s nos hace conocer a Jes&uacute;s. Seguir a Jes&uacute;s con nuestras virtudes&raquo; y &laquo;tambi&eacute;n con nuestros pecados. Pero seguir siempre a Jes&uacute;s&raquo;. <\/p>\n<p>Para conocer a Jes&uacute;s, reafirm&oacute; el Santo Padre, &laquo;no es necesario un estudio de nociones sino una vida de disc&iacute;pulo&raquo;. De este modo, &laquo;caminando con Jes&uacute;s aprendemos qui&eacute;n es &Eacute;l, aprendemos esa ciencia de Jes&uacute;s. Conocemos a Jes&uacute;s como disc&iacute;pulos&raquo;. Lo conocemos en el &laquo;encuentro cotidiano con el Se&ntilde;or, todos los d&iacute;as. Con nuestras victorias y nuestras debilidades&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de &laquo;un camino que no podemos hacer solos&raquo;, precis&oacute; el Papa. Por lo tanto, se conoce a Jes&uacute;s &laquo;como disc&iacute;pulos por el camino de la vida, sigui&eacute;ndole a &Eacute;l&raquo;. Pero esto &laquo;no es suficiente&raquo;, advirti&oacute; el Papa, porque &laquo;conocer a Jes&uacute;s es un don del Padre: es &Eacute;l quien nos hace conocer a Jes&uacute;s&raquo;. En realidad, puntualiz&oacute;, esto &laquo;es un trabajo del Esp&iacute;ritu Santo, que es un gran trabajador: no es un sindicalista, es un gran trabajador. Y trabaja siempre en nosotros; y realiza esta gran labor de explicar el misterio de Jes&uacute;s y darnos este sentido de Cristo&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo? 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