{"id":39312,"date":"2016-10-05T22:31:28","date_gmt":"2016-10-06T03:31:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-no-dejarse-contagiar-por-la-tentacion-18-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:28","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:28","slug":"para-no-dejarse-contagiar-por-la-tentacion-18-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-no-dejarse-contagiar-por-la-tentacion-18-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Para no dejarse contagiar por la tentaci\u00f3n (18 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Para no dejarse contagiar por la tentaci&oacute;n<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes 18 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tentaci&oacute;n se nos presenta de modo solapado, contagia todo el ambiente que nos rodea, nos impulsa a buscar siempre una justificaci&oacute;n. Y al final nos hace caer en el pecado, cerr&aacute;ndonos en una jaula de la cual es dif&iacute;cil salir. Para resistir a la tentaci&oacute;n es necesario escuchar la Palabra del Se&ntilde;or, porque &laquo;&Eacute;l nos espera&raquo;, nos da siempre confianza y abre ante nosotros un nuevo horizonte. Es &eacute;ste, en s&iacute;ntesis, el sentido de la reflexi&oacute;n propuesta por el Papa Francisco el martes 18 de febrero.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice parti&oacute;, como es costumbre, de la liturgia del d&iacute;a, en especial de la Carta de Santiago (12-18) en la que el ap&oacute;stol &laquo;tras habernos hablado ayer de la paciencia \u2014destac&oacute;\u2014 nos habla hoy de la resistencia. Resistencia a las tentaciones. Y nos explica que cada uno es tentado por las propias pasiones, que le atraen y le seducen. Luego, las pasiones engendran, generan el pecado. Y el pecado, una vez cometido, genera la muerte&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Pero de d&oacute;nde viene la tentaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo act&uacute;an dentro de nosotros? Para responder a estos interrogantes, el Papa recurri&oacute; nuevamente al texto de la Carta de Santiago. &laquo;El ap&oacute;stol \u2014indic&oacute;\u2014 nos dice que no viene de Dios sino de nuestras pasiones, de nuestras debilidades interiores, de las heridas que dej&oacute; en nosotros el pecado original. De all&iacute; vienen las tentaciones&raquo;. Y al respecto se centr&oacute; en las caracter&iacute;sticas de la tentaci&oacute;n, que, dijo, &laquo;crece, contagia y se justifica&raquo;.<\/p>\n<p>Inicialmente, por lo tanto, la tentaci&oacute;n &laquo;comienza con un aire tranquilizador&raquo;, pero &laquo;luego crece. Jes&uacute;s mismo lo dec&iacute;a cuando cont&oacute; la par&aacute;bola del trigo y la ciza&ntilde;a (Mateo 13, 24-30). El trigo crec&iacute;a, pero crec&iacute;a tambi&eacute;n la ciza&ntilde;a sembrada por el enemigo. Y as&iacute; tambi&eacute;n la tentaci&oacute;n crece, crece, crece. Y si uno no la detiene, ocupa todo&raquo;. Despu&eacute;s tiene lugar el contagio. La tentaci&oacute;n &laquo;crece \u2014explic&oacute; el obispo de Roma\u2014, pero no ama la soledad&raquo;; por lo tanto, &laquo;busca a otro para que le acompa&ntilde;e, contagia a otro y as&iacute; acumula personas&raquo;. Y la tercera caracter&iacute;stica es la justificaci&oacute;n, porque nosotros, hombres, &laquo;para estar tranquilos nos justificamos&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, el Pont&iacute;fice observ&oacute; que la tentaci&oacute;n se justifica desde siempre, &laquo;desde el pecado original&raquo;, cuando Ad&aacute;n culp&oacute; a Eva por haberle convencido de comer el fruto prohibido. Y en este crecer, contagiar y justificarse, la tentaci&oacute;n &laquo;nos encierra en un ambiente desde el que no se puede salir con facilidad&raquo;. Para explicarlo, el Papa se refiri&oacute; al pasaje del Evangelio de Marcos (8, 14-21): &laquo;Es lo que sucedi&oacute; a los ap&oacute;stoles que estaban en la barca: se les olvid&oacute; tomar el pan&raquo; y se pusieron a discutir culp&aacute;ndose mutuamente por haberlo olvidado. &laquo;Jes&uacute;s les miraba. Yo pienso \u2014coment&oacute;\u2014 que &Eacute;l sonre&iacute;a mientras les miraba. Y les dijo: &iquest;Record&aacute;is la levadura de los fariseos, de Herodes? Estad atentos, mirad a vuestro alrededor&raquo;. Sin embargo, ellos &laquo;no entend&iacute;an nada, porque estaban tan cerrados culp&aacute;ndose que no ten&iacute;an ya espacio para otra cosa, no ten&iacute;an m&aacute;s luz para la Palabra de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Lo mismo sucede &laquo;cuando caemos en tentaci&oacute;n. No escuchamos la Palabra de Dios. No comprendemos. Y Jes&uacute;s tuvo que recordar la multiplicaci&oacute;n de los panes para ayudar a los disc&iacute;pulos a salir de ese ambiente&raquo;. Esto sucede, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, porque la tentaci&oacute;n nos cierra todo horizonte &laquo;y as&iacute; nos conduce al pecado&raquo;. Cuando somos tentados, &laquo;s&oacute;lo la Palabra de Dios, la palabra de Jes&uacute;s nos salva. Escuchar esa Palabra nos abre el horizonte&raquo;, porque &laquo;&Eacute;l est&aacute; siempre dispuesto a ense&ntilde;arnos a c&oacute;mo salir de la tentaci&oacute;n. Jes&uacute;s es grande porque no s&oacute;lo nos hace salir de la tentaci&oacute;n, sino que nos da m&aacute;s confianza&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, el Papa Francisco record&oacute; el episodio relatado por el Evangelio de Lucas (22, 31- 32) a prop&oacute;sito del di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pedro, durante el cual el Se&ntilde;or &laquo;dice a Pedro que el diablo quer&iacute;a cribarlo&raquo;; pero al mismo tiempo le revela que hab&iacute;a rezado por &eacute;l y le conf&iacute;a una nueva misi&oacute;n: &laquo;Cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos&raquo;. Por lo tanto, Jes&uacute;s, destac&oacute; el Santo Padre, no s&oacute;lo nos espera para ayudarnos a salir de la tentaci&oacute;n, sino que conf&iacute;a en nosotros. Y &laquo;&eacute;sta es una gran fuerza&raquo;, porque &laquo;&Eacute;l nos abre siempre nuevos horizontes&raquo;, mientras que el diablo con la tentaci&oacute;n &laquo;cierra y hace crecer el ambiente donde se ri&ntilde;e&raquo;, por lo cual &laquo;se buscan justificaciones acus&aacute;ndose uno a otro&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;No nos dejemos aprisionar por la tentaci&oacute;n&raquo;, fue la exhortaci&oacute;n del obispo de Roma. Desde el c&iacute;rculo donde nos encierra la tentaci&oacute;n &laquo;se sale s&oacute;lo escuchando la Palabra de Jes&uacute;s&raquo; record&oacute;, concluyendo: &laquo;Pidamos al Se&ntilde;or que siempre, como hizo con los disc&iacute;pulos, con su paciencia, cuando seamos tentados nos diga: Det&eacute;nte. Tranqul&iacute;zate. Levanta los ojos, mira el horizonte, no te cierres, sigue adelante. Esta palabra nos salvar&aacute; de caer en el pecado en el momento de la tentaci&oacute;n&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Para no dejarse contagiar por la tentaci&oacute;n Martes 18 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014 &nbsp; La tentaci&oacute;n se nos presenta de modo solapado, contagia todo el ambiente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-no-dejarse-contagiar-por-la-tentacion-18-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPara no dejarse contagiar por la tentaci\u00f3n (18 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39312","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39312\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}