{"id":39313,"date":"2016-10-05T22:31:30","date_gmt":"2016-10-06T03:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-paciencia-17-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:30","slug":"santa-paciencia-17-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-paciencia-17-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Santa paciencia (17 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Santa paciencia<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes 17 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Hay personas que saben sufrir con la sonrisa y conservan &laquo;la alegr&iacute;a de la fe&raquo; a pesar de las pruebas y enfermedades. Son estas personas quienes &laquo;llevan adelante la Iglesia con su santidad de cada d&iacute;a&raquo;, hasta llegar a ser aut&eacute;nticos puntos de referencia &laquo;en nuestras parroquias, en nuestras instituciones&raquo;. En la reflexi&oacute;n del Papa Francisco, propuesta el lunes 17 de febrero, est&aacute;n los ecos de los encuentros del domingo por la tarde con la comunidad parroquial de la periferia romana del &laquo;Infernetto&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Cuando vamos a las parroquias \u2014dijo, en efecto, el obispo de Roma\u2014 encontramos personas que sufren, que tienen problemas, que tienen un hijo discapacitado o tienen una enfermedad, pero llevan adelante la vida con paciencia&raquo;. Son personas que no piden &laquo;un milagro&raquo; sino que viven con &laquo;la paciencia de Dios&raquo; leyendo &laquo;los signos de los tiempos&raquo;. Y precisamente de este santo pueblo de Dios &laquo;el mundo no era digno de ellos&raquo;, afirm&oacute; el Papa citando el cap&iacute;tulo 11 de la Carta a los Hebreos y afirmando que tambi&eacute;n &laquo;de esta gente de nuestro pueblo \u2014gente que sufre, que sufre tantas cosas pero no pierde la sonrisa de la fe, que tienen la alegr&iacute;a de la fe\u2014 podemos decir que de ellos no es digno el mundo: &iexcl;es indigno!&raquo;.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n del Papa sobre el valor de la paciencia parti&oacute;, como es habitual, de la liturgia del d&iacute;a: el pasaje de la Carta de Santiago (1, 1-11) y del Evangelio de Marcos (8, 11-13).<\/p>\n<p>&laquo;Considerad, hermanos m&iacute;os, un gran gozo cuando os ve&aacute;is rodeados de toda clase de pruebas&raquo;: al comentar estas palabras de la primera lectura, el Papa destac&oacute; que &laquo;parece un poco extra&ntilde;o lo que dice el ap&oacute;stol Santiago&raquo;. Parece casi \u2014indic&oacute;\u2014 &laquo;una invitaci&oacute;n a hacer de faquir&raquo;. En efecto, se pregunt&oacute;, &laquo;sufrir una prueba, &iquest;c&oacute;mo nos puede causar gozo?&raquo;. El Pont&iacute;fice prosigui&oacute; la lectura del pasaje de Santiago: &laquo;Sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que se&aacute;is perfectos e &iacute;ntegros, sin ninguna deficiencia&raquo;.<\/p>\n<p>La sugerencia, explic&oacute;, es &laquo;llevar la vida en este ritmo de paciencia&raquo;. Pero &laquo;la paciencia \u2014advirti&oacute;\u2014 no es resignaci&oacute;n, es otra cosa&raquo;. Paciencia quiere decir, en efecto, &laquo;soportar sobre los hombros las cosas de la vida, las cosas que no son buenas, las cosas malas, las cosas que no queremos. Y ser&aacute; precisamente esta paciencia la que har&aacute; madura nuestra vida&raquo;. Quien en cambio no tiene paciencia &laquo;quiere todo inmediatamente, todo de prisa&raquo;. Y &laquo;quien no conoce esta sabidur&iacute;a de la paciencia es una persona caprichosa&raquo;, que termina comport&aacute;ndose precisamente &laquo;como los ni&ntilde;os caprichosos&raquo;, quienes dicen: &laquo;yo quiero esto, quiero aquello, esto no me gusta&raquo;, y no se contentan nunca con nada.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Por qu&eacute; esta generaci&oacute;n reclama un signo?&raquo;, pregunta el Se&ntilde;or en el pasaje evang&eacute;lico de Marcos respondiendo a la petici&oacute;n de los fariseos. Y as&iacute; quer&iacute;a decir, afirm&oacute; el Papa, que &laquo;esta generaci&oacute;n es como los ni&ntilde;os que escuchan m&uacute;sica de alegr&iacute;a y no bailan, escuchan m&uacute;sica de luto y no lloran. Nada est&aacute; bien&raquo;. En efecto, continu&oacute;, &laquo;la persona que no tiene paciencia es una persona que no crece, que permanece en los caprichos de los ni&ntilde;os, que no sabe tomar la vida como se presenta&raquo;, y s&oacute;lo sabe decir: &laquo;o esto o nada&raquo;.<\/p>\n<p>Cuando no se tiene paciencia, &laquo;&eacute;sta es una de las tentaciones: convertirse en caprichosos&raquo; como ni&ntilde;os. Y otra tentaci&oacute;n de aquellos &laquo;que no tienen paciencia es la omnipotencia&raquo;, encerrada en la pretensi&oacute;n: &laquo;&iexcl;Quiero las cosas de inmediato!&raquo;. Precisamente a esto se refiere el Se&ntilde;or cuando los fariseos le piden &laquo;un signo del cielo&raquo;. En realidad, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;&iquest;qu&eacute; quer&iacute;an? Quer&iacute;an un espect&aacute;culo, un milagro&raquo;. Al fin de cuentas es la misma tentaci&oacute;n que el diablo propuso a Jes&uacute;s en el desierto, pidi&eacute;ndole hacer algo \u2014as&iacute; todos creer&iacute;an y la piedra se convertir&iacute;a en pan\u2014 o tirarse desde el templo para mostrar su poder.<\/p>\n<p>Los fariseos, sin embargo, al pedir un signo a Jes&uacute;s, &laquo;confunden el modo de obrar de Dios con el modo de obrar de un brujo&raquo;. Pero, precis&oacute; el Santo Padre, &laquo;Dios no act&uacute;a como un brujo. Dios tiene su modo de ir adelante: la paciencia de Dios&raquo;. Y nosotros &laquo;cada vez que nos acercamos al sacramento de la reconciliaci&oacute;n cantamos un himno a la paciencia de Dios. &iexcl;C&oacute;mo nos lleva el Se&ntilde;or sobre los hombros, con cu&aacute;nta paciencia!&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La vida cristiana \u2014sugiri&oacute; el Papa\u2014 debe desarrollarse desde esta m&uacute;sica de la paciencia, porque fue precisamente la m&uacute;sica de nuestros padres: el pueblo de Dios&raquo;. La m&uacute;sica de &laquo;aquellos que creyeron en la Palabra de Dios, que siguieron el mandamiento que el Se&ntilde;or hab&iacute;a dado a nuestro padre Abrah&aacute;n: camina en mi presencia y s&eacute; irreprensible&raquo;.<\/p>\n<p>El pueblo de Dios, prosigui&oacute; citando una vez m&aacute;s el cap&iacute;tulo 11 de la Carta a los Hebreos, &laquo;sufri&oacute; mucho: fueron perseguidos, asesinados, deb&iacute;an esconderse en las cuevas, en las cavernas. Y tuvieron la alegr&iacute;a, el gozo \u2014como dice el ap&oacute;stol Santiago\u2014 de saludar desde lejos las promesas&raquo;. Es precisamente &eacute;sta &laquo;la paciencia que nosotros debemos tener en las pruebas&raquo;. Es &laquo;la paciencia de una persona adulta; la paciencia de Dios que nos conduce, nos sostiene sobre los hombros; y la paciencia de nuestro pueblo&raquo; destac&oacute; el Pont&iacute;fice exclamando: &laquo;&iexcl;Cu&aacute;n paciente es nuestro pueblo a&uacute;n ahora!&raquo;.<\/p>\n<p>El obispo de Roma record&oacute;, por lo tanto, que son muchas las personas que sufren y son capaces de llevar &laquo;adelante la vida con paciencia. No piden un signo&raquo;, como los fariseos, &laquo;pero saben leer los signos de los tiempos&raquo;. As&iacute;, &laquo;saben que cuando brota la higuera se acerca la primavera&raquo;. En cambio, las personas &laquo;impacientes&raquo; que presenta el Evangelio &laquo;quer&iacute;an un signo&raquo; pero &laquo;no sab&iacute;an leer los signos de los tiempos. Por ello no reconocieron a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>La Carta a los Hebreos, dijo el Papa, dice claramente que &laquo;el mundo era indigno del pueblo de Dios&raquo;. Pero hoy &laquo;podemos decir lo mismo de esta gente de nuestro pueblo: gente que sufre, que sufre muchas, muchas cosas, pero no pierde la sonrisa de la fe, que tiene la alegr&iacute;a de la fe&raquo;. S&iacute;, tambi&eacute;n de todos ellos &laquo;no es digno el mundo&raquo;. Es precisamente &laquo;esta gente, nuestro pueblo, en nuestras parroquias, en nuestras instituciones&raquo;, quienes llevan &laquo;adelante la Iglesia con su santidad de todos los d&iacute;as, de cada d&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Como conclusi&oacute;n, el Papa reley&oacute; el pasaje de Santiago que hab&iacute;a propuesto al inicio de la homil&iacute;a. Y pidi&oacute; al Se&ntilde;or que nos diera &laquo;a todos nosotros la paciencia: la paciencia alegre, la paciencia del trabajo, de la paz&raquo;, don&aacute;ndonos &laquo;la paciencia de Dios&raquo; y &laquo;la paciencia de nuestro pueblo fiel que es tan ejemplar&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Santa paciencia Lunes 17 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014 &nbsp; Hay personas que saben sufrir con la sonrisa y conservan &laquo;la alegr&iacute;a de la fe&raquo; a pesar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santa-paciencia-17-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta paciencia (17 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}