{"id":39315,"date":"2016-10-05T22:31:33","date_gmt":"2016-10-06T03:31:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rey-y-la-mujer-13-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:33","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:33","slug":"el-rey-y-la-mujer-13-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rey-y-la-mujer-13-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"El rey y la mujer (13 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> El rey y la mujer<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves 13 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Dos im&aacute;genes&raquo; para una verdad: pecadores s&iacute;, corruptos no. De este riesgo el Papa Francisco alert&oacute; en la misa del jueves 13 de febrero en la Casa Santa Marta. Indicando dos figuras emblem&aacute;ticas de las Escrituras \u2014el rey Salom&oacute;n y la mujer que invoca la intervenci&oacute;n de Jes&uacute;s para curar a la hija endemoniada\u2014 el Pont&iacute;fice quiso alentar el camino de quienes, silenciosamente, van cada d&iacute;a en b&uacute;squeda del Se&ntilde;or, pasando de la idolatr&iacute;a a la fe aut&eacute;ntica.<\/p>\n<p>Las &laquo;dos im&aacute;genes&raquo; elegidas por el Papa para la homil&iacute;a fueron tomadas de la liturgia del d&iacute;a. En el primer libro de los Reyes (11, 4-13) se narra sobre Salom&oacute;n, mientras que el Evangelio de Marcos (7, 24-30) presenta la figura de la mujer &laquo;de lengua griega y de origen siro-fenicio&raquo; que suplica a Jes&uacute;s &laquo;que expulse el demonio de su hija&raquo;. Salom&oacute;n y la mujer, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, recorren dos sendas opuestas y, precisamente a trav&eacute;s de ellos, &laquo;hoy la Iglesia nos hace reflexionar sobre el camino del paganismo y de la idolatr&iacute;a al Dios viviente, y del camino del Dios viviente a la idolatr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>La mujer, dirigi&eacute;ndose a Jes&uacute;s, se lee en el pasaje evang&eacute;lico, es &laquo;valiente&raquo;, como lo es toda &laquo;madre desesperada&raquo; que &laquo;ante la salud de un hijo&raquo; est&aacute; dispuesta a hacer de todo. &laquo;Le hab&iacute;an dicho que exist&iacute;a un hombre bueno, un profeta&raquo; \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 y, as&iacute;, fue a buscar a Jes&uacute;s, incluso si ella &laquo;no cre&iacute;a en el Dios de Israel&raquo;. Por el bien de su hija &laquo;no tuvo verg&uuml;enza de la mirada de los ap&oacute;stoles&raquo;. Y se acerc&oacute; a Jes&uacute;s para suplicarle que ayudara a su hija que estaba pose&iacute;da por un esp&iacute;ritu impuro. A su petici&oacute;n Jes&uacute;s respondi&oacute; que hab&iacute;a venido &laquo;ante todo para las ovejas de la casa de Israel&raquo;. Y se lo &laquo;explica con un lenguaje duro&raquo;, dici&eacute;ndole: &laquo;Deja que se sacien primero los hijos. No est&aacute; bien tomar el pan de los hijos y ech&aacute;rselo a los perritos&raquo;. La mujer \u2014puso de relieve el Santo Padre\u2014 no respondi&oacute; a Jes&uacute;s &laquo;con su inteligencia, sino con sus entra&ntilde;as de madre, con su amor&raquo;. Y dijo: &laquo;Pero tambi&eacute;n los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los ni&ntilde;os&raquo;. Queriendo decir: &laquo;Dame estas migajas a m&iacute;&raquo;. Impresionado por su fe &laquo;el Se&ntilde;or hizo un milagro&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;al llegar a su casa, se encontr&oacute; a la ni&ntilde;a acostada en la cama, y el demonio se hab&iacute;a marchado&raquo;.<\/p>\n<p>Es, en esencia, la historia de una madre que &laquo;se hab&iacute;a expuesto al riesgo de hacer un mal papel, pero insisti&oacute;&raquo; por amor a su hija. Viniendo &laquo;del paganismo y de la idolatr&iacute;a, encontr&oacute; la salud para su hija&raquo;; y para s&iacute; misma &laquo;encontr&oacute; al Dios viviente&raquo;. Su camino, explic&oacute; el Papa, &laquo;es el camino de una persona de buena voluntad que busca a Dios y lo encuentra&raquo;. Por su fe &laquo;el Se&ntilde;or la bendice&raquo;. Pero es tambi&eacute;n la historia de mucha gente que a&uacute;n hoy &laquo;recorre este camino&raquo;. Y &laquo;el Se&ntilde;or espera&raquo; a estas personas, movidas por el Esp&iacute;ritu Santo. &laquo;Cada d&iacute;a en la Iglesia del Se&ntilde;or hay personas que recorren este camino, silenciosamente, para encontrar al Se&ntilde;or&raquo;, precisamente &laquo;porque se dejan conducir por el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. <\/p>\n<p>Sin embargo, advirti&oacute; el Pont&iacute;fice, est&aacute; &laquo;el camino contrario&raquo;, representado por la imagen de Salom&oacute;n, &laquo;el hombre m&aacute;s sabio de la tierra, con muchas bendiciones, enormes, grandes; con la herencia de su patria unida, esta uni&oacute;n que hab&iacute;a construido su padre David&raquo;. El rey Salom&oacute;n ten&iacute;a &laquo;una fama universal&raquo;. Y era tambi&eacute;n &laquo;un creyente en Dios&raquo;. &iquest;Pero por qu&eacute; perdi&oacute; la fe? La respuesta est&aacute; en el pasaje b&iacute;blico: &laquo;Sus mujeres le hicieron desviar el coraz&oacute;n para seguir a otros dioses y su coraz&oacute;n no permaneci&oacute; &iacute;ntegro con el Se&ntilde;or, su Dios, como el coraz&oacute;n de David, su padre&raquo;.<\/p>\n<p>A Salom&oacute;n, dijo el Papa, &laquo;le gustaban las mujeres. Ten&iacute;a muchas concubinas y las tomaba de aqu&iacute; y de all&aacute;: cada una con su dios, con su &iacute;dolo&raquo;. Precisamente &laquo;estas mujeres debilitaron el coraz&oacute;n de Salom&oacute;n, lentamente&raquo;. As&iacute;, cuando &laquo;una mujer le ped&iacute;a un templo peque&ntilde;o&raquo; para &laquo;su dios&raquo;, &eacute;l lo constru&iacute;a &laquo;en el monte&raquo;. Y cuando otra mujer le ped&iacute;a incienso para un &iacute;dolo, &eacute;l se lo compraba. Pero obrando as&iacute; &laquo;su coraz&oacute;n se debilit&oacute; y perdi&oacute; la fe&raquo;.<\/p>\n<p>Quien perdi&oacute; la fe de este modo, destac&oacute; el Pont&iacute;fice, fue &laquo;el hombre m&aacute;s sabio del mundo&raquo;, que se dej&oacute; corromper &laquo;por un amor indiscreto, sin discreci&oacute;n, por sus pasiones&raquo;. Sin embargo, dijo el Papa, se podr&iacute;a objetar: &laquo;Pero, padre, Salom&oacute;n no perdi&oacute; la fe, &eacute;l cre&iacute;a en Dios, era capaz de recitar la Biblia&raquo; de memoria. A esta objeci&oacute;n el Papa respondi&oacute; que &laquo;tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo: puedes recitar el Credo y haber perdido la fe&raquo;. <\/p>\n<p>Salom&oacute;n, prosigui&oacute; el Papa, &laquo;al inicio era pecador como su padre David. Pero luego sigui&oacute; adelante y de pecador&raquo; lleg&oacute; a ser &laquo;corrupto: su coraz&oacute;n era corrupto por esa idolatr&iacute;a&raquo;. Tambi&eacute;n su padre David &laquo;era pecador, pero el Se&ntilde;or le hab&iacute;a perdonado todos los pecados porque era humilde y ped&iacute;a perd&oacute;n&raquo;. En cambio, &laquo;la vanidad y sus pasiones llevaron&raquo; a Salom&oacute;n &laquo;a la corrupci&oacute;n&raquo;. Es &laquo;precisamente en el coraz&oacute;n donde se pierde la fe&raquo;.<\/p>\n<p>El rey, sin embargo, recorre &laquo;el camino contrario al de la mujer siro-fenicia: ella de la idolatr&iacute;a del paganismo lleg&oacute; al Dios viviente&raquo;, &eacute;l, en cambio, &laquo;del Dios viviente lleg&oacute; a la idolatr&iacute;a: &iexcl;pobre hombre! Ella era una pecadora, seguro, porque todos lo somos. Pero &eacute;l era corrupto&raquo;.<\/p>\n<p>Citando luego un pasaje de la Carta a los Hebreos, el Papa expres&oacute; el deseo de que &laquo;ninguna semilla maligna crezca&raquo; en el coraz&oacute;n del hombre. Es &laquo;la semilla maligna de las pasiones, que creci&oacute; en el coraz&oacute;n de Salom&oacute;n&raquo; y le &laquo;condujo a la idolatr&iacute;a&raquo;. Para no dejar que esta semilla crezca, el obispo de Roma indic&oacute; &laquo;el buen consejo&raquo; sugerido por la liturgia en la aclamaci&oacute;n al Evangelio: &laquo;Acoged con docilidad la Palabra que fue sembrada en vosotros y puede llevaros a la salvaci&oacute;n&raquo;. Con esta certeza, concluy&oacute;, &laquo;hagamos el camino de la mujer cananea, de esa mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios que fue sembrada en nosotros y que nos conducir&aacute; a la salvaci&oacute;n&raquo;. Precisamente la Palabra de Dios, que es &laquo;poderosa, nos custodie en este camino y no permita que acabemos en la corrupci&oacute;n y &eacute;sta nos lleve a la idolatr&iacute;a&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El rey y la mujer Jueves 13 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 21 de febrero de 2014 &nbsp; &laquo;Dos im&aacute;genes&raquo; para una verdad: pecadores s&iacute;, corruptos no. 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