{"id":39317,"date":"2016-10-05T22:31:37","date_gmt":"2016-10-06T03:31:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/volver-a-la-primera-galilea-7-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:37","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:37","slug":"volver-a-la-primera-galilea-7-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/volver-a-la-primera-galilea-7-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Volver a la primera Galilea (7 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Volver a la primera Galilea<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes 7 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 7, viernes 14 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Jes&uacute;s se le debe anunciar y testimoniar con fuerza y claridad, sin medias tintas, volviendo siempre a la fuente del &laquo;primer encuentro&raquo; con &Eacute;l y sabiendo vivir tambi&eacute;n la experiencia de la &laquo;oscuridad del alma&raquo;. La &laquo;imagen del disc&iacute;pulo&raquo; trazada por el Papa Francisco corresponde a los elementos esenciales de Juan el Bautista. Y precisamente en la figura del precursor el Pont&iacute;fice centr&oacute; la meditaci&oacute;n en la misa celebrada el viernes 7 de febrero en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Partiendo del relato de su predicaci&oacute;n y su muerte, narrado por el Evangelio de Marcos (6, 14-29), el Papa dijo que Juan era &laquo;un hombre que tuvo un breve tiempo de vida, un breve tiempo para anunciar la Palabra de Dios&raquo;. &Eacute;l era &laquo;el hombre que Dios envi&oacute; a preparar el camino a su Hijo&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;Juan acab&oacute; mal&raquo;, decapitado por orden de Herodes. Se convirti&oacute; en &laquo;el precio de un espect&aacute;culo para la corte en un banquete&raquo;. Y, coment&oacute; el Papa, &laquo;cuando existe la corte es posible hacer de todo: la corrupci&oacute;n, los vicios, los cr&iacute;menes. Las cortes favorecen estas cosas&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice traz&oacute; el perfil de Juan el Bautista indicando tres caracter&iacute;sticas fundamentales. &laquo;&iquest;Qu&eacute; hizo Juan? Ante todo \u2014explic&oacute;\u2014 anunci&oacute; al Se&ntilde;or. Anunci&oacute; que estaba cerca el Salvador, el Se&ntilde;or; que estaba cerca el reino de Dios&raquo;. Un anuncio que &eacute;l &laquo;hab&iacute;a realizado con fuerza: bautizaba y exhortaba a todos a convertirse&raquo;. Juan &laquo;era un hombre fuerte y anunciaba a Jesucristo: fue el profeta m&aacute;s cercano a Jesucristo. Tan cercano que precisamente &eacute;l lo indic&oacute;&raquo; a los dem&aacute;s. Y, en efecto, cuando vio a Jes&uacute;s, exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Es aqu&eacute;l!&raquo;. <\/p>\n<p>La segunda caracter&iacute;stica de su testimonio, explic&oacute; el Papa, &laquo;es que no se adue&ntilde;&oacute; de su autoridad moral&raquo; aunque se le hab&iacute;a ofrecido &laquo;en una bandeja la posibilidad de decir: yo soy el mes&iacute;as&raquo;. Juan, en efecto, &laquo;ten&iacute;a mucha autoridad moral, mucha. Toda la gente iba a &eacute;l. El Evangelio dice que los escribas&raquo; se acercaban para preguntarle; &laquo;&iquest;Qu&eacute; debemos hacer?&raquo;. Lo mismo hac&iacute;a el pueblo y los soldados. &laquo;&iexcl;Convert&iacute;os!&raquo; era la respuesta de Juan, y &laquo;no estaf&eacute;is&raquo;<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n &laquo;los fariseos y los doctores&raquo; miran la &laquo;fuerza&raquo; de Juan, reconociendo en &eacute;l a &laquo;un hombre recto. Por ello fueron a preguntarle: &iquest;pero eres t&uacute; el mes&iacute;as?&raquo;. Para Juan fue &laquo;el momento de la tentaci&oacute;n y de la vanidad&raquo;. Hubiese podido responder: &laquo;No puedo hablar de esto&#8230;&raquo;, terminando por &laquo;dejar la pregunta en el aire. O pod&iacute;a decir: no lo s&eacute;&#8230; con falsa humildad&raquo;. En cambio, Juan &laquo;fue claro&raquo; y afirm&oacute;: &laquo;No, yo no soy. Detr&aacute;s de m&iacute; viene el que es m&aacute;s fuerte que yo y no soy digno de agacharme para dasatarle la correa de sus sandalias&raquo;. <\/p>\n<p>As&iacute; no cay&oacute; en la tentaci&oacute;n de robar &laquo;el t&iacute;tulo, no se adue&ntilde;&oacute; del oficio&raquo;. Dijo claramente: &laquo;Yo soy una voz, s&oacute;lo eso. La palabra viene despu&eacute;s. Yo soy una voz&raquo;. Y &laquo;&eacute;sta \u2014resumi&oacute; el Papa\u2014 es la segunda cosa que hizo Juan: no robar la dignidad&raquo;. Fue un &laquo;hombre de verdad&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La tercera cosa que hizo Juan \u2014continu&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 fue imitar a Cristo, imitar a Jes&uacute;s. En tal medida que, en aquellos tiempos, los fariseos y los doctores cre&iacute;an que &eacute;l era el mes&iacute;as&raquo;. Incluso &laquo;Herodes, que lo hab&iacute;a asesinado, cre&iacute;a que Jes&uacute;s fuese Juan&raquo;. Precisamente esto muestra hasta qu&eacute; punto el Bautista &laquo;sigui&oacute; el camino de Jes&uacute;s, sobre todo en el camino del abajamiento&raquo;. <\/p>\n<p>En efecto &laquo;Juan se humill&oacute;, se abaj&oacute; hasta el final, hasta la muerte&raquo;. Y fue al encuentro del &laquo;mismo estilo vergonzoso de muerte&raquo; del Se&ntilde;or: &laquo;Jes&uacute;s como un malhechor, como un ladr&oacute;n, como un criminal, en la cruz&raquo;, y Juan v&iacute;ctima de &laquo;un hombre d&eacute;bil y lujurioso&raquo; que se dej&oacute; llevar &laquo;por el odio de una ad&uacute;ltera, por el capricho de una bailarina&raquo;. Son dos &laquo;muertes humillantes&raquo;.<\/p>\n<p>Como Jes&uacute;s, dijo de nuevo el Papa, &laquo;tambi&eacute;n Juan tuvo su huerto de los olivos, su angustia en la c&aacute;rcel cuando cre&iacute;a haberse equivocado&raquo;. Por ello &laquo;manda a sus disc&iacute;pulos a preguntar a Jes&uacute;s: dime, &iquest;eres t&uacute; o me equivoqu&eacute; y existe otro?&raquo;. Es la experiencia de la &laquo;oscuridad del alma&raquo;, de la &laquo;oscuridad que purifica&raquo;. Y &laquo;Jes&uacute;s respondi&oacute; a Juan como el Padre respondi&oacute; a Jes&uacute;s: consol&aacute;ndole&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente hablando de la &laquo;oscuridad del hombre de Dios, de la mujer de Dios&raquo;, el Papa Francisco record&oacute; el testimonio &laquo;de la beata Teresa de Calcuta. La mujer a la que todo el mundo alababa, el premio Nobel. Pero ella sab&iacute;a que en un momento de su vida, largo, existi&oacute; s&oacute;lo la oscuridad dentro&raquo;. Tambi&eacute;n &laquo;Juan pas&oacute; por esta oscuridad&raquo;, pero fue &laquo;anunciador de Jesucristo; no se adue&ntilde;&oacute; de la profec&iacute;a&raquo;, convirti&eacute;ndose en &laquo;imitador de Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>En Juan est&aacute;, por lo tanto, &laquo;la imagen&raquo; y &laquo;la vocaci&oacute;n de un disc&iacute;pulo&raquo;. La &laquo;fuente de esta actitud de disc&iacute;pulo&raquo; ya se reconoce en el episodio evang&eacute;lico de la visita de Mar&iacute;a a Isabel, cuando &laquo;Juan salt&oacute; de alegr&iacute;a en el seno&raquo; de su madre. Jes&uacute;s y Juan, en efecto, &laquo;eran primos&raquo; y &laquo;tal vez se encontraron despu&eacute;s&raquo;. Pero ese primer &laquo;encuentro llen&oacute; de alegr&iacute;a, de mucha alegr&iacute;a el coraz&oacute;n de Juan. Y lo transform&oacute; en disc&iacute;pulo&raquo;, en el &laquo;hombre que anuncia a Jesucristo, que no se pone en el lugar de Jesucristo y que sigue el camino de Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>En conclusi&oacute;n, el Papa Francisco sugiri&oacute; un examen de conciencia &laquo;acerca de nuestro discipulado&raquo; a trav&eacute;s de algunas preguntas: &laquo;&iquest;Anunciamos a Jesucristo? &iquest;Progresamos o no progresamos en nuestra condici&oacute;n de cristianos como si fuese un privilegio?&raquo;. Al respecto es importante mirar el ejemplo de Juan que &laquo;no se adue&ntilde;&oacute; de la profec&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Y luego un interrogante: &laquo;&iquest;Vamos por el camino de Jesucristo, el camino de la humillaci&oacute;n, de la humildad, del abajamiento para el servicio?&raquo;. <\/p>\n<p>Seg&uacute;n el Pont&iacute;fice, si nos damos cuenta de no estar &laquo;firmes en esto&raquo;, es bueno &laquo;preguntarnos: &iquest;cu&aacute;ndo tuvo lugar mi encuentro con Jesucristo, ese encuentro que me llen&oacute; de alegr&iacute;a?&raquo;. Es un modo para volver espiritualmente a ese primer encuentro con el Se&ntilde;or, &laquo;volver a la primera Galilea del encuentro: todos nosotros hemos tenido una&raquo;. El secreto, dijo el Papa, es precisamente &laquo;volver all&iacute;: reencontrarnos con el Se&ntilde;or y seguir adelante por esta senda tan hermosa, en la que &Eacute;l debe crecer y nosotros disminuir&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Volver a la primera Galilea Viernes 7 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 7, viernes 14 de febrero de 2014 &nbsp; A Jes&uacute;s se le debe anunciar y testimoniar con fuerza y claridad, sin medias &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/volver-a-la-primera-galilea-7-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVolver a la primera Galilea (7 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39317","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39317"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39317\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}