{"id":39318,"date":"2016-10-05T22:31:39","date_gmt":"2016-10-06T03:31:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-dejamos-a-los-demas-6-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:39","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:39","slug":"lo-que-dejamos-a-los-demas-6-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-dejamos-a-los-demas-6-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Lo que dejamos a los dem\u00e1s (6 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Lo que dejamos a los dem&aacute;s<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves 6 de febrero de 2014<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 7, viernes 14 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span lang=\"IT\">Vivir durante toda la vida en el seno de la Iglesia, como pecadores pero no como traidores corruptos, con una actitud de esperanza que nos lleva a dejar una herencia hecha no de riqueza material sino de testimonio de santidad. Son las &laquo;grandes gracias&raquo; que el Papa Francisco indic&oacute; durante la misa celebrada el jueves 6 de febrero, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta. <\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">El obispo de Roma centr&oacute; su reflexi&oacute;n en el misterio de la muerte, partiendo de la primera lectura \u2014tomada del primer libro de los Reyes (2, 1-4.10-12)\u2014 en la que, dijo, &laquo;hemos escuchado el relato de la muerte de David&raquo;. Y &laquo;recordamos el inicio de su vida, cuando fue elegido por el Se&ntilde;or, ungido por el Se&ntilde;or&raquo;. Era un &laquo;jovencito&raquo;; y &laquo;despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os comenz&oacute; a reinar&raquo;, pero era siempre &laquo;un muchacho, ten&iacute;a veintid&oacute;s o veintitr&eacute;s a&ntilde;os&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">Por lo tanto, toda la vida de David es &laquo;un recorrido, un camino al servicio de su pueblo&raquo;. Y &laquo;as&iacute; como comenz&oacute;, as&iacute; termin&oacute;&raquo;. Sucede lo mismo en nuestra vida, se&ntilde;al&oacute; el Papa, que &laquo;comienza, camina, sigue adelante y termina&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">El relato de la muerte de David sugiri&oacute; al Pont&iacute;fice tres reflexiones surgidas &laquo;del coraz&oacute;n&raquo;. En primer lugar puso en evidencia que &laquo;David muere en el seno de la Iglesia, en el seno de su pueblo. Su muerte no lo encuentra fuera de su pueblo&raquo; sino &laquo;dentro&raquo;. Y as&iacute; vive &laquo;su pertenencia al pueblo de Dios&raquo;. Sin embargo David &laquo;hab&iacute;a pecado: &eacute;l mismo se llama pecador&raquo;. Pero &laquo;jam&aacute;s se apart&oacute; del pueblo de Dios: pecador s&iacute;, traidor no&raquo;. &Eacute;sta, dijo el Papa, &laquo;es una gracia&raquo;: la gracia de &laquo;permanecer hasta el final en el pueblo de Dios&raquo; y &laquo;morir en el seno de la Iglesia, precisamente en el seno del pueblo de Dios&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">Al subrayar dicho aspecto, el Papa invit&oacute; &laquo;a pedir la gracia de morir en casa: morir en casa, en la Iglesia&raquo;. Y remarc&oacute; que &laquo;&eacute;sta es una gracia&raquo; y &laquo;no se compra&raquo;, porque &laquo;es un regalo de Dios&raquo;. Nosotros &laquo;debemos pedirlo: Se&ntilde;or dame el regalo de morir en casa, en la Iglesia&raquo;. Aunque fu&eacute;semos &laquo;todos pecadores&raquo;, no debemos ser ni &laquo;traidores&raquo; ni &laquo;corruptos&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">La Iglesia, precis&oacute; el Pont&iacute;fice, es &laquo;madre y nos quiere tambi&eacute;n as&iacute;&raquo;, quiz&aacute;s incluso &laquo;muchas veces sucios&raquo;. Porque es ella quien &laquo;nos limpia: es madre, sabe c&oacute;mo hacerlo&raquo;. Pero est&aacute; &laquo;en nosotros pedir esta gracia: morir en casa&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">El Papa Francisco propuso luego una segunda reflexi&oacute;n sobre la muerte de David. &laquo;En este relato \u2014apunt&oacute;\u2014 se ve que David est&aacute; tranquilo, en paz, sereno&raquo;. Hasta el punto que &laquo;llama a su hijo y le dice: yo emprendo el camino de todo hombre sobre la tierra&raquo;. En otras palabras David reconoce: &laquo;&iexcl;Ahora me toca a m&iacute;!&raquo;. Y despu&eacute;s, se lee en la Escritura, &laquo;David se durmi&oacute; con sus padres&raquo;. He aqu&iacute;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, el rey que &laquo;acepta su muerte con esperanza, con paz&raquo;. Y &laquo;&eacute;sta es otra gracia: la gracia de morir con esperanza&raquo;, con la &laquo;consciencia de que esto es un paso&raquo; y que &laquo;del otro lado nos esperan&raquo;. Incluso despu&eacute;s de la muerte, en efecto, &laquo;contin&uacute;a la casa, contin&uacute;a la familia: no estar&eacute; solo&raquo;. Se trata de una gracia que hay que pedir sobre todo &laquo;en los &uacute;ltimos momentos de la vida: nosotros sabemos que la vida es una lucha y el esp&iacute;ritu del mal quiere el bot&iacute;n&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">El obispo de Roma record&oacute; tambi&eacute;n el testimonio de santa Teresita del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, quien &laquo;dec&iacute;a que, en sus &uacute;ltimos momentos, hab&iacute;a en su alma una lucha y cuando pensaba en el futuro, a lo que le esperaba despu&eacute;s de la muerte, en el cielo, sent&iacute;a como una voz que le dec&iacute;a: pero no, no seas tonta, te espera la oscuridad, te espera s&oacute;lo la oscuridad de la nada&raquo;. Ese, precis&oacute; el Papa, &laquo;era el demonio que no quer&iacute;a que se confiara a Dios&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">De aqu&iacute; la importancia de &laquo;pedir la gracia de morir con esperanza y morir confi&aacute;ndose a Dios&raquo;. Pero el &laquo;confiarse a Dios \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 comienza ahora, en las peque&ntilde;as cosas de la vida y tambi&eacute;n en los grandes problemas: confiarse siempre al Se&ntilde;or. De esta manera uno coge este h&aacute;bito de confiarse al Se&ntilde;or y crece la esperanza&raquo;. Por lo tanto, explic&oacute;, &laquo;morir en casa, morir con esperanza&raquo; son &laquo;dos cosas que nos ense&ntilde;a la muerte de David&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">La tercera idea sugerida por el Papa fue &laquo;el problema de la herencia&raquo;. Al respecto &laquo;la Biblia \u2014precis&oacute;\u2014 no nos dice que cuando muri&oacute; David vinieron todos los nietos y bisnietos a pedir la herencia&raquo;. A menudo existen &laquo;muchos esc&aacute;ndalos sobre la herencia, muchos esc&aacute;ndalos que dividen en las familias&raquo;. Pero no es la riqueza la herencia que deja David. Se lee, de hecho, en la Escritura: &laquo;Y el reino qued&oacute; establecido s&oacute;lidamente&raquo;. David, m&aacute;s bien, &laquo;deja la herencia de cuarenta a&ntilde;os de gobierno por su pueblo y el pueblo consolidado, fuerte&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">Al respecto el Pont&iacute;fice record&oacute; &laquo;un dicho popular&raquo; seg&uacute;n el cual &laquo;cada hombre debe dejar en la vida un hijo, debe plantar un &aacute;rbol y debe escribir un libro: y &eacute;sta es la mejor herencia&raquo;. El Papa invit&oacute; a cada uno a preguntarse: &laquo;&iquest;Qu&eacute; herencia dejo yo a los que vienen detr&aacute;s de m&iacute;? &iquest;Una herencia de vida? &iquest;He hecho tanto bien que la gente me quiere como padre o como madre?&raquo;. Tal vez no &laquo;plant&eacute; un &aacute;rbol&raquo; o &laquo;escrib&iacute; un libro&raquo;, &laquo;pero &iquest;he dado vida, sabidur&iacute;a?&raquo;. La aut&eacute;ntica &laquo;herencia es la que David&raquo; revela dirigi&eacute;ndose ya a las puertas de la muerte a su hijo Salom&oacute;n con estas palabras: &laquo;Ten valor y s&eacute; hombre. Guarda lo que el Se&ntilde;or tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">As&iacute; las palabras de David ayudan a entender que la verdadera &laquo;herencia es nuestro testimonio de cristianos que dejamos a los dem&aacute;s&raquo;. Existen, en efecto, algunas personas que &laquo;dejan una gran herencia: pensemos en los santos que vivieron el Evangelio con tanta fuerza&raquo; y precisamente por esto &laquo;nos dejan un camino de vida, un modo de vivir como herencia&raquo;.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"IT\">Al concluir, el Papa resumi&oacute; los tres puntos de su reflexi&oacute;n transform&aacute;ndolos en una oraci&oacute;n a san David, a fin de que &laquo;nos conceda a todos estas tres gracias: pedir la gracia de morir en casa, morir en la Iglesia; pedir la gracia de morir en esperanza, con esperanza; y pedir la gracia de dejar una hermosa herencia, una herencia humana, una herencia hecha con el testimonio de nuestra vida cristiana&raquo;.<\/span><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Lo que dejamos a los dem&aacute;s Jueves 6 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 7, viernes 14 de febrero de 2014 &nbsp; Vivir durante toda la vida en el seno de la Iglesia, como pecadores &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-dejamos-a-los-demas-6-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLo que dejamos a los dem\u00e1s (6 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}